sábado, 11 de mayo de 2013

Unos mueren, otros se enriquecen

Aprendí a coser y fue algo de lo más apasionante que aprendí nunca, mirar una revista, ver un vestido bonito y confeccionar los patrones, salir a comprar la tela y coser durante noches enteras mientras mi casa dormía, porque eran las horas en que había tranquilidad y el trabajo que aún tenía pendiente no me dejaba dormir.

Hasta que sin saber cómo, un día de pronto la tela comenzó a ser mucho más cara que la ropa ya hecha. Y dejé que coser mi propia ropa como un método de ahorro eficaz.

Ahora sé que hubo millones de muertos de por medio. Os dejo la explicación AQUÍ

2 comentarios:

  1. La noticia que debe hacernos reflexionar a todos la extraje de aquí, creo que es justo decirlo:

    twitter.com/pilaralberdi

    ResponderEliminar
  2. Creo que sería justo que quienes venden en sus tiendas productos fabricados en otros países, se preocupasen de que los trabajadores que producen lo que ellos venden, obtengan unas condiciones laborales adecuadas.
    Ellos podrían colaborar en poner la primera piedra de aquella columna que les sostenga, para que ningún edificio en penosas condiciones les vuelva a sepultar nunca más.
    Que sumen algún euro más si quieren a sus prendas, pero que lo sucedido hasta ahora no vuelva a pasar.

    ResponderEliminar

Tu lees desde la invisibilidad y puedes aportar algo a este lugar, para ello existe