jueves, 8 de noviembre de 2012

Días de lluvia

Bajo este título se esconde una verdad, los días de lluvia me cambian el ánimo de una forma tremenda. Si a los días de lluvia le unimos el frío, la humedad y que a las seis de la tarde ya es noche, apaga y vámonos.

Si a todo ello le sumamos las noticias del minuto a minuto de un país en crisis, el resultado es caótico, y quizá si tuviese el suficiente dominio de mí misma debería tomarme un descanso por aquí, para ocuparme en novelar, siempre más amable, porque conjuga lo positivo y lo negativo equilibrado en la balanza de ese hilvanar que llega desde una especie de submundo donde todo cobra un sentido y se logra amansar.

En estos días de lluvia que se extienden hasta la primavera me gustaría utilizar más el ordenador de las historias noveladas, que éste que comunica con el mundo, porque de las noticias diarias se extrae mucha desazón que tiende a salpicarse aquí y contagiar a donde va. Y esa os juro que no era la idea.

4 comentarios:

  1. Salpica donde quieras Begoña, encantados de leerte.

    La lluvia, los cielos grises, y el frío inspiran, porque ponen a funcionar nuestro corazón en busca de calor.

    A mí me vienen genial estas fechas para escribir, adoro estas fechas, pero también traen recuerdos amargos. Pero seamos realistas, son los recuerdos agridulces los que despiertan nuestro corazón y lo hacen sentir con más intensidad ¿no crees?

    Me gusta el otoño, el invierno, esa melancolía que desprenden. No las navidades, pero si todo lo demás!!

    Un abrazo gigante en estos días de lluvia, y más por nuestro norte que es como si la luz se apagase!!

    A escribir!!;-))

    Besos cálidos.

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  2. Intento dosificar Internet para dedicar todo mi entusiasmo al aterrizaje en Amazon. De nuevo estoy desmontando una vieja novela para ponerle ropa nueva. Espero que en el proceso no se acartone porque al releerla me suena a nueva, y eso que hace bastantes años que la conté.

    Al leer tu comentario extraje tanta fuerza de tus palabras que me encantó porque si eres capaz de transmitir fuerza es que la tienes. Veo que la lluvia empieza a resbalar sin calarte dentro, y eso me gusta.
    Un beso

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  3. Hola Begoña. A mí estos días me ponen melancólica y de mal cuerpo. Me gusta el sol y la calle. Con tanta humedad mis huesos parecen de chicle.
    Me encanta el calor y el contacto con la gente en la calle.

    Un beso y feliz fin de semana

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  4. María, te recomiendo seguir paseando bajo la lluvia con un paraguas grande.
    No hace mucho me encontré con una amiga que hace tiempo no veía, fue a la salida de un supermercado y llovía a mares. No llevábamos paraguas, pero nuestra charla era tan positiva que las dos regresamos a casa empapadas. Hay mojaduras que arropan el alma.
    Besos

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