lunes, 26 de abril de 2010

Lo que nunca debiera suceder

A diario suceden noticias que nunca debieran suceder. Que alguien debería impedir. Que rompen el alma. Que son tan injustas que nunca olvidaré, esta es una de ellas. Y por favor que el mundo se entere de que no quiero recopilar en mi memoria ninguna más. Duelen demasiado.

Vicky Harrison era rubia, alta, delgada, de ojos azules, mirada dulce y además inteligente. Era todo cuanto yo querría ser, por lo tanto su suicidio me deprime, como puede deprimirme todo suicidio que supone la renuncia de uno mismo. Nada podría parecerme peor, porque representa ante todo lo inútil que fue nacer y lo harto que uno puede estar de haber nacido.

La causa que la llevó a esta depresión fue haber sido rechazada en más de 200 puestos de trabajo. Ni tan siquiera encontró trabajo como camarera o reponedora de supermercado pese a todos los estudios que la avalaban como una estudiante brillante.

Dejó tres notas de suicidio, una para su padre, otra para su madre y otra para su novio en las que decía "Es que no quiero ser yo más. Por favor, no estés triste. No es culpa tuya. Quiero que todos en la vida sean felices".

La de Vicky es la historia de montones de jóvenes que estudiaron algo que en su momento les prometieron con mucho futuro y que a día de hoy no tiene salida. Lo triste es que quienes se lo recomendaron en muchos casos lo hicieron para favorecer que sus colegas conservaran su puesto de trabajo.

El caso de Vicky podría ser el de cualquiera de nuestros hijos. Y es que la sociedad en la que vivimos a veces es incongruente.

Se quiere que los padres aguanten en el tajo hasta los 67 y que los hijos se depriman viendo que no tienen dinero con el que comenzar su propia vida.

La muerte de Vicky es una muerte innecesaria para el mundo, porque sin ella hoy el mundo no es más, es menos. Eso es lo peor de todo. Que jamás debiera suceder porque al mundo no hay que demostrarle que estamos hartos aunque nos sobren razones para estarlo, al mundo hay que demostrarle que somos capaces de lograr lo imposible. Aunque no lo seamos. Aunque solo seamos capaces de llegar apurando mucho hasta mañana. Mañana siempre es mejor que hoy. Mejor espera siempre hasta mañana.

2 comentarios:

  1. Begoña, el dia quince de este més, la empresa para la que aún trabajo me comunicó que debido a la pésima situación economica que atraviesan han decidido prescindír a finál de més de mis servicios. Pasado el estupór de los primeros segundos, la sensación que me invadió fué de rabia, porque el trabajo que he realizado los últimos meses ha sido sistematico, profesionál y efectivo. Inmediatamente me he puesto a buscár otro empleo, incluso mejór que este. Tengo casi cincuenta años y no me doy por derrotado, y tengo la absoluta certeza de que saldré adelante.
    Esta pobre muchacha debia tenér mas problemas que el desempleo, porque si en una situación como la mia, tienes el apoyo de los que te rodean no te dejas caér en el desánimo.
    Y muchas veces, después de superar otras etapas difíciles, he bendecido el sufrimiento y los problemas, porque me han obligado a desplegár mis alas y a superarme a mi mismo.
    Busca siempre el lado positivo de la vida, solo tenemos una oportunidád y tenemos que aprovecharla, disfrutarla y hacernos dignos de los esfuérzos que nuestros mayores invirtieron en nosotros.
    Un beso con todo mi cariño.

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  2. Te pediría un favor rodericus, no me envíes besos, me incomoda mucho. Sé que lo comprenderás .
    La noticia me sorprendió en el telediario de primera hora y bueno, son muy sensacionalistas de modo que lograron el objetivo que es impactar.
    En estos casos como quiera que sea es una derrota para quienes estuvieron a su lado, una derrota que dura una vida. Saludos

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