miércoles, 21 de abril de 2010

Jubilación a los 67

Estoy feliz de conocerme, después de las elecciones convocadas ayer en las que por cierto me tocó la mesa presidencial, os cuento.A primera hora un furgón descargó toneladas de cajas con cartulinas de tres colores.
Las cartulinas rojas ponían en negrita bien grande, Y un huevo, eso evidentemente era un no a la jubilación a los 67.
Las cartulinas amarillas ponían Ni hablar. Creo que queda claro.
Y las blancas decían Me da lo mismo.
No había rollos de sobres o voto encubierto porque es una chorrada esconderse para votar siendo todos del pueblo, la verdad. Las urnas eran peceras de colores y la roja se empezó a llenar de un modo alarmante porque todos votaban en rojo, y ahí comencé a sudar y a pedir refuerzo de cartulinas. Me aconsejaron decirle a la gente que votase en otro color, pero casi me comen y después desde el mismo gobierno me aseguraron que en todo el país no quedaba ni una sola cartulina roja, así que me apañase como quisiera. Fue entonces cuando opté por llamar a Herminia que tiene una fábrica de botones, y estuvo encantada de enviarme a Manuel con todos los botones de color rojo que había en el interior su nave. Fue así como finalmente pudimos votar. Fue el voto de la historia porque el país entero, que es una delicia de país estuvo cien por ciento de acuerdo y la cosa quedó ahí. Lo bueno es que para cada decisión gubernativa se hace lo mismo y aquí no hay crispación, ni insultos, ni abusos, ni prohibiciones, ni leyes de hoy para mañana. Da gusto vivir aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu lees desde la invisibilidad y puedes aportar algo a este lugar, para ello existe