lunes, 27 de septiembre de 2010

Huelga general

Sobre la huelga convocada en estos días he leído de todo, gente a favor y gente en contra. Vaya por delante que las amas de casa no hacemos huelga nunca, al menos aquellas que tenemos muy claro que no tendremos ayuda de nadie, y que por lo tanto no hay excusa para dejar nuestras tareas sin hacer, ya que tenerlas pendientes nos agria el carácter... y no hay cosa como empezar el día de buen humor, ya que predispone a pasarse de buen humor todo el día.

Pero mi jefe si hará huelga, por causa mayor, y es que planean bajar el salario mínimo interprofesional de una empresa que si consigue hacerlo, hará que a su vez la empresa para la que él trabaja baje también su salario mínimo interprofesional. Y resulta que esto sucede en una época en que todo sube, el pan, la gasolina, los impuestos, la luz, el teléfono y podría seguir así hasta mañana...pero resumo, no tiene lógica. De modo que unirse a la huelga es la única opción para no ponernos peor, por lo tanto mi jefe va a la huelga para defender su derecho a un salario digno. Nuestro derecho a mantener al menos nuestro salario actual.

Desde que comenzó la crisis hay sectores que están sufriendo más que otros, y tengo la sospecha de que se han ido rebajando los derechos de los trabajadores a pasos agigantados, y que hay mucho listo haciendo su agosto con eso. Es más, yo creo que ciertas empresas pagarían por seguir teniendo la disculpa de la crisis para seguir afilando sus lápices y sumando ganancias, y eso es algo con lo que se debe acabar en beneficio de toda la sociedad, ya que tener trabajo es sinónimo de prosperidad y eficacia, de estabilidad y rentabilidad. Cualidades que hacen mejor el país.

Leía hace unos días que el salario de la felicidad está estipulado en 60.000 euros anuales. Y me dije que es cierto que un salario así debe hacer a la gente muy feliz, porque no llegar ni a la mitad de la mitad le hace a uno bastante irritable a fin de mes todos los meses de su vida. Firmo por ese salario para toda la gente de todo el mundo y no digo que por ello todos vayamos a ser felices de verdad, algo que en verdad no creo. No creo que la felicidad la dé el dinero, creo que la felicidad es algo interior y que tiene mucho que ver con la buena conciencia. Pero no dudo que con un salario de 60.000 euros anuales al menos tendríamos más posibilidades de hacer felices a los demás; y encontraríamos la manera de conseguirlo, porque todos sabemos que la felicidad viene de compartir, y para poder compartir es necesario tener con que hacerlo.

2 comentarios:

  1. Buenas tardes Begoña. Sobre la huelga tengo sentimientos enfrentados. Por un lado, no creo que solucione nada ni sirva para que el gobierno dé marcha atrás en sú proyecto de legalizár la esclavitúd. Uno de los apartados del decreto-ley sobre el despido, abre la posibilidád de que los empresarios despidan con un coste ridículo si tienen previsión de pérdidas en ¡¡ los siguientes seis meses !!.

    No tengo esperanzas de que sirva para nada, pero por otro lado, siento rábia de que esta gente que nos gobierna, nos haya metído en este callejón sin salida por culpa de sú poco ofício, de tomár decisiones equivocadas sin consultár a los técnicos, y de gobernár en nombre del puéblo, por el puéblo, pero sin el puéblo.

    Y de que la clase política en generál viva en un mundo apárte, léjos del nuestro, encerrados en palacios de marfíl y rodeados de miseria.

    Se merécen un aviso sério.

    ResponderEliminar
  2. Creo que manifestarse de todas las formas posibles es lo único que se puede hacer. Tal vez no sirva, pero tampoco sirve quedarse callado. No puede ser que en un mundo donde todo se encarece, se abarate el trabajo o se destruya. No es congruente. Y no se puede permitir que ya está bien de darle todos los palos siempre a los débiles.
    Saludos

    ResponderEliminar

Tu lees desde la invisibilidad y puedes aportar algo a este lugar, para ello existe