martes, 2 de julio de 2013

Regalo libros

Si eres lector te encontrarás con muchas contradicciones en el mundo editorial. Personalmente escucho a diario que algún lector se está leyendo un título que pirateó en la red y me pregunto si ese que lee se imagina el trabajo titánico que es escribir un libro, conseguir que un editor lo edite y ponerlo en un escaparate a la venta para precisamente que alguien pague un precio más o menos justo por él. Sé que nunca seré la clase de lectora que se bajará gratis un libro en internet a no ser que el propio autor me lo ofrezca, porque sé lo que cuesta escribir algo que quieras enviar a una editorial para verlo publicado. Sé lo que cuesta perseguir una historia propia durante años para al final dejarla estar porque de un modo sincero no sabes cómo mejorarla en su último capítulo. No terminas de decidir si es mejor si contarla desde el que era su principio o hacerlo desde ese instante en que la estás terminando y ese no poder decidirlo te lleva a estancarte justo ahí; cinco o diez años inclusive más tarde, en ello estás y no parece que vayas a solucionarlo aunque quisieras. Es por ello que sigues escribiendo historias largas y las dejas reposar, como reposarán tus huesos en el camposanto, quizá por siempre jamás; aunque hasta el último segundo soñarás con que es posible resucitar, resucitarlas, qué más da.

Pues bien, si eres lector, entrarás en un centro comercial y te irás de cabeza a la sección libros, rebuscarás un libro preciado que por su precio no te comprarás, pero anotarás título y autor en tu libreta para esperar su llegada a cualquier biblioteca de tus contornos. Algunas veces serán la promesa que intuías y otras un desastre fatal que después de comenzado ni continuarás, porque como lector eres el mismo ser caprichoso del resto de tu vida, buscas eternamente algo que ni tú mismo sabes, solo al dar con ello lo verás claro, ni un segundo antes de hallarlo, porque eres de carne y hueso, no un Superman. Si en vez de a un centro comercial acudes a una tienda de libros de segunda mano o a una feria del libro, lo mismo. Vayas donde vayas encontrarás pequeñas joyas o bisutería barata, hay libros que dado su valor nunca se podrían pagar, y libros que se pagan pero que nunca alcanzarán su precio real. Y quizá no todos serán los mismos para unos y otros, porque en esto cada quien desde su propia vida los juzgará, a fin de cuentas somos lo que hemos vivido, lo que el destino nos vino a deparar.

Pues bien, como lectora podría ser este enlace que os dejaré más adelante algo que celebrase, pero no, en este momento tengo demasiadas cosas pendientes a título personal. No puedo celebrarlo ni como lectora ni como eterna aspirante a escritora, porque viendo cómo está el panorama pierdo las ganas de intentarlo en serio, de verdad. Pero sí dejaré el enlace a modo de buscar posibles lectores tutores, de libros que soñaron con llegar muy alto y les cortaron las alas, por eso de cómo está el mercado y bla bla bla. El mercado está lleno de interrogantes, como la política, como la corrupción, como los ángeles del mismo cielo. Ese regalo libros que pone el título es cierto, como también es cierto que todo sueño tiene un final. Anteayer soñé que iba a una dentista, que era una presentadora de cierta edad de televisión, que estaba de traslado y para poder atenderme en su consulta debía ayudarla a ordenarla. Me pasé toda la noche colocando adornos en estanterías que nunca se terminaban, algunas tan horrorosas como los propios objetos, tan sucias, tan llenas de desazón. Otras relucían igual que las bellas estatuas que de pronto me embelesaban; y finalmente entraba en consulta, despertando en cuanto ella se ponía la mascarilla y me invitaba a sentarme en el sillón. Mi yo real, pendiente de mí en todo momento no me dejó ponerme en manos de quien no debía anestesiarme, despertar y tomar conciencia de ello fue algo revelador.

Os dejo en el enlace en que una escritora regala sus propios libros, a falta del apoyo de su editor. Ojalá en algún momento estos libros que regala y los otros firmados con su nombre coticen bien al alza, por una de esas casualidades que tiene la vida que lo vuelve todo a favor.

3 comentarios:

  1. Después de escribir esta entrada me incomodé conmigo misma como hacía otras muchas que no me incomodaba. Me deprimen los finales. Cualquier fin de contrato me llena de angustia, porque nunca sé verlos como son: todo final es en cierta forma un principio. El momento en que todo vuelve a comenzar. No el final definitivo sino el final de un ciclo.

    Mi dentista bueno cerró por la crisis, ahora voy a una dentista en cuya entrada hay estanterías con motivos Feng Shui. Algunos preciosos y otros a mi capacidad de entender, horrorosos. Creo que ese sueño resume el casi terror infundado con que me senté en su sillón de paciente por primera vez.

    Es imposible anticiparse al resultado de tu obra antes de entrar al mercado; luego si quieres probar resultados, entra. Incluso para saber el resultado de cada una has de entrar al mercado, antes de hacerlo no hay éxito ni fracaso. (Esta reflexión la pondré en el corcho sobre mi escritorio).

    ...libros que se pagan pero que nunca alcanzarán su precio real...con eso me refiero a los libros que en realidad son una mala imitación de un fenómeno literario reciente, que nadie se esperaba. Odio que se escriban y publiquen esta clase de libros porque tienen 0 patatero de originalidad.

    Aclarado esto diré que igual me encargo unos libros.

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  2. Querida Bego, de todo, lo más importante es escribir. El resto son resultados aleatorios. Sin duda, hacemos el camino de la mejor manera que podemos.
    No sé quién es la autora o autor de esta frase, pero la tengo a la vista junto a la lamparilla que hay sobre el escritorio: "No juzgues tu día por cuánta cosecha lograste recoger, sino por cuanta semilla lograste sembrar". Si se mira la vida de escritores que hoy nos parecen exitosos, es bueno recordar las miserias que pasaron. Algunos, ni siquiera vieron su obra publicada.
    No me extiendo. El tema de los dientes en los sueños también tiene que ver con sentimientos de muerte, temor de pérdida de una persona, etc.
    Saludos.

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  3. Pilar, es cierto, lo más importante es escribir y el resto si acaso abordarlo cuando en verdad se esté preparado.
    Al menos durante el tiempo de recorrido en este blog aprendí algo, y es que escribo como modo de sobrevivir a las tristes noticias del día, a la injusticia, a las pésimas decisiones políticas, al crimen, a la barbarie...en definitiva a todo lo que cambiaría.
    A veces se escribe simplemente porque hay mucho por lo que escribir.
    Cierto lo que dices, un abrazo.

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