miércoles, 1 de julio de 2015

El corazón en la maleta, de Luis Fonsi

No puedo evitarlo, cada vez que suena esta canción pienso en todos los jefes que aprovechando la pésima situación laboral del país estiran la cuerda de la exigencia y menguan el sueldo a pagar. Día si y día también uno escucha a su alrededor nuevos abusos. Ya no se respeta nada. Por no respetar no se respeta a la infancia. Cada vez hay más niños desprotegidos debido a que sus padres necesitan tres empleos para reunir el mismo sueldo que antes cobraban por uno.

No sigo porque esto me sigue recordando a esa vida de la que hablaban hace tantos años nuestros abuelos y que tanto nos costaba imaginar. Ahora ha llegado para quedarse en nuestra vida real. Incluso los fantasmas campan a sus anchas por las televisiones con el rollo patatero de que todo lo que sucede es por nuestro bien. Vamos, la cantinela universal.

Ahora piensen en todo lo que acabo de contar y escuchen el estribillo:



Y yo me voy, adiós, me fui y no me importa. 
Nada me detiene aquí, la vida corta. 
En avión, por tren, por mar, por lo que sea. 
Soy feliz de haber perdido la pelea 
Y te quedas con mi firma en la libreta. 
Yo me llevo el corazón en la maleta. 

Brindo por conservar el derecho de poder elegir a quien honramos con nuestro trabajo. Otro de nuestros derechos en vías de extinción. 
Leyes mordazas No.





miércoles, 24 de junio de 2015

Nuevas rutas por las que caminar

Van llegando las primeras noticias de alcaldes y alcaldesas que ocupan su nuevo sillón con la responsabilidad de pensar qué es lo que de verdad necesita la gente que habita en su concejo. Que tienen la oportunidad de replantear qué es lo necesario, para poder dejar a un lado lo trivial. Se comienzan a escuchar buenas iniciativas que dejan de lado la renovación de las costosas farolas que alumbran lo ya alumbrado, el levantamiento de algunas calles con leves desperfectos para ponerles un suelo nuevo, o el astronómico arreglo de la fuente mal planteada que ha terminado por secar.

Alegra que después de muchos años dedicados al adorno del exterior para maravillar al turista que llega, se piense en quien nunca se marchó y se tenga en mente comenzar por sanear las cuentas. Vivo en un concejo endeudado hasta las cejas, con un índice muy alto de paro, donde las ganaderías han cerrado en un 90% de unos años aquí y las que quedan sobreviven a duras penas. Donde la hostelería no ha aguantado el tirón porque es imposible pasar el invierno con ganancias del verano. Un lugar donde los comercios han ido bajando las persianas vencidos por los grandes centros comerciales con quienes no pueden competir. Vivo en un lugar en que los campesinos con dos vacas, veinte gallinas, tres corderos, quince conejos, dos burros y un ternero, han ido desapareciendo hasta no existir. A estas alturas es raro encontrar ancianos típicos de pueblo, y no me refiero solo aquí a un golpe de remo de la costa, si no en las montañas más abruptas donde todo ha resistido más o menos como estaba, hasta hace diez años o así, en que se han ido quedando desiertas por la presión a que fueron sometidas por el abandono de quienes invirtieron el poco capital disponible en adornar las zonas más turísticas, en detrimento de las más necesitadas de apoyo.

Es imposible retornar a ese momento en el que con ayuda central se hubiese conservado una forma de vida tradicional en los lugares más remotos donde carecen de industria. No hay manera de volver atrás, pero al menos es hora de dejar de podar los mismos árboles para que broten con nueva savia. Por suerte llegan nuevos alcaldes dispuestos a mirar las necesidades de las gentes que viven aquí todo el año, porque saben que al final sale más barato sostener cien pueblos de gente trabajadora que una sola capital de gente que llega a pasear exigiendo al lugar de destino todo el lujo que deja atrás. Si vienen a nuestro concejo es bueno que vengan a admirar aquello de lo que carecen: Naturaleza en estado puro. Un regalo 100% gratuito; lo puso la vida misma en el momento de comenzar.


lunes, 22 de junio de 2015

Frases para anotar

Llega un momento en el que te das cuenta de que todo es un sueño, y sólo aquellas cosas preservadas en la escritura tienen alguna posibilidad de ser reales.
                                                                                             James Salter


Acabo de enterarme de la muerte del autor. Acabo de leer un artículo hermoso que le dedica periódico ABC, en el que hace un repaso de su vida y de su obra. Hace unos veranos comencé a leer Juego y distracción, un libro para el que en ese momento no tenía tiempo y lo dejé para la siguiente ocasión, de modo que es uno de mis autores pendientes. Sin embargo en los últimos años he leído muchas entrevistas que le hicieron y me ha servido de foco a la hora de alumbrar preguntas que giran en mi cabeza: ¿En qué consiste escribir?, ¿De dónde surge esa imperiosa necesidad?, ¿Por qué se sigue escribiendo aunque se quisiera dejarlo de una vez?

Entre las notas perdidas que alguna vez copié, de las que en estos meses haré recopilación hay muchas suyas, que son como un rayo certero pleno de claridad. Eso le agradezco, que aún sin leer ninguno de sus libros me ha hecho comprender mejor que cualquier enciclopedia lo que es escribir, en que consiste y para qué sirve. También por qué no se puede matar esta afición que nos consume y nos duplica la vida, la verdadera y la de papel.

Ahora que no podrá contarnos nada de lo que ha quedado al fondo de su memoria nos quedan sus libros para aprender de él. :(Siempre llego tarde a las citas).

miércoles, 17 de junio de 2015

Mi nuevo objetivo

Quienes lleváis siguiendo este blog desde su comienzo, a estas alturas habréis enloquecido con las vueltas y revueltas constantes que se producen en algún lugar de la mente de quien aquí os escribe. Siempre digo que escribo a la nada y al todo, que escribir desde aquí es intentar que alguien desde el otro lado recoja algo que le sirva en su vida, aunque no le sirva a la mía; otros escribieron para no obtener nada para sí y mejorar notoriamente mi vida. La escritura actúa así.

Pues a lo que iba, quienes me seguís de una forma u otra, os habréis dado cuenta de que quizá me mantengo más alejada de este lugar. Lo creáis o no, no tengo tanto tiempo. Si bien la escritura forma parte de mi vida, ahora hay otras ocupaciones que exigen mucho de mí y quiero estar a la altura en todos los frentes que se me abren. Digamos que soy una persona partida en muchas mitades andando por ahí. Por unos u otros motivos conozco gente nueva que llega a completar partes inconclusas de todas las historias que comencé algún día y que llamo novelas. Ello hace que encuentre nuevas respuestas y deseche viejos esquemas, que haga y rehaga una y otra vez. Si mi objetivo primordial alguna vez fue publicar, nunca tuve en mente hacerlo de cualquier forma, si no de la forma en que imaginé aún cuando ni alcanzaba a imaginar cómo sería, ahora ya lo sé. Este recorrido de todos estos años ha sido para encontrar lo que quiero contar y cómo quiero contarlo. Tengo varias novelas en muchos cajones. Unas me conmueven más que otras. Todas se van organizando por tiempos, pero alguna verá la luz de la forma en que todo aparece en este lugar, así por una especie de impulso que sin saber de donde viene reconoce a donde va.

Eso, mi nuevo objetivo es pasar menos tiempo entre pantallas. Ahora no lo tengo. De alguna manera vuelvo al comienzo, a escribir en papel y solo pasar a ordenador la historia ya concluida. Luego la publicaré para echar a suertes si todo ese esfuerzo ha valido la pena. La respuesta ya no me pertenece. Siempre pertenece al lector.


domingo, 14 de junio de 2015

Comenzar de nuevo

Sí, aunque lo quisieras esa es la historia de tu vida, borrón y cuenta nueva. Con la llegada a Internet el proceso se hizo más complicado, la información que has leído es tanta que ya no eres la misma ilusa que escribió esas historias que quieres sacar desde el fondo mismo de tu viejo ordenador. Ahora has ido recopilando información hasta el empacho de lo que es escribir una historia que valga la pena contar. Y te has convertido en otro tipo de lector. Ahora exiges mucho más de quienes escriben y también te lo exiges a la hora de escribir. (Al menos fuera de aquí).

Ya sabías en el comienzo que en los aprendizajes no hay atajos. Así como también sabías que el tiempo invertido vale la pena si el resultado final lo vale. Así que con todo lo aprendido es tiempo de comenzar. No sirve dejarlo para después, va siendo hora de abordarlo de nuevo con todo lo que habrá que cambiar.

Los narradores que no sirven hacen que haya que reescribir de nuevo todo de principio a fin. Esta vez sabes que será en papel y boli; o en papel y lápiz, mejor quizás. Es la única forma de tener fresco y a mano todo lo que hay que ir escribiendo o borrar. Será un proceso largo, pero de cualquier forma un proceso que hay que empezar.

Al final la fórmula más sencilla, explicada en solo diez páginas, es la que seguirás. Sabes que la vida te irá poniendo en el camino a esas personas que te ayudarán a llevar tu plan a cabo. La vida ha sido siempre muy generosa contigo, y lo será.

En casa que se vayan amoldando a los horarios que ta has impuesto, perteneces al mundo desde que llegaste y ellos lo saben. Es hora de apechugar.

Que los dioses nos pillen confesados.

miércoles, 10 de junio de 2015

Verbo desear

Desde todos los lugares te explican que la técnica necesaria a la hora de corregir una novela, hace indispensable que vuelvas a leerla de principio a fin sin cambiar nada. Necesitas saber lo que has escrito para saber lo que quieres cambiar. 

Te propones leer sin cambiar nada, solo leer. Antes de terminar el primer capítulo ahí estás corrigiendo errores gramaticales o frases que no te gustan. Después de perdida media mañana (sí perdida, porque no has cumplido el objetivo que te marcaste) sabes que mientras no consigas leer las trescientas y tantas páginas para saber lo que contabas y detectar lo que falta o lo que sobra; no conseguirás avanzar. 

Puedes decirlo en voz alta o callarte: te aburre mortalmente aquello que solo en tu imaginación es una historia fascinante que cuenta una vida. En el fondo, no sabes ni cómo, lo que te maravilla es la realidad. Por ese ritmo cambiante que tiene; y por todo aquello que debería cambiar. El ritmo cambiante que ofrece te dice de lo que es capaz. Sería capaz de cambiar muchas realidades aunque no lo haga. Solo necesita dirigir la nave otro tipo de gente para variar el rumbo de la historia. Por eso prefieres la realidad, es la que hace que de repente todo cambie para todos. Algo magnánimo de verdad.

Ayer, mientras estaba enfrascada en mi tiempo perdido e irrecuperable ya, me enviaron la fotografía de unos niños sedientos, en el puro hueso y desnudos. Con este texto:

El ser humano no tiene dinero para abastecer de agua zonas áridas, pero si tiene dinero para buscar agua en Marte:
La pregunta es:
¿Hay vida inteligente en la tierra?

Hay un algo indescifrable que impide que me tome en serio mis eternas novelas y sus correspondientes correcciones. La sensación de que de todas formas no van a poder cambiar por perfectas que logre hacerlas, todo lo que en verdad quiero cambiar. He leído muchas novelas recientes que me han cautivado y nada ha cambiado en el mundo global. Eso me detiene y no hay nada que asegure que vuelva a arrancar. Hay tropeles de batallones escribiendo novelas perfectas en este momento, de eso no hay duda, alguien contará lo mismo que yo quiero contar y con más fortuna. De modo que si ello funciona, conmigo o sin mí funcionará. Verbo desear.



domingo, 31 de mayo de 2015

Un adiós que duele

Hay personas a las que solo conocimos a través su blog, pero cuyo adiós no nos resulta indiferente. Me he quedado fría porque durante muchos años ha sido para mí una amiga. Una amiga que además fue también mi profesora, cuando buscaba alguien que me diese claves sobre escritura. Un mundo que me fascinaba por completo, curiosamente ahora lo que intento es vivir cada segundo de vida en el tiempo que me ocupa. A veces cambiamos sin saber por qué lo hacemos, pero sucede así.

Editar en voz altael blog de Elsa Aguiar, era un lugar especial donde todo lo que contaba era interesante y ameno. Qué triste saber que ya no podrá contarnos nada nuevo a tiempo real. Al leer la última entrada volví a preguntarme aquello de para qué escribir. Más fuerte que nunca volvió a invadirme el sentimiento de que al final de todas formas vencerá la muerte. Más tarde volverá a nacer el pensamiento contrario, eso también lo sé.

Poco más puedo añadir a la injusticia de este duelo de quien hasta hace un momento consideré una amiga siempre dispuesta a dar su punto de vista y ayudar a quien tuviese alguna duda sobre literatura. No será lo mismo seguir visitando su blog sabiendo que ya no está, pero sin ese blog algunos no hubiéramos llegado a saber quién era y como era. El mundo de la blogsfera vuelve a restar :(