martes, 1 de septiembre de 2015

La realidad, ese muro infranqueable

Quizá siguiendo la tónica general de los últimos años debamos acostumbrarnos a que pasados unos meses nos vuelvan a poner en la encrucijada de si podremos conservar nuestros trabajos.

O nuestras viviendas, o nuestra salud, o nuestra tranquilidad, al menos la necesaria para conservar una cordura aceptable dentro de un mundo tan tendente a cambiar.

Alguien dijo que con perseverancia y trabajo duro todo se puede lograr. Creo que es cierto, pero claro, si te dejan. Entre los nuevos avisos de la empresa que se queja de que si el precio de la luz sigue siendo ese, cierra; y la llegada masiva de emigrantes que huyen desde otras fronteras, intentando escapar de una vida que no quieren, nos hayamos ante la cruel certeza de que no basta con querer que algo suceda. El factor suerte también cuenta. Y la suerte no es tan fácil de encontrar.

Mientras medio mundo se lleva las manos a la espalda y mira al frente, otro medio lucha por todos los medios de cambiar aquello que es cambiable. Aunque que nunca podrá conseguirlo si no se colabora desde la otra mitad.

Hay mitades dispuestas a repartir con los otros sus riquezas y mitades que no cederán ni una migaja de aquello que les sobra.
Así nos va.

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