miércoles, 26 de junio de 2013

Para recordar...

Hay que tener fe en uno mismo. Ahí reside el secreto. Aun cuando estaba en el orfanato y recorría las calles buscando qué comer para vivir, incluso entonces, me consideraba el actor más grande del mundo. Sin la absoluta confianza en sí mismo, uno está destinado al fracaso.

Charles chaplin

sábado, 22 de junio de 2013

Ser fiel a uno mismo

Como madre creo que solamente repetí una consigna a mis hijos, que fuesen fieles a sí mismos, a sus ideas, a sus principios, que viesen el mundo a través de sus pupilas, que usasen su propio cerebro para pensar, idear, trazar planes.

Pues bien, en eso están, aunque a veces sientan que en esa independencia necesaria me traicionan, algo que no puede ser y no será porque hasta el final de mis días ellos serán ante todo para sí mismos. Y hay caminos que nada separará.

Hilos del corazón que siempre regresarán aún después de largos desiertos, que un día regará la lluvia de un regreso anunciado a bombo y platillo por las estrellas.

jueves, 13 de junio de 2013

Cero recorte en profesionalidad

Es madrugada, el mundo ha dejado de girar. Algo lo ha sacado de su sitio. Ya no es y ya no está. De pronto estás aprisionado en tu soledad. A tu lado, un enfermo que se cree infartado, te apresura para que aprietes la velocidad con el objeto de llegarse antes que la muerte hasta el hospital. El mundo se ha cubierto de oscuridad. La carretera serpentea en un tramo aprendido de memoria y que ahora se antoja tan desconocido. La inmensidad del mundo se cierne sobre ti. Respiras conteniendo la respiración cuando el equipo médico te recibe con aparente normalidad. Sólo que tú sabes que no es normal. Y te invitan a pasarte a la sala de espera hasta que alguien te llame por megafonía, o salga el número que asignaron a tu caso en la pantalla de led que está situada al final. Allí, eres recibida sin palabra alguna, por más números como tú. Es el primer momento en el que no te sientes solo del todo, el Dios tan distinto que todos compartís se siente entre las cuadro paredes que rodean la estancia, a él le ofreces el resto de la vida a cambio de la de quien acaba de entrar. Es algo que harías a ojos cerrados como sólo se hace ante un ser que ha llegado al mundo por primera vez mezclado entre el hueco de tus tripas. Su vida es repasada con minuciosidad en todas las largas horas que cubren la ausencia, entre ese instante en que se cierran las puertas y ese otro en que las puertas se vuelven a abrir de nuevo para ti. Y acostado en un box de urgencias te vuelve a saludar, intentando disimular la alegría de que estés a su lado mientras dura la incertidumbre de un diagnóstico que no termina de llegar.

Desde los pasillos observas a un golpe de vista la profesionalidad de gentes a las que les han rebajado el sueldo, pero no la calidad humana, que destilan a rabiar. No han podido rebajar sus años de dejarse los codos estudiando, o sus primeras horas de prácticas sin cobrar. Nadie puede recortarles el motivo verdadero por el que se encuentran allí, mientras todo el mundo duerme: te quieren ayudar, y harán hasta lo imposible porque te lleves de nuevo a casa a tu enfermo convertido de nuevo en alguien sano. Sabes que se dejarán la piel en el empeño, que todo cuanto esté en su mano se hará lograr. No tienen falta de comunicarlo, se lee en cada pequeño gesto mientras te van contando lo que aquellas máquinas que tú no entiendes les dice a ellos. 

Se establece una confianza inquebrantable entre tú y ese hospital que hace muchos, muchos años te trajo a la vida. Sabes que sólo en un caso muy extremo toda esa dedicación que se desborda ante ti podría fallar. Porque hay cosas que el dinero y la corrupción nunca cambiarán, como por ejemplo, la profesionalidad de un hospital que funciona coordinado por la vocación de todos los que lo conforman. Desde el médico de mayor rango hasta la limpiadora del menor nivel, todos se vuelcan minuto a minuto en que tu estancia en ese tiempo en que todo se detiene se haga lo más llevadera, para que puedas sentirte dentro de una gran familia que siempre responde, pase lo que pase y sea lo que sea, llevan la promesa silente de que nunca te fallarán; porque están por pura vocación y ni se presta ni se compra, se lleva adherida a la sangre como el adn de una cadena irrompible que ni se rompe ni se quita. Es por eso que los dioses logran pequeños milagros que tú no creías en un principio, a no ser que conocieras de buena mano toda su profesionalidad. 

Gracias a quienes siguen anteponiendo su vocación a la cifra que lleva su nómina. A quienes por mucho que les rebajen el sueldo no bajan su calidad. Porque sólo ellos son capaces de igualar en milagros a los propios dioses, que rendidos ante ellos oran porque no se desmorone la sanidad. Ponen todo lo que son a nuestra disposición aunque no sepan quienes somos, tampoco les importa, todo lo que quieren saber de nosotros lo encuentran al fondo de nuestros ojos y saben que de todos los momentos de nuestra vida es este el peor, porque precisamente este no ha pasado todavía. Y no sabemos cómo pueda resultar.

Hago extensa mi gratitud a todos ellos. Sean quienes sean y estén donde quiera que estén, porque ellos hacen fuerte un pilar fundamental de nuestro espacio, la sanidad. Y porque verles a nuestro lado con prontitud y eficacia cada vez que les necesitamos es la mayor alegría dentro de un momento fatal. Ellos llegan para remediar ese desaguisado que no nosotros no sabríamos solucionar y en ese fallo imperdonable se nos iría una vida. Muchas gracias, de verdad.

viernes, 7 de junio de 2013

Hazlo, por favor



El otro día en un programa de televisión que no recuerdo, una madre decía que estaba deseando llenar un camión de tapones de plástico para su hija. Contó que en ese momento sólo pensaba en la enorme ayuda que su niña necesitaba. Pero sucedió que entonces se entero del caso de otra cría que necesitaba más ayuda aún, y quiso conocerla. Después de hacerlo, se dio cuenta de que ese caso, aunque pareciese increíble, era aún más urgente que el suyo, y decidió donarle parte de sus tapones a esa otra niña. Pero sucedió que cuando fue a donárselos, ninguna cantidad le pareció suficiente. Y no descansó hasta hacerle llegar el camión entero, aquel que había juntado con tanto esfuerzo para su propia hija.

Es un hecho que cuando empiezas a recoger tapones y a guardarlos sabiendo que a alguien a quien no conoces le mejorarás la vida, no podrás parar de hacerlo, porque sabes que es un gesto nimio que multiplicado millones de veces convierte sueños en realidad. Es lo menos que puedes hacer porque también sería lo menos que podrían hacer por ti. Y al final son gestos como este los que cambian el mundo.

Coge una bolsa transparente, cuélgala del gancho en el que cuelgas el delantal de cocina, y cuando hayas reunido los tapones que creas suficientes, llévalos al punto de recogida. Después, cuando vuelvas a casa, vuelve a comenzar. Es adictivo. A partir de ese instante no podrás volver a tirar un solo tapón, porque sabes que estás haciendo lo correcto y hacer lo correcto es la mayor de las recompensas. Hazlo, por favor.

jueves, 6 de junio de 2013

Al ritmo en que todo va

Esta mañana en el telediario matinal daban una cifra alarmante, la de niños que acuden cada día al colegio sin cenar y sin desayunar. Nada raro si después de hacer una compra tan mínima como necesaria, uno se asusta ante la cifra a pagar y se pregunta cómo harán quienes están en paro y ya no cobran, he ahí la respuesta: de vuelta a la posguerra en un pestañeo.

Esta mañana recordaba anécdotas familiares que se me antojaban superadas, las historias que contaban los abuelos o los padres, y que a los niños nos costaba asimilar. Nosotros que crecimos en la generación que siempre tuvo un plato en la mesa y que además no lo quería. Que se pedía otra cosa distinta a eso, para comer y para cenar. Era entonces cuando se nos contaban historias pasadas que nos costaba creer que fuesen verdad.

He aquí que entre lo tan repetido por algunos de que "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", que significa que nos han prometido que tendríamos trabajo para toda la vida y que el sueldo mensual  no nos llegaría a faltar; asoma una realidad que no esperamos, niños que acuden a la escuela en nuestro país sin cenar y sin desayunar.

Mientras, se sigue planeando subir el IVA por aquello de lo bien que nos va. Que nos vamos al carajo en caída libre y sin frenos, vaya. Que volvemos a la posguerra que nos contaron de pequeños y que parece que nadie lo quisiera remediar. Digo yo que mientras los de arriba se guardan sobres y miran para otro lado, los de abajo algo tendremos que idear para que todos los niños puedan cenar y desayunar antes de irse a la escuela, que debe seguir siendo pública. Porque los hijos de los pobres tienen el mismo derecho de hacerse listos para labrarse un futuro más halagüeño del que parece que vamos a dejarles, si todo siguiese al mismo ritmo en que va.

lunes, 3 de junio de 2013

El acoso moral

Estoy leyendo en este momento un libro revelador, El acoso moral, de Marie-France Hirigoyen y estoy desvelando las claves de algo que desconocía por completo, este tipo de acoso. Que a veces pasa tan desapercibido en la vida en general. Este libro me está respondiendo por sí mismo las preguntas que muchas veces surgen desde algunas noticias de actualidad. Sobre todo en el asesinato machista.

El acoso moral se podría resumir así, pero es mucho más complicado que eso. Cuando se padece se desconoce por completo, es por eso que uno debería recomendar leer libros de estos a toda la gente a la que se quiere de verdad porque el acoso moral se ceba sobre todo - es la conclusión que extraigo de esto- con aquellos que son buena gente. Ese tipo de personas que ponen su meta en ser mejor hoy que ayer, pero menos que mañana. Eso es lo triste del hecho. 

sábado, 1 de junio de 2013

Elegir lo que ver

La pregunta sería ¿Cuántas cosas idiotas ves en televisión? La respuesta seguramente sería que muchísimas más de las que estarías dispuesto a admitir.

Entonces surgiría otra pregunta ¿Por qué no intentas ver algo que de verdad pueda parecerte inteligente en alguna medida? ¿O interesante al menos? Entonces buscas y encuentras.

Os dejo algo que me ha parecido interesante y especial AQUÍ