martes, 11 de febrero de 2014

Nuevas formas de recortar derechos

Cada día al levantarnos, este país se va pareciendo más a otros países que antes criticábamos. Esos en los que la vida unos vale más que la de otros y por supuesto los más desfavorecidos siempre salen perdiendo. Lugares en los que la igualdad es imposible de llevarse a cabo o incluso imaginarse. Cada día lo impensable nos acorrala más, lo no imaginado, lo no querido, lo que nos envuelve más y más en la madeja de la indefensión. Nos dejan sin formas de defendernos, de rebelarnos, de luchar contra todo lo que ni podremos asumir, llegado el caso.

Creo que como madre de familia, si sucede, me dejaré morir. Y creo que esa será la forma en que lucharé contra lo impuesto. O quizá me cambie de país, prepare las maletas y me vaya a otro lugar en que mi vida se valore, como antes se valoraba en España.

Antes, vimos a gente enfermarse, a veces a personas que tenían toda la vida por delante.  Fue duro, demasiado duro y demasiado injusto, pero al menos sabíamos que costara lo que costase su tratamiento se haría y se lucharía hasta el final tuviese la familia pocos o muchos ingresos. A veces se logró la curación, a veces se negó, siendo igual de anhelada en todos los casos. Pero fue algo exterior a la pericia médica lo que lo decidió, unos culparon a los dioses, otros al destino, otros a la fatalidad...cada cual lo fue superando como pudo y algunos tendremos heridas que ya nunca cerrarán, se abrirán de cuando en cuando ante cualquier suceso, recuerdo desatado de origen desconocido o lo que fuere. Hay heridas que nunca curarán porque el cáncer es lo bastante duro para el paciente y el propio entorno, se encuentre o no se encuentre curación, siempre lo preferible es que nunca llegue.

Vaya por delante mi indignación. Mi pensamiento de que si el dinero de todos se hubiese administrado por otras gentes distintas a quienes lo tuvieron, este nuevo recorte no sería necesario y no solo eso, sino que a nadie se le hubiese pasado jamás por la imaginación. La rabia me consume en este momento, para qué negarlo, es una noticia que me duele y me duele demasiado. Me duele por quienes no superaron la enfermedad, por quienes tuvieron que luchar contra ella logrando la victoria, por quienes en este momento están enfermos; por quienes se enfermarán o nos enfermaremos. NO HAY DERECHO A ESTO.

La mala noticia AQUÍ

4 comentarios:

  1. Antes nos enorgullecíamos, como país, de tener una sanidad completamente gratis (es decir, íntegramente pagada con impuestos, y por tanto pagada por sanos y enfermos en función de su capacidad contributiva). Ahora se enorgullecen de haber conseguido hacer pagar un porcentaje al "usuario de los servicios médicos". Es decir, al enfermo.
    No mandará a nadie a la ruina, pero nos hace a todos peores.
    Pronto dirán: "vamos a bajar los impuestos". Claro: porque los usuarios de la Justicia pagarán tasas, los enfermos pagarán medicinas, las pensiones se cobrarán más viejos, las carreteras serán de peaje y habrá menos becarios. Lo que para unos será un logro, para otros será una derrota.

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  2. El deterioro al que nos están sometiendo es una tortura inacabable.
    Se han cargado todo.
    Coincido totalmente con el comentarista anterior.

    Besos.

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  3. Miguel, es deprimente pero creo que cada vez nos engañan menos. Es tal el nivel de cinismo que ya no consiguen vendarnos los ojos.
    De acuerdo contigo en todo.

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  4. Toro, ya queda menos para terminar con esto. Ganamos por goleada aquellos cuya vida ha pasado de ser un dulce paseo a ser una dura batalla diaria. A estos los vamos a echar, tiempo al tiempo.
    Queda menos para las urnas.

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