Lleva varios meses inmerso en la escritura de su segunda novela. Con la primera ganó el segundo premio de un concurso literario. Está agotado y algo atascado, por eso decidió tomarse unos días de tranquilidad y durante esos días escribió un cuento que quiso mostrarnos.
Acabo de leerlo y diré lo que me contó un escritor: un autor nunca tiene perspectiva sobre su obra. Recordaré la corrección de dos cuentos que me envió mi correctora particular, un amor de mujer; donde me di cuenta de varias palabras que me comí: de, entonces, cuando y un largo etcétera. Las que se repetían desde la línea anterior, quizá otra vez, cuando, entonces, de, que había que corregir. Y las que formaban parte de otra frase que se habían quedado allí después de corregidas y en las que no reparé. La respuesta la hallé en algún escrito que encontré en alguna parte, quizá en la red: un escritor nunca lee con la suficiente atención su historia, porque la renueva una y otra vez hasta hacerla tal como la quiere, esa es su explicación, y a veces de tanto corregir mejora las frases o los conceptos, pero le falta la mirada fresca de la primera vez. Solo alguien desde afuera de esa historia puede cazarlo a la primera, por eso lo ve. Se dice que antes de enviar un escrito a algún lugar deberían leerlo al menos cuatro personas, por eso de que cuatro ojos ven más que dos. Pero qué me dicen del placer de hacer un pan en el horno y llevarlo a la mesa calentito y darte cuenta de que quizá le falta sal, o menos cocción, y tomar notas para corregirlo en la próxima amasada e intentarlo otra vez hasta alcanzar la perfección. De momento un principiante disfruta de eso. Y en mi opinión está muy bien.
Ahora vamos al cuento. Me gustó. No se pierde en descripciones abstractas. Es interesante y captó todo el tiempo mi atención. Disfruté leyendo y al final me sorprendió. Creo que podría leer muchos escritos de estos sin cansarme e ir aprendiendo de paso.
Os dejo el cuento
Un blog donde la tristeza y el buen humor caminan de la mano. Donde los límites entre fantasía y realidad se entremezclan hasta conformar un solo presente.
martes, 5 de febrero de 2013
lunes, 4 de febrero de 2013
Cifras silenciadas
Despedir sale tan barato
que su jefe fue despidiendo
uno por uno a los empleados
Y fue contratando aprendices
que trabajan más horas
por menos salario
Jóvenes presionados
a producir más que ayer
bajo el lema Más rápido
Varios fueron los accidentados
menos los fallecidos;
crecen los que esperan ser contratados
Es un negocio turbio
que prospera en las horas negras
entre la corrupción y el desamparo.
domingo, 3 de febrero de 2013
Gafas de sol para esconder desvelos
Gafas de sol enormes en un día lluvioso. Ver a gente amiga y fingir que no, por no tener que detenerse a saludar cuando el alma se va regando a trozos mientras camina. Ese Final feliz entrecomillado que yo preveía para mi amiga es solo un principio angustioso del que no sabe salir, porque no sabe dejar de amar a quien le hizo el último verano tan insoportable que ni sé cómo lo aguantó. Porque aún se niega a entender que esos veinte años de convivencia fueron, acaso desde el mismo principio, su error mayor.
La veo caminar con sus grandes gafas de sol un día lluvioso y aunque me gustaría detener con un beso en cada mejilla su enorme pesar, finjo como ella hizo, que no la veo y la dejo seguir, cargando con su desaliento, una vez más. Y me repito lo complicado que siempre resulta, aunque se quiera dejar de amar a quien no vale ni el recuerdo más remoto.
Ella arrastra su enorme pena mientras él vive feliz una nueva vida. Él recoge a buen seguro besos y abrazos. Ella por su parte los evita. La balanza aplasta de lleno a quien no quiere, no sabe y no puede abandonar.
Triste final.
La veo caminar con sus grandes gafas de sol un día lluvioso y aunque me gustaría detener con un beso en cada mejilla su enorme pesar, finjo como ella hizo, que no la veo y la dejo seguir, cargando con su desaliento, una vez más. Y me repito lo complicado que siempre resulta, aunque se quiera dejar de amar a quien no vale ni el recuerdo más remoto.
Ella arrastra su enorme pena mientras él vive feliz una nueva vida. Él recoge a buen seguro besos y abrazos. Ella por su parte los evita. La balanza aplasta de lleno a quien no quiere, no sabe y no puede abandonar.
Triste final.
jueves, 31 de enero de 2013
La sospecha de Remigia
A Remigia la tildan de loca, esta mañana ha estado viendo el primer telediario y ha vuelto a tener la misma sensación: que todo es un complot para despojar a unos de lo que han conseguido a lo largo de años de duro trabajo, en beneficio de otros, que han saqueado a diestro y siniestro por todos lados; y que escondido en su cajón echarán mano, más tarde que temprano, de todo ese dinero con que comprarán lo que a ella misma, recientemente le han embargado.
A ella como a tantos.
A ella como a tantos.
miércoles, 30 de enero de 2013
Sobre lectura
Comencé el año leyendo De mis pasos en la tierra, de Francisco Ayala, que es una lectura que estoy disfrutando muchísimo. La estructura de los capítulos bien podría ser la de un blog cualquiera, un título y unas pocas páginas sobre esos recuerdos. Su escritura es sencilla y la vez elaborada, su visión del mundo inteligente y al leerle uno se encuentra ante una persona culta, porque de todas sus reflexiones se extrae que es alguien que ha vivido y ha filtrado muy bien todas sus vivencias. Lo recomiendo porque es un libro con el que se disfruta y se aprende a partes equitativas.
Sin embargo diré que como lectora leo con igual pasión a un escritor mayor e inteligente, que a una chica muy joven que habla de la tristeza del primer amor-desamor, que muchas veces llegan de la mano. Disfruto igual de la lectura de un clásico que de una entrada de blog tan impulsiva que después desaparece de un borrón; porque en la escritura subyace la vida. Siempre la vida y las impresiones acerca de ella.
Es por eso que celebro lo mismo un libro de alguien con renombre encontrado en una biblioteca que una entrada de blog de alguien de quien solo sé lo que escribe cuando decide darle al botón publicar de su blog. Nunca y casi en ninguna circunstancia le hago un feo a la palabra escrita cuando es educada o consecuente, porque todo escrito nace del corazón, más deslumbrante cuanto mejor sea.
Sin embargo diré que como lectora leo con igual pasión a un escritor mayor e inteligente, que a una chica muy joven que habla de la tristeza del primer amor-desamor, que muchas veces llegan de la mano. Disfruto igual de la lectura de un clásico que de una entrada de blog tan impulsiva que después desaparece de un borrón; porque en la escritura subyace la vida. Siempre la vida y las impresiones acerca de ella.
Es por eso que celebro lo mismo un libro de alguien con renombre encontrado en una biblioteca que una entrada de blog de alguien de quien solo sé lo que escribe cuando decide darle al botón publicar de su blog. Nunca y casi en ninguna circunstancia le hago un feo a la palabra escrita cuando es educada o consecuente, porque todo escrito nace del corazón, más deslumbrante cuanto mejor sea.
Renovarse o morir
Últimamente estaba buscando la forma de no necesitar tanto aparecerme por este lugar para poder dedicarme de lleno a preparar un escrito que de verdad necesitara publicar dada su perfección a mi ver. Estoy en ello porque creo que lo que me hacía falta era estar dispuesta no a corregirlo, sino a completarlo y darle a guardar los cambios. Algo en lo que siempre me detenía.
Pues bien, estoy en ello, y ese quedarme con los cambios me obliga a seguir más allá y ese explorar arenas movedizas hace que esté creando una historia mejor. Una que se asemeja más a la que encuentro en los libros que leo o se aleja más de los que escribo; por lo tanto mejor.
Pues bien, soy sincera si digo que buscaba la forma de despegarme un poco de este blog para apostar no por lo que quiero escribir aquí, sino lo que intento publicar en una plataforma que me obligue a avanzar en otra dirección, menos complaciente que esta digamos. Y esta mañana me tentó el demonio y me puse a mirar plantillas y sin querer le di a guardar, con lo cual me es imposible recuperar la que tenía. La parte que no me gusta del resultado de momento no la sé cambiar -ole yo, siempre metiéndome en líos-, de modo que tendré que ir probando poco a poco a ver si un día lo consigo, mientras tanto es lo que hay. Quizá esto me anime a finalizar esos escritos que no me atrevía demasiado a abordar por no llegar a este punto, uno desde el que no consiga retornar.
Pues bien, estoy en ello, y ese quedarme con los cambios me obliga a seguir más allá y ese explorar arenas movedizas hace que esté creando una historia mejor. Una que se asemeja más a la que encuentro en los libros que leo o se aleja más de los que escribo; por lo tanto mejor.
Pues bien, soy sincera si digo que buscaba la forma de despegarme un poco de este blog para apostar no por lo que quiero escribir aquí, sino lo que intento publicar en una plataforma que me obligue a avanzar en otra dirección, menos complaciente que esta digamos. Y esta mañana me tentó el demonio y me puse a mirar plantillas y sin querer le di a guardar, con lo cual me es imposible recuperar la que tenía. La parte que no me gusta del resultado de momento no la sé cambiar -ole yo, siempre metiéndome en líos-, de modo que tendré que ir probando poco a poco a ver si un día lo consigo, mientras tanto es lo que hay. Quizá esto me anime a finalizar esos escritos que no me atrevía demasiado a abordar por no llegar a este punto, uno desde el que no consiga retornar.
lunes, 28 de enero de 2013
Un nacimiento
Creo que algo bueno podría partir de aquí, un padre que escribe una historia y una hija que la dibuja. Una gran diferencia de edad desde donde mirar la vida y verla distinta. Desde donde crear y retratar una realidad, cada quien con sus preferencias, con su experiencia, con el sabor de lo vivido. Creo que toda escritura parte de nuestras preocupaciones, que actúan como una rueda que da vueltas hasta que encuentra su fin. Hasta que nace una frase que pueda calmarlas o dejarlas a parte al menos por el momento, poner en palabras lo que se piensa hace que alguna vez para nosotros tenga un sentido, y nos da un nuevo margen para comenzar desde ahí.
Para mí atreverse de un modo definitivo a dejar que tu historia recorra el mundo ya es una muestra de mucho valor, porque soy una miedosa compulsiva aunque no lo parezca. Y aún me sigue dando un poco de miedo eso de poner algo mío en una editorial porque a partir de ahí te cambia la vida, tu sueño verdadero echa a andar y ya deja de ser algo tuyo para pasar a ser de los demás. Supongo que hay algo de egoísmo en aferrarte a él y no dejarlo marchar, o temor de que otros te lo pisoteen, o quedarte sin tu mayor impulso vital al ver que eso que para ti era tanto no encuentra hueco y lo mismo que lo inflaste se desinfla y queda muerto. Aunque en definitiva me pasó lo mismo con este blog, nació de la nada, para muchos es nada y para mí lo sigue siendo todo, porque todo lo que quiero es escribir, sin saber por qué, solo sé que debo hacerlo y que al hacerlo me doy sentido a mí misma; siempre tan sin sentido.
A lo que iba, unos sueñan y otros cumplen los sueños. Espero que esto sea solo el principio y que a partir de esta colaboración -como madre no se me ocurre otra mejor- nazcan nuevas historias, escritas entre los dos tal vez, dibujadas entre los dos también. Porque si publicar un libro es un sueño, hacerlo en colaboración de un padre, o de un hijo, es ya un sueño de entre los sueños; unir la experiencia en la vida y la innovación. Es trazar una línea fehaciente entre el ayer y el hoy. Es dar paso a una nueva forma de mirarlo todo, porque los niños de hoy ya no ven las cosas como las vimos ayer, la vida ha evolucionado y necesitamos que le den expresión, que conformen sus propios mundos en nuestra colaboración. De momento es la historia de Mián Ros, dibujada por Eva. Quizá dentro de un tiempo nazca la historia de Eva, dibujada por Mián Ros. Como digo es algo que particularmente y sin que me venga a cuento, me emociona, porque creo en las nuevas generaciones a las que estamos dejando un mundo de pena. Ellos tienen que tener el talento de crear el mundo a su medida, y también el valor.
domingo, 27 de enero de 2013
Sobre balanzas y rehacer escritos
Estoy bloqueada, mis errores me bloquean y no salgo de ellos, siempre quiero volver a ese justo momento en que metí la pata por no saber callarme. En que convencida aconsejé sobre la vida de los demás. Error. Gran error. Nunca des un consejo a quien te lo pida. Hay una balanza dispuesta a sopesar cada lado, pero en definitiva tú no puedes saber qué lado pesa más, sí el que abulta más, pero no es lo mismo.
Hay una materia prima puesta en la balanza, se está intentando sopesar cuando alguien te pide opinar. No opines. Es mejor que lo dejes estar, porque al final, solo al final de un largo proceso se verá con claridad. Y puede que lo que veas no te guste. Solo puede, pero da igual, esa balanza será un peso tan grande que a diario no te dejará avanzar, has entrado en un largo dilema contigo mismo.
A esa hora sigues encerrado en esa cuestión, los demás han avanzado y ya no están en ese momento odioso, pero tú sigues ahí, estancado en ese momento en que no debiste opinar y en que tu opinión dispara contra ti mismo.
Estoy bloqueada. Me volví veleta porque nada de lo que escribo halla un final. Nada de lo que corrijo se asienta en su versión final. Concluir una novela o un relato corto se torna demencial a medio camino. La razón es que la balanza sigue en el medio, medio bien y medio mal, alegría y pesar; acierto y error pesan lo mismo. O quizá no, es más, seguro que no, la persona aconsejada te dice que dejes de pensar en eso, que estaba claro que tenías razón de sobra y te lo dice con un convencimiento claro. Pero ahí estás tú con esa manía de hacer y rehacer historias estancada en esa, que se hace y se deshace en tu cabeza una y otra vez. Estás enferma. Debes curarte sin saber cómo. Mientras tanto estás gestando tantas historias en tu cabeza que un día estallará y llenará de manchas todo el universo.
Ella consiguió lo que tú no fuiste capaz ni por asomo. Y lo cuenta en una entrada tan breve y tan concisa que hace que parezca sencillo, pero no lo es, es una tarea titánica, esa de volver sobre marañas de escritos otra vez para hacer y rehacer... Pienso que quizá también algún día lo conseguiré.
Os dejo su entrada `y mi admiración.
Hay una materia prima puesta en la balanza, se está intentando sopesar cuando alguien te pide opinar. No opines. Es mejor que lo dejes estar, porque al final, solo al final de un largo proceso se verá con claridad. Y puede que lo que veas no te guste. Solo puede, pero da igual, esa balanza será un peso tan grande que a diario no te dejará avanzar, has entrado en un largo dilema contigo mismo.
A esa hora sigues encerrado en esa cuestión, los demás han avanzado y ya no están en ese momento odioso, pero tú sigues ahí, estancado en ese momento en que no debiste opinar y en que tu opinión dispara contra ti mismo.
Estoy bloqueada. Me volví veleta porque nada de lo que escribo halla un final. Nada de lo que corrijo se asienta en su versión final. Concluir una novela o un relato corto se torna demencial a medio camino. La razón es que la balanza sigue en el medio, medio bien y medio mal, alegría y pesar; acierto y error pesan lo mismo. O quizá no, es más, seguro que no, la persona aconsejada te dice que dejes de pensar en eso, que estaba claro que tenías razón de sobra y te lo dice con un convencimiento claro. Pero ahí estás tú con esa manía de hacer y rehacer historias estancada en esa, que se hace y se deshace en tu cabeza una y otra vez. Estás enferma. Debes curarte sin saber cómo. Mientras tanto estás gestando tantas historias en tu cabeza que un día estallará y llenará de manchas todo el universo.
Ella consiguió lo que tú no fuiste capaz ni por asomo. Y lo cuenta en una entrada tan breve y tan concisa que hace que parezca sencillo, pero no lo es, es una tarea titánica, esa de volver sobre marañas de escritos otra vez para hacer y rehacer... Pienso que quizá también algún día lo conseguiré.
Os dejo su entrada `y mi admiración.
sábado, 26 de enero de 2013
Solo estaba preñada
En estos días saltó la noticia, la osa Tola había parido un osezno que sus cuidadores encontraron aplastado. La cosa no sería tan deprimente si Paca y Tola no hubiesen sido encerradas en un espacio de belleza incomparable, para precisamente, parir. El oso pardo está en serio peligro de extinción, por eso se trasladó a un oso llamado Furaco desde el parque natural de Cabárceno con el propósito de fecundarlas y lograr nuevas crías.
Durante todas las estaciones del año el lugar donde se encuentran ahora los tres osos recibe cientos de visitantes, dando vida a una zona que sin ese turismo quizá no habría. El lugar es un paraje natural que a simple vista impresiona y este mismo verano estuvimos allí. El día era de sol aplastante y a los osos les habían puesto una piscina, el rumor circundante versaba sobre si alguna de las osas preñaría. Por lo tanto la noticia de un nuevo osezno sería algo muy bien recibido y otra excusa para no perder de vista ese lugar durante mucho tiempo.
Y bien, resulta que según sus cuidadores Tola andaba muy lenta, se comportaba de una forma extraña y pusieron una etiqueta a esos síntomas diciendo que la osa estaba senil, a ello contribuyó su edad, según ellos muy avanzada. Pero resulta que no estaba senil, sino preñada y ante el infortunio de ese osezno tan esperado y hallado muerto, la tienen en observación porque estas osas suelen parir entre un oso y tres.
Os dejo un breve resumen de su historia
Durante todas las estaciones del año el lugar donde se encuentran ahora los tres osos recibe cientos de visitantes, dando vida a una zona que sin ese turismo quizá no habría. El lugar es un paraje natural que a simple vista impresiona y este mismo verano estuvimos allí. El día era de sol aplastante y a los osos les habían puesto una piscina, el rumor circundante versaba sobre si alguna de las osas preñaría. Por lo tanto la noticia de un nuevo osezno sería algo muy bien recibido y otra excusa para no perder de vista ese lugar durante mucho tiempo.
Y bien, resulta que según sus cuidadores Tola andaba muy lenta, se comportaba de una forma extraña y pusieron una etiqueta a esos síntomas diciendo que la osa estaba senil, a ello contribuyó su edad, según ellos muy avanzada. Pero resulta que no estaba senil, sino preñada y ante el infortunio de ese osezno tan esperado y hallado muerto, la tienen en observación porque estas osas suelen parir entre un oso y tres.
Os dejo un breve resumen de su historia
viernes, 25 de enero de 2013
Cometió un solo error
Ser demasiado joven para entender que una chica solo se queda junto a quien la hace sentir todo el tiempo única.
Ahora canta todo el tiempo esta canción
Ahora canta todo el tiempo esta canción
jueves, 24 de enero de 2013
Película Persuasión
No leí a Jane Austen, lo sé, soy un caso perdido pero aún no conseguí que me atrapara porque no le dediqué demasiado tiempo. A veces nuestra cabeza no anda donde debe estar y terminamos abandonando la lectura, con ella me sucedió así. No recuerdo que libro fue y el tiempo que hace de ello, pero de momento no repetí.
Y sin embargo, un día revolviendo en la estantería de películas dentro de una biblioteca di con el DVD de uno de sus libros Persuasión, y decidí conocer la historia de una vez, aunque no fuese capaz de leerla. De modo que la traje a casa y le dediqué una tarde. Pues bien, voy a deciros lo que vi. Vi el pueblo en que me muevo, en que los chismes van y vienen, generando tantos malentendidos que líbrenos el señor. Me di cuenta que también yo en algún tiempo fui muy dada a persuadir y que de nada me arrepiento tanto. Cuando no se trata de nuestras vidas es mejor dar tiempo al tiempo, porque solo él tiene la solución verdadera a cualquier disyuntiva que se plantee. Una lección que me costó tiempo aprender y que aprendí porque gato escaldado del agua fría huye.
La película me encantó y retrata perfectamente el mundo en que me muevo, por aquí es más lo que la gente se inventa que lo que pasa en realidad y es muy dada a recortar en lo posible la libertad de los demás. No quiero generalizar, porque no todo el mundo es así, pero existe ese sentido del honor absurdo que ata de pies y manos a una mujer, mientras le ofrece todo tipo de derechos al hombre. Retratando un tipo de vida que lo quieran o no lo quieran, ya se ha quedado atrás.
Persuasión está protagonizada por Sally Hawkings y Rupert Penry-Jones, y es una película que habla de una segunda oportunidad que no siempre la vida da. De ahí que persuadir sea siempre un arma de doble filo.
Y sin embargo, un día revolviendo en la estantería de películas dentro de una biblioteca di con el DVD de uno de sus libros Persuasión, y decidí conocer la historia de una vez, aunque no fuese capaz de leerla. De modo que la traje a casa y le dediqué una tarde. Pues bien, voy a deciros lo que vi. Vi el pueblo en que me muevo, en que los chismes van y vienen, generando tantos malentendidos que líbrenos el señor. Me di cuenta que también yo en algún tiempo fui muy dada a persuadir y que de nada me arrepiento tanto. Cuando no se trata de nuestras vidas es mejor dar tiempo al tiempo, porque solo él tiene la solución verdadera a cualquier disyuntiva que se plantee. Una lección que me costó tiempo aprender y que aprendí porque gato escaldado del agua fría huye.
La película me encantó y retrata perfectamente el mundo en que me muevo, por aquí es más lo que la gente se inventa que lo que pasa en realidad y es muy dada a recortar en lo posible la libertad de los demás. No quiero generalizar, porque no todo el mundo es así, pero existe ese sentido del honor absurdo que ata de pies y manos a una mujer, mientras le ofrece todo tipo de derechos al hombre. Retratando un tipo de vida que lo quieran o no lo quieran, ya se ha quedado atrás.
Persuasión está protagonizada por Sally Hawkings y Rupert Penry-Jones, y es una película que habla de una segunda oportunidad que no siempre la vida da. De ahí que persuadir sea siempre un arma de doble filo.
miércoles, 23 de enero de 2013
Alto y claro
No se puede permitir que un país se pase por el forro los derechos de sus ciudadanos, ni en tiempos de crisis ni en tiempos de prosperidad.
Os recomiendo leer esta entrada.
Os recomiendo leer esta entrada.
Entre montones de líneas
Me llevó tiempo entenderlo, soy lenta como la
estación nevada que tarda en deshelarse y llenar el río. Sé lo que quiero pero
no sé si vale la pena intentarlo y aun así sé que lo haré, aunque tema saber el
resultado, aunque tema a los virus y a la gente de malas intenciones conectada
a la red. Es por eso que en todos estos meses, algo me chocaba dentro al
intentar corregir viejos escritos, fue ayer cuando al fin lo entendí, sigo
creyendo en ellos porque son tan ciertos como pueda serlo yo misma, pero ellos
se han estancado en sus sueños livianos y yo no. Es esa al fin la diferencia
que no sabía ubicar.
Es lo malo de envejecer, que de pronto aquellas
convicciones que tenías ya no están. El mundo desde el cual escribías se
desvaneció, algunos pilares fundamentales de tu escritura se derrumbaron bajo
su propio halo de ingenuidad. Eso hace que hagas y rehagas escritos una y otra
vez, y que sea un error, aquella que escribía ya no está.
Ya no crees en la justicia de la forma en que antes
creías. Ya no crees en la gente que desde su atril intenta convencerte de que
está en lo cierto y la equivocada eres tú. Ya no crees que los años de estudio
hagan a la gente más eficaz. Ya no crees que tu país sea el mejor de los
posibles del mundo mundial. Ya no crees que el amor verdadero sortee como por
arte de magia todas las dificultades. Ya no crees que cada joven pueda forjarse
su vida tal y como quiera, sino tal como le dejan en un país que parece
empeñado en cerrarle las puertas y dejarle como única posibilidad de hallar
trabajo, emigrar. Tu mundo se ha dado la vuelta no sabes cuándo, y ahora vuelve
a ser tiempo de comenzar. Pasar la página de tus archivos hasta que alcances la
serenidad de solo corregirlos en ese espacio en que fueron paridos, puesto que
pertenecen a una gestación pasada que por lo tanto no está. Ahora eres otra que
no puede escribir como escribía, ni soñar como soñaba, ni creer como creía.
Eres alguien que ya no está entre ese montón de líneas.
martes, 22 de enero de 2013
Hacer balance
De cuando en cuando conviene detenerse a ver el camino recorrido para saber por donde tirar en adelante. A diario uno está tan inmerso en lo que lo tiene pendiente que no siempre se da cuenta del camino hecho, y es bueno detenerse a observar, sobre todo si esa observación les sirve a otros, y es el caso.
Creo que el mundo editorial ha efectuado en un corto espacio de tiempo muchos cambios. Y hay algunas alternativas que quizá algunos nunca habíamos barajado. No digo más, no es necesario, pero sí os dejo un balance interesante, al menos para mí.
En esta entrada
Creo que el mundo editorial ha efectuado en un corto espacio de tiempo muchos cambios. Y hay algunas alternativas que quizá algunos nunca habíamos barajado. No digo más, no es necesario, pero sí os dejo un balance interesante, al menos para mí.
En esta entrada
lunes, 21 de enero de 2013
Cambio de hábitos
Es necesario abordar el trabajo
a primera hora de la mañana
si que quepan las excusas
Volver a leer lo leído
corregir lo corregido
una y otra vez
hasta que la fuerza
esté de tu parte,
hasta conseguirlo.
Es necesario apostar
cada mañana temprano
a un sueño perseguido
y salir del mundo virtual
a explorar ese submundo
que no te deja en paz.
Ordenar, borrar, reescribir
finalizar y volver a empezar
hasta lograr concluir.
sábado, 19 de enero de 2013
Cuando el talento se hereda
Creo que para cualquier padre es un orgullo saber que ha inculcado en sus hijos su mayor pasión. Porque significa haber sido capaz de hacerles saber de alguna forma que aquello en que ocupa su tiempo tiene sentido además de validez. También que es un modo de expresión y un reto, exponer un universo privado que está dispuesto a dejarse contemplar al salir de su letargo y ofrecerse al mundo.
Si además uno es capaz de conseguir que se herede el afán de perfección, la satisfacción es doble. El talento de Mián Ros para el dibujo me impresionó desde las portadas de algunos libros de Blanca Miosi, antes de saber quién había sido su autor. Además su escritura transmite, cobra voz. Lleva tiempo callado pero hoy se asomó para dar una noticia y dejar una muestra de los dibujos de su hija, de ahí el título de esta entrada, cuando el talento se hereda y se comparten las pasiones, el maestro y el alumno disfrutan y aprenden juntos; no existe nada mejor.
Os dejo su entrada
Si además uno es capaz de conseguir que se herede el afán de perfección, la satisfacción es doble. El talento de Mián Ros para el dibujo me impresionó desde las portadas de algunos libros de Blanca Miosi, antes de saber quién había sido su autor. Además su escritura transmite, cobra voz. Lleva tiempo callado pero hoy se asomó para dar una noticia y dejar una muestra de los dibujos de su hija, de ahí el título de esta entrada, cuando el talento se hereda y se comparten las pasiones, el maestro y el alumno disfrutan y aprenden juntos; no existe nada mejor.
Os dejo su entrada
viernes, 18 de enero de 2013
Muchos panes bajo el brazo
Un día, quizá dentro de algunos años, cuando tenga conciencia de quien es, alguien le contará que desde antes de llegar al mundo ya pudo ayudar a muchos niños a mantener la vida y la salud. Abrirá mucho los ojos y alguien le contará que sus padres, felices de verle crecer dentro de la tripa, se sintieron tan especiales que incluso llegaron a pensar en todos esos niños que no tendrían tanta suerte como él.
Entonces quizá tenga conciencia de quienes son globalmente Shakira y Piqué, pese a que para él serán parte de su normalidad diaria, entre los paseos por la calle y su estancia en casa. Entonces quizá se vaya dando cuenta de que pese a su lugar privilegiado en la sociedad, ya se le dijo desde el principio que es uno más y que debe aprender a compartir lo que tiene con los demás; con aquellos que no tuvieron tanta suerte.
Desde el periódico en papel, la fotografía de esta pareja me mira, me hace saber que ellos no se quedan indiferentes ante el apuro que viven otros padres, que no tienen los recursos necesarios para salvaguardar la salud de sus hijos. Juntos me hacen saber que yo tampoco debería quedarme indiferente ante esa situación apurada que viven esos otros padres que que aunque quieren no pueden hacer nada para salvar a sus hijos de la enfermedad. Me dicen que no es necesario que haga un gran esfuerzo, que puedo elegir el regalo que más se amolde a mi economía: puedo elegir entre los tres euros y los ochenta y cinco para Mi regalo azul, ese que brinda a otros niños la oportunidad de que vivan con salud y libres de enfermedades. Y me preguntan desde su fotografía casi tan desnuda como su mirada, si acaso mi mayor pesadilla como madre no es la enfermedad que no pueda curar, y respondo que sí, que esa es la pesadilla de cualquier progenitor.
Ellos dicen: La llegada de nuestro primer bebé es un momento único en nuestras vidas, por ello hemos querido invitarlos a nuestro Baby shower, en asociación con UNICEF, a través del cual pueden apoyar a niños de todo el mundo que viven en condiciones de pobreza extrema, con el fin de ofrecerles un comienzo digno en la vida. Y concluye con un Juntos podemos cambiar esto. Sus miradas vuelven a preguntarme si no es eso también lo que yo quiero. Te preguntan si no es acaso también lo que tú quieres y te hacen saber que si estás dispuesto está a tu alcance. ¿Hay algo más que debas saber?
Mira aquí
Entonces quizá tenga conciencia de quienes son globalmente Shakira y Piqué, pese a que para él serán parte de su normalidad diaria, entre los paseos por la calle y su estancia en casa. Entonces quizá se vaya dando cuenta de que pese a su lugar privilegiado en la sociedad, ya se le dijo desde el principio que es uno más y que debe aprender a compartir lo que tiene con los demás; con aquellos que no tuvieron tanta suerte.
Desde el periódico en papel, la fotografía de esta pareja me mira, me hace saber que ellos no se quedan indiferentes ante el apuro que viven otros padres, que no tienen los recursos necesarios para salvaguardar la salud de sus hijos. Juntos me hacen saber que yo tampoco debería quedarme indiferente ante esa situación apurada que viven esos otros padres que que aunque quieren no pueden hacer nada para salvar a sus hijos de la enfermedad. Me dicen que no es necesario que haga un gran esfuerzo, que puedo elegir el regalo que más se amolde a mi economía: puedo elegir entre los tres euros y los ochenta y cinco para Mi regalo azul, ese que brinda a otros niños la oportunidad de que vivan con salud y libres de enfermedades. Y me preguntan desde su fotografía casi tan desnuda como su mirada, si acaso mi mayor pesadilla como madre no es la enfermedad que no pueda curar, y respondo que sí, que esa es la pesadilla de cualquier progenitor.
Ellos dicen: La llegada de nuestro primer bebé es un momento único en nuestras vidas, por ello hemos querido invitarlos a nuestro Baby shower, en asociación con UNICEF, a través del cual pueden apoyar a niños de todo el mundo que viven en condiciones de pobreza extrema, con el fin de ofrecerles un comienzo digno en la vida. Y concluye con un Juntos podemos cambiar esto. Sus miradas vuelven a preguntarme si no es eso también lo que yo quiero. Te preguntan si no es acaso también lo que tú quieres y te hacen saber que si estás dispuesto está a tu alcance. ¿Hay algo más que debas saber?
Mira aquí
jueves, 17 de enero de 2013
El amor no se desvanece
Si hay algo que le debo a mi abuelos fue la absoluta seguridad de que la vida podía ser muy larga. Cuando comencé a sentir fascinación por ellos, creo que fue a la edad de cuatro años, cuyos recuerdos no se desvanecieron aún; para entonces muy cerca de mi casa, en un cambio de rasante, era rara la semana en que no había un accidente de tráfico que mataba a gente de todas las edades. Había una frase terrible que se repetía con frecuencia Se clavó el volante en el pecho. Después algunas veces llegaban noticias desde el hospital y se sabía que aquella vez no hubo suerte.
La parte positiva es que treinta y ocho años después, hay una línea continua que salva desde hace más de veinte años a los prudentes. Que es rara la vez que se produce en ese tramo de carretera algún accidente, y que los escasos que se producen no van más allá de los hierros de un vehículo que quizá no vuelva a rodar. Pero quienes perdieron la vida fueron incontables, en todo caso, y siempre queda la tristeza de que esas medidas no las hubiesen puesto en funcionamiento desde el primer día.
Esa seguridad de que la vida de los abuelos puede ser muy larga, te acaba dando la perspectiva de que estarán a tu lado para siempre, y nada más lejos de la realidad. Pero si hay algo claro es que la gente que quieres no se va del todo, permanece a tu lado para siempre aunque sea en memoria; hasta tu mismo final.
Os dejo una entrada
La parte positiva es que treinta y ocho años después, hay una línea continua que salva desde hace más de veinte años a los prudentes. Que es rara la vez que se produce en ese tramo de carretera algún accidente, y que los escasos que se producen no van más allá de los hierros de un vehículo que quizá no vuelva a rodar. Pero quienes perdieron la vida fueron incontables, en todo caso, y siempre queda la tristeza de que esas medidas no las hubiesen puesto en funcionamiento desde el primer día.
Esa seguridad de que la vida de los abuelos puede ser muy larga, te acaba dando la perspectiva de que estarán a tu lado para siempre, y nada más lejos de la realidad. Pero si hay algo claro es que la gente que quieres no se va del todo, permanece a tu lado para siempre aunque sea en memoria; hasta tu mismo final.
Os dejo una entrada
miércoles, 16 de enero de 2013
Entre tu sombra y la mía
Duermen los ayeres
en su mañana azul
que no entendía de pena,
van y vienen desde su
cuna de recuerdos
una y otra vez.
Es como si supieran
el camino de regreso
a casa. Y no olvidaran
que una vez fueron
absoluta realidad
en un mundo completo.
A veces pasean sombras
repentinas por la casa
y me estremezco
solo de pensar
que pudieras regresar
desde donde estás
por un momento
para escuchar mis
pensamientos
y para decirte
que sigo sin creer
en la muerte
porque pese
a la lápida fría,
que te ubica
en un cementerio
de cuando en cuando
una sombra cruza la casa
y te siento aquí.
Entonces sabes que te hablo
por si pudieras oírme,
por si pudieras recorrer
toda la distancia
de tantos años callados
y sabes que no te doy
mis penas; sino mis alegrías
de por un momento
sentirte aquí.
Como si el tiempo
no hubiese podido
arrancarte, pese a todo,
como si un solo pensamiento
sirviera para cruzar
todas las distancias
de océanos y vientos
en torno a una muerte
imposible al fin.
martes, 15 de enero de 2013
Propósitos para el nuevo año
En mi caso mis propósitos son cortitos, tener el valor de finalizar por fin algo de lo que he escrito, me da igual lo que sea, pero terminarlo de una santa vez y subirlo a Amazon: única editorial dispuesta a publicar lo que quiera, cuando sepa que lo quiero; he ahí la dificultad.
Por lo tanto vencer el miedo la lo desconocido y a lo que tenga bien a depararme, la tarea complicada de mi vida entera, nada nuevo a descubrir. Después de esto los mismos propósitos de siempre, ser feliz con lo que tengo, que lo que tengo no me impida ser feliz.
Os dejo otros propósitos, lo prometo, muy buenos.
Por lo tanto vencer el miedo la lo desconocido y a lo que tenga bien a depararme, la tarea complicada de mi vida entera, nada nuevo a descubrir. Después de esto los mismos propósitos de siempre, ser feliz con lo que tengo, que lo que tengo no me impida ser feliz.
Os dejo otros propósitos, lo prometo, muy buenos.
lunes, 14 de enero de 2013
Sobre corregir
Bien, esta mañana volví a caer en la tentación, me puse a corregir un cuento de veinte páginas en principio que va por quién sabe cuantas, y soy incapaz de leer una sola frase sin añadir o quitar algunas palabras. El resultado mejora, lo que intento decir se amplía, la escena se hace más nítida y los personajes quizá cambien de edad. Pero lo cierto es que en vez de estar terminando, siempre estoy comenzando, subiendo a la nube y bajando y así, hasta algunas veces creo que jamás voy a finalizar. A veces, mientras conduzco, que es cuando pienso en mi vida con más claridad, me veo muerta de repente y con miles de páginas sueltas que no conseguí amarrar. Entonces pienso en mis descendientes, tan estupendos ellos y en todas esas hojas locas que les enloquecerán, y recupero de nuevo la urgencia de finiquitarlas de veras, pulirlas y darles forma; dejar que descansen en paz. ¿Y si no tener todo listo me hace volver de la muerte, una noche y otra, infinitas, con el deseo absoluto de escribirlas una vez más?
Espero que no. Es más, sé que no. Pero mientras conduzco a veces por las carreteras de siempre, mirando mi vida de lejos sé que esto de hacer y deshacer hojas no lo cambiaría por nada. Quizá termine en un manicomio, es cierto, pero quizá acaso si no escribiera podría acabar igual.
Os dejo una entrada de nota
Espero que no. Es más, sé que no. Pero mientras conduzco a veces por las carreteras de siempre, mirando mi vida de lejos sé que esto de hacer y deshacer hojas no lo cambiaría por nada. Quizá termine en un manicomio, es cierto, pero quizá acaso si no escribiera podría acabar igual.
Os dejo una entrada de nota
domingo, 13 de enero de 2013
viernes, 11 de enero de 2013
Un desgarro en la voz
Una orquesta de verano en un pueblo costero, una cantante con voz desgarradora y sentimiento a flor de piel, entrada en kilos, pero con una sonrisa constante y hermosa de ver. La gente bailando con frenesí. De pronto en la primera fila, una canción que jamás se escuchó provoca que una espectadora abra su bolso, saque su libreta de apuntes y apunte el estribillo de esa canción, que no conoce, pero que espera conocer rebuscando en You Tube. Son nuevos tiempos, y nuevas las fórmulas de encontrar información, pero siempre serán viejas ciertas letras y ciertas canciones, cantadas con el desgarro de un sentimiento que quien sostiene el micrófono conoció; o no. Quizá solo pueda sentirlo e interpretarlo, porque todas las artes están sometidas a algo tan primario como la intuición, con ese ingrediente a veces es más que suficiente.
Esta es la canción
Esta es la canción
jueves, 10 de enero de 2013
A tu lado, el hambre
Hace tan solo diez días comenzaba el año nuevo y en el círculo cotidiano en que te mueves, las primeras manifestaciones de hambre pura. No es algo alentador, solo cabe la desesperación de esperar que esto mejore, sin confianza alguna. Se les llama recortes, pero bien pudieran llamarse el saqueo a la nevera familiar, la encrucijada de si pagar la vivienda o llenar el estómago, de si ser un buen ciudadano y pagar a tiempo la factura del agua y la luz, o darles la cena a los hijos. No es un cuento de ordenador o una novela que no se termina de corregir, porque así en frío no se le ve utilidad; es la vida real la que sale a al paso, y ante ella no cabe borrar, cambiar la frase o dejar la resolución aún en suspenso. Son los datos de un presente que va mordiendo, pero con dientes de verdad.
Hace meses cerca de la tuya se ponía una casa en venta, hasta entonces allí dentro vivía una familia perfecta, todo era abundancia y distinción, después supiste que el dueño, empresario, pasaba un mal momento, meses después te enteraste de que su casa se embargó ante la imposibilidad de venderla; hace días te enteraste de que el empresario falleció en un extraño accidente. ¿De verdad fue un accidente?, te sigues preguntando cuando pasas por delante de su casa, qué raro, ahora en las noches tiene luz dentro, ¿ cuándo se vendió su casa? En verdad no es eso lo que te importa, unos van y otros vienen, la vida es lo que sucede mientras todo parece detenerse, incluso. En tu cabeza sigue rondando si el accidente del empresario no fue un suicidio disimulado, y aunque otros tengan la respuesta, para ti nunca estará, será otra duda que habitará entre los mares de dudas que ya posees.
Ayer, alguien a quien casi no conoces, apenas si le has visto alguna vez, le contaba a tu marido, aprovechando tu camino a la farmacia, que se había pasado el día pescando, porque la situación está tan mala que en su casa ya no tienen ni qué comer. Dijo que su mujer trabaja en una agencia como abogada y como ahora sale tan caro reclamar, nadie reclama, y el trabajo de ella también está fatal y él ni digamos, lleva meses sin encontrar trabajo por ninguna parte. La cosa va de mal en peor, parece que dijo en un momento dado: si esto sigue así no sé si me quitaré del medio, la verdad. Después contó que a última hora de la tarde, pescó un pez diminuto y que lo cenarían con arroz, que al menos tenía algo para darles a las niñas, de cuatro y seis años de edad. Eso hoy, recalcó, mañana a saber como será. A veces contar las penas las hace más llevaderas.
A solo unos metros de allí, frente a un pequeño comercio, una mujer octogenaria revolvía entre la basura, rescató una lechuga y algunos envases más, los guardó en su bolsa y se introdujo en el portal de su casa; quizá feliz también de haber encontrado algo que cenar.
Tu villa marinera de siempre aguanta las tempestades con esa fuerza de siglos. Las gentes que pisan sus calles llevan en sí la desesperanza de ver como todo cambia y nada augura mejorar. Recortes, llaman recortes lo que viene siendo hambre pura, se maquillan los conceptos, se niega la realidad.
Hace meses cerca de la tuya se ponía una casa en venta, hasta entonces allí dentro vivía una familia perfecta, todo era abundancia y distinción, después supiste que el dueño, empresario, pasaba un mal momento, meses después te enteraste de que su casa se embargó ante la imposibilidad de venderla; hace días te enteraste de que el empresario falleció en un extraño accidente. ¿De verdad fue un accidente?, te sigues preguntando cuando pasas por delante de su casa, qué raro, ahora en las noches tiene luz dentro, ¿ cuándo se vendió su casa? En verdad no es eso lo que te importa, unos van y otros vienen, la vida es lo que sucede mientras todo parece detenerse, incluso. En tu cabeza sigue rondando si el accidente del empresario no fue un suicidio disimulado, y aunque otros tengan la respuesta, para ti nunca estará, será otra duda que habitará entre los mares de dudas que ya posees.
Ayer, alguien a quien casi no conoces, apenas si le has visto alguna vez, le contaba a tu marido, aprovechando tu camino a la farmacia, que se había pasado el día pescando, porque la situación está tan mala que en su casa ya no tienen ni qué comer. Dijo que su mujer trabaja en una agencia como abogada y como ahora sale tan caro reclamar, nadie reclama, y el trabajo de ella también está fatal y él ni digamos, lleva meses sin encontrar trabajo por ninguna parte. La cosa va de mal en peor, parece que dijo en un momento dado: si esto sigue así no sé si me quitaré del medio, la verdad. Después contó que a última hora de la tarde, pescó un pez diminuto y que lo cenarían con arroz, que al menos tenía algo para darles a las niñas, de cuatro y seis años de edad. Eso hoy, recalcó, mañana a saber como será. A veces contar las penas las hace más llevaderas.
A solo unos metros de allí, frente a un pequeño comercio, una mujer octogenaria revolvía entre la basura, rescató una lechuga y algunos envases más, los guardó en su bolsa y se introdujo en el portal de su casa; quizá feliz también de haber encontrado algo que cenar.
Tu villa marinera de siempre aguanta las tempestades con esa fuerza de siglos. Las gentes que pisan sus calles llevan en sí la desesperanza de ver como todo cambia y nada augura mejorar. Recortes, llaman recortes lo que viene siendo hambre pura, se maquillan los conceptos, se niega la realidad.
miércoles, 9 de enero de 2013
Las consecuencias de un abuso
Al leer esta entrada debo agradecer que nunca me sucedió, que en mi tiempo de escuela no podía estarme quieta ni parar de hablar y reír, porque yo iba a la escuela no a aprender -mea culpa- sino a relacionarme con los demás, a hacer de ese tiempo un tiempo de conocer historias, situaciones y aprender, no de la vida que se estudia en los libros, sino de la vida que sucede a tiempo real.
Cuando llegaban los suspensos tampoco me sentía víctima, ni de mí misma, porque mi padre, que era el de los sermones, me miraba muy de frente y me decía: intenta que esto cambie porque aunque creas que esto influye sobre mi vida, te equivocas, yo ya hice la mía, así que deberías intentar que la tuya sea mucho mejor. Y no te lo digo por mi bien, sino por el tuyo.
Otros niños no tuvieron tanta suerte
Cuando llegaban los suspensos tampoco me sentía víctima, ni de mí misma, porque mi padre, que era el de los sermones, me miraba muy de frente y me decía: intenta que esto cambie porque aunque creas que esto influye sobre mi vida, te equivocas, yo ya hice la mía, así que deberías intentar que la tuya sea mucho mejor. Y no te lo digo por mi bien, sino por el tuyo.
Otros niños no tuvieron tanta suerte
martes, 8 de enero de 2013
Vender tus libros en la calle
Me sorprendió la primera vez que lo leí, contado por el mismo Alejandro Laurenza. Creo que si se necesita alguna cualidad para ser escritor es la tenacidad, pero para editar tus propios libros y ofrecerlos a la gente que te vas encontrando por la calle hace falta algo más, quizá la determinación de no dejarse amilanar. Hace unos años una amiga y su madre se fueron unos días de vacaciones a un lugar tranquilo y de una belleza ejemplar, me contaron que un día fueron a tomar un café y en la cafetería se vendían varios libros de un autor, que a su vez era el camarero que les atendió. Ojearon un libro del expositor y decidieron pagar los 6 euros que costaba, quizá llevadas por la curiosidad, y después de leerlo les encantó. Hace mucho tiempo que me ofrecieron leerlo, pero por entonces estaba leyendo Se lo llevaron de Loung Ung, y no quise soltarlo, es más, no pude soltarlo hasta que lo terminé y muchos años después de terminado sé que nunca lo soltaré. Es una de esas historias en las que quedas atrapada para siempre, después de esa leí más de esas historias que nunca sueltas, un día haré una lista con esos libros y os contaré.
Pues bien, siguiendo con el arrojo necesario para dedicar tu tiempo a escribir, a editar tus propios libros y después a salir a venderlos en la calle a las personas que encuentres por allí, supe que Alejandro Laurenza había subido algunos libros a Amazon y que no le fue bien. Él mismo comentó en un blog que no tuvo ningún tipo de repercusión, que sigue vendiendo en la calle, porque al menos en la calle compran sus libros, asegura que es algo que nunca dejará de hacer. Desde aquí mi admiración y el deseo de que todo marche bien.
Él mismo os lo cuenta en su blog
Pues bien, siguiendo con el arrojo necesario para dedicar tu tiempo a escribir, a editar tus propios libros y después a salir a venderlos en la calle a las personas que encuentres por allí, supe que Alejandro Laurenza había subido algunos libros a Amazon y que no le fue bien. Él mismo comentó en un blog que no tuvo ningún tipo de repercusión, que sigue vendiendo en la calle, porque al menos en la calle compran sus libros, asegura que es algo que nunca dejará de hacer. Desde aquí mi admiración y el deseo de que todo marche bien.
Él mismo os lo cuenta en su blog
lunes, 7 de enero de 2013
Una llamada de atención
A todos los que nos gusta leer, desde que el mundo es mundo, hemos sentido que los universos creados por otros nos han aportado diversas formas de mirar la realidad, de conjugarla, vencerla y de aprender desde otra perspectiva que antes no estuvo; ni estaría en otro lugar lejos de esa relación entre la lectura y la letra escrita.
Creo que leer es una de las mejores magias dentro del mundo porque hace que uno encuentre ese lugar exacto que quiere habitar, a su justa medida, entre leer y meditar sobre lo leído. Leer nunca quita, siempre da.
Me asomé para dejaros unas palabras que nunca deberíamos olvidar. Si queremos seguir leyendo a ese escritor que admiramos hay unas reglas que debemos respetar.
Siempre
Creo que leer es una de las mejores magias dentro del mundo porque hace que uno encuentre ese lugar exacto que quiere habitar, a su justa medida, entre leer y meditar sobre lo leído. Leer nunca quita, siempre da.
Me asomé para dejaros unas palabras que nunca deberíamos olvidar. Si queremos seguir leyendo a ese escritor que admiramos hay unas reglas que debemos respetar.
Siempre
Otros posibles mundos
Cuando alguien se muere todos se aferran al dolor de ese final imprevisible, a mí me atrapa el dolor, es inevitable, pero también el deseo de que algo que se nos escapa pueda suceder mientras todos se hunden ante lo que creen un fin.
Yo tengo una teoría alocada que repito a las personas que quiero. No voy a exponerla aquí porque algún día crearé algo bonito con ella, algo que tenga validez no solo ante mí, aunque sea en el mundo de la ficción.
domingo, 6 de enero de 2013
Día de Reyes
Son jóvenes, a falta de trabajo en su país miran con esperanza al extranjero, a donde comienzan a enviar sus curriculos, y quienes conviven con ellos, e incluso quienes les vieron nacer, esperan un último milagro que logre verlos prosperar en su país.
No creen en la suerte.
No creen en la suerte.
sábado, 5 de enero de 2013
Un boceto, o un microrrelato
En este momento me encuentro en un bloqueo bastante bobo si lo pienso, releo algunas obras con ánimo de corregir y resulta que no son como las recuerdo. Les encuentro pocos detalles, o demasiados, poco acentuado esto o demasiado aquello, lo leo y siento desde muy adentro que no es eso lo que creí haber dejado ahí; eso seguramente es porque lleva descansando ya tanto tiempo que lo fui rellenando con detalles imaginados que aún no pasaron a escrito. O por haber dilatado demasiado el tiempo entre sus diferentes etapas.
Antes cada vez que me sucedía algo de esto creía ser la única, ahora creo que no, que es algo común a todos los que alguna vez quisieron escribir un relato, corto o largo, y que solo siguiendo el escrito se arregla, dedicándole el tiempo necesario y el suficiente rigor. De modo que ahora cuando no me veo con fuerza suficiente, en vez de bloquearme, escribo un microrrelato. Sé que así no lo arreglo, pero es un modo de sentir que no me estanco, que sigo en producción.
Os dejo un microrrelato de Pilar Alberdi
Antes cada vez que me sucedía algo de esto creía ser la única, ahora creo que no, que es algo común a todos los que alguna vez quisieron escribir un relato, corto o largo, y que solo siguiendo el escrito se arregla, dedicándole el tiempo necesario y el suficiente rigor. De modo que ahora cuando no me veo con fuerza suficiente, en vez de bloquearme, escribo un microrrelato. Sé que así no lo arreglo, pero es un modo de sentir que no me estanco, que sigo en producción.
Os dejo un microrrelato de Pilar Alberdi
viernes, 4 de enero de 2013
La bibliotecaria de Auschwitz
Al leer la reseña de este libro, me vino a la cabeza la película La vida es bella, de Roberto Benigni, que narra la historia de un hombre judío, que de buenas a primeras es trasladado a un campo de concentración, junto a su padre y su hijo. Su mujer, que no es judía, no está en esa lista maldita, por eso no se le permite subir en el tren que se ha llevado a su suegro, a su marido y su hijo. Después de pelear un rato con esos oficiales logra que se abra la puerta y se le permita acceder, en ese momento recibe la mirada de burla por parte de los agentes, la casi alegría, de sumar un pasajero más a ese tren. De esa forma tan imprevista llegan al campo de concentración, dejando atrás lo que hasta entonces fueron sus vidas. Para Guido, a partir de entonces, lo más importante es salvaguardar la vida de su hijo, protegerlo de todo aquello, para ello se inventa que aquello es un juego y que quien resulte vencedor se ganará un tanque. El niño abre los ojos entusiasmado, no se lo puede creer, y a partir de entonces Guido usará su entusiasmo infantil por ganarse un tanque, para estimular su deseo de seguir jugando a ese juego deprimente que encuentra ante sí.
Ya dije alguna vez en este blog que La vida es bella, de Roberto Benigni es mi película favorita. Del mismo modo en que Pinocho es mi cuento preferido. En ambos se encuentra un hilo común: un padre que por amor a su hijo logra un hermoso milagro.
Pues bien, al leer la reseña de este libro, La bibliotecaria de Auschwitz, me dije que este libro lo quiero leer.
Ya dije alguna vez en este blog que La vida es bella, de Roberto Benigni es mi película favorita. Del mismo modo en que Pinocho es mi cuento preferido. En ambos se encuentra un hilo común: un padre que por amor a su hijo logra un hermoso milagro.
Pues bien, al leer la reseña de este libro, La bibliotecaria de Auschwitz, me dije que este libro lo quiero leer.
jueves, 3 de enero de 2013
Hay gente que todo lo vuelve especial
Hay personas que poseen una gratitud tan grande en su interior que consiguen que toda la gente que está a su lado se sienta especial. No conozco muchas personas de éstas, pero sé que son así porque a alguna me la he encontrado por casualidad haciendo la compra y de pronto se ha vuelto, me ha mirado y me ha dado tal recibimiento que básicamente me quedé a escuchar todo lo que me contaba. Quizá ese mismo día me encontré a otra gente conocida que me miró de arriba a abajo, arrugando la expresión por la forma en que iba peinada, o vestida, y al saludarme, o evitar hacerlo, según el caso, me dejó muy claro lo poco que me valoró. Yo nunca miro a la gente por afuera, puedo reconocer un buen peinado o un buen vestido, pero es algo a lo que no le doy valor, para mí lo importante es lo que se dice, lo que se cuenta, la forma de mirar y todo eso que no esconden los abalorios.
Decía, que hay personas que son capaces de iluminar un día gris con una sonrisa. De apartar de tu mente un nubarrón con su amabilidad innata. De hacerte saber que eres muy importante por la forma en que te dedican su tiempo, o el valor que le dan a tus palabras; incluso por el modo en que al verte por casualidad, sonríen al caminar hacia ti, para decirte algo, aunque en la estación esté arrancando el autobús. Me gusta la gente así, porque cuando la encuentro sé que soy la misma de siempre, pero de pronto me veo envuelta en una burbuja de especialidad que quizá perdure a través del tiempo o la fatalidad.
miércoles, 2 de enero de 2013
Os lo explica Enrique Páez
Hay un enlace que debo aprenderme de memoria, acabo de verlo y resume todo aquello que yo llevo repitiendo a los míos desde que me dio por escribir. Yo no escribo porque quiera hacerlo sino porque necesito escribir, no elijo mis historias, las historias me eligen a mí, en verdad creo que ni escribo, creo que pongo en letra las obsesiones que dan vuelta dentro de mi cabeza y exigen imprimirse en letra de molde. Quizá más que escribir deba decirlo de otra manera, me suicido de mí. No me soporto y me voy a otra parte donde librarme pueda por un momento de habitarme.
Hace tanto que dejé de preguntarme que ya ni quiero responderme, no me importa qué es, sé que está y quizá ello deba bastarme. Yo no elegí llegar al mundo y de igual forma, no elegí escribir.
Os lo explica Enrique Páez
Querida familia, aceptarlo de una vez, esto funciona así.
Hace tanto que dejé de preguntarme que ya ni quiero responderme, no me importa qué es, sé que está y quizá ello deba bastarme. Yo no elegí llegar al mundo y de igual forma, no elegí escribir.
Os lo explica Enrique Páez
Querida familia, aceptarlo de una vez, esto funciona así.
martes, 1 de enero de 2013
No todo el mundo tiene detractores
Decía Julia Otero alguna vez en la radio que si alguien te critica es que vas por el buen camino. Que no hay mejor indicador para saber que estás logrando lo que otra gente ansía para sí y no es capaz de conseguir con su talento. La frase no es literal, es como yo la asimilé cuando la oí hace una friolera de años y fue uno de esos momentos en los que reparé en posibilidades que hasta entonces ni había sospechado.
Es cierto, para tener detractores es necesario que reúnas requisitos que no todo el mundo posee. Es necesario que destaques en algo y que además lo hagas bien. Ese fue mi mayor terror al abrir este blog, comenzar a ganarme la antipatía de alguien que se asomase a decirme lo imbécil que soy, pero después del tiempo he constatado que incluso para ganarse un insulto hay que tener cierto nivel que no todo el mundo posee. Es un hecho. Y no, no me malinterpreten no estoy dando pie a cambiar la tónica habitual de comentarios, me gusta tal como está.
Os dejo un poema con chispa
Es cierto, para tener detractores es necesario que reúnas requisitos que no todo el mundo posee. Es necesario que destaques en algo y que además lo hagas bien. Ese fue mi mayor terror al abrir este blog, comenzar a ganarme la antipatía de alguien que se asomase a decirme lo imbécil que soy, pero después del tiempo he constatado que incluso para ganarse un insulto hay que tener cierto nivel que no todo el mundo posee. Es un hecho. Y no, no me malinterpreten no estoy dando pie a cambiar la tónica habitual de comentarios, me gusta tal como está.
Os dejo un poema con chispa
lunes, 31 de diciembre de 2012
Comienzo de otro año
En unas horas tendré en casa a mi familia para la cena de fin de año, a estas horas tengo un gran trabajo por delante para que todo esté de la forma en que me gusta, contaré con escasa ayuda, porque me cuesta mucho dejar que otro se ocupe de lo que yo quiero hacer, y porque ayer dediqué parte de la tarde a leer y ahora me falta todo ese tiempo, bien empleado por cierto. Faltará en mi mesa de despedida del año viejo y de al entrada al año nuevo, algunas personas que ya no están en este mundo, pero que estarán entre todos nosotros porque lo importante de verdad nunca muere aunque suframos su ausencia.
Podría dejaros un enlace cualquiera, acabo de leer entradas muy buenas, pero os dejaré la música que llenará mi casa en estas horas mientras hago montones de cosas a la vez, que en eso soy muy buena. Quisiera poner la música tan alta que llegase a cada rincón de la casa para inundarla con su voz, sin embargo los aquí presentes no gustan de sus letras, así que quizá solo inundará mis oídos desde el mp3, pero mi sonrisa perpetua estará asegurada. Nadie imagina la fuerza que me transmite ese conjunto de canciones que alguna vez grabó, que por fortuna son muchas.
Os deseo para este 2013 también lo mejor, y que sepáis que cuando comience el nuevo año también estaréis aquí. Porque todos y cada uno de vosotros lográis que me asome aquí -sea eso para bien o para mal-, sin vosotros esto no tendría sentido ni para mí.
Os dejo esa voz.
Podría dejaros un enlace cualquiera, acabo de leer entradas muy buenas, pero os dejaré la música que llenará mi casa en estas horas mientras hago montones de cosas a la vez, que en eso soy muy buena. Quisiera poner la música tan alta que llegase a cada rincón de la casa para inundarla con su voz, sin embargo los aquí presentes no gustan de sus letras, así que quizá solo inundará mis oídos desde el mp3, pero mi sonrisa perpetua estará asegurada. Nadie imagina la fuerza que me transmite ese conjunto de canciones que alguna vez grabó, que por fortuna son muchas.
Os deseo para este 2013 también lo mejor, y que sepáis que cuando comience el nuevo año también estaréis aquí. Porque todos y cada uno de vosotros lográis que me asome aquí -sea eso para bien o para mal-, sin vosotros esto no tendría sentido ni para mí.
Os dejo esa voz.
domingo, 30 de diciembre de 2012
A punto de despedir un año pésimo
Pese a todas las idas y venidas es lo que concluyo, que el año fue pésimo porque poco a poco nos fueron imponiendo recortes que nos restan los derechos a los que desde que tengo memoria teníamos acceso. No haré ahora un despliegue de medios que no tengo porque me falta inteligencia para ello, pero salta a la vista que se han perdido empleos a un ritmo trepidante, se han perdido viviendas a de un modo vertiginoso, el otro día se daban datos: 300 desahucios por día; se paga 5 euros cada traslado en ambulancia para ir a diálisis o a radioterapia, si queremos enviar a nuestros hijos a la universidad nos toca trabajar en serio para pagarnos la factura y no es que hasta ahora lo regalaran. Y a esto le sumamos todo aquello, que no nos cuentan, pero vamos viendo.
De modo que no me importa que se diga desde el atril político que 2013 va a ser mucho mejor, porque todo apunta a que no. Quienes se han quedado sin empleo, sin vivienda, sin derechos en sanidad, sin facilidades para seguir estudiando a sus hijos y asumiendo la subida de la carestía de vida, al tiempo en que su jefe decide pagarle menos, porque aprovechando que estamos en crisis y no lo tiene sencillo para buscar otro trabajo también se aprovecha de la situación, dejando en el aire lo que parece una elección: o te quedas o te vas. La respuesta silenciada es que no hay a donde ir y que no queda remedio que seguir trabajando por lo que dan. Esa es a fin de cuentas la realidad, la que la gente que te encuentras a diario te cuenta de viva voz. Y en mi caso os aseguro que no es nada halagüeña.
Como digo estoy a punto de despedir un año pésimo, no tanto a nivel personal, si no a nivel de la gente que me importa y que me rodea; y confío tanto en la política que diseña el proyecto que queriendo o sin querer tendremos que seguir, que creo que 2013 será peor. Por eso de que después de los barros llegan los lodos.
Hoy como tantas veces, de veras que me quisiera equivocar, pero miro hacia 2013 de reojo, pensando en qué nos traerá en la saca, de todos los días que viene dispuesto a desgranar.
De modo que no me importa que se diga desde el atril político que 2013 va a ser mucho mejor, porque todo apunta a que no. Quienes se han quedado sin empleo, sin vivienda, sin derechos en sanidad, sin facilidades para seguir estudiando a sus hijos y asumiendo la subida de la carestía de vida, al tiempo en que su jefe decide pagarle menos, porque aprovechando que estamos en crisis y no lo tiene sencillo para buscar otro trabajo también se aprovecha de la situación, dejando en el aire lo que parece una elección: o te quedas o te vas. La respuesta silenciada es que no hay a donde ir y que no queda remedio que seguir trabajando por lo que dan. Esa es a fin de cuentas la realidad, la que la gente que te encuentras a diario te cuenta de viva voz. Y en mi caso os aseguro que no es nada halagüeña.
Como digo estoy a punto de despedir un año pésimo, no tanto a nivel personal, si no a nivel de la gente que me importa y que me rodea; y confío tanto en la política que diseña el proyecto que queriendo o sin querer tendremos que seguir, que creo que 2013 será peor. Por eso de que después de los barros llegan los lodos.
Hoy como tantas veces, de veras que me quisiera equivocar, pero miro hacia 2013 de reojo, pensando en qué nos traerá en la saca, de todos los días que viene dispuesto a desgranar.
sábado, 29 de diciembre de 2012
Preguntas sin respuesta
Antes lo eran todo el uno para el otro y ahora ya ni se hablan. Al cruzarse de casualidad por la calle miran a cualquier lado intentando no recordar aquel tiempo en que fueron más que amigos y planearon un futuro juntos, mientras la adolescencia asomaba a sus mejillas siempre arreboladas. Al verlos cruzarse como si quisieran borrar de un golpe toda su historia no dejarás nunca de preguntarte hasta qué punto el entorno influyó en su enemistad. Y si quizá en otro tipo de entorno pudieran permanecer para siempre como en aquel periodo en que fue todo felicidad.
A fin de cuentas, te preguntas sin saberlo, cuánto de planta tiene el amor, qué cuidados necesita para prosperar, si es de sol o de sombra, de mucho o poco regadío; haces conjeturas imposibles de descifrar.
Una historia distinta aquí
A fin de cuentas, te preguntas sin saberlo, cuánto de planta tiene el amor, qué cuidados necesita para prosperar, si es de sol o de sombra, de mucho o poco regadío; haces conjeturas imposibles de descifrar.
Una historia distinta aquí
viernes, 28 de diciembre de 2012
La enorme fatalidad
Creyó que había encontrado el amor
y solo encontró al asesino de su hija
de dieciséis meses.
A veces la realidad
es tan horrible
que uno quisiera
vivir para siempre
en la fantasía;
que imagina
que algo tan terrible
no puede pasar.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Cuando publicar no es lo que se esperaba (aún)
El mundo literario es complicado incluso para los escritores que publican en una editorial de toda la vida. Es un oficio en el que siempre prevalece el amor del autor sobre su obra, algo que no siempre los lectores pueden sentir a igual nivel. A fin de cuentas un trabajo que se sostiene en pie por el solo sentido que el autor encuentra en sus libros, y que quizá no halle ese nivel en nadie más. Ese es el riesgo final de publicar: quizá descubrir que nadie se entusiasma igual. Creo que aquí cabe recordar que para que un libro pueda suponer lo mismo para el lector que para su autor, ha debido leerlo hasta el final; algo que no siempre se da. Lo digo como lectora que termina de leer muy pocos libros de todos los que comienza.
Cuanto más leo más complicado es sorprenderme desde el principio hasta el final, único requisito que poseo como lectora; que la obra que empiezo logre interesarme en igual medida desde la primera letra hasta su letra final.
Decir que de Sergio G. Ros no leí nada aún. Pero quise traeros sus reflexiones en voz alta.
En esta entrada
Cuanto más leo más complicado es sorprenderme desde el principio hasta el final, único requisito que poseo como lectora; que la obra que empiezo logre interesarme en igual medida desde la primera letra hasta su letra final.
Decir que de Sergio G. Ros no leí nada aún. Pero quise traeros sus reflexiones en voz alta.
En esta entrada
domingo, 23 de diciembre de 2012
Si puedo sentirte aquí es porque estás aquí
Puede haber distancia
puede haber dolor,
pero nunca hay
un dolor tan grande
que borre la distancia
que nunca nos separó.
Siempre seré la sangre
de tu sangre, así,
como el primer día.
sábado, 22 de diciembre de 2012
Superación de un reto
Creo que cuando alguien tiene un plazo de tiempo para ejecutar un trabajo necesita sobre todo que le den ese espacio que precisa. De momento no sé la fórmula para reclamarlo y que todos lo cumplan, supongo que se necesita tomar tan en serio tu tarea que no quepa otra opción que dejarte unas horas al día de libertad para dedicarte a eso que deseas realizar. Quizá se necesita un mayor compromiso con uno mismo y ya. O haber avanzado tanto en un oficio que ya sea el tuyo.
Hace relativamente poco tiempo ella anunció que le habían otorgado una beca, pero le faltaba escribir el libro. Que estaba comenzando a documentarse y lo que hoy encontraba, mañana no le servía, pero que estaba decidida a tenerlo listo dentro de plazo.
Nos explica el proceso
Hace relativamente poco tiempo ella anunció que le habían otorgado una beca, pero le faltaba escribir el libro. Que estaba comenzando a documentarse y lo que hoy encontraba, mañana no le servía, pero que estaba decidida a tenerlo listo dentro de plazo.
Nos explica el proceso
viernes, 21 de diciembre de 2012
Si el mundo no se acaba hoy...
Me quedará por delante un nuevo año con mucho trabajo, con muchos proyectos, con muchas sorpresas buenas y malas, con mucho por contar, aunque intente mantenerme callada y portarme bien. Me quedará superar muchos pros y contras antes de lanzarme de lleno a algo que quiero hacer. Seguiré necesitando este silencio en la casa, esta sensación de libertad que me produce hablar desde aquí, sé que es un contrasentido, pero es una dualidad extraña la que habita en mí; es una forma de escribir algo y no tirarlo meses después a la basura, porque sólo sirve para mí, en el fondo espero que le sirva a alguien.
Siempre que me siento a escribir lo hago para descubrir algo que antes no sabía, para interrogarme, para dialogar conmigo, para sacarme de adentro algo que me escuece, para comunicarme la alegría de estar viva, para soñar en voz alta, o para bajar hasta los subsuelos de lo que hay en mí. Hacerlo en este espacio es hacerlo visible para otros por si se interrogan sobre lo mismo y pueden hallar sus respuestas, aunque sea desde su oposición a las mías. Eso es lo que hace que esto tenga sentido aun cuando a veces ni yo misma parezca hallarlo, ni entender la insistencia irresistible a volver por aquí. Creo que de alguna forma es un paso previo para otra opción, otra que durante 2013 espero que se haga lo mismo de urgente que ésta de publicar desde aquí.
Un lugar donde publicar mis libros
Siempre que me siento a escribir lo hago para descubrir algo que antes no sabía, para interrogarme, para dialogar conmigo, para sacarme de adentro algo que me escuece, para comunicarme la alegría de estar viva, para soñar en voz alta, o para bajar hasta los subsuelos de lo que hay en mí. Hacerlo en este espacio es hacerlo visible para otros por si se interrogan sobre lo mismo y pueden hallar sus respuestas, aunque sea desde su oposición a las mías. Eso es lo que hace que esto tenga sentido aun cuando a veces ni yo misma parezca hallarlo, ni entender la insistencia irresistible a volver por aquí. Creo que de alguna forma es un paso previo para otra opción, otra que durante 2013 espero que se haga lo mismo de urgente que ésta de publicar desde aquí.
Un lugar donde publicar mis libros
jueves, 20 de diciembre de 2012
Retazos...
El mar contiene todas las lágrimas derramadas desde que el mundo es mundo, cuando lo contemplo jamás me siento sola ni un bicho raro; me siento comprendida por algo amable que camina conmigo por donde voy.
A veces son personas que ya no están en este mundo, pero están en mí.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Un escrito final
Yo no sé si esto es cierto, pero creo que puede ser probable que sí, que un niño tarde tanto en morir de un disparo, que le de tiempo a escribir para su madre una nota de despedida. En toda la semana no quise hablar de los veinte niños muertos y los seis adultos tiroteados en una escuela americana, porque me resultaba demasiado deprimente después de tantas calamidades que traje hasta aquí y porque no sabía cómo abordarlo. Pero en toda la semana no he dejado de pensar en esos niños, todos entre seis y siete años y en las veces que como madre pronuncié esa frase a veces tan incierta: Sé que no quieres ir a la escuela, pero tienes que hacerlo para tener un futuro mejor. Si quieres llegar a ser algo en la vida necesitas ir todos los días sin faltar uno ¿lo comprendes? A veces unos ojitos implorantes me suplicaban piedad, y a veces la tuve, dejándoles en casa solo porque ellos se querían quedar y ese día libre lo disfrutamos de verdad. Llevo toda la semana pensando si ese día alguno de esos niños suplicaría quedarse en casa y le mandaron a clase Porque era lo mejor para su futuro. Quizá sí.
Hay hechos que nadie podrá evitar porque pertenecen al destino, a la casualidad, al desastre, o a lo que sea.
Hechos como éste, que nadie podrá olvidar. Como digo no sé si la nota que acabo de leer será cierta, pero os la dejo aquí tal como la encontré.
Una nota como despedida
Hay hechos que nadie podrá evitar porque pertenecen al destino, a la casualidad, al desastre, o a lo que sea.
Hechos como éste, que nadie podrá olvidar. Como digo no sé si la nota que acabo de leer será cierta, pero os la dejo aquí tal como la encontré.
Una nota como despedida
lunes, 17 de diciembre de 2012
Cuando un hombre ama a una mujer
Estos días de frío intenso y lluvia volví a ver una de mis películas preferidas. Y aunque uno pudiera pensar que ya no podrá emocionarse tanto ante algo que casi se sabe de memoria, resulta que sí, que puede disfrutarse segundo a segundo, como si nunca se hubiese visto. Si tuviese que ofrecer un premio al mejor actor no sé a quién elegiría, aquí hasta las niñas están perfectas en su papel. La historia va de una mujer que cae de lleno en el alcohol y arrastra a toda la familia hasta una situación caótica. Aquí es el marido el que intenta llevar el timón de la casa, haciéndose cargo de las obligaciones de su mujer, como intentando que no se note tanto su ausencia, cada vez más prolongada debido a su adicción. Y cuanto más intenta rescatarla más se desvanece, es cuando finalmente acude a los programas de ayuda, cuando empieza a comprender que quizá es todo más diferente de lo que pensó.
Cuando un hombre ama a una mujer
Se quedará junto a ella porque no sabe cómo vivir si ella no está.
Cuando un hombre ama a una mujer
Se quedará junto a ella porque no sabe cómo vivir si ella no está.
Ten cuidado
Cuando intentes alejar de tus hijos aquello que consideras un peligro, porque puede que sin saberlo, les estés apartando de su más duradera felicidad. Intenta no jugar a ser Dios siendo mortal.
domingo, 16 de diciembre de 2012
Marcha por la paz
Hoy, a las 11 de la mañana en Oviedo habrá una marcha por la paz. A esas horas yo no estaré caminando por la capital del principado, pero quisiera decir que en las manifestaciones no sólo está la gente presente, está también aquella que apoya la causa que se manifiesta. Sé que hay mucha gente que hoy seguirá con sus vidas establecidas, pero que estará con ellos de corazón. Que no estemos presentes no significa que no lo valoremos, sólo significa que nos hemos enterado demasiado tarde o que no podemos ir por razones a veces incluso ajenas a nosotros.
Me hace feliz que en las calles se hagan manifestaciones como ésta, porque eso significa que las guerras no cuentan con nuestro apoyo, pero sí cuentan con nuestro dolor de que en el siglo en que vivimos se sigan sucediendo por intereses que escapan a nuestro control y con los que no estamos de acuerdo, y con los que nunca lo estaremos. Me alegra que estemos de acuerdo en que la paz es un derecho que queremos para todos los seres del planeta, que es uno solo, sin fronteras separatorias entre lo que eres tú o lo que soy yo.
La noticia que viene en los diarios es ésta. La noticia que quise compartir:
La asociación Corazón Solidario por una vida digna celebra hoy una marcha por la paz en riguroso silencio, sin banderas ni pancartas. Bajo el lema: «Párate y escucha, ¿lo oyes? Es tu corazón», el acto propone tolerancia frente a la crispación, unidad frente al separatismo y paz frente a la violencia.
Mi corazón también dice No más guerras.
sábado, 15 de diciembre de 2012
Algo amable
En estos días estaba buscando paisajes asturianos para documentar un relato corto que tengo escrito, es decir, lo escribí de memoria porque el lugar donde está ambientado lo conozco de pisarlo cuando fui. Pero quise aventurarme a ser más objetiva y saber si estaba bien retratado, y lo cierto es que mis palabras siempre se quedan cortas. La belleza por muy bien que quiera describirse no concuerda con la que ha sido cincelada por la misma naturaleza. Es muy fácil creer que hay un poder infinito que habita en todo, estando allí. Sientes que por mucho que respires nunca te llegará el aliento, es algo así.
La muestra aqui
La muestra aqui
viernes, 14 de diciembre de 2012
Verbo defraudar
Resulta curioso cómo una mujer pensionista que vive de una renta tan precaria que apenas le da para mantenerse, tiene que ir haciéndose cargo de los hijos que vuelven al hogar, con su mujer y sus retoños porque han perdido su vivienda debido a todos los desastres de la crisis; esa que avanza a paso veloz sin que se sigan políticas que logren frenarla.
Resulta curioso -por no usar otra palabra peor- que esa mujer tenga que pagar el IVA de todos los alimentos que entran en su hogar, y demás gastos, al 21%, cuando los beneficiados - y nunca mejor dicho- de la amnistía fiscal solo pagan un 10% de IVA sobre ese dinero que antes defraudaron y ahora les es devuelto.
No soy muy inteligente, lo sabemos de sobra, pero aquí hay algo que no concuerda. Y eso que para ser exactos estoy más loca que cuerda.
Pues ale, después de todo este desastre, alguien intenta hacer las cosas bien...veremos si le dejan...
Os lo cuentan en esta entrada
Resulta curioso -por no usar otra palabra peor- que esa mujer tenga que pagar el IVA de todos los alimentos que entran en su hogar, y demás gastos, al 21%, cuando los beneficiados - y nunca mejor dicho- de la amnistía fiscal solo pagan un 10% de IVA sobre ese dinero que antes defraudaron y ahora les es devuelto.
No soy muy inteligente, lo sabemos de sobra, pero aquí hay algo que no concuerda. Y eso que para ser exactos estoy más loca que cuerda.
Pues ale, después de todo este desastre, alguien intenta hacer las cosas bien...veremos si le dejan...
Os lo cuentan en esta entrada
jueves, 13 de diciembre de 2012
¿Estamos ante lo mismo de siempre?
Os dejo una entrada
De repente hay una nueva editorial, dispuesta a publicar a quien quiera, esto me hacía feliz, y me hace feliz, porque significa dar un sentido a todos los sueños que aún duermen en soledad. Pero ¿es tal como se imaginaba? A saber. Convivo con un ser que traje al mundo y que es opuesto a mí, un chico sensato, que en cuanto me oye hablar de corregir o publicar me dice algo que no quiere que olvide: ¿cuándo entenderás que en ese mundo solo entran unos pocos y no estarás entre ellos? No se refiere a entrar en la élite, sino ya a la sola posibilidad de ser alguien normal y tener un mínimo de lectores que compren tus libros. Entiendo que no es una tarea sencilla, pero odio pensar que no es posible, y aquí me sublevo y digo frases lapidarias, que seguramente dentro de muchos años él me recordará.
Y yo sigo pensando ¿de veras no es posible? ¿De verdad todas las parcelas ya están agenciadas? ¿No hay ni siquiera un hueco sombrío, aspado por el viento, donde no crezca la hierba, que no tenga regadío; donde yo pueda sembrar?
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