viernes, 3 de enero de 2014

Qué alegría volver a estar juntos de nuevo

Así, como uno no puede controlar su vida, tampoco puede controlar su ficción.

Nuevos cambios no programados, pero mejores; eso sucede cuando intentas dar un nuevo repaso a aquello creado. Es lo que sucede al retomar después de varios años algo que has escrito y no has concluido. Algo en lo que deberías reflexionar.

Entonces piensas que si tú no fueses tú, no te sucedería esto. Hay gente a la que no sucedería algo así. Gente metódica, eficiente, rígida en sus costumbres, que sabe por donde pisa y hacia donde se dirige con esto de la escritura. 

Tú no, tu no sabes de dónde vienes o adónde vas porque quizá aún ni sabes quién eres. Pero cuando vuelves a encontrarte de nuevo con esos personajes creados los reconoces como viejos compañeros de viaje que siguen esperando después de tanto tiempo reencontrarse contigo y contarte lo que ha sucedido en sus vidas durante este intervalo. 

Y todo te parece tan apasionante que fijas tus horarios para volver a encontrarte con ellos a diario. Y recargar de nuevo tus desgastadas pilas.

2 comentarios:

  1. Una buena decisión. Enfrascarse en un proyecto da vida. Y si estuvo aparcado muchos años puede tener el aliciente añadido de ver cómo hemos cambiado y en consecuencia, cómo cambiará esa vieja historia.
    Feliz año!

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  2. Lola, desde que la escribí, el mundo ha cambiado tanto que es imposible dejar la historia como está. Se termina colando la realidad de este ahora que nos rodea. De momento entre todas esas páginas me sorprende la ingenuidad de alguien que ha madurado (quiero pensar;)
    ¡Feliz año también para tí!

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