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viernes, 30 de noviembre de 2012

Cero recortes en investigación de enfermedades

Que no se recorte en investigación, esta es otra petición que hacen los enfermos que esperan un avance en sus tratamientos, que puedan devolverles de nuevo a casa y a la seguridad de su vida normal. Esto que piden también lo piden para otros, porque cuando algo se mejora lo hace para cada habitante que puebla nuestro planeta.

Incluso lo cantan con todo el entusiasmo y la ternura que solo los niños y adolescentes saben expresar.

Cero recortes en sanidad

Ellos nos recuerdan muchas cosas que no podemos olvidar



miércoles, 28 de noviembre de 2012

Que nadie recorte en salud


Cuando atraviesas la puerta del hospital lo haces porque hay un enfermo al que no sabes cuidar. Llegas con una angustia infinita porque no sabes qué hacer, apenas si puedes respirar, al dar los datos a la persona que está al ordenador casi no te encuentras las palabras. De pronto descubres que solo puedes balbucear, porque la situación te parece tan insalvable que te has puesto en lo peor. Es en ese momento donde encuentras tanta calma y tanto saber estar, que cuando vas hacia la sala y miras hacia los lados, te das cuenta de la profesionalidad, de todo el servicio médico, que está ahí, para demostrarte sus años de experiencia y su capacidad, de en tan solo unas horas, devolverte a tu enfermo con un tratamiento que a todas luces le sanará.

          Hubo momentos en los que tú les necesitaste a ellos, ahora son ellos los que te necesitan. Y es bueno          
          que sepan que también estás, para luchar por sus derechos, que son los tuyos: el derecho a la
          sanidad.


          Que nadie recorte en salud




            
         

martes, 27 de noviembre de 2012

Cuando comienza una guerra

Cuando comienza una guerra nadie sabe las consecuencias que traerá, de modo que no concibo que se comience una guerra. Mis abuelos estuvieron en una guerra y desde pequeña les pregunté mucho sobre el tema, me dieron pocas respuestas, mi padre nació en medio de una guerra, también a mi padre le hice muchas preguntas cuando era pequeña. De alguna manera, mientras ellos me contaban, yo estuve allí, y no me gustó ese mundo que describían, lo que pasaba, así como tampoco lo que quedó. Tras esa guerra quedaron muchas muertes en el pueblo y mucha destrucción, muchas enfermedades como consecuencia directa, mucha miseria, mucha hambre y mucho dolor. Es todo eso lo que desde siempre asocio a las guerras, y sé que no me equivoco, sé que todo es como lo imagino; y mucho peor.

Ayer, mientras preparaba la comida me asaltaron con una noticia, sí, las guerras también te asaltan desde miles de kilómetros de distancia con toda su artillería, entrando en tu casa a través de la pantalla del televisor; de modo que cualquier guerra a su modo te atañe también. No es nada comparable, y quizá no debiera compararlo, lo sé, pero desde pequeña tiendo a compararlo todo; de ese modo intento calibrar internamente qué está mal, y qué está bien. Pues bien, mientras preparaba la comida en la calma de mi hogar me asaltaron las imágenes de unos niños que jugaban en un patio de Siria y fueron bombardeados por unas bombas racimo, prohibidas por la ONU, dijeron, entonces me pregunté por qué no hay nadie que prohíba las guerras. Deberían prohibirse todas de un modo tajante y obligar a los países a usar solo artillería de teclado de ordenador. Poner a sus mandatarios a jugar a un juego de guerra virtual, o a enviarse emails purulentos o lo que prefieran, pero que dejen tranquilo al país. Que nos dejen tranquilos a todos, que no queremos destrucción, ni muerte, ni enfermedades, ni hambre, ni miseria: que solo queremos vivir.

Las imágenes de ayer eran tremendas, tanto que aún estoy sangrando de ellas, diez niños que jugaban en la tranquilidad de su pueblo mientras una bomba racimo se dejó caer desde el cielo. ¡Qué injusto que pueda suceder algo así!, ¡y que ocurra todo eso que está ocurriendo aunque no lo veamos! No me gusta vivir en un mundo así.

Y no tengo otra opción.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Una lección de vida para toda una vida

A veces uno llega a ser consciente de todos los días que le quedan por vivir y solo tiene dos opciones, pasarse todo ese tiempo lamentándose o intentar regalar a los demás aquello que aprendió a lo largo del tiempo. Este profesor optó por lo segundo y nos regaló un momento maravilloso que jamás podremos olvidar. Y que sus hijos le agradecerán de por vida.

La vida está llena de pequeñas tragedias que uno debe superar sin perder la sonrisa, porque si pierde la sonrisa habrá perdido el único valor capaz de vencerlo todo, el gesto que demuestra que pese a todo vale la pena haber llegado a este lugar, para compartirlo con la gente que nos sale al encuentro, así por azar.

Una lección de vida para toda una vida







domingo, 25 de noviembre de 2012

Pequeños oasis de sabiduría

Mi reto era no publicar otra entrada, ese es siempre mi reto, desde que nació este blog. Intento no escribir, creo que para mí eso es lo verdaderamente importante de cada día, y a todas horas me contradigo, no puedo no escribir a cada momento. Algunas notas las tiro y otras las conservo. Después de esto que digo supongo que me odio de alguna manera y trato de martirizarme haciendo lo contrario a lo que pienso =), vamos que estoy incluso más loca de lo que creo o no me tomo en serio para nada; yo que sé y acaso qué importa. Vivo. Eso es lo mejor de todo, que estoy viva haga lo que haga y pese a mí. Creo que hoy me levanté guasona y positiva por los planes que otros han hecho para mí y lo que me emocionan.

Os dejo el enlace a un blog que encontré hoy.

 El motivo es que me encantó. Una aclaración: el título hace referencia a ese blog.


jueves, 22 de noviembre de 2012

Caminar más rápido que tu enfermedad

Todos los días la dichosa crisis nos hace enterarnos de casos dramáticos de gente que conocemos. Personas que un día iban viento en popa y ahora van a la deriva. Es algo que todos esperamos que sea momentáneo  pero después algún analista económico viene a decirnos que 2013 será aún peor. Entonces nos preguntamos si es que todo puede ir peor, y recordamos otros países, mejor dicho, los vemos a diario, y sí, sabemos que todo puede empeorar. Se comienza cayendo todo por un lado, como una pieza de dominó que arrastra a otras, y después a otras más y puede que otras muchas queden en pie, pero las que se caen son tan importante como las que permanecen. Tienen su historia detrás, una historia que se quiebra con toda su gravedad, como una enfermedad más susceptible o menos de ser curada.

Hace días mi hijo me contó que llegó un hombre musulmán cargado con papeles de sanidad, explicándose como pudo en un idioma que no era el suyo, le dijo que tenía que pagarse una operación de cáncer y que iba caminando de casa en casa para recaudar la suma que le exigían  Levantó el pantalón y le enseñó un bulto violáceo lleno de nudos que tenía en la pantorrilla, le enseñó papeles de las empresas en las que había trabajado durante famoso boom inmobiliario, pero ahora estaba en paro y no llevaba forma de encontrar trabajo, no tenía de qué vivir ni cómo pagar su operación. Mi hijo entró en casa a buscar 20 euros que tenía en su cartera y se los dio. Entonces el hombre comenzó a llorar como un niño y a besarle las manos con una gratitud tan enorme que le partió el corazón. Sacó un papel y un bolígrafo, apuntó su nombre y su código postal y después de darle las gracias nuevamente, sorprendido quizá por haberse hecho comprender, se fue caminando hacia la siguiente casa. ¿Cuánto tiempo tardaría ese hombre joven en recaudar el dinero para su operación?, ¿Cuánto tiempo conseguirá mantenerse en pie dado lo avanzado de su enfermedad? Preguntas como esta se quedaron en el aire con que me recibió cuando llegué a casa, pues mi hijo estaba solo en ese momento.

En cuanto me vio llegar vino corriendo hacia mí y con toda la angustia de que alguien es capaz me contó lo que sucedió aquella mañana. Me dijo que le había quedado muy mala conciencia porque en principio creyó que ese hombre podría estarle mintiendo, pero que al ver la forma en que rompió a llorar y la devoción con que le besó las manos, supo que todo lo que le había contado era verdad; sus lágrimas no eran de sal. Mi hijo trabajó en ese boom inmobiliario junto a gente de todas las nacionalidades, y compartió muchas horas con gente con historias terribles detrás y grandes sonrisas y mucha generosidad; se sintió siempre entre todos ellos como uno más, no como un trabajador español, sino como un ciudadano del mundo. Alguna vez desde algún alto estrado se dijo que todos los inmigrantes eran necesarios para levantar nuestro país, y se provechó hasta la última gota de su sudor, pero ¿qué les dimos a cambio?

A diario me afano por escribir muchas historias que tengo pendientes, pero no tengo tiempo ni tranquilidad, porque la realidad me asalta a cada paso y le dedico mi tiempo y mis pensamientos desde aquí, porque desde aquí llego más lejos. Quizá si el destino existe esté destinada a contar solo esto, y solo desde aquí. Si es así me siento orgullosa de hacerlo porque lo hago con todo el esmero de que soy capaz. No me extiendo más, solo dejo aquí las preguntas que mi hijo me hizo: ¿En qué clase de mundo vivimos?, ¿Cuánto tiempo tardaremos en estar igual que ese hombre que intentaba caminar más rápido que su enfermedad?

Ojalá sus 20 euros colaboren a salvarlo. Ojalá.


Os recomiendo una entrada que vale la pena leer, respecto al mismo tema.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Seguir para conseguir

En estos días tuve que enfrentarme al dilema de si arreglar o no el ordenador que tengo para mis escritos, es ese el único uso que se le da, lo cual me llevó a hablar con mi hijo, que es el único que siempre me escucha respecto a escritura. Incluso cuando se aburre mucho revuelve entre los archivos y me deja algún mensaje que encuentro al corregir: esto es una ñoñez, o demasiado predecible, cosas de ese tipo. Nada que me anime a seguir dedicando mi tiempo a ese viejo ordenador que de vez en cuando se atraganta y hace de las suyas. No obstante es quien más se ha molestado en explicarme que esto que yo hago no tiene utilidad, y no lo hace por herirme, sino por despertarme, por bajarme a la tierra de nuevo y hacerme ver que soy una mujer normal que cuida de su casa; punto final.

Sin embargo yo defiendo lo que hago porque me gusta. Suelo recordarle que solo con eso ya tiene utilidad, me gusta, me llena, me quita los sinsabores y acrecienta lo bueno, me hace mejor persona y me une al resto del mundo. Cuando escribo pertenezco no a un mundo establecido, sino al que quiero, y eso no hay nada en el mundo que lo pueda pagar. Total, que llevándole la contraria pagué la factura de arreglo de mi viejo ordenador porque a fin de cuentas no era tan cara y me lo merezco por el empeño que le pongo a un sueño de siempre: sentir que escribo lo que quiero, solo porque quiero; porque para mí tiene su valor.

La historia de Guille es distinta. Hace tiempo quiso abandonar la escritura de una novela - no sé si ésta u otra-, porque un día de pronto no le vio el sentido. Y otro día lo pensó de forma distinta y siguió adelante. Pues bien, acabo de leer su última entrada y acabo de enterarme de que le dieron un premio de escritura. Un premio que le está diciendo que escribir tiene mucho sentido si se escribe como él. No está mal saberlo.



Os dejo aquí la entrada de Guille

martes, 20 de noviembre de 2012

Un país desconocido

De un tiempo a esta parte, desde que aumentan los impuestos y se dan tijeretazos con recortes, éste viene siendo un país desconocido en el que cada día nos sorprende una realidad que antes sería impensable como ficción. La crisis ha terminado por dar la razón a una de las frases más repetidas por nuestros mayores "La necesidad obliga". Es una frase que me ha sido recordada muchas veces, mientras me iba haciendo mayor, y no porque alguien me la dijera, sino porque yo solita le fui encontrando significado a lo largo del tiempo; como hoy.

Esta mañana, mientras preparaba desayunos, el telediario me dio la noticia del día, mostrándome en imágenes a unas madres que posaban semidesnudas para un calendario erótico, con el que financiarán el autobús del colegio de sus hijos. Pensé en que lo más probable es que ninguna de esas madres hubiese pensado jamás hacer algo así, y de ese modo me hallé de nuevo ante aquello de que la necesidad obliga. Cada calendario será vendido a 5 euros, y durante un año al menos estarán en cada hogar que decida adquirirlo.

Otro efecto colateral de los famosos recortes. Suma y sigue. De nuevo la necesidad de escribir un libro sobre ello para quitarme todo el coraje que me da. En España quizá no tengamos demasiados políticos que estén a la altura de las circunstancias, pero lo que es su población tiene el suficiente arrojo para salir de esta como sea, aunque sea en paños menores, porque es tal que así como la están dejando. Olé por estas madres que quieren que sus hijos sigan acudiendo a la escuela bien atechados, calentitos y sentados en la seguridad inconfundible de un autobús.

La noticia viene detallada aquí

lunes, 19 de noviembre de 2012

Sin amor la vida no sería nada

El amor es la esencia que mueve el mundo. Sin amor no hay nada. Todo a nuestro alrededor es amor, sí, también destrucción, pero el amor tiene la virtud de hacernos renacer una y otra vez. Incluso tras el más estrepitoso fracaso se deja mucho amor detrás que una vez hubo y estuvo; que de alguna manera permanecerá, digo yo. El amor es esa rosa con espinas que nos demuestra que está vivo, que necesita que le rieguen y le mimen para lucir con esplendor.

Sin amor la vida no sería nada.

Me asomé para dejaros un poema precioso al amor.

sábado, 17 de noviembre de 2012

En la cuenta atrás

Me pregunto en que momento este país comenzó a contar hacia atrás. Cuando intento pensar en todo lo que marchaba de una forma cuasi perfecta me veo haciendo memoria y mirando atrás. 

Es un sentimiento que no me gusta, porque el buen camino se hace hacia adelante.

viernes, 16 de noviembre de 2012

El ordenador de libertad

De nuevo su ordenador se saturó de tanto corregir sobre lo escrito. Se negó a encenderse con normalidad y de buenas a primeras perdió el archivo que le obligaba a arrancar. Al principio Ella peleó con nerviosismo, después con vaga esperanza, después con resignación. Y pasado el tiempo se recriminó no haber invertido ni un euro en tinta para imprimir las miles de páginas que ahora quedaron en suspenso otra vez más. Quizá sobre el halo de indignación flotase la seguridad de tenerlo todo distribuido en disquetes y la tranquilidad de poderse dar unos días de verdadero descanso.

De nuevo lo realmente fastidioso era llevar el ordenador a la tienda de arreglo. Exponerse a que cualquier ojo indiscreto rondase por allí. Por ese mundo imaginario tan sublime y tan secreto.

Por ese lugar del mundo sujeto a sus propias normas.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Hoy me uno a la huelga

Soy ama de casa, y hoy haré huelga paseando por las manifestaciones convocadas en una ciudad cercana. Iré a pasear y a reivindicar que ya me han recortado tanto que casi ni me llego. Que estoy harta ya de tantos recortes que me ponen de los nervios.

Sé que el dinero no da la felicidad, pero también sé que la escasez de recursos trae de su mano la preocupación constante, tan cercana a la infelicidad.





http://migueldeesponera.blogspot.com.es/2012/11/una-huelga-para-forzar-el-empate.html

Bodas de plata

Uno no sabe qué serie de confluencias son necesarias para llegar juntos a unas bodas de plata. Pero sí que sabe que algo tan complicado puede ser recogido en una canción que haya sido creada por alguien con el talento suficiente para ello. Y que puede ser cantada por esa voz que no pareciéndose a ninguna otra que antes haya cantado, sepa cantarlo desde el centro mismo del corazón.

Solo Pablo Alboran parece haber reunido el arte necesario para escribir una letra, crear una música y ponerle voz al sentimiento de esta mañana de hoy.


Solamente tú

domingo, 11 de noviembre de 2012

Mirando a la actualidad

Los tristes sucesos de estos días -previsibles, si tenemos en cuenta que cada vez se pierden más puestos de trabajo y que cuanto mayor es el número de personas en dificultades, más se cae el comercio, desequilibrando otras estructuras que de pronto se comienzan a tambalear- están llevando a quienes ya deberían haber tomado medidas hace tiempo, a revisar con lupa los motivos que hay detrás de una orden de desahucio.

Parecen haberse despertado de un largo letargo y caído en la cuenta de que detrás de cada desahucio hay una triste historia que se hubiese podido ahorrar, si las medidas que se hubiesen tomado fuesen otras y no éstas. La pregunta es si los cambios llegan tarde, o si se harán. Uno se pregunta si de verdad protegerán a los desprotegidos, o hasta qué punto; y se alegra de que al menos se intente hacer algo, desde estrado desde donde la vida se ve tan distinta, o lo parece.

Yo no entiendo de política, y me da lo mismo quien gobierne si lo hace bien, si a mi alrededor la gente con la que comparto mis días está contenta, tiene un trabajo al que acudir para hacer lo de siempre, puede pagar sus facturas y reservarse un tiempo de ocio que le complete, puede ver crecer a sus hijos con tranquilidad y esperar que ellos no tengan demasiadas dificultades para ser independientes y hacer su vida. Pero no es eso lo que veo, por eso soy consciente de todo podría ir mejor: es todo lo que entiendo sobre política. Que las generaciones que vienen detrás no tienen puertas a las que llamar, porque en este momento todas se le cierran.

Es hora de que algo comience a mejorar.


http://pilaralberdi.blogspot.com.es/2012/11/la-espana-en-que-vivimos_10.html

viernes, 9 de noviembre de 2012

Retazos...

Creo que casi en cada familia toca un suicidio que descoloca la vida de los demás, que se arrastra a través de ese tiempo que nunca pasa, que estanca el pensamiento en ese momento en que se pudo hacer algo por evitarlo y no se hizo, (porque no se sabía que era necesario buscar qué hacer ante algo que no se sabía que pasaría). Es un sentimiento tan horrible que nunca se consigue arrancar.



http://fraternidadbabel.blogspot.com.es/2012/11/a-jose-mallorqui-mi-padre-40-anos.html

jueves, 8 de noviembre de 2012

Días de lluvia

Bajo este título se esconde una verdad, los días de lluvia me cambian el ánimo de una forma tremenda. Si a los días de lluvia le unimos el frío, la humedad y que a las seis de la tarde ya es noche, apaga y vámonos.

Si a todo ello le sumamos las noticias del minuto a minuto de un país en crisis, el resultado es caótico, y quizá si tuviese el suficiente dominio de mí misma debería tomarme un descanso por aquí, para ocuparme en novelar, siempre más amable, porque conjuga lo positivo y lo negativo equilibrado en la balanza de ese hilvanar que llega desde una especie de submundo donde todo cobra un sentido y se logra amansar.

En estos días de lluvia que se extienden hasta la primavera me gustaría utilizar más el ordenador de las historias noveladas, que éste que comunica con el mundo, porque de las noticias diarias se extrae mucha desazón que tiende a salpicarse aquí y contagiar a donde va. Y esa os juro que no era la idea.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

¿Los mordiscos como demostración de afecto?

Me permitirás que discrepe, yo no estoy enamorada ni estoy a punto de cumplir los dieciocho, ya no soy una niña ingenua y cada vez que me miro en el espejo encuentro una nueva arruga que antes no ví - quizá exagero, pero todos sabemos que tiendo a hacerlo, a estas alturas no nos vamos a engañar-, no es que ello me capacite para afirmar que los mordiscos de tu chico no demuestran afecto, sino rabia; pero al menos en una ocasión que me tocó presenciarlos sin querer, puedo decirte que fue lo que vi.

Ya te digo que a mi edad suenan las alarmas y que desde mi edad no me lo creo. Yo nunca contaría a mis amigas que los mordiscos son una demostración de afecto. A veces, y fíjate bien lo que te digo, a veces tampoco los besos son una demostración de afecto.

Hay personas capaces de dañar "a lo que quieren" con tal frialdad que después nos sorprenden en los telediarios, cuando después de "matar porque era mía", confunden a los vecinos que solo vieron en esa persona una grandeza: la mismita que fingió.

¿O acaso no fingieron que era amor?

No tengo la respuesta, pero dejo claro que los mordiscos de tu chico no son una demostración de amor. No diré que no te quiera, porque no sé cuánto te quieres tú misma. No diré que no soy rancia, porque quizá desconozca hasta qué punto lo pueda ser, pero abre bien los ojos y no admitas cualquier cosa por amor.

El amor no es cualquier cosa, no permitas que te den cualquier cosa a cambio de él.

martes, 6 de noviembre de 2012

Consecuencias de crisis

Ayer me encontraba con una de las mejores personas que conozco, el encuentro fue a la puerta de un supermercado. Esta persona está retirada y tiene una pequeña pensión que hace años apenas si le daba para vivir, así que a día de hoy sus dificultades van en aumento, como las de todos los demás. La clase media tiende a desaparecer entre recorte y recorte, de modo que me voy encontrando cada día con personas que me hablan de lo cara que está la vida ahora y lo difícil que se pone vivir.

Nuestro tema central fue el trabajo, que cada vez es más complicado encontrar, a la vez que hay mayor facilidad para ser finiquitado, poniendo un punto y final repentino a una vida laboral. Es un tema deprimente de por sí, porque para la gente como nosotros perder el trabajo es perder el sustento, abocarnos al desastre, caer en un hoyo profundo del que cada vez es más heroico salir.

Me contó que meses atrás se cayeron varias plaquetas en la fachada de su piso, y que solo las hay de un color parecido, pero no el mismo. Que hubo reunión de vecinos y que la mayoría decidió tirarlas todas abajo y poner otras, de modo que tocan a 8.000 euros por cabeza, me dijo que el banco no le daba crédito y que había ayudas en el principado antiguamente para temas de estos, pero que ahora no las dan; aunque de todas formas iría a mirar porque es el recurso que le queda. Mientras hablaba lo hacía con aparente tranquilidad, pero desde algún lugar se dejaban adivinar sus noches en vela y su desesperanza de que alguien le pudiese ayudar. Sabe que pertenecemos al mundo obrero y que éste no pasa por su mejor momento. Sabe que si las ayudas no llegan desde arriba, desde abajo no se le podrá ayudar.

Que sin ayuda todo se le volverán procesos imparables que lo engullirán.

lunes, 5 de noviembre de 2012

¿Por qué Amazon?

Esta es una pregunta a la que llevo dedicando tiempo y mi respuesta es la misma del principio: porque no hace distinción. Si yo decido subir una novela a esa plataforma se me admite porque soy yo. Eso me gusta. Me gusta la oportunidad de no fingir que soy alguien especial, o que sé escribir como no escribo, o que sé lo que no sé. Alguien dijo que uno solo debería escribir sobre aquello que conoce bien, y eso me limita mucho; de modo que yo solo podré escribir sobre la vida que observo a mi alrededor: por eso Amazon.

Después de mucho calibrar, se qué escrito publicaré primero, pero sigo sin saber cuando porque no sé cuando estaré satisfecha con el trabajo que creeré necesario. Sé que publicaré bajo seudónimo y que la gente que me conoce lo sabrá. Voy a darles la oportunidad de volver a decirme que soy un ser imposible y que vivo en las nubes y todo eso que me dijeron en su momento, pero esta vez les daré la oportunidad de hacerme sentir superlista sin ruborizarme; prometo que si se emocionan de nuevo no pasaré página y les interrogaré para saber sus porqués. Y es que hubo un cambio importante desde entonces a esta parte, sé quién soy y adónde voy, ya no me siento usurpadora de lugares difíciles de escalar, porque la editorial es la de todos, aquella en la que cualquiera de ellos podría publicar y no solo los seres tocados por un halo divino; eso lo hace especial.

Me falta saber cómo incorporaros en su momento a ese seudónimo nuevo a quienes estáis ahí, pero os sé despiertos, así que encontraré la forma. Hallaré la fórmula de compaginar esos tiempos que me lleven a publicar indistintamente aquí y allí, mientras sigo llevando a cabo mi vida diaria; esa a la que no tengo que renunciar por algo a conseguir.

Sobre todo por eso

viernes, 2 de noviembre de 2012

Días de visitar cementerios

Me gusta que existan días señalados en los que visitar cementerios, porque todos hablan de esas personas que fueron pasando por allí, aunque llueva tanto que un paraguas abierto no pueda contener tantas lágrimas como derrama el cielo. Aunque asistas a una misa en la que al cura ni se le oye y termines hablando con un ser querido de cosas intrascendentes, mientras deberías hacer lo posible por rezar. Aunque te deprima hasta la médula visitar camposantos y recordar de veras, que quienes están ahí, jamás volverán.

Al menos una vez al año es bueno que reconozcas que aunque creas haberlos dotado de vida en infinidad de escritos; esos que conservas en tinta, ni son, ni están. Son esos que callan tras su lápida y que quizá por eso no protestan por esos otros que tuviste el valor de crear para hacerte a la idea de que siempre vivirán.

Son esos, a los que con un sentimiento indescriptible fuiste a visitar para que sepan que aunque nunca te acostumbrarás a su silencio te siguen importando, porque la vida no es el tiempo que se vive; es mucho más.

Días de visitar cementerios para que no muera la costumbre de ir a buscarte a donde estás.

miércoles, 31 de octubre de 2012

A vueltas con el hastío

Es rara la sensación de sentir que no tienes nada que decir. Que nada de lo que digas hará que cambien las cosas. Que cualquier ocupación que pudieras llevar a cabo sería más efectiva que escribir.

Es una sensación muy rara, pero confieso que otra vez vuelve a estar ahí, agazapada en alguna parte, quizá ofreciendo una tregua necesaria, quién sabe; pero hoy siento que nada de lo que escribí es imprescindible para nadie, ni tan siquiera para mí. 

Y nada de lo que escriba.




lunes, 29 de octubre de 2012

La importancia de la solidaridad

En todas las fiestas que hubo este verano, observé un detalle curioso, la gente se llevaba los tapones de plástico de todas las botellas vacías. Algo que observé también en cafeterías y lugares de ocio; siempre hay una jarra en la que se amontonan los tapones de plástico de diversos colores. No hace mucho me enteré que se recogen para ayudar a una niña enferma, y desde ese momento también reúno los que quedan inservibles en mi vida diaria, para llevarlos hasta los puntos de recogida.

Creo que todos alguna vez nos quejamos de los programas de televisión, y que nos sobran razones para quejarnos de algunos que se emiten; pero debemos agradecer aquellos que ocupan su tiempo en hacernos ver todo lo que podemos ayudar con un gesto tan sencillo como recoger un tapón. Ayer pude conocer de cerca la historia de Shamira gracias a un telediario regional y hoy la traigo aquí porque los tapones de plástico no saben de fronteras: viajan por mar, aire y tierra; igual que la solidaridad.

Aquí os dejo la historia de Shamira por si tenéis ocasión de colaborar.



domingo, 28 de octubre de 2012

Se siguen perdiendo empleos

Un día tras otro nos llegan noticias de más personas que conocemos que caen en el hoyo negro del paro. Para el gobierno son sólo una cifra más, para nosotros una nueva desesperación. Y para todos, un gran fracaso.

Quizá no ha llovido mucho desde que el despido se abarató, pero las consecuencias las vamos viendo cada día. El resultado de los recortes a la clase trabajadora, que es la que vive de su trabajo, porque no tiene otras rentas que le ayuden a vivir; es que cuando pierde su trabajo va perdiendo la ilusión, su calidad de vida y si no encuentra otro trabajo por "efectos colaterales" va perdiendo todo lo que consiguió durante sus años de luchar por esa empresa que en su día le contrató.

Conozco por desgracia casos sangrantes que me ponen a sangrar. Y sigo diciendo que los recortes se recortan sobre los mismos, y que en este momento ya ninguno de nosotros tiene donde recortar. De modo que señores ministros vayan escuchando y hagan el favor de irse recortando ustedes; que en las capas altas ¡vaya si hay donde recortar!, hay trozos tan grandes como el país entero. Recorten ustedes con gusto, ¡pero justo ahí donde hay tanto aún por recortar!



viernes, 26 de octubre de 2012

Un minuto de silencio

Por aquellos que dejan bolsas llenas de fajos de billetes hasta arriba un día tras otro en el pasillo de su casa, y después lo olvidan. Por sus esposas, antes felices y luego contrariadas, por sus amantes, antes satisfechas y ahora acongojadas; tan frágiles de memoria como ellos  mismos.

Un minuto de silencio por toda la indignación que un día tras otro nos hacen sentir.

jueves, 25 de octubre de 2012

Verbo corregir

Sigo reuniendo información que pueda servirme a la hora de corregir textos, porque tengo muchos para corregir. Y quisiera dejaros un enlace con mucha información, me atraganto de solo pensar que llevo como quince años, intentando encontrar esta página, que os dejo aquí.

Espero que podáis disfrutarla tanto como yo.

http://www.telefonica.net/web2/alertaletras/Errores.htm#carro

martes, 23 de octubre de 2012

Tiempo para escribir

Que tenga cinco archivos con el mismo escrito y siga corrigiendo sobre los cinco es de locos, eso lo sé. En algún momento tengo que eliminar esos cuatro y dejarme de historias, pero aún no sé cual es y no pienso deshacerme de ninguno. Lo mismo pasa con los otros dos, o los otros tres, multiplicado por todos esos que revisaré después.

Solo estoy pidiendo tiempo. Espacio. Margen. Yo que sé. Quiero un derecho que me pertenece. Que sé que no te gusta. Pero que eterniza ese momento de detenerme a mirarlo todo con calma y finalizarlo para siempre.

O enloqueceré


lunes, 22 de octubre de 2012

Sobre coser y recoser escritos

Existe un momento peligroso al comenzar a leer un escrito antiguo. Mirarlo desde el ahora. Y tener la tentación de cambiarlo por completo, porque ahora son otras cosas las que queremos contar. Ahora nuestra perspectiva es más amplia, y no es extraño, porque llevamos unos cuantos años buscando el significado que en esas cuartillas intentamos plasmar. Buscando el modo de hacerlo, captando el sentido, incluso preguntándonos sobre el trasfondo de esa necesidad.

Al revisar, se puede ver con claridad que falla en documentación, que a veces es lo que consigue compactar un escrito demasiado liviano. Y la pregunta eterna es si intentar arreglar lo antiguo, o comenzar lo nuevo. Coser sobre tela nueva o remendar la vieja, pudiera ser. La nueva es lisa y almidonada, pero la vieja es cómoda y adaptable, se deja hacer. Siempre hubo cierta reticencia por mi parte a descoser lo viejo para confeccionar lo nuevo, incluso en costura. Cuando descosí cortinas de otras ventanas para adaptarlas a nuevas medidas, hubo cierta desazón. Prefiero regalarlas a quien le sirvan tal como están. Hay algo en mí que grita que todo encuentra su sentido solo una vez.

De modo que corregiré con el ceño arrugado, intentando ser fiel a lo que hubo allí. Y cuando quiera rehacer de forma drástica, abriré un archivo y lo dejaré reflejado, quizá desde ahí partan nuevas historias que serán otras, pero aquella que conservo entre tantas dudas me importa demasiado para diseccionarla otra vez.

sábado, 20 de octubre de 2012

Hoy te diría

Que con mis miedos 
rompí tus sueños

Que con mis penas
marchité tus alegrías

Que con mis pesares
llenaría ríos

Que con mis culpas
esculpiría lápidas

Que si me callara
echaría en falta hablar

Que si hablé
quizá me equivoqué

Que por quererte tanto
quizá te arruiné la vida

Pero que como el primer día
en que te miré, sé que traje a la vida
desde mi propia vida; todo mi bien.

viernes, 19 de octubre de 2012

Todo está escrito

Es una frase que alguna vez repite un escritor de ahora, para explicar que los escritores clásicos ya trataron todos los temas que pueden tratarse hoy al escribir y que por lo tanto, no queda nada nuevo que decir. Hay ciertas frases con las que yo no puedo estar de acuerdo, porque si algo me gusta es la novedad, de modo que decir que ya todo está escrito me produce desazón. Quizá la misma que escuchar que nunca volveremos a nacer, o que los muertos se quedan encerrados tras una lápida y nunca más vuelven a sentir nada porque todo se acabó. Hay algo en el verbo acabar que no concuerda conmigo y que no acepto, es por eso que la frase Todo está escrito me provocaba desazón.

Esta temporada me encontré muchos escritores que cuentan la situación económica del momento yéndose lejos, es decir, contando una historia sucedida en el siglo XII, por poner un ejemplo, cuando pasó tal y tal cosa, y esto y aquello. Yo leía las entrevistas a estos escritores y me hacía una pregunta ¿tan peligroso es escribir sobre el ahora que todos conocemos? y mi respuesta era una duda, quizá sí. Quizá si te basas en la inmediatez para escribir sobre las tropelías que se están cometiendo te busques un problema con algún juez; improbable en apariencia, pero a saber. Y desde el fondo de mi conciencia surgía de nuevo la pregunta sin resolver ...¿y si ya todo estuviese escrito?... La respuesta la de siempre, si todo estuviese escrito qué cansino leerse un libro de casi quinientas páginas que no tuviese nada nuevo que decir.

Pues bien, ordenando viejas cajas me encontré un libro titulado El fantasma de Canterville y otros cuentos, de la colección Aula de literatura, editorial Vicens Vives, un libro de obligada lectura en el instituto. En él se hace un resumen de la vida y la obra de Oscar Wilde, también de su pensamiento y sentimiento respecto a los temas que le preocupaban. Se hace un análisis de lo que quiso significar a través de los cuentos que incluye el libro. Siempre que un crítico me cuenta el motivo que un escritor tuvo para escribir su libro, me pregunto si el crítico sería tan listo como el autor, o a la inversa, si el escritor sería tan listo como el crítico y si ambos, uno al escribir y otro al leer se estarían fijando en lo mismo. De lo que surge otra pregunta, ¿me gustaría a mí saber todo aquello que un tercero haya encontrado en mi obra?... Me refiero a todo eso que yo ni sé (:

Pues bien, si tenemos en cuenta que Todo está escrito, y que escritores actuales se van a siglos lejanos para contar el descalabro económico de ahora, os diré que Oscar Wilde lo retrató, en un cuento titulado El mejor amigo. De qué trata el cuento os preguntaréis, pues de un molinero vago que haciéndose pasar por el mejor amigo de un campesino trabajador, le arruina la vida; y de forma literal, no de un modo ficticio. 


miércoles, 17 de octubre de 2012

Retazos...

Creo que un escritor es aquel que se cura con las palabras que otro escribió o con las que escribe él mismo.  Quien cuando enferma sólo necesita palabras impresas para su curación.

lunes, 15 de octubre de 2012

Ingrato amor

El corazón no es de quien lo rompe, sino de quien lo repara.






domingo, 14 de octubre de 2012

Es un hecho

A veces tras una injusticia sientes que se paraliza la vida

jueves, 11 de octubre de 2012

Ir a la escuela, jugar, reír y cantar

Los padres occidentales somos felices cuando nuestros hijos van felices a la escuela, porque sabemos que en ella aprenderán a ser hombres y mujeres con criterio propio el día de mañana. Sabemos que al menos quienes pongan de su parte, aprenderán cuanto quieran, y que ni maestros ni padres podremos límites a su deseo de saber, a su sed de conocer y su voluntad de expresarse. Eso es todo cuanto los padres occidentales nos preciamos de saber; que jamás esperaremos nada malo de todo cuanto la escuela pueda enseñarles.

Eso, también lo sabía Malala y un día decidió abrirse un blog en internet para ir contando todo lo que pensaba, junto con lo que aprendía y lo que podía observar en su vida diaria. El valor de ello es que por entonces solo tenía once años y las cosas claras. Por desgracia supe de Malala el día en que le dieron dos disparos, uno en el hombro y otro en la cabeza. Y supe que le fueron dados por alguien que quiso acallarla. Por alguien que mientras la niña de 14 años se debate entre la vida y la muerte, vuelve a sentenciar que la matará si no desiste de ir a la escuela.

Otra mañana de tantas vuelvo a preguntar en voz alta qué clase de mundo es este, que insiste como tantas veces en llenarme de huecos por dentro. Huecos que nunca cerrarán, porque el mundo se vuelve loco y me encuentro dentro.Yo no quiero un mundo así. Me consuela que casi nadie quiere un mundo así, y también que somos muchos quienes intentamos cambiarlo. Y no solo desde occidente, sino desde todas partes, porque todos somos ciudadanos del mundo y tenemos derecho a intentarlo. A intentar que no sucedan hechos así, ni bajo el amparo de religiones, ni bajo el amparo de nada, porque el mundo es demasiado bonito para verter sobre él la sangre de inocentes.

Tengo pocos datos de esta noticia, y no necesito más, como siempre confío en que los ojos que leéis al otro lado tengáis la suficiente curiosidad para indagar por vosotros mismos, para sacar vuestras propias conclusiones, para saber responder qué clase de mundo queréis: imagino que Malala quiso hacer algo parecido al abrirse un blog. 

En un telediario, vi un trozo de entrevista que le hicieron, en el que decía que solo reclamaba su derecho a asistir a la escuela, a jugar como es lo lógico en cualquier niño, a reír; y a cantar.

Desde aquí quiero expresar mi deseo de que Malala, como cualquier niño tenga ese derecho; porque el mundo es una esfera donde todos los niños se merecen estos derechos: ir a la escuela, jugar, reír y cantar.



martes, 9 de octubre de 2012

Sin industria no hay futuro

Bajo este lema nos manifestamos ayer. Según la policía local había 8.000 personas caminando hombro con hombro por las calles principales de la ciudad, según los sindicatos el doble. Lo importante es que se quiso dejar claro que sin industria no hay futuro; no tenemos futuro, al menos quienes vivimos de ella no. Se explotaron petardos ensordecedores que tuvieron un leve rumor de muerte, nuestra industria se agrava por momentos y si alguien no empieza a tomar conciencia, pasará en nuestra región lo que pasó con la agricultura. En un reportaje de televisión que vi recientemente un ganadero daba datos escalofriantes, por cada litro de leche conseguido tiene una pérdida de seis céntimos; pero ni aún así se plantea rendirse, puesto que es lo único que sabe hacer y aquello de lo que quiere vivir. La subida del carburante hace que cosechar sea cada vez más caro, y al precio irrisorio que le pagan el litro de leche, lo tiene muy complicado para vivir; pero no está dispuesto a vengan desde otros países a derribar una tradición que en su familia fue pasando de una generación a la siguiente, y en eso está, como un Don Quijote que lucha contra molinos de viento. O como un ganadero negado a que la leche de vacas europeas sustituya a la española, porque también hay leche aquí y campos y gente dispuesta a defender su trabajo aunque lleve tiempo sufriendo pérdidas. Es esto lo que no se puede consentir.

Frente a lo que firman los gobiernos, quedan las consecuencias, que son esas. Frente a aquello que recortan, están los recortados que sufren y padecen en sus propias carnes cada desacierto. Se habla de recortar, precioso verbo, pero son tan desiguales los recortes que recortan siempre sobre los trozos pequeños, y así no se puede ya. Fue eso también lo que salimos a reivindicar, que ya no nos dejan vivir, cuando todo lo que pedimos es trabajar, y vivir de nuestro trabajo. No se pide nada regalado, eso también lo salimos a decir. Se pide que quien se presenta a un cargo de altura esté a la altura; eso y nada más. Y hay mucha gente que no lo está y todos pagamos las consecuencias.

En los últimos años se han perdido cada vez más empleos, han cerrado más empresas y se han sumado las familias que viven sin ningún recurso. Eso fue lo que salimos a gritar, que no podemos seguir así, y que como obreros que fuimos y seremos toda la vida solo queremos trabajo, porque venimos de generaciones anteriores donde aprendimos eso, que todo el que tiene trabajo y lo conserva, tiene dignidad. A fin de cuentas solo queremos ser dignos de tener trabajo y que se nos quiera escuchar.











lunes, 8 de octubre de 2012

Os cuento

Este fin de semana logré que alguien profesional leyese mis cuentos. No haré referencia a su nombre porque creo que es algo que debe quedar entre nos, no quisiera que algún día alguien le eche en cara el no haberme recomendado encestarlos en una papelera. Os cuento mis impresiones, no soy tan buena como creía, ni tan mala como creía. Sé que es un contrasentido, pero en esto de escribir fluctúo entre el lado alto de la balanza y el lado bajo, según el día. Vamos, que soy bipolar, ¡qué novedad! Disfruto mientras escribo y dudo y sufro mientras corrijo porque en verdad todo lo importante sobre escritura se me escapa.

Valoré muchísimo que dedicase el tiempo del que carece -porque solo hay que ver todo lo que escribe- en leer la obra de un novato, y hacer todos los apuntes que creyó necesarios. Es algo que nadie hasta este momento había intentado: estando en la cúspide leer algo que le llega desde abajo. Eso lo hace tan especial que en esta mañana de correcciones sigo dudando si publicarlo o no, porque no quiero tener prisas. Si vivo lo suficiente tiempo tendré y si no vivo lo suficiente entonces qué importa. Sé que es ahora cuando empieza el camino, que bajo mis pies está la línea de salida y que tengo el arrojo necesario para intentarlo. Ya es más de lo que sabía.

Mi gratitud a esa persona profesional por dejar a un lado a los excelentes escritores de todos los tiempos y atreverse conmigo; porque durante ese tiempo que dedicó a leerme y corregir, me hizo sentirme importante.

domingo, 7 de octubre de 2012

Verbo creer

Hace tiempo que tengo una creencia, no importa tanto los hechos que sucedan en tu vida, sino la forma en que los enfocas. Puede ser todo diáfano a tu alrededor, que si lo enfocas sobre una luz oscura, todo será oscuro a tu alrededor. Puede ser todo oscuro, que si lo enfocas con una luz refulgente, todo resplandecerá de vida a tu alrededor.

Es lo que volví a sentir leyendo esta entrada, y releyendo varias veces su poema final. Hermoso e imperecedero como el mismo tiempo.



http://pilaralberdi.blogspot.com.es/2012/10/el-momento-ideal.html

jueves, 4 de octubre de 2012

Imágenes que conservan vida

Es curioso, como al leer un escrito que hace unos años dimos por terminado, nos damos cuenta de que las imágenes sobre las que fue construido en nuestra mente, permanecen intactas, pero el texto hay que mejorarlo una vez más. Antes era algo que me frustraba, sin embargo, por otros escritores he sabido, que esto se da cuando uno ha mejorado en su escritura. Ya no me frustra, solo corrijo sabiendo que dentro de unos años sucederá igual, ¿suena terrible?, pues no; significará que aún sigo viva y que tengo memoria para saberlas abordar desde la distancia de otra nueva realidad.

Enrique Urquijo y Los secretos

Hace unos días, encontraba una cinta de casette de a saber cuándo, que ni me atreví a poner en la radio, entre otras cosas porque ya no era necesario. Quizá ya no me hizo falta escuchar esa mala grabación, bajo la conciencia de que en la red puedo ampliar la información. Y en eso llevo unos días, escuchando la voz de Enrique Urquijo, apagada desde hace una friolera de tiempo ya, y que sin embargo, me sigue sonando igual de viva. Supongo que es lo que pasa cuando uno se pone a cantar, y canta de verdad. Cuando siente lo que canta y lo que escribe a una sola voz, la voz que a uno le sale del corazón, cuando sobran los motivos de crear esa sola canción, que ha traído la propia inspiración, junto a esa razón que solo conoce su autor. Y que quizá jamás contó, pero que dejó impresa en la cadencia de esa letra y esa voz. Junto a esas notas musicales y no otras, que para escribirla prefirió. Desconozco cómo se componen las canciones, pero intuyo que llevan algo de magia, y de sentir del corazón. Que a su modo son como la poesía, llegan envueltas en música de palabras que resuenan cual tambor.

Pues eso, que esa cinta de Los Secretos contenía canciones, que por muy escuchadas que estén, a lo largo y ancho de casi treinta años, me siguen trasmitiendo lo mismo que el primer día. Y entre todo lo que indagué en la red, encontré esta entrevista, que me encantó. Que resumo para quien decida no verla:

- Se dice que tus canciones suenan muy derrotistas. Amargas_ le dice el entrevistador a Enrique Urquijo; que es quien ha compuesto las letras.

A lo que Enrique responde:
 - Amargas, melancólicas, tristes...he escuchado todo tipo de adjetivos. Pero eso a mí me gusta, eso quiere decir que alguien ha sentido eso, lo que sea, esa tristeza, esa nostalgia...Y eso quiere decir que si a la gente le ha llegado todo eso, a través de una letra; es porque ese trabajo se ha hecho bien.

Me sorprendió su timidez al hablar. Su incomodidad en una entrevista desenfadada. Y pensé en las veces en que un ser sensible, y tocado por el arte debe hacerse comprender, defenderse incluso. Porque eso da muestras de un mundo que funciona al revés. Un mundo donde lo raro es la sensibilidad.

Para mí Los Secretos sin su voz ya no son lo mismo. Lo siento pero es así, creo que nadie podrá cantar sus canciones con su exquisita sensibilidad, esa que quizá lo llevó a la tumba, por esa cara y esa cruz que a veces se dan. Por esa cara y esa cruz misma: se ha ido lejos, y aún está. Da alegría y tristeza escucharle, la misma de hace casi treinta años, porque pese a todo sigue sonando igual.

...Quizá ese fuese el secreto...


http://www.youtube.com/watch?v=Pkhsd3lxQg8&feature=fvwrel


Y bien, siguiendo con la investigación de estos días, me encontré mirando los vídeos del grupo, ya sin la nostalgia de quien siempre me falta sobre ese escenario. Y pensé en los distintos significados que adquieren las canciones. Durante esta investigación aún inconclusa, supe que la canción Pero a tu lado, la escribió Enrique Urquijo para su hija. La de Agárrate fuerte a mí María, también. Es algo que hasta entonces no sabía. Antes era muy complicado seguir de cerca la trayectoria de una persona admirada, algo mucho más fácil ahora, desde este mundo de la red. Así como contrastar pasado y presente. Desde ese contraste, echando fuera toda la nostalgia, advertí que el grupo Los secretos, sigue conservando su esencia. Sigue sonando igual, y las mismas canciones emocionan lo mismo, cantadas por Enrique o por su hermano Álvaro; si bien a veces cobran un significado distinto a la par que universal.

Sobre cualquier escenario Enrique le cantaba a su hija la canción Pero a tu lado. Y hoy le toca cantarla a Álvaro, uno le escucha cantar y se pregunta a quién se la cantará, sabiendo que quizá no sea difícil adivinarlo. Uno le escucha cantar y es consciente de que  la esencia del grupo no ha muerto, se conserva intacta, y sigue adelante, capeando el temporal. Porque alguien puso la semilla e hizo brotar la magia que acompaña el nacimiento de algo grande, algo que sigue creciendo y emocionando adónde va. Decir que hace unos años pude verlos en vivo y en directo y que tuve que abandonar la actuación a la mitad, porque me sonaron tan tristes que no lo pude soportar, se me abrió un hueco muy grande dentro. Quizá por una muerte no reciente en el tiempo, pero sí en el pensamiento.

... Otra vez será...

http://www.youtube.com/watch?v=Hd656uZmEUE&feature=related









lunes, 1 de octubre de 2012

Palabras de caramelo

Hay libros que uno quiere leer porque la sonoridad de su título le recuerda a su infancia. O porque su título hace intuir un buen sabor de boca, no sé, pero eso es lo que me pasa con este título. A veces uno intuye el valor de un libro solo por eso, por algo tan sencillo como su título. Por esa fuerza expresiva que nos trae hasta desde afuera. No quiero extenderme más porque quisiera que leyerais no mis palabras sino las suyas.

Palabras de caramelo

Y si me dejáis que pueda contaros una historia igual de bonita os dejo otro enlace.

La zancada del deyar

Quiero leer tantos libros que no sé si la vida me alcance, pero hubo un tiempo en que tuve bastante tiempo para leer, aunque entonces no escribía. Y a vivir sin escribir ya no sé volver :S

domingo, 30 de septiembre de 2012

Una muestra de talento

Recién acabo de leer esta entrada -que dirían en américa del sur- y ya tengo que compartir el sabor que me dejó: el sabor de lo que yo llamo talento. 

Las palabras son tan viejas como el tiempo, pero suenan como nuevas por una vez, cuando alguien las elige con intuición y talento. O con una mezcla de no se qué, que te araña un sentimiento. El sentimiento de leer las delicadas plumas de ave que agita el viento.


Cuando las maletas salen por la puerta

Esta historia uno la escucha alguna vez. Y se queda como si estuviese viviendo en otra realidad. A mí me sucedió con una amiga, a la que no veía en meses, tuvimos una reunión escolar y a la salida me invitó a un café; mientras los niños jugaban. La vi tan ausente de sí misma, que en un principio me asusté, después me lo aclaró en dos palabras: Me separé.

Mi respuesta fue sincera, como siempre. No sé tragarme lo que me pasa por la mente y por respuesta le dije la verdad: Él nunca me gustó para ti, y lo que no entiendo, es cómo le aguantaste tanto tiempo. Me miró sorprendida y respondió: Jamás pensé que fuese a divorciarme a los 40. ¿Te imaginas? Yo separada... Y sin saber lo que voy a hacer con mi vida. Nunca creí que en algún momento pudiera ser ese tipo de mujer que abandona a su marido.

Ella es una mujer de los pies a la cabeza y le respondí que viviría mucho mejor, porque es una mujer diez. Me callé que fue ella quien siempre sostuvo vivo ese matrimonio, y que era como el fontanero que arregla una profunda gotera; eso si hablamos de dinero. Él vivía una gran vida, mientras que ella reparaba los rotos, como una costurera que no deja de coser, y al final todo se le vuelven jirones. A día de hoy tiene un negocio, que le va muy bien, paso por allí de vez en cuando para verla y a penas intercambiamos cuatro palabras, porque la hostelería es lo que tiene. Él rehízo su vida con otra mujer, ella sigue sola con sus hijos, y cuando la miro tiene la misma expresión de aquel día en que hablamos. Va cumpliendo años, pero parece que sigue sin superar ese susto inicial de cuando formuló esa inquietud: ¿Te imaginas? Estoy sola con los niños. No me lo puedo creer, y eso que fui yo quien le puso las maletas en la puerta.


http://blghostil.blogspot.com.es/2012/09/primeras-notas-de-un-verano-negro.html

sábado, 29 de septiembre de 2012

Escrivivir

Siempre me ha gustado este término tan suyo, escrivivir. Que por lo que entiendo significa poner vida a lo que escribes. Escribir con vísceras que saquen adelante esa otra vida que fluye en papel, o en pantalla, no olvidemos que estamos en la era virtual.

Hay libros que tienen vida mientras son leídos, y curiosamente, esos son los que permanecen para siempre en la mente del lector. Por poner un ejemplo citaré dos que leí a los doce años, El diario de Ana Frank y Tom Sawyer. Después de leerlos, el mundo que había conocido hasta entonces, cobró un significado diferente para mí. A eso es a lo que yo llamo escrivivir: tener el don de adentrar a los lectores al mundo que se retrata allí. Ana Frank me transmitió para siempre el horror de las guerras, su incongruencia, su crueldad, su innecesario atropello. Y Tom Sawyer me hizo entender que puede lo sacado de la mente hacerte vivir una vida que no siendo vida, es tanta vida como la real.


Desde hace tiempo no puedo comentar en su blog, por algún error; pero sí que puedo -mientras no se enfade- acercaros una hermosa reflexión, que también comparto.

http://www.gonzalomouretrenor.es/2012/09/28/escrivivir/

viernes, 28 de septiembre de 2012

Quiero que mi país cambie

Si tuviese que elegir un país al que irme a vivir, elegiría uno semejante a mi pueblo, cuando yo era niña. Uno que tuviese vacas casi en cada trocito de prado, y burros que rebuznasen cuando les viniese bien, y gallos que cantasen puntuales al amanecer.

Con gente que generalmente iba o venía de su huerta, de la que casi obtenía suficiente materia prima para sobrevivir todo el año. Que criaba sus propios pollos, conejos, cerdos o terneros para llenar de carne el congelador; y en algunos casos salía de pesca, para tener congelados y a mano muchos pescados. Gente que se iba al monte a por leña para pasar el invierno junto a su cocina de carbón. Cocinas que olían a bizcocho recién horneado, a empanada, o bollos preñados (bollos rellenos de chorizo).

En el pueblo de mi infancia no había prisas. A veces se me antojaba un pueblo muerto. Si lo miro bien, me gusta más cómo funcionan las cosas ahora, pero cada día que compro el periódico y comienzo a leerlo, me entero de casos y más casos de corrupción por todas partes. Corrupción al por mayor. A mí me gusta el lugar donde vivo, el lugar donde crío a mis hijos, el lugar donde primero sueño y luego escribo, el lugar donde nací y crecí. Yo amo mis paisajes y creo que no sabría vivir sin ellos. Y creo que ellos tienen parte de mí. No quiero cambiar de país, quiero que mi país cambie. Que recobre su dignidad. Y no añado más porque para mí la palabra dignidad equivale a muchas otras; engloba una actitud vital, entre ellas la de no meter la mano en la caja y después marcharse silbando como si no pasara nada. Pasa, y vaya si pasa. Pasa que el dinero que ha volado, falta para lo que estaba. Porque un país no es un país; en el fondo es una casa. 

Y la verdad, que yo también estoy pensando que al final tendré que cambiar de país. Será más fácil cambiar de país que esperar que esto se arregle con las medidas que vienen. Vamos, que hacemos aguas.


http://fraternidadbabel.blogspot.com.es/2012/09/carnaza.html





jueves, 27 de septiembre de 2012

Tú, siempre tú: Una Estrella

Volver al tema que a uno le apasiona es volver a carecer de tiempo. Es volver a ver trabajo sin hacer, para el que uno ya no tiene fuerzas. Es volver a callar la explicación de por qué siempre se parece tan cansada. Tan subida en una nube. Tan etérea. Tan a punto de estallar. Tan dividida entre dos mundos de nuevo: el real y el ensoñado.

A estas alturas sé que no me puedo explicar más, que solo tengo que realizar mi trabajo, y punto. Pensar que debo ponerle a todo un punto y final, llevado de la mano de la mejor disposición y echarlo a andar, porque ello se explicará por sí mismo; Algún día. Alguna vez. Si estoy de suerte.

Y es muy obvio, porque nadie puede apreciar un trabajo que aún está por hacer. Es la parte más ingrata, ese proceso de años en que estás haciendo algo que siempre queda por mejorar, una mejora que a veces no se ve, pero que está, y debes creer en ella aunque no esté. Supongo que es a eso a lo que llaman constancia, o perseverancia, no lo sé. Creer en uno mismo. Tener fe. Tantas y tantas cosas que se hacen imprescindible en un escritor que solo intuye su oficio, porque saber, saber, sabe que nunca sabrá. Tuvo su ejemplo en la escuela.

Ayer me llegaba la carta del registro de la propiedad intelectual, apenas conseguí creer que diesen aquel cúmulo de sentimientos de paso. Tanto empeño puesto y tanta imperfección de vocablos, pero tanta perfección del corazón, aquello que dentro de uno tiene un significado. Para mí fue complicado dejarte allí. Y al tiempo un orgullo haber cruzado esa barrera de haber escrito tu historia para la posteridad. Para que aquellos que no te conocieron te conozcan a través de lo que vi en ti, Querida Estrella. Para tratar de recuperarte en esa vida que se te fue, siendo tan joven que apenas comenzabas a vivir.

No sé si tu historia saldrá a la luz. Pero ahora sé que aunque mi casa se queme, quedará a salvo. Que buena o mala se salvará: que es la única forma que tuve de salvarte. La mía. Aquella que no pude no intentar; como tantas veces.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Entrevista a Francisco Gijón

Para quien se pregunte si cobro por hacer promoción a otros escritores, la respuesta es no, y si cobrase por ello probablemente no actualizaría con tal asiduidad; nada es comparable a lo que nos provoca ilusión. Lo mío es movido por algo parecido a la alegría de encontrarme aquello que además de hacerme pensar, me trae alguna novedad y me aclara este oficio que me apasiona por algo que nadie conseguirá anudar: la diversidad de enfoques según vengan de uno u otro autor. Unido al trabajo orfebre de la palabra escrita.

martes, 25 de septiembre de 2012

10 consejos para jóvenes escritores por César Mallorquí

Ayer miraba este vídeo sin perder detalle. Y ello dio sus frutos. Llevo años, al menos desde que tengo Internet recopilando consejos y más consejos para ser un buen escritor. Peleándome con todas mis fuerzas por el último consejo anotado aquí y diciéndome que quizá la vida haya elegido una ruta distinta a la que elegí. Que no debo martirizarme por ello, que lo bueno de tener sueños es tenerlos, y punto. Después, con el tiempo, surge esa otra parte de mí que me recrimina por perezosa, y que me grita que uno solo logra aquello que intenta. Una parte y otra siempre están en guerra. Como una parte imprescindible del escribidor, aquel que escribe porque lo decidió...o porque intentaba dejarlo. Y que pasa por temporadas en que sueña con ponerse a escribir más que lo que escribe.

Ayer miraba este vídeo y accionó esa parte tan estancada que había en mí, ahora corrijo una antigua novela inconclusa mientras hilo un relato nuevo a ratitos. Creo que todo el secreto, el verdadero secreto se halla aquí y no en parte alguna. Tomad buena nota:

lunes, 24 de septiembre de 2012

De insomnios y carticuentos

En raras ocasiones el insomnio hace aparición, y no es raro que busques a tientas el mando de la tele y la pongas un rato para saber qué pasa en el mundo. Que lo que pasa en el mundo sea tan deprimente que vayas de canal en canal hasta que encuentres algo en lo que invertir el tiempo que te sobra entre sueño y sueño. Supongo que eso es el insomnio, a saber. Ya se sabe que la curiosidad mató al gato. Eso explica que veas a un señor carticuentista, uno de tantos que adivina tu futuro en las cartas, con una sola llamada de teléfono, y en vez de quitar el canal te quedes a espantarte de la curiosidad. Reconozco después de horrorizarme hasta la médula, me propuse escribir un relato corto y enviarlo a concurso en Marzo; y que es posible que lo escriba, me lo aprenda de memoria de tanto corregirlo y me aburra hasta el punto de no enviarlo. Hace tiempo que sé que escribo solo para mí, para perseguir esa historia que me asalta de pronto hasta el final y entender de pe a pa de qué va. Después de concluido el trabajo me parece algo pésimo a compartir, y solo comparto lo que está recién hecho, como un pan que perdiera esencia en cuanto empieza a enfriar.

Si lo pienso bien, escribo solo para quitarme cabreos, decepciones, dudas, alegrías que dejándolas sueltas podrían explotar y aniquilar el mundo, sinsabores, tropiezos de los que quiero aprender; y demás desastres alicatados al fondo de mi conciencia. Escribo con el mecanismo de una olla exprés, algo se almacena, se piensa y se repiensa, comienza a dar vueltas hasta que entra en ebullición, y se cuece en su propia salsa. Luego se saborea una pizca y se almacena. Ese almacenado, hace que al fin desaparezca. Al menos con esos ingredientes; hay refritos que se repiten igual que el ajo y se elaboran de distintas formas a lo largo de toda una vida. A veces quisiera vivir poco más para librar al mundo de mis reprises escritos.

Pues bien, aunque iba a contaros eso tan grave a mi ver, que ha desencadenado mi deseo de escribir un relato corto de queja, no os lo contaré. Si lo cuento aquí no necesitaré dedicarle 20 páginas allí y lo perderé para siempre. Es un tema en que no me vale una mera entrada de blog, porque necesito hacerle un nudo cartesiano y atarlo bien. Solo diré que me parece algo muy grave y que a veces me horrorizo de estos tiempos que me toca vivir. Que vivo observando lo que vale la pena a mi alrededor y ello me salva de la angustia de saberme entre gente así, carticuentistas capaces de acuchillarme por dentro en solo diez minutos de visionado... Lo mío si que es poder de visión...

Se que me quedó una entrada rara y sin concluir. Empieza el curso para mí, sé que tengo por delante mucho que escribir. Quizá escriba ese relato de una forma tan brillante que lo quiera compartir. Si es así lo sabréis a su tiempo. De momento solo tengo un gran cabreo alicatado en mi cuerpo. Lo dejo aquí.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Entrevista a María Dueñas

Un día de estos me encontré con una entrevista a María Dueñas, por esas casualidades que se dan a veces al poner el televisor. Fue de las pocas veces en que dejé lo que estaba haciendo para escuchar a alguien muy interesante, a quien vale la pena escuchar. Decir que la entrevista fue en un programa de la mañana de la 2, y que al buscarla no la encontré, pero sin embargo encontré varias igual de interesantes que tienen como protagonista a esta escritora. Ella decidió escribir una novela en un momento dado, sin más pretensión que escribirla, luego la publicó y se fue vendiendo de una forma vertiginosa hasta llegar a betseller. En sus entrevistas María Dueñas deja algo claro, que aunque su primera novela nunca se hubiese publicado, el hecho de escribirla habría valido la pena.

En todas las entrevistas que encontré de ella - que fueron igual de interesantes- se ve la actitud de una mujer apasionada por lo que hace, y feliz por el recibimiento. Alguien que no siente que su vida haya cambiado, porque se intuye que ella no cambió; y que si hubo un cambio supo aceptarlo como parte de su vida, y encajarlo como un cambio a mejor. Decir que no leí ningún libro suyo por ahora, pero que conocerla me ha llenado de interés por su obra. Si escribe como habla, me gustará.


Mision olvido

viernes, 21 de septiembre de 2012

Si hay materia prima se gana

Hace tiempo tuve que reírme cuando mi hermano salió a correr por una senda cercana a su casa que acaba en el mar. Es un muy buen corredor, pese a que pasa largas temporadas por motivos de trabajo sin correr. El día a que me refiero me contó que cuando ya llevaba dos kilómetros recorridos, le adelantaron unas mujeres menudas, y que en su orgullo de macho -esto no me lo contó pero se intuía- intentó demostrarles quién era más fuerte y mejor. Las dos mujeres siguieron adelante después de saludarlo y pese a todos sus intentos las llevó delante un buen trecho, y no solo eso, sino que fueron ganado distancia y más distancia.

Yo comencé a reírme según me lo iba contando porque sé a qué mujeres se refiere, participan en cross y son muy buenas, llevan toda la vida corriendo y ganando carreras, aunque ninguna vive de ello, lo hacen por afición. Mi hermano me siguió contando su frustración por no poder adelantarlas durante los tres kilómetros siguientes, y concluyó con algo que no me esperaba:

- Cuando vi que no podría adelantarlas, porque corrían que no veas, exclamé: Correr, correr, que mejor estabais en casa fregando los platos".
Me sorprendió porque mi hermano es un tipo estupendo y nada machista. Aunque lo comprendí porque no es alguien acostumbrado a que le adelanten corriendo, y mucho menos una mujer.


Ayer leía una entrada de blog, y hoy leo otra que hace referencia a ella. Pues bien, en la entrada del hombre encuentro un pelín de la actitud de mi hermano el día que tanto me hizo reír, y concluyo lo mismo: A todo hay quien gane.

martes, 18 de septiembre de 2012

Entrevista a Pilar Alberdi

Hace tiempo que sigo a esta escritora, quienes lleven tiempo leyéndome lo saben. Creo que conjuga el saber literario y el saber vivir, además del saber pensar y el saber transmitir. Sus reseñas de libros siempre aportan más elaboración de lo corriente en una reseña de libros, y su forma de leer los libros -lo digo por las lecturas en que hemos coincidido- la muestran como una lectora ejemplar.

Es una mujer inquieta, que lee mucho, escribe mucho y aporta una visión personal y profunda de todas las materias de las que se ocupa. Tiene varios blogs y en los últimos meses ha subido varias de sus obras a Amazon. Para mí ha sido un gran descubrimiento en estos mundos digitales, y la sigo de cerca, con esa asiduidad de quien ha encontrado a alguien afín. 

Imaginemos que llevo toda la vida buscando una profesora idéntica a ella, y que al fin la he encontrado; pudiera decirse que es algo así. Que en el fondo espero que se me pegue algo =)