lunes, 27 de abril de 2015

Compartimos sueños

La diferencia es que unos consiguen avanzar sin perder de vista sus metas y otros se detienen a pensar tanto en ellas, que comienza a invadirles un temor paralizante que termina por asfixiar cualquier esperanza de llevar su sueño a cabo.

A veces se me ocurre pensar que lo mejor de todo es ponerse a trabajar sin expectativas. Trabajar solamente y dejar que el tiempo complete ese proceso que se lleva en mente. Aprender a poner unas palabras tras otras tal y como suceden y dejar que sin dejar interferir demasiado el esquema de las cosas se complementen.

Él va por su segundo libro: Cuando siempre era verano,  de Miguel Pascuau; qué título tan sugerente.

Para cumplir cualquier sueño hace falta una mezcla de talentos y la valentía necesaria para poner en marcha el mecanismo de resultados que vendrán detrás. Auguro que todos buenos ;)

4 comentarios:

  1. Gracias Begoña por tu alusión.
    Lo importante es escribir, leer, y volver a escribir y volver a leer, dándole sentido a cada una de esas cosas, sin condicionarlo a un resultado final.
    Si te da por leerlo, ya me dirás si, como me gustaría, te ha producido "movimientos internos".
    Saludos

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  2. Miguel, creo que leyendo tu blog queda claro que hay muchos motivos para adentrarse en tu obra, algo que haré sin duda y te contaré. Aunque no te prometo cuando, estoy en una etapa de esas en las que todo se renueva a mi alrededor y es fascinante verlo.
    Saludos

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  3. Hola Bego! cómo estás amiga? gusto de saludarte.
    Remarco algo que escribiste....lo mejor es ponerse a trabajar sin expectativas....
    No sé si debe ser tan así, pero creo que el camino correcto debe ser PONERSE A TRABAJAR y no pensar en lo que será más adelante, sino disfrutar del proceso de hacerlo, con compromiso, pasión y dedicación....el día menos pensado tendrás la obra terminada en tus manos y entonces sí debes lanzar la botella al mar con tus sueños adentro.

    Te mando un beso grande.

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  4. Guille, tienes mucha razón, pero qué complicado cuando tenemos tantas tareas diarias que realizar para que todo marche bien a nuestro alrededor. Y cuando para quienes nos rodean ese sueño entretejido de palabras es tan incomprendido (ya sé y lo celebro, que en tu caso no).
    Creo que en mi caso soy mi peor enemiga, nunca doy por bueno lo que hago y destruyo y vuelvo al comienzo. Hasta que no consiga cambiar en esto no hay forma. Es un tipo de miedo que debo erradicar.
    Gracias por asomarte a este lugar =)

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