viernes, 16 de marzo de 2012

Punto y final

Desde que comencé este blog supe que esto tendría punto y final. Y saberlo nunca significó que me gustara menos estar aquí, compartir mis pensamientos, quizá abusar de mis sentimientos, volcarlo todo en el papel virtual como si lo estuviese haciendo con idéntica privacidad a como lo venía haciendo desde hace más de quince años. Cuando mis escritos estaban encerrados en una libreta y ya no iban más lejos.
Escribir es muchas cosas, además de una costumbre. Uno le dedica un horario a escribir y este le reclama justo a su hora. Es cierto lo que dice Stephen King, si acostumbras a tu muso a llegar y le dedicas una hora determinada, no sabrás justo en el segundo en que llegará, pero tu muso vendrá con su saco y te dejará extraer de el verdaderas joyas que ni podrías imaginar. No lo dice así, pero es así como yo adapto sus palabras al modo en que las vivo. Escribir es muchas cosas y sobre todo magia. Y mi compromiso con la escritura parte desde un lugar tan verdadero y con tanto sentido, que aunque no pueda explicarlo nunca, no porque no sepa, sino porque resultaría majadero para quien me escucha; es algo que seguiré haciendo.
Este lugar desde hace un tiempo me intranquiliza bastante. Creo que todos los que navegamos por internet sabemos todos los peligros que existen en la red y al tiempo los desconocemos todos. No más peligros que caminando por la calle, me decía justo ayer quien me arregla el ordenador ahora. El chico que me sacó de tantas dudas y tantos virus desde que comencé en este blog, tuvo que cerrar su local, y es algo que lamenté porque no sé donde está, ni que fue de él y su mujer, solo se que es una víctima más de la crisis, que se lleva por delante a toda la gente que no está movida por ningún tipo de ambición. Quienes más que tener un negocio para llenar sus arcas, lo tienen para servir de ayuda a los demás. En parte este lugar virtual pude mantenerlo por las veces que él tuvo la paciencia de explicarme esto y aquello sobre lo que poco sé en este mundo de internet. Y cuando le preguntaba lo que le debía solía decirme que nada, que qué me iba a cobrar si en realidad no me había arreglado nada; habiendo arreglado algo para mí tan vital, como estar detrás de esta pantalla y desde ella dar mi versión de todo cuanto en el momento consideré necesario, de ese verbo necesitar a veces tan complicado.

Desde hace un tiempo, quizá demasiado tiempo, este lugar me está dando problemas de seguridad. Y ya no es un lugar del que pueda fiarme. Además está el hecho de que soy bastante reticente a el, aunque pudiera no parecerlo. Este exponerme no va conmigo, no es lo que yo quiero en realidad, pero es el único lugar que algunos que soñamos con publicar podremos tener, para publicar nuestras letras, digo. Alguien me dijo ayer que para tener unas cosas hay que renunciar a otras, me lo dijo mientras yo me empeñaba en hacerlo un lugar seguro al cien por cien y seguir publicando con absoluta seguridad. Es esa una seguridad que me dijo que aquí, justo aquí no se puede tener. Y esto es otra puerta de entrada hacia mi casa, y quizá la puerta principal.
Si he sido una paranoica total en el cuidado de lo mío, en mantenerlo cuidado, a salvo de cualquier contratiempo; no iba a serlo ahora menos. Para mí lo principal es la seguridad, necesito seguridad y nadie puede mantenerse a salvo de cualquier atacante virtual...están todos los beneficios; pero junto a ellos conviven todos los riesgos también, y de esos no quiero ni uno. Si a uno le roban su nombre de usuario y la contraseña va listo. Y aunque quizá ya sea tarde, no quiero exponerme más. Abrí mi blog para verter en el todas las claves que yo utilizo para vivir, que es solo una: mirar el lado positivo de todas las cosas, porque lo hay. Unido a esto van otros pensamientos que están atados, como que formamos parte de un mismo universo y debemos luchar todos juntos, porque la dignidad de uno solo es tan grande como la dignidad del resto. Puesto que nadie está solo. Es importante no sentirse solo, porque somos un conjunto.

Estarán conmigo en que puedo agotar todas las formas de decirlo, y en que no soy fácil de agotar, de modo que puedo estar contando desde ahora mismo hasta el infinito. Ese infinito que desde misa, y desde la clase de matemáticas hacen que ahora esté aquí, parezco empeñada en determinar el punto exacto donde se encuentra. Digo desde misa porque la iglesia y todo lo que supone ha sido siempre un enigma para mí, y quizá su centro es el mismo punto donde comencé a hacerme literaria. Crecí siempre frente a una iglesia. Es más, mi lugar en la mesa desde la niñez siempre daba a una iglesia tomada desde su ángulo más ancho. Una construcción antiquísima e impresionante que hacía posible que yo siempre estuviese hablando con Dios, e incluso retándole. Creo que en el fondo llevo mi vida entera retando a Dios. Y que quizá de este mismo reto nació toda literatura.

Esto es una despedida porque la necesito. Necesito alejarme de este lugar y trabajar en serio. Buscar la fórmula de comenzar y terminar todo lo novelado que tengo en la cabeza, y por este hueco se va toda mi iniciativa; es como un ruido grande que necesito acallar. Lo bueno es que si alguna vez consigo publicar no podré deciros que estuve aquí, pero si alguna vez os encontráis mis letras en alguna parte, sé que me reconoceréis; de modo que también os reto. Os reto a encontrarme.

Y hoy rizando el rizo os dejo dos enlaces que me parecen definitivos para justificarme por esto. Soy una paranoica, eso ya lo he dicho, como también dejo claro que antepongo la seguridad de los míos a todo cuanto de bueno pueda encontrarme por estas lindes. Me gusta demasiado la vida que he llevado hasta ahora para arriesgarla por todo aquello que pudiera llegar. Tengo un lema inamovible: todo lo bueno que esté por llegar, llegará: buscará la forma. Si algo está de ser para ti, será, lo mismo que lo hayas pedido o que no lo quieras; para bien o para mal. Ha sido un gusto dejaros entrar en mi casa de este mundo virtual. Me habéis demostrado que no estoy tan loca como pensaba, o que si lo estoy, soy una loca a la que se puede perdonar.
Una loca pacífica en todo caso. En este punto os dedico un escrito de Madre Teresa de Calcuta: No te detengas. Ella, como tanta gente de valor, nunca se detuvo. Lo suyo era entre ella y Dios, y como dejó dicho, no necesitaba que nadie lo comprendiera, sabía que estaba haciendo aquello que le pedía su corazón. Qué bueno que aquello que le estaba pidiendo su corazón, hiciera bien a tanta gente, y lo siga haciendo a través de todo cuanto escribió. Obra obrada y obra divulgada, tan valiosa la una como la otra, independiente de su religión, pues también dejó dicho que ella amaba a todas las religiones. Para mí religión tiene un significado distinto quizá de la iglesia: hacer el bien y no mirar a quien. Y esto no se lo debo a la iglesia, se lo debo a mi padre que siempre lo repitió. Creo que en última instancia abrí este blog para seguir conversando con él más allá de la muerte. Esperando con mis escritos salvar toda la distancia que nos separa, y la que nunca nos separó. Fue también a su modo un reto a la muerte. A decirle en la cara que no le perdono a nadie de los que se llevó, y que me sumo sus vidas -como hace Albert Espinosa- desde que era muy niña. Mis palabras son palabras de vida y muerte, porque al fin y al cabo nosotros no escogemos nuestras palabras: nuestras palabras nos escogen. Nos llegan desde quién sabe donde y nos arropan. Me he asomado desde un principio  para deciros que encontréis las vuestras, esas que os arropen, y que en lo posible arropéis a todos los que podáis con ellas. Enseñadles a arroparse a sí mismos y arropar también a los demás, es la única lección de vida que vale la pena. Todas las demás nos sobran.

PD: Un beso a tod@s y ser muy felices; todo cuando podáis. Sed egoístas en eso, porque vuestra felicidad es también la felicidad de los demás. Si algo le sobra a la vida es tragedia.

(Perdonaréis que no hay corregido el texto, como tantas veces, de haberlo corregido me hubiese censurado, y no habría dicho justamente lo que intentaba decir. Y entonces os habría fallado). :(Y perdonaréis que os deje solitos, eso me echaréis en cara, pero no es para nada cierto. Desde un principio os dejé enlaces importantes en cada entrada. Fueron los lugares hermosos a los que mi muso me llevó y quise compartir con vosotros. Esos sitios seguirán abiertos para vosotros y para mí. Al entrar en ellos y leer nos seguiremos encontrando. De modo que ya no hay excusas, ni por aquí ni por ahí :)

http://www.pillateunlinux.com/los-peligros-de-las-redes-sociales-facebook-tuenti/

http://www.pabloburgueno.com/wp-content/uploads/2009/06/El-peligro-de-las-redes.pdf