miércoles, 23 de octubre de 2013

Ebook gratis

El mundo internáutico está lleno de lecturas gratis, en parte por eso me apena que un escritor como él regale la lectura de estos dos libros. Creo que leer en Amazon ya sale a bastante buen precio y que los lectores debemos ir acostumbrándonos a comprar los libros que vale la pena leer. Hace tiempo leí Ángeles de cartón y la disfruté muchísimo, es por eso que me hago eco de esta promoción, pese a que opino que bien vale pagar su precio en Amazon, quede claro que dejo también esta opción.

Los dos Ebook gratis AQUÍ

También está en Días de lluvia, por alguna parte, la reseña que hice en su momento de Ángeles de cartón, así como la presentación de Niño de nadie, para quien quiera buscarlo. Ahora lo importante es que podéis leerlas gratis o pagar su precio en Amazon. Creo que a los buenos escritores hay que pagarlos para que puedan seguir escribiendo con mayor tranquilidad y disfrutando más su trabajo. Dicho queda.

lunes, 21 de octubre de 2013

Método de trabajo y resultados

Cuando no sabía nada de lo que era escribir pensaba que escribir es un talento natural, y que  los buenos escritores lo traen de serie, punto final. De este modo los buenos escritores cogen la pluma, escriben y todo les sale de maravilla, en verdad pensaba que nunca tenían que corregir, o reescribir o devanarse los sesos sobre miles de cuestiones de lo que se traían entre manos. Ahora me consta que no es así y que cada escritor tiene un método de trabajo propio y unas convicciones propias, además del talento, sin el cual nunca destaca, triste, pero así.

Desde que ando por los mundos de Internet, todo mi empeño es saber más acerca de lo que es escribir y la información es mucha y muy variada. Desde que junto información, escribir se me hace más complicado en cierta forma, dudo más, avanzo menos, doy más vueltas al conjunto de lo que intento decir, y me fascina más la averiguación de todo esto que aquello que yo querría escribir, y le doy un nuevo giro, y comienzo de nuevo. Creo que es el proceso de escribir el que llevo siguiendo desde el principio de los tiempos y que como ama de casa inquieta a mi manera estudio sobre eso, todo cuanto hay a mi alcance, sin que todo cuanto reúno revierta en mí; pero es algo apasionante. 

Del arte de escribir me interesa todo, supongo que como a todo lector, aunque cada uno de nosotros tengamos nuestras preferencias. A mí me gustan las vivencias personales, los libros que expresan el mundo propio del autor, sea éste quien sea, porque cuando se trata de explicar lo vivido en primera persona casi cualquier persona puede sorprenderte, partiendo de la base de que ésto sorprende en principio al propio autor. Escribir es siempre conocerse. 

Y de entre todo lo interesante que encuentro, me fascinan los decálogos del escritor, los hay tan variados como variopintos son sus creadores. Todos dicen cosas interesantes, pero de entre todos los encontrados, que son muchos, hubo uno que resonó en mis oídos como algo nuevo...como el más completo y más sincero, aquel dado para iluminar la vida de un futuro escritor. A veces los escritores son como los cocineros que no explican su método, y a mí me gustan los cocineros instructivos, los que dan trucos para convertir a todo el mundo en un cocinero mejor. Por eso este decálogo para mí es el mejor y con diferencia.

Decálogo del escritor por César Mallorquí. Os animo a buscarlo en Youtube.

Y como no hay decálogo sin resultados, si miramos en su obra tiene muchos. Y el más reciente de todos, ahí es nada, lo dejo aquí:
Premio nacional de Literatura Infantil y Juvenil

Antes creía que el arte de escribir era un don natural al que no le hacía falta nada. Ahora creo más bien que es un don natural al que todo le falta y es necesario hincar los codos en serio y trabajar, porque solo si se trabaja se obtiene algún resultado. Nadie diga que no advertí.

sábado, 19 de octubre de 2013

Verbo Retuitear

Traducirse a una misma es taaaaaaaaan soporífero. Me entran ganas de matar a la autora a cada línea.

viernes, 18 de octubre de 2013

Para recordar:

Regalaré mi música cuando yo me pueda bajar de internet una lubina.

Carlos Goñi, Revolver

jueves, 17 de octubre de 2013

Curiosidades del revés

Casi no asomo por aquí, me pide el cuerpo un poco de sosiego y es que es difícil intentar corregir la eterna novela, sobre todo si fue la primera y si sientes que solo al tener lista esa, podrás ir puliendo una a una las demás. Al comienzo buscaba lo que faltaba, en este momento le quito lo que sobra. ¿He mejorado? ¿Lo hago bien? ¿Lo hago mal?

Hace tiempo conté que alguien a quien admiro por su trayectoria accedió a corregir unos escritos míos de los que me sentía más o menos orgullosa. Se tomó la molestia de leerme con atención y sin desmayarse, enviarme sus correcciones, es algo que siempre le agradeceré porque había errores que yo no tomaba por tal, y que por lo tanto mis ojos nunca verían. Pero me resultó muy complicado corregir la parte en la que señalaba "esta frase hay que mejorarla", reconozco que alguna de ellas no fui capaz. No sabía cómo mejorar esa frase sin eliminarla del texto. Aunque sí me sirvió para no volver a repetir errores en siguientes escritos y para poder corregir textos que sextuplicaban su extensión.

Lo que sí que no esperaba era que al volver a reescribir lo que ya no sé salvar -de las eternas 326 páginas- me hallaría ante un texto tedioso que explica la vida diaria de los personajes, en vez de al lugar a dónde va la novela. Es decir, que se pierde enfocando escenas estáticas y deja de alumbrar el sitio donde ocurre todo, explicado algo burdo es lo que sucede.

A día de hoy intento darme un plazo para tenerla lista, pero dicho plazo es complicado si tenemos claro que solo dispongo de tres horas diarias, cinco días a la semana, eso cuando mucho, y que debo robarlas de mi tiempo de estancia aquí.

Hoy me di cuenta de que un blog importante para mí ha quitado el enlace que desde su espacio llevaba hasta aquí, me digo que es lógico porque estoy dispersa, porque todo acaba, porque se ve cuando alguien no da todo de sí. Desde este lugar dejo mi gratitud por haber estado alguna vez, y por esa ayuda desinteresada que me ha procurado avanzar tanto camino en mi escritura, fuera de aquí. Si hay algo claro es que esos apuntes me servirán toda la vida y y se me brindaron gratis. Gracias de verdad desde aquí.

viernes, 11 de octubre de 2013

La vida es un regalo

María de Villota iba a presentar su libro titulado precisamente así "La vida es un regalo", y estoy segura de que el libro es algo que ha preparado con mucho cariño y emoción después del grave accidente sufrido y en apariencia superado. Estaba radiante y en sus últimas declaraciones además hermosa.

Siempre creí que escribir un libro es algo que merece la pena por mucho trabajo que dé. Y decir que de un tiempo a esta parte la vida además de un regalo me parece una tragedia. DEP

lunes, 7 de octubre de 2013

Hablando en plata, soñando en oro, que diría Melendi


No me gusta la situación en la que se encuentra mi país, no me gusta que la sensación que tengo de que las leyes legislan distinto para unos y para otros. De que dependiendo de quién seas y dónde estés el resultado a lo que haces tenga consecuencias tan abismales. No me gusta que la justicia resuelva tan tarde algunos casos o que a mi ver los resuelva tan mal. Que el dinero defraudado por no retorne al lugar del que partió, sino que pulule en paraísos fiscales como en un limbo del que la verdadera justicia no lo pudiese rescatar porque vive ajena a la necesidad de los demás. No me gustan tantas cosas, que me paralizan, tengo la sensación de que mis sueños no sirven para nada, de que no tienen cabida, pero justo entonces rescato viejos escritos y vuelvo a corregirlos, como si solo ellos me sacasen de este abismo cerrado en que me encuentro, como si solo el hecho de perseguir aquella meta que me impulsó a escribirlos fuese lo que me sacase de este encierro en que me encuentro, como si solo la palabra escrita tuviese la fuerza de cambiar este país que no me gusta, que ya ni reconozco, que trae tanta desgracia desde los telediarios y los periódicos a diario que me resta fuerza para todo lo demás.

Y es que un día tras otro las noticias son tremendas. Hay tantas imágenes en mi cabeza que sufro una especie de bloqueo porque a diario me traen el periódico y lo dejan encima de mi mesa, y lo leo, quizá eso me haya hecho despertar del mundo de fantasía en que desde siempre vivía inmersa. A veces me leo y solo leo: yo, yo, yo, lo que pienso, lo que siento, lo que soy y la parte que desconozco y tengo la sensación de que se conjugan demasiadas personas en una. Me pongo siempre en el lugar de los demás y soy una niña de 13 años asesinada, el cabeza de familia que ha perdido su trabajo, su vivienda, todo lo que poseía y el derecho a comer, mientras otros se forran los bolsillos con parte del dinero que doné para el conjunto de un país que alguna vez sentí mío; por eso sé que mientras me iba viniendo a menos otros se fueron a más y guardan millones de euros en cuentas suizas que nadie parece poder rescatar para que me devuelvan lo que fue mío, tuyo, nuestro, de todos. Soy aquel cotizador que tengo que pagar las medicinas de mi enfermedad crónica de mi propio bolsillo cuando nunca estuvo tan vacío que tengo que elegir entre comer o curarme. Soy tantas personas a la vez que en ocasiones me enfermo y siento frío. Me pregunto por qué no gobierna alguien capaz de ponerse en el lugar de los demás mirando desde quienes ocupan el lugar más débil de la tabla. Y me pregunto por qué motivo cuando dé al botón de publicar de este mismo blog, no me quedaré callada como tanta gente de mi alrededor, que me preguntan por qué hago este tipo de preguntas todo el tiempo, por qué fabulo, por qué no dejo quieta mi cabeza y me ocupo solo de lo mío. A veces quisiera ser como ellos y poder conformarme, pero supongo que estoy hecha de otra materia y no puedo, no quiero y además no me da la gana. Si no me gusta el mundo en que vivo y me fabrico uno propio es mi derecho, si cargo con dolores ajenos es mi derecho y también si sueño un mundo mejor. No voy a rendirme porque si me rindiese moriría, y ya que no me toca morir haré lo que considere oportuno dentro de mi tiempo destinado, y vosotros, por favor tampoco os conforméis.

En estos días ha muerto un chico de 23 años, la edad de mi hijo (y en él pensaba mientras escuchaba la noticia, es inevitable supongo). Y se moría en el sofá de un comedor social. Pesaba solo 30 kilos. Horas antes había acudido a un hospital donde lo tuvieron ingresado solo unas horas y donde le dieron de comer leche con galletas. Después para ahorrarse gastos, por la crisis, supongo, le enviaron a la calle sin apuntarle en un papel tan siquiera -supongo que por un ahorro injusto de tinta- las pautas a seguir. Seguramente ignoraba que hacer una sola comida normal en su situación podría matarlo. Y parece que después de efectuarla se murió. Creo que esto retrata el pulso de todo un país y me da lo mismo lo que se diga desde los focos: este país está todo lo mal que puede estar para unos cuantos, y por lo tanto, está fatal para todos. Una sola persona suma lo que suman los demás. Y no hay derecho al continuo desequilibrio entre los de arriba y los de abajo, que viene a decirnos muy alto que estamos como en los anuncios, hay dos Españas, lo mismo que hay Villa arriba y Villa abajo. Y es esto lo que no se puede tolerar porque al mirar el mapa sabemos que hay uno solo, uno que nos tenemos que repartir. Quienes hagan los repartos que sean justos o sino que se vayan a casa.
Nos hemos ganado el derecho a tener una vida digna y a pensar por nuestra cuenta, por eso pese a todo el yo, yo, yo, que sigue habiendo de fondo en esta entrada, le daré a publicar. :(Sin releerme por no censurarme, como tantas veces, y perdonen las faltas; créanme si les digo que la entrada que iba a escribir en principio no tenía nada que ver con ésta, pero por algo sería que fue esta la que salió).