Powered By Blogger

miércoles, 24 de abril de 2013

Ni brujería ni enfermedad

Después de ver los cuatro vídeos que aporta la entrada, cuyo enlace dejaré al final, me sorprende que en pleno 2013 este tipo de historias puedan suceder en algún lugar. Que se atribuya a un tipo de brujería o enfermedad la homosexualidad, que la gente sea castigada por amar de forma diferente a los demás. Quizá porque nací en una época o en un lugar donde siempre se vio con normalidad. Porque los embrujados o los enfermos en nuestro entorno son quienes no saben amar e intentan coartar la libertad de los demás.

Los cuatro casos reflejan la necesidad de poder ser quienes son sin que eso conlleve un plus de persecución. Son un grito al unísono de que la homosexualidad no es una enfermedad sino una disposición con la que se nace, como el color de la piel o los ojos. Algo tan natural y por ello tan imposible de cambiar aunque te encarcelen de por vida en una celda, que sería la mayor expresión de la crueldad ejercida sobre quienes no han hecho otra cosa que amar. Cuando el amor es lo único que puede salvar al mundo, que contrasentido y que horror, saber que en el año 2013 en alguna parte del mundo existe este tipo de persecución.

A veces las historias cambian porque se dan a conocer, porque de pronto cobran voz y terminan hallando la solución. Porque encuentran el amparo de los demás. Su apoyo, su bendición. 

Os dejo la entrada y los vídeos

2 comentarios:

  1. Gracias por poner el enlace, Begoña. Es bueno dar difusión a estas historias para hacerlas visibles. Debería ser obligatorio ver y mirar ("contemplar", debería decir) historias de exclusión y sufrimiento una vez por semana, para ensanchar el corazón.

    ResponderEliminar
  2. Gracias a ti, Miguel, porque sin tus enlaces seguramente nunca conocería esas historias que tienen tanto que decirle al mundo para que pueda cambiar a mejor.
    Saludos

    ResponderEliminar

Tu lees desde la invisibilidad y puedes aportar algo a este lugar, para ello existe