miércoles, 17 de diciembre de 2014

Centrarse en las Aficiones

Es inevitable que llueva, estamos llegando al invierno y también es inevitable que el mundo gire alrededor de nuestras pasiones. A veces por pura casualidad, otras por procrastinación, llegas a nuevos lugares que amplían el objeto de tu interés, sin que por el momento te convenza de ponerte manos a la obra. Los años perdidos dando vueltas a lo mismo sin verte satisfecho con los resultados te echan para atrás. Sin embargo la información encontrada es útil y necesaria para un mañana. Mientras tanto vives. Que no es poco.


Os dejo una entrada que habla del mundo de la escritura y la publicación. Un blog Interesante sin duda.

sábado, 13 de diciembre de 2014

A 13 kilómetros de la llegada a la manifestación

Cuando estábamos a solo 13 kilómetros de la llegada A Coruña se produce un chasquido fuerte en el autobús y nos deja tirados. "Los gritos de Alcoa no se cierra. No se cierra" se oyeron más altos y repetidos desde nuestra salida de Avilés. Tenemos que quedarnos bajo un puente - suerte que había un puente allí mismo que actuó como paraguas- bajo una intensa lluvia. Era ya noche cerrada, pero la manifestación tuvo lugar allí mismo, ante la incredulidad de los coches que pasaban. Enviaron otro autobús a recogernos y cuando llegamos A Coruña ya no había manifestación, nos dejaron delante del edificio de La Delegación del Gobierno. La mayoría sin paraguas y sin lugar donde refugiarse de un aguacero intenso.


Como anécdota contaré que el edificio tiene aleros, pero bajo cada alero hay un pequeño jardín, me acerqué a la pared para guarecerme un poco y un policía de malos modos me dijo lo siguiente "señora no está permitido acercarse a las paredes porque no están pintadas". Me disculpé y volví de nuevo al aguacero. Era cierto, las paredes exteriores no estaban pintadas, eran de granito rústico, que vale una verdadera pasta y se usa mucho allí. Como lección extraigo que el edificio de La Delegación del Gobierno de A Coruña, como el resto, no están edificados para la comodidad de la ciudadanía común y corriente; si no para aquellos que tienen la suerte de tener un trabajo seguro y muy bien pagado. Y por tanto no entienden la precariedad que puede asaltar a quienes a partir del día 30 se quedarán en la calle. Porque Alcoa, que recibió tantas ayudas que ahora no valora, sigue sin mover un dedo. Nosotros, los manifestantes que nos quedamos a merced de una avería, de la dirección de un gobierno que no escucha y de una empresa que no se baja del pedestal, nos limitamos a esperar a que llegase un autobús dispuesto a devolvernos a nuestro lugar de origen después de una larga espera. La manifestación volvió a repetirse en el autobús de vuelta a casa "Alcoa no se cierra. No se cierra". Era más bien el grito de una derrota que va ganando terreno.


A estas horas nadie sabe lo que sucederá o no sucederá finalmente, pero no me cabe duda de que los trabajadores de Alcoa seguirán saliendo adelante de una forma o de otra, porque señores, somos trabajadores y allí donde ofrezcan trabajo nos podrán encontrar. No necesitamos edificios impresionantes revestidos de granito donde sentar nuestras posaderas. Y no ahuyentamos a nadie. Ni si quiera insistimos mucho en que se nos quiera escuchar.

viernes, 12 de diciembre de 2014

20.000 personas caminando por un objetivo común

Ayer en Avilés se echaron a la calle 20.000 personas para apoyar a los trabajadores de Alcoa, que ataviados con camisetas amarillas, dejaban clara su petición de que la fábrica no eche el cierre el día 30 de este mes. Como es lógico no había camisetas amarillas para todos, ni era la primera vez que salían a la calle para manifestarse contra esa amenaza de cierre, que como fantasma añejo asoma de cuando en cuando.


Como participé en la manifestación, puedo decir con rigor, lo mucho que impresionaba estar entre tanta gente de toda índole y condición. Todos unidos por la buena marcha del trabajo, ese que todos necesitamos para seguir formando parte de una sociedad que de verdad avance a mejor. Para el mantenimiento de nuestra sanidad, para garantizar las pensiones de nuestros mayores, para que todos los niños tengan derecho a la educación, para tantas labores sociales...en fin, para el bien de todos.


Delante de mí caminaban con bastones muchos ancianos con verdadera dificultad para hacer el recorrido de un tirón, apoyados en sus muletas lo hicieron completo. Ole por ellos. Muchos cochecitos de bebés, sillas de bebés, niños pequeños sobre los hombros de sus progenitores y otros que a pasitos cortos fueron caminando también. Ole por ellos. Hombres, mujeres, chicos y chicas participaron aún sin tener a gente directa implicada en esta lucha, salieron a la calle por aquello de "hoy por ti y mañana por mí", que hace avanzar los países hacia un mañana mejor.


Los trabajadores de La Coruña se desplazaron en autobuses para participar en una lucha conjunta que incluye a todos. Hoy nos toca a nosotros visitar su ciudad. Lo haremos sabiendo que tal como en Avilés todos responderán. 


Porque hoy es nuestra lucha, pero mañana puede ser la tuya. Y nadie puede quedarse en casa de brazos cruzados mirando para un mundo que hay que mejorar. La sensación es la de que hay tanto por hacer y queda tan poco tiempo... 

jueves, 11 de diciembre de 2014

Nacidos trabajadores

Con la carta de despido en una mano y la ilusión en la otra, no dejaremos de manifestarnos para tener un derecho tan primordial como el derecho al trabajo. Entre otras cosas porque a nosotros nadie nos proporcionará una tarjeta black, o como quiera que se llame a esas tarjetas con las que uno puede gastarse el dinero de otros en lo que le de la gana.


Nosotros, quienes solo sabemos utilizar el dinero ganado con nuestro trabajo, solo reclamamos ese derecho: el derecho a seguir trabajando.


Y de paso podremos reclamar el derecho a que aquellos que gobiernan lo hagan pensando en quienes día a día terminan su jornada laboral con la carta de despido en la mano.


Porque señores, aunque aún no se hayan enterado, sin empleo no se puede sustentar a una familia honrada. No nos vengan con milongas de otro tipo como que todo va bien y bla, bla, bla. Porque la realidad de algunos cuantos no se deja mejorar. Si no es manteniendo en pie su puesto de trabajo.


Por eso no nos dejaremos de manifestar, ya sea reunidos frente a la empresa, caminando 28 kilómetros hasta la capital, donando sangre; o tomando un autobús hasta Coruña para unirnos a los demás trabajadores y hacer fuerza.


No vamos a quedarnos parados. Seguiremos reclamando nuestro derecho a trabajar, tal y como lo venimos haciendo. Se nos ha inculcado de pequeños: aquí quien no trabaja no come, esa es desde que nacimos nuestra realidad.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Historias tristes que acaban bien

El mar, que aparentaba calma, se enfureció. Se agitó como si un viento huracanado se hubiese alzado contra él, que ya dijo que nunca volvería a ir de pesca solo. Eso fue lo que recordó cuando perdió el equilibrio, aunque ya no pudo arreglarlo. El golpe seco lo pilló sin saber bien donde estaba y de pronto un dolor agudo se hizo eco de las olas envalentonadas; pero esta vez el centro del oleaje lo sintió por dentro.


Al volver en sí, fue la pierna la que reclamó todo el malestar. Y pudo volver a tierra tiempo después para caminar lentamente hasta el ambulatorio. Allí se armó de paciencia y de buen humor. Y le contó a un amigo que creyó morir. 


Horas más tarde, de vuelta a casa, volvió a prometer que no volvería a embarcarse solo nunca jamás. Los que lo oyeron en vivo y en directo movieron la cabeza de un lado a otro, porque hay promesas que aunque él quiera cumplir a rajatabla, por mil motivos, nunca podrá.


Hay historias que tienden a repetirse de cuando en cuando sin tanta suerte. Tantas historias como gotas de agua contiene el mar.



domingo, 7 de diciembre de 2014

Frases para recordar

Estábamos asustados, pero nuestro miedo no era tan fuerte como nuestro coraje.


                                                                            Malala Yousafzai







martes, 2 de diciembre de 2014

Suma y sigue, Alcoa Avilés

El futuro de nuevos trabajadores en el aire. Intentos de acuerdo. Reuniones y manifestaciones. Si me preguntasen yo diría que este fue un año aciago para los trabajadores.


Los de Alcoa Avilés hasta ahora habían logrado ir sobreviviendo con sus más y sus menos. A partir de este momento no se sabe cómo será. Ya se sabe aquello de que cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar. Si bien uno sigue pensando que quizá a él no le tocará...y va y le toca.


Lo dicho, este ha sido un año desastroso para el mantenimiento de un empleo. Para el repunte de las economías familiares. Para asegurarle a los hijos un plato de comida en la mesa. Para pagar con tranquilidad las facturas. Para respirar a fondo cada día. Para conservar la calma ante el futuro.


Los trabajadores de cualquier empresa son igual de importantes, porque cada cual arrastra sus propias cargas personales. Porque cada uno de ellos es capaz de enriquecer la sociedad. Por eso en este momento no me rasgo las vestiduras.


Alcoa Avilés está en este momento al borde del cierre. Veremos a ver qué pasa. La cosa pinta muy mal. Nuevamente quienes podrían intentar solucionarlo comunican. Siguen comunicando y mirando para otro lado. Mal nos va.