miércoles, 10 de junio de 2015

Verbo desear

Desde todos los lugares te explican que la técnica necesaria a la hora de corregir una novela, hace indispensable que vuelvas a leerla de principio a fin sin cambiar nada. Necesitas saber lo que has escrito para saber lo que quieres cambiar. 

Te propones leer sin cambiar nada, solo leer. Antes de terminar el primer capítulo ahí estás corrigiendo errores gramaticales o frases que no te gustan. Después de perdida media mañana (sí perdida, porque no has cumplido el objetivo que te marcaste) sabes que mientras no consigas leer las trescientas y tantas páginas para saber lo que contabas y detectar lo que falta o lo que sobra; no conseguirás avanzar. 

Puedes decirlo en voz alta o callarte: te aburre mortalmente aquello que solo en tu imaginación es una historia fascinante que cuenta una vida. En el fondo, no sabes ni cómo, lo que te maravilla es la realidad. Por ese ritmo cambiante que tiene; y por todo aquello que debería cambiar. El ritmo cambiante que ofrece te dice de lo que es capaz. Sería capaz de cambiar muchas realidades aunque no lo haga. Solo necesita dirigir la nave otro tipo de gente para variar el rumbo de la historia. Por eso prefieres la realidad, es la que hace que de repente todo cambie para todos. Algo magnánimo de verdad.

Ayer, mientras estaba enfrascada en mi tiempo perdido e irrecuperable ya, me enviaron la fotografía de unos niños sedientos, en el puro hueso y desnudos. Con este texto:

El ser humano no tiene dinero para abastecer de agua zonas áridas, pero si tiene dinero para buscar agua en Marte:
La pregunta es:
¿Hay vida inteligente en la tierra?

Hay un algo indescifrable que impide que me tome en serio mis eternas novelas y sus correspondientes correcciones. La sensación de que de todas formas no van a poder cambiar por perfectas que logre hacerlas, todo lo que en verdad quiero cambiar. He leído muchas novelas recientes que me han cautivado y nada ha cambiado en el mundo global. Eso me detiene y no hay nada que asegure que vuelva a arrancar. Hay tropeles de batallones escribiendo novelas perfectas en este momento, de eso no hay duda, alguien contará lo mismo que yo quiero contar y con más fortuna. De modo que si ello funciona, conmigo o sin mí funcionará. Verbo desear.



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