miércoles, 1 de julio de 2015

El corazón en la maleta, de Luis Fonsi

No puedo evitarlo, cada vez que suena esta canción pienso en todos los jefes que aprovechando la pésima situación laboral del país estiran la cuerda de la exigencia y menguan el sueldo a pagar. Día si y día también uno escucha a su alrededor nuevos abusos. Ya no se respeta nada. Por no respetar no se respeta a la infancia. Cada vez hay más niños desprotegidos debido a que sus padres necesitan tres empleos para reunir el mismo sueldo que antes cobraban por uno.

No sigo porque esto me sigue recordando a esa vida de la que hablaban hace tantos años nuestros abuelos y que tanto nos costaba imaginar. Ahora ha llegado para quedarse en nuestra vida real. Incluso los fantasmas campan a sus anchas por las televisiones con el rollo patatero de que todo lo que sucede es por nuestro bien. Vamos, la cantinela universal.

Ahora piensen en todo lo que acabo de contar y escuchen el estribillo:



Y yo me voy, adiós, me fui y no me importa. 
Nada me detiene aquí, la vida corta. 
En avión, por tren, por mar, por lo que sea. 
Soy feliz de haber perdido la pelea 
Y te quedas con mi firma en la libreta. 
Yo me llevo el corazón en la maleta. 

Brindo por conservar el derecho de poder elegir a quien honramos con nuestro trabajo. Otro de nuestros derechos en vías de extinción. 
Leyes mordazas No.





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