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jueves, 19 de enero de 2012

Para despistados y doloridos

Hay algo que me tiene preocupada y es lo despistada que soy, además de lo fácil con que me obsesiono con las cosas. No es raro que algo ocupe mi mente de forma casi total y me ponga a deambular perdida en mi misma, se dice que esa es la concentración que a todo escribiente le lleva a escribir, puede ser verdad, pero no por ello se vuelve menos fastidiosa. Y casi apuntaría a que es la causa por la que quienes viven a diario conmigo odian que me ponga a escribir, es como si quedara perdida entre dos mundos y ni en uno ni en otro se me pudiera alcanzar. Ante mí misma sucede lo mismo, y aunque quisiera no lo puedo evitar: lo de escribir digo.

Pues bien, hace como un mes me compré un libro electrónico, decidí que sería el regalo de 2012 para todos aquí, algo en lo que valía la pena invertir. Y como siempre todos andaban tan atareados que tuve que apañármelas sola para ponerlo a funcionar. Traía un disco que había que insertar en el ordenador para que leyese todo tipo de formatos, y soñaba con esas páginas que las hay a montones donde descargarte los libros gratis. Hay tantos libros y tan ilustres, que ya frotaba las manos. Pero sucedió que no, que no supe poner a funcionar ese disco, y lo intenté una y otra vez hasta que me cansé, lo puse en algún lugar, y me dije: me acordaré de donde lo dejo. En aquellos días me pilló organizando montones de cosas de cara a la navidad y las cenas y deambulaba perdida en montones de historias, para no variar.

El caso es el de siempre, pedí una y otra vez a mis dos hijos que lo pusieran a funcionar. Y me miraron con fastidio y lo dejaron pasar. Lo intenté yo sola montones de veces y nada, frustrada porque lo que para ellos serían minutos efectivos, para mí fueron horas infructuosas. Porque no hay nada que me fastidie tanto como perder un tiempo del que carezco. Fui al comercio donde lo compré y me dicen que puedo pedir el disco por Internet, pero en verdad no es tan fácil y sin el disco de instalación no funciona porque lo quise sin conexión a Internet. Si es para leer libros, es para leer libros, no para estar conectada. Y de entre los libros que quiero meter están mis novelones inconclusos, pues lo compré a modo de aligerarme las correcciones también.

Desde hace años tengo un terror infinito a perder la cabeza por eso de darle tantas vueltas a las cosas y andarme siempre perdida entre montones de historias, las que suceden a tiempo real, las que leo y las que escribo. Todo es demasiado incontrolable para dejar de pensar. Pero en el periódico de La nueva España de ayer viene una entrevista con Juan Lerma, Biólogo director del Instituto de Neurocioencias. Una entrevista mucho más extensa que la que se encuentra en la red. Donde dice que cuanta mayor actividad intelectual tienes, mejor madura tu cerebro y mejor se conserva. Y también dice que los sistemas de "Brain training" son una tontería, mejor leer a Tólstoi o hacer un crucigrama". Que al cerebro se le estimula leyendo, estudiando, pensando, hablando y relacionándose con los demás. Viendo exposiciones, participando en tertulias o haciendo sudokus. Haciendo ejercicio también y llevando una dieta mediterránea, ya que todo lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro. Señala que confundir el nombre de alguien, o no saber donde has dejado las llaves es algo normal, que el síntoma claro de un deterioro cognitivo es perder la noción del valor del dinero, no saber si un producto es caro o barato.  Y que el deterioro de nuestro cerebro comienza a los 45 años y no a los 60 como se pensaba hasta ahora.

Todo esto me tranquiliza mientras busco la fórmula de conseguir leer el que me he propuesto como mi primer libro electrónico: Ángeles de cartón, de Mían Ros. Que ya he conseguido descargar en el ordenador y soy incapaz de poner a funcionar en el lector electrónico (:-S) Aunque confieso que tengo la vaga idea de haber puesto el disco en medio de uno de los libros que devolví a la biblioteca, uno de tantos que devolví sin terminar de leer, y cuyo título se me escapa. Esperemos que no.

http://www.lne.es/sociedad-cultura/2012/01/18/mejor-cerebro-tertulia-tumbarse-televisor/1185663.html

miércoles, 18 de enero de 2012

Se necesitan muchos días

Y ningún día será suficiente
para olvidarte
para que tus pasos
no resuenen en mi mente
para aceptar que ya no estás,
porque estarás
hasta el último segundo
aprehendido en mi mente.



martes, 17 de enero de 2012

Metamorfosis en el cielo

Este libro de Mathías Malzieu, que aún estoy leyendo me hace plantearme varias preguntas, entre ellas la de si alguien conoce a un escritor como él, puesto que es el tipo de lectura que realmente disfruto. Últimamente se publican historias con una numeración tal de personajes, que hay que hacerles un croquis para saber de quién se está hablando. Ese tipo de libros me ponen de los nervios porque para leer hace falta anotar mentalmente por donde va la historia, y si en ese momento me pilla escribiendo otra historia me agota sobremanera y lo termino dejando. Es por eso que necesito libros que quieran contar algo sin contar para ello  otras cinco historias. O que sepan hacerse amenos e inteligentes, y no un conglomerado de voces disonantes y quiebros de noria.

La escritura de Mathías Malzieu está llena de trucos de prestidigitador, desprovista de toda realidad y al tiempo más real que escritura alguna. Llena de comparaciones descacharrantes y amabilidad, de sueños hechos realidad, de circunstancias adversas y ánimo luchador, de prosa poética y literatura palpitante. Es por eso que agradezco enormemente que alguien le haya publicado alguna vez, porque es un editor como su editor, quien me hace creer en la literatura, en estos tiempos en que abandono tantos libros tan llenos de personajes y faltos de contenido (a mi escaso entender).

En este punto no faltará quien me diga que leer un libro como Metamorfosis en el cielo es una pérdida de tiempo, cuando podría estar leyendo a tal o cual escritor, clásico o no, premiado con tal o cual distinción, y un largo etc. Y en este punto respondo que para mí un buen escritor no es aquel que publica más o es más leído, sino quien sabe presentarme un mundo tal y como nadie me lo presentó, y que ha despertado un algo que permanecía dormido. Y que después de presentado ha cobrado vida y se queda a vivir en una parte del subconsciente de donde más nunca querrá salir. Y no obstante saldrá teñido de nuevas formas.

Aún no he llegado al meridiano del libro. Y sé que la larga estancia de su madre en el hospital se encuentra ahí, y que la larga enfermedad que le quitó la vida campa a lo largo y ancho de su contenido. Que ha sabido transformar todos los recuerdos y todo el dolor de la estancia en los hospitales en un bello cuento, ha nombrado todas las carencias y todos los secuestros. Es un libro que cuenta las peripecias de Megatom Cloudman, enfermo de cáncer en el hospital. Que habla de la importancia de tener un sueño y de luchar por el. E intuyo que de la importancia de saber cuando luchar y cuando renunciar. Es uno de tantos libros que me recuerda lo importante que es escribir, porque a veces solo escribiendo uno es capaz de bajar hasta el infierno y transmutarlo en cielo, de trazar todos los pasos necesarios para convertirse desde cero en un nuevo yo.

Desconozco el nombre de la primera persona que le dio a Mathías Malzieu un voto de confianza, lo desconozco, pero le estaré siempre agradecida porque La mecánica del corazón, La alargada sombra del amor, y Metamorfosis en el cielo, son para mí tres libros que no tienen comparación con libro alguno que yo haya leído. Y quizá el motivo por el que muchas historias que conservo a medio escribir salgan adelante. Todas comparten ese aire extrañamente majadero y cuasi imposible que persiste en Metamorfosis en el cielo, y mientras leo y disfruto me preguntan cuando voy a ponerme con ellas y finiquitarlas de una vez por todas, es entonces cuando les respondo que quizá un día o quizá no.

http://giant-magazine.com/mathias-malzieu-entrevista/

lunes, 16 de enero de 2012

Dirección general política: DGP

Ese título se forma de manera automática en mi cerebro, en medio de gigantescos signos de interrogación, cada vez que se dan cualesquiera datos sobre la DGT, siempre tan diligente y dispuesta a que no nos estrellemos al volante de nuestro vehículo. Y entonces me pregunto: ¿acaso  no es tan importante que la política de un país entero no se estrelle?, y la respuesta que me formulo es un sí, pero no un sí cualquiera; si no un SÍ tamaño casa por lo  menos.

Y entonces me digo que cuando le conceden un carnet político a cualquiera, deberían concederle sus 12 puntos, que irá perdiendo a medida que sea muestre negligente. Y con ello irá pagando también la multa que corresponda al tipo de negligencia cometido. Creo que la DGP sería tan eficiente como lo es  la DGT, y todos nos sentiríamos más seguros.

Me digo que si la DGP llevase tantos años ejerciendo como la DGT, otro gallo cantaría. Y que a estas horas todo en nuestro país funcionaría mejor. Y yo no tendría que pillarme los cabreos que me pillo casi cada día, cuando se destapa un nuevo caso de corrupción. Con lo cual sería un ser mucho más amable con quienes me rodean, y me lo agradecerían enormemente; vamos, que podría mejorar incluso yo.

viernes, 13 de enero de 2012

Si la voz se hereda, qué bueno

A la pregunta de si un artista nace o se hace, siempre hay variedad de respuestas. La mía sería que un artista primero nace y después se hace. Si hay algo para lo que está capacitado y ese algo se desarrolla adecuadamente, entonces tiene el impulso adecuado para llegar lejos. Y más lejos cuanto más capacitado esté.

Luego hay otras fórmulas matemáticas que derivarían de la posibilidad de disponible, si se tiene además de talento, un disponible para ir comprando terreno de llegada, se llega antes. Si no se es muy bueno, pero se tiene comprado el terreno bajo los pies, se permanece, y si hay mucha mucha suerte, se mantiene ahí, sujeto a   todas las leyes que rigen el mercado de forma pertérrita.

En este caso, que me sorprende y que no, dado que el niño ha crecido bajo la sombra de dos grandes figuras: el abuelo y el padre, espero y deseo que haya un gran talento heredado o no. Hace tiempo que desde México se viene diciendo que el género patrio se encuentra en apuros, es por eso que celebro la noticia de esta llegada, y me sumo a la espera de escuchar esa voz.


jueves, 12 de enero de 2012

Para padres y maestros


Enseñarás a volar ,

pero no volarán tu vuelo.


Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.


Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.


Sin embargo...
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino enseñado.
Madre Teresa De Calcuta


miércoles, 11 de enero de 2012

Aviso de mi correctora particular

Ayer me armé de valor y presenté ante la persona que escogí para correctora un relato corto que quiero que supervise. La pillé desprevenida, que es como me gusta pillar a la gente porque es cuando da más de sí. Y recibí una pregunta: ¿Es ese el libro que va a hacernos ricos a todos? Por respuesta la miré de la forma con que sin decirle nada suelo decirle que no. Entonces extendió la mano y dejó el texto sobre la mesa. Apenas leyó lo primero, me hizo saber que siempre escribo los mismos rollos que no quiere leer, porque todos vienen a ser el mismo tostón que no hay quien se crea. Sonreí, porque en el fondo y aunque sea muy en el fondo las dos tenemos la misma impresión. Tomó un rotulador verde chillón y fue poniendo comas y puntos. Me hizo saber que ese porqué que tanto repito no existe y debería saberlo. A penas, ese a penas va junto. Y en vez de poner cuchitril, debería poner chavola. Este punto lo discutimos y no llegamos a un acuerdo, pero ella me lo dejó escrito por encima con mayúsculas. Y además me hizo saber que daba lo mismo lo que escribiera, porque siempre utilizaba personajes muy sumisos y que todos mis escritos se solucionarían de la misma forma: matando al personaje principal o enviándolo de una buena paliza al hospital, eso los haría libros pasables. Y todos mis finales eran demasiado fantasiosos, siempre partían de una dificultad grandísima para resolverse de un trazo pluscuamperfecto y maravilloso demasiado falso para ser verdad. Me sugirió un par de cambios que lo harían quizá merecedor de ganarse algo, pero cuando le dije que podíamos escribirlos juntas un día, me respondió que ni hablar, que ella tenía mucho que estudiar y muchos deberes que hacer. Vamos, que no pensaba perder ni un segundo de sus estudios y su futuro para dedicarlo a mis chucherías.
Quizá nadie entienda nunca por qué quiero que ella sea mi correctora, pero fue mientras estaba embarazada de ella que comencé a escribir mi primera novela, de modo que ella estaba conmigo en el momento en que mi afición extraña arrancó, y de alguna forma estamos juntas en esto. Eso me lo callé por no escuchar una perorata que me dejase de vuelta y media. En realidad yo no quiero que me corrija nada para ganar nada de nada. Quiero que lea esa historia aunque sea de corrido y encontrándole fallos insalvables, de principio a fin. Quiero que aunque no pueda entenderme, ni aprobar de modo alguno mis muchas chapuzas, recorra esas letras, porque en esa historia resumo todo cuanto para mí significa escribir. Algo que quizá no entienda, pero se encuentra ahí, entretejido en los tejidos de justo esa historia.