martes, 29 de diciembre de 2015

El descanso virtual

A veces uno se pregunta qué será de aquellos lugares a los que no volvió desde hace tiempo. A los que cada vez necesita menos volver. Que quizá en un momento dado solo cumplieron su misión.

Ha quedado atrás la fascinación primera de todo espacio virtual. Se han desinflado algunos sueños vencidos por la magia infinita de la realidad. Subyace la sensación de que no hay imaginación capaz de competir con todo lo que siente un corazón que se rodea a diario de lo que la vida le ofrece. Muy superior a lo que alguna vez creyó alcanzar.

Cabe preguntarse si acaso la vida es capaz de darnos aquello que nunca nos atrevimos a soñar; puede que no. Tal vez cuando uno entierra al fondo de la mente la semilla de algo ansiado, ese fruto tarde o temprano germina.

En un momento en que tengo congelados tantos brotes para que no ocupen espacio inexistente, me queda tanto margen de maniobra que los días pasan lentos, dejando que los pueda disfrutar. Los segundos que van marchando nunca regresan, he ahí el imperioso motivo por el que se deben vivir con la conciencia de que son únicos.

Nada tan exquisito como ese momento en que se apagan los ruidos y todo lo que que queda en el silencio es algo parecido a la felicidad. Algo tangible. 0% digital.     

1 comentario:

  1. Aquello cuyo esplendor nos quita del mundo que vemos, sumergiendonos en su verdad intangible y delicada, dulce y sutil como cualquier instante bien apreciado.

    Contemplar la totalidad, comprenderse como parte indispensable aunque ínfima. Verse impregnado de la sabiduría que solo brinda el amor. Para comprender que ese instante que ya se marcha es una gotita de gracia que cayó de algún lado, sólo para mostrarnos lo que somos, sólo para recordarnos nuestro deber.

    Un abrazo! Tu reflexión me ha abierto la imaginación, gracias.

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