martes, 10 de mayo de 2011

Hambre de saber

Hay textos que permanecen ocultos bajo capas y capas de polvo en algunos lugares, textos que uno quisiera leer alguna vez y a los que nunca tendrá acceso. Textos que hacen crecer, y sin los cuales irremediablemente seremos menos.
Hay cierta agonía en buscar libros en una biblioteca, porque entre tantos no sabes cuales serán para ti aquellos que abran tu visión del mundo. Aquellos que te ayuden a vivir mejor y a ayudar a los demás. A comprenderlos, a ser una buena compañía para ellos y a estar a su lado en esos tiempos en que ni saben estar consigo mismos porque atraviesan alguna crisis vital. Hay en muchos libros el remedio perfecto, pero a veces encontrarlos lleva lustros de buscar y buscar.

Hoy como tantos y tantos días no tenía previsto añadir entrada alguna, de modo que me toca lo que más disfruto: improvisar. En un libro que leí acerca de establecer un orden para que tu día a día se organice más, hace una sentencia, el improvisador nato es caótico. Pues bien, lo afirmo soy caótica, le robo las horas al día y a la noche para poder leer y escribir más. Y he llegado a una conclusión, es un vicio terrible, pero comparado a otros vicios ni puede se comparar por lo mucho que aporta, y lo barato que sale. Quisiera mantenerlo a raya, pero no se deja amarrar.

Esta mañana he leído uno de esos textos que siempre quise encontrar. Uno de tantos que te llena de alegría porque ni sabías que existía, uno de los que no se puede leer sin compartir. Lo dejo aquí:





5 comentarios:

  1. He ido querida begoña donde tu amiga y me he llevado una gratísima sorpresa, te lo agradezco de corazón. Un fuerte abrazo

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  2. Me alegro, estamos de acuerdo en que son palabras extraordinarias. Por cierto, no se si te enteraste del premio que te di hace unos días. Si no te enteraste mira la entrada titulada Premio primavera.
    Saludos

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  3. Gracias por el comentario.

    En foto, uno de mis poetas y dramaturgos preferidos (Lorca).
    Ya nadie canta a la luna y a la vida, como lo hacia él.

    Totalmente de acuerdo con las palabras de Pilar.

    Al leerlas he recordado una frase de Unamuno:

    "Sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe... Sólo la cultura da libertad... No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas; no la de pensar, sino dad pensamiento. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura".

    "Un pueblo que no sabe leer ni escribir, es un pueblo fácil de engañar", ya lo decía un guerrillero hace tiempo (Che Guevara), y es verdad.

    A un ser humano hay que darle cultura, para que crezca, para que piense por si mismo, para que sea consciente de la realidad que le rodea.

    Un pueblo sin cultura, es un pueblo acallado.

    Hay quién nos prefiere analfabetos, así somos más dóciles.Hay quién prefiere que la cultura sea para los que puedan pagarla.
    Yo proclamo la cultura al acceso de todos.

    Gracias Begoña por seguir culturizándonos.

    Un abrazo,

    Rebeca.

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  4. Hambre de saber…bellas palabras y un gran poeta.
    He pasado por el blog de tu amiga y me ha encantado tan precioso texto.

    Un fuerte abrazo

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  5. Un beso, gracias por pasar por mi blog (:

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