jueves, 6 de marzo de 2014

Comprobar las fechas

Qué complicado detenerse en una fecha que englobe toda una novela, ya no se trata de corregir, sino de que la fecha y el lugar que has elegido concuerden. Y otra vez encuentras datos que no lo hacen posible, de modo que toca volver a cambiar. Y por esas casualidades ¿del destino?, abres una página en la red que te lleva a un suceso del todo horrible, que engloba esos días que inventas.

 De nuevo, nada figurado impacta del modo en que puede hacerlo la realidad.

Me gustaría dar datos, pero no puedo darlos, porque ahora la historia tiene fecha y tiene lugar. Un lugar insospechado donde poco de lo previamente escrito encaja, pero queda la firme tarea de hacerlo encajar.

La historia de mi pueblo es mi propia historia. Y la historia de esta Asturias mía y nuestra me parece fascinante aunque no la comprenda. Somos parte de ese tiempo quienes no lo vivimos, quienes heredamos todo lo bueno obtenido por la lucha de nuestros antepasados. En ocasiones la historia se encarga de mostrarnos hechos bien documentados que jamás podríamos tomar como ciertos, sino fuese justo por eso: porque sucedieron.

Si es complicado escribir sobre lo que se inventa, cuán complicado no será escribir sobre lo que alguna vez ocurrió. Pero al menos contamos con las huellas de otros maestros y maestras, que antes que nosotros lo consiguieron; ese es el reto,si bien desconocemos si servimos para la tarea que nos acabamos de imponer por orden de váyase a saber qué.

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