sábado, 22 de mayo de 2010

El deseo de ser piel roja

Si uno pudiera ser un piel roja siempre alerta, cabalgando sobre un caballo veloz, a través del viento, constantemente sacudido sobre la tierra estremecida, hasta arrojar las espuelas porque no hacen falta espuelas, hasta arrojar las riendas porque no hacen falta riendas, y apenas viera ante sí que el campo era una pradera rasa, habrían desaparecido las crines y la cabeza del caballo.

Franz Kafka El deseo de ser piel roja

Es de las pocas cosas que aprendí de memoria en la escuela y que nunca se me olvidó. Me parece la imagen misma de la libertad y a día de hoy no se me ocurren más anchas praderas que la de todas las palabras que aún están por escribir. Todas alineadas en un ancho horizonte esperando ser rescatadas para volver a latir.

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