miércoles, 12 de marzo de 2014

A la espera del rescate, junto al acantilado

Después de unos meses de temporales terribles en el mar, que no han permitido salir a faenar a los pescadores, llega el reparto de la caballa -que aquí llamamos xarda- y el pescador asturiano y el gallego se encuentran con que las leyes centrales le ceden los mayores privilegios a los pescadores vascos. Se prevén tiempos complicados para llevar el pan a casa a diario. Después de calmarse el mar, que lo puso bastante crudo, hay pescadores avisando de que el recorte en los cupos de pesca terminarán consiguiendo que cada pescador gallego o asturiano, a falta de otros recursos, tendrá que arriesgarse más. Esto incluye salir a faenar incluso en días en que sería aconsejable quedar amarrado en puerto.

Escuchar esto -que la prensa ya se ha encargado de denunciar-, en boca de un pescador joven, hace recordar algunos naufragios no lejanos en el tiempo. En concreto uno en que dos hermanos en un día revuelto tuvieron que hacerse a la mar, su pequeña barca naufragó, y durante un tiempo uno de ellos pudo llevar a otro al rastras entre los envites de las olas, donde a ratos lo encontraba y a ratos lo perdía, hasta que un enfurecido golpe de mar se lo llevó para siempre. Él pudo contarlo porque se salvó. 

En este momento en la Isla de la Erbosa, junto al Cabo de Peñas, uno de los lugares turísticos por excelencia, en que no es raro escuchar de un turista, al borde del acantilado, que aquello son todo piedras. Un barco hundido y encallado, con movimientos de peonza que dificulta las labores de rastreo, grita la dificultad de un oficio que no recibe toda la ayuda que debiera. Hace meses los pescadores hablaban de la necesidad de parar sus gastos mientras las condiciones climatologicas les impidan salir a faenar, como los gastos de los seguros de los barcos, sin ir más lejos, pero de momento parece que nadie les quiso escuchar.

En este momento el dueño del Santa Ana, hundido pocos metros después de salir de puerto, tiene toda su flota parada, a la espera del rescate de esos seis marineros que se encuentran desaparecidos en este momento. Dos ya fueron rescatados sin vida y otro, que dormía en su camarote y pudo romper el ojo de buey para salir nadando a la superficie, fue dado de alta después de superar la hipotermia. Las imágenes de los telediarios impactan, en un momento en que todo el país permanece a la espera de poder acceder a ese barco.

Incluso en un día de sol, asomarse al acantilado de Peñas y ver el trajinar de las barcas por la zona, sobrecoge. Es uno de los oficios más antiguos y duros, menos reconocidos y menos remunerados. Quizá va siendo hora que los hombres de los despachos se lo pongan un poco más fácil, ¿Tan complicado sería en verdad dejarles mayor cupo de xarda? ¿O buscar la manera de ayudarles más, para que puedan tomarse la vida con más relajo?

1 comentario:

  1. Begoña dijo:
    Ya hay datos oficiales de la tragedia:

    http://www.elmundo.es/cronica/2014/03/16/53242f6d268e3e01288b456d.html

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