domingo, 25 de agosto de 2013

La vida responde de nuevo

Había en la casa un ordenador que ya casi no se usaba, uno al que dediqué muchos meses de lo que fue un intento de concretar cuentos en vista de leerlos pasado un tiempo, solo que ese tiempo nunca llegó a materializarse en algo que considerase bueno. Todos quedaban aplazados a una siguiente revisión, de ahí que nunca se llegasen a imprimir, todo lo más a ocupar un diskette al fondo de un cajón.

De ahí que cuando un día de repente me dio por encender ese antiguo ordenador que nadie usa, decidiese suprimir todo lo innecesario que había allí, para ganar esa velocidad que ya estaba pidiendo a gritos estertores y pantallas azules de vuelva usted a intentar encenderme, por favor.

Desde ahí a visitar a un técnico hubo pocos pasos, la verdad. A la pregunta de qué es lo que debo hacer, respondí con un simple: deseche todo lo que hay menos el word, ese lo quiero tal cual está. Procure no borrar ningún programa que lo mate de un modo definitivo, es esa mi única petición. Días más tarde me llamó haciéndose el despistado, y de vuelta a la pregunta de qué quería conservar, a lo que respondí exactamente lo mismo, solo que en distintas palabras, resumiendo, porque estaba en medio de una reunión donde todo el mundo hablaba y también yo.

Le llevó solo medio día volver a llamar para decir que ya lo tenía listo y que había algunos virus que eliminó. Llegué a su tienda media hora después para recoger mi word fresquíto y ponerme los próximos meses a él, intentando concretar algunos cuentos a objeto de publicar. (Estoy bastante obsesionada, pero no voy a disculparme, me hace ilusión tener un fin que me enfoque en trabajar). Solo que al llegar a casa y encenderlo, me encontré con un ordenador vacío de todo, pero que de todo, todo, incluso de word. Tengo un carácter muy adaptable, a veces demasiado incluso, y soy creyente, creo en un dios que no suelo encontrar en las iglesias, pero sí junto a mí haciéndome la vida más sencilla. Es por eso que ni grité, ni reclamé, ni tan siquiera me enfadé, decidí que a partir de entonces debía usar más las antiguas libretas y el boli. Anotar en algún lugar palpable y siempre presente aquello que no quisiera perder bajo ninguna circunstancia.

Lo tomé como una lección inolvidable y como un aprendizaje futuro. Sé que perdí de manera irrecuperable muchas horas de diversión y trabajo a partes iguales, pero también muchas horas de nuevas correcciones y dudas eternas de las que ya no tengo ni la más mínima señal, porque aquello que no hubiese quedado bien registrado, simplemente no era tan necesario ni tan siquiera para mí. Lo que tengo es lo queda en otro ordenador que ya puedo comenzar a ordenar de veras, porque sé que ni los técnicos son infalibles de verdad; a veces ni ellos se entienden con estas máquinas.

La vida me volvió a responder después de algunas entradas. Mi escritura es tan mágica que a veces me da miedo, pero es algo por lo que vale la pena: vivir para descifrar aquello que quieres decir, todo el tiempo y a todas horas, puede no ser una locura, sino una forma de rubricar lo que pasa por tu mente, un entretenimiento sin fin.

5 comentarios:

  1. No dejes de escribir, lo que no entiendo de la tienda de informática es porque no te instalaron un procesador de textos nuevo, Begoña.

    Nos e si es que de algo me he enterado mal.

    No lo entiendo, puedes y a la tienda y que te li instalen.

    Besos¡

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  2. Amapola, ayer lo estuve revisando de nuevo y lo encontré ubicado en otra parte dentro del mismo ordenador. De modo que todo está ahí y esta vez irá en un lápiz óptico de camino a imprimir, antes de que se pierda para siempre. Son muchos años y meses de trabajo que quizá no sirvan para mucho, pero que fueron y estuvieron y que por eso me alegra conservar.
    Un beso

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  3. Un apunte: cuando digo que mi escritura es mágica no me refiero su calidad,(:-) sino que a veces cuando escribes sucesos o pensamientos, ellos parecen responder de una forma mágica. Te llegan soluciones y respuestas que nunca llegarían de no haberlas puesto por escrito, quizá porque escribirlas supone pensarlas desde afuera, no sé...

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  4. Me alegro que hayas recuperado los escritos, ya nos contarás como te va con ellos cuando los imprimas!! xD

    Besitosss

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  5. Y creo que lo debes de conservar.
    :)

    Me alegro.

    Un beso.

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