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viernes, 21 de diciembre de 2012

Si el mundo no se acaba hoy...

Me quedará por delante un nuevo año con mucho trabajo, con muchos proyectos, con muchas sorpresas buenas y malas, con mucho por contar, aunque intente mantenerme callada y portarme bien. Me quedará superar muchos pros y contras antes de lanzarme de lleno a algo que quiero hacer. Seguiré necesitando este silencio en la casa, esta sensación de libertad que me produce hablar desde aquí, sé que es un contrasentido, pero es una dualidad extraña la que habita en mí; es una forma de escribir algo y no tirarlo meses después a la basura, porque sólo sirve para mí, en el fondo espero que le sirva a alguien.

Siempre que me siento a escribir lo hago para descubrir algo que antes no sabía, para interrogarme, para dialogar conmigo, para sacarme de adentro algo que me escuece, para comunicarme la alegría de estar viva, para soñar en voz alta, o para bajar hasta los subsuelos de lo que hay en mí. Hacerlo en este espacio es hacerlo visible para otros por si se interrogan sobre lo mismo y pueden hallar sus respuestas, aunque sea desde su oposición a las mías. Eso es lo que hace que esto tenga sentido aun cuando a veces ni yo misma parezca hallarlo, ni entender la insistencia irresistible a volver por aquí. Creo que de alguna forma es un paso previo para otra opción, otra que durante 2013 espero que se haga lo mismo de urgente que ésta de publicar desde aquí.

Un lugar donde publicar mis libros





jueves, 20 de diciembre de 2012

Retazos...


El mar contiene todas las lágrimas derramadas desde que el mundo es mundo, cuando lo contemplo jamás me siento sola ni un bicho raro; me siento comprendida por algo amable que camina conmigo por donde voy.
A veces son personas que ya no están en este mundo, pero están en mí.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Un escrito final

Yo no sé si esto es cierto, pero creo que puede ser probable que sí, que un niño tarde tanto en morir de un disparo, que le de tiempo a escribir para su madre una nota de despedida. En toda la semana no quise hablar de los veinte niños muertos y los seis adultos tiroteados en una escuela americana, porque me resultaba demasiado deprimente después de tantas calamidades que traje hasta aquí y porque no sabía cómo abordarlo. Pero en toda la semana no he dejado de pensar en esos niños, todos entre seis y siete años y en las veces que como madre pronuncié esa frase a veces tan incierta: Sé que no quieres ir a la escuela, pero tienes que hacerlo para tener un futuro mejor. Si quieres llegar a ser algo en la vida necesitas ir todos los días sin faltar uno ¿lo comprendes? A veces unos ojitos implorantes me suplicaban piedad, y a veces la tuve, dejándoles en casa solo porque ellos se querían quedar y ese día libre lo disfrutamos de verdad. Llevo toda la semana pensando si ese día alguno de esos niños suplicaría quedarse en casa y le mandaron a clase Porque era lo mejor para su futuro. Quizá sí.

Hay hechos que nadie podrá evitar porque pertenecen al destino, a la casualidad, al desastre, o a lo que sea.
Hechos como éste, que nadie podrá olvidar. Como digo no sé si la nota que acabo de leer será cierta, pero os la dejo aquí tal como la encontré.

Una nota como despedida

lunes, 17 de diciembre de 2012

Cuando un hombre ama a una mujer

Estos días de frío intenso y lluvia volví a ver una de mis películas preferidas. Y aunque uno pudiera pensar que ya no podrá emocionarse tanto ante algo que casi se sabe de memoria, resulta que sí, que puede disfrutarse segundo a segundo, como si nunca se hubiese visto. Si tuviese que ofrecer un premio al mejor actor no sé a quién elegiría, aquí hasta las niñas están perfectas en su papel. La historia va de una mujer que cae de lleno en el alcohol y arrastra a toda la familia hasta una situación caótica. Aquí es el marido el que intenta llevar el timón de la casa, haciéndose cargo de las obligaciones de su mujer, como intentando que no se note tanto su ausencia, cada vez más prolongada debido a su adicción. Y cuanto más intenta rescatarla más se desvanece, es cuando finalmente acude a los programas de ayuda, cuando empieza a comprender que quizá es todo más diferente de lo que pensó.

Cuando un hombre ama a una mujer

Se quedará junto a ella porque no sabe cómo vivir si ella no está.

Ten cuidado

Cuando intentes alejar de tus hijos aquello que consideras un peligro, porque puede que sin saberlo, les estés apartando de su más duradera felicidad. Intenta no jugar a ser Dios siendo mortal.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Marcha por la paz

Hoy, a las 11 de la mañana en Oviedo habrá una marcha por la paz. A esas horas yo no estaré caminando por la capital del principado, pero quisiera decir que en las manifestaciones no sólo está la gente presente, está también aquella que apoya la causa que se manifiesta. Sé que hay mucha gente que hoy seguirá con sus vidas establecidas, pero que estará con ellos de corazón. Que no estemos presentes no significa que no lo valoremos, sólo significa que nos hemos enterado demasiado tarde o que no podemos ir por razones a veces incluso  ajenas a nosotros.

Me hace feliz que en las calles se hagan manifestaciones como ésta, porque eso significa que las guerras no cuentan con nuestro apoyo, pero sí cuentan con nuestro dolor de que en el siglo en que vivimos se sigan sucediendo por intereses que escapan a nuestro control y con los que no estamos de acuerdo, y con los que nunca lo estaremos. Me alegra que estemos de acuerdo en que la paz es un derecho que queremos para todos los seres del planeta, que es uno solo, sin fronteras separatorias entre lo que eres tú o lo que soy yo. 

La noticia que viene en los diarios es ésta. La noticia que quise compartir:

La asociación Corazón Solidario por una vida digna celebra hoy una marcha por la paz en riguroso silencio, sin banderas ni pancartas. Bajo el lema: «Párate y escucha, ¿lo oyes? Es tu corazón», el acto propone tolerancia frente a la crispación, unidad frente al separatismo y paz frente a la violencia.

Mi corazón también dice No más guerras.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Algo amable

En estos días estaba buscando paisajes asturianos para documentar un relato corto que tengo escrito, es decir, lo escribí de memoria porque el lugar donde está ambientado lo conozco de pisarlo cuando fui. Pero quise aventurarme a ser más objetiva y saber si estaba bien retratado, y lo cierto es que mis palabras siempre se quedan cortas. La belleza por muy bien que quiera describirse no concuerda con la que ha sido cincelada por la misma naturaleza. Es muy fácil creer que hay un poder infinito que habita en todo, estando allí. Sientes que por mucho que respires nunca te llegará el aliento, es algo así.

La muestra aqui