miércoles, 21 de agosto de 2013

Entre la vida fabulada y la real

Será más rápido de lo que parecía a simple vista, un día tus hijos crecerán y te dirán que vives una vida demasiado parecida a la de los demás, y te propondrán una forma de vivir que no encaja con tus expectativas, le mirarás y les dirás que ellos tienen la suya aún por hacer y que luchen porque sea tal cual la sueñan.

Entonces volverás a preguntarte cuánto daño hacen las películas que crean escenarios lujosos, tramas idílicas y finales felices, tan azucarados como inverosímiles. O los libros y series tal que así, la imagen distorsionada que a menudo recogemos alrededor cuando habitan la farsa y disimulo. Les dices que todo el mundo discute alguna vez, que todo el mundo se levanta con el pie izquierdo en algún momento, que la vida real es una mezcla de fuegos artificiales y explosivo. Que regañar no significa dejar de querer.

Entonces miras atrás y recuerdas el momento en que tenías su misma edad y todo te parecía tan fácil...solo que ahora sabes que no lo era. Una cosa es la vida fabulada que a todos nos entusiasma y otra la vida real, en que todo sucede tan despacio y a veces de la forma en que uno no quisiera.

lunes, 19 de agosto de 2013

Mi primer par de patucos



Esto fue lo que resultó en mi primera clase desde casa con una profesora paciente a través de un vídeo de Youtube. En realidad es la primera profesora que tuvo la paciencia de repetirme cuantas veces creí necesario, lo que tenía que hacer a continuación. De pararse el tiempo necesario y volver a retomar sin una sola protesta o acusación. El primero de ellos salió de un tirón, es el ubicado a la derecha, pero el segundo se hizo de rogar, tuve que hacerlo unas seis veces durante el proceso, empeñado en salir de talla mayor que el precedente. Y aún así sigue siendo mayor y no hubo quien lo cambiase.

La experiencia fue muy gratificante porque nadie que me vio durante el proceso podía creerse que de ese hilo enmadejado fuese a salir algo digno de contemplar. Y se sucedieron las risas más o menos hirientes, pero yo erre que erre enfrascada en mi proyecto sin dejarme vencer justo por eso, porque era mi proyecto. A nadie le importaba más que a mí sacar algo visible a partir de ahí, de una maraña de hilos envueltos en una bobina. Lo del hilo tiene su qué, porque yo compré uno que elegí para ese fin y no se dejó ganchillar, tuve que recurrir a algunos que tenía guardados en el desván de casa y cuya procedencia dará para un relato corto que en breve escribiré quizá para mí, quizá para compartir. 

Es curioso, esta elaboración de hilos no me importó para nada compartirla con quien la quiso seguir, y recibí un montón de admiración en vivo y en directo. Ya se los entregué a la futura mamá que se los llevó a casa más feliz que unas castañuelas, a la espera de recibir alguno más, en ello estoy, en este momento deshice otros cinco o seis y no tengo ninguno aún. Bueno uno, más raro que yo que sé, no está para dar a nadie a no ser que quiera reír.

Es lo que tiene esto de intentar hacer algo que solo sabes hacer con tu profe delante y tu profe va en ordenador portátil y se la traen y se la llevan para quitarla de en medio porque nada de lo que cuenta les interesa. De las notas que tomé a bolígrafo hay algo mal, de ahí lo de hacer y deshacer y no poder continuar sin profe presente ;). Algo malo tenía que haber, pero superable si se sigue en el empeño...que va a ser que si.

Alguien dijo alguna vez que lo único que no se consigue es lo que no se intenta.

domingo, 11 de agosto de 2013

Ver para aprender

Hace muchos años intenté aprender algo que ahora me parece muy sencillo porque puedo verlo. Ese es uno de los lujos que a día de hoy tenemos al alcance con solo hacer un click. Es por eso que debemos aprovecharlo, porque así nunca dejamos de aprender.

¿A que parece sencillo? Sé que se aprende mucho más fácil viendo a nuestras abuelas, que así aprendimos a hacer todo cuanto ellas aprendieron -o al menos le pusimos voluntad-, pero aquí la oferta es mucho más variada y encontramos para todos los gustos y colores.

Os dejo una muestra aquí de lo primero que intentaré.

 ...Y otra muestra de aquello que le seguirá. Tengo de plazo hasta mediados de Diciembre. No está mal.

Son una preciosidad

Hacer regalos personalizados como forma de expresión propia es algo que me sigue apasionando, recuperar aficiones en stanby mucho más.

viernes, 9 de agosto de 2013

Salvar una vida con un solo pinchazo

En estos días estoy inmersa en un libro que contiene la historia del Siglo XX en Asturias. La idea es dotar de contenido congruente mis novelas inconclusas, pero a veces creo que la tarea será imposible porque parecen empecinadas en quedarse como están, así que más bien se fragua una idea distinta, partir de un suelo firme donde asentar novelas futuras. A fin de cuentas construir una novela viene a ser construir una casa, sin un terreno firme de fondo, no se sostiene sobre su propio peso, si lo que tienes en mente es situar las historias en tu tierra natal. Esa fue la idea desde el principio de los tiempos aunque siempre me faltó material, porque no salí a buscarlo, de ahí esa fascinación por todos esos libros que de cuando en cuando me traigo a casa y contemplo, porque todos contienen fotografías y texto. Ver el pasado desde el presente nunca deja de asombrar.

Pero el tema no es ese.
Al tomar notas desde estos libros hay algo siempre presente: precariedad. Y muchas oportunidades inexistentes en esos momentos de la historia, sobre todo referentes a la sanidad. Es algo que me acongoja cuando leo las cifras de mortandad por enfermedades hoy superables. Si bien hay muchos detalles que nos diferencian de aquellos primeros de Siglo XX o de sus mediados, tales como la angustia que emana de algunas fotografías incluso de gente bien, por otra mentalidad presente en esos retratos; es lo referente a la sanidad lo que más me impacta. Celebro haber nacido en estos momentos, para qué engañarnos, pese a lo que idealicé aquellos entonces, son estos ahoras los que prefiero de todas todas.

A lo que iba, en ese momento de la historia salvar la vida de un niño de dos meses de edad con un simple análisis de sangre era impensable, y ahora factible. Con un solo pinchazo y una sola prueba, puedes hacer que un niño sin futuro presente, tenga una vida larga. Este es un párrafo que resume muy corto una historia muy larga.

Porque tal y como contaba un padre hace días en televisión, la historia de Mateo no es solo la suya, cualquiera que se presente para este simple análisis de sangre (mirar el enlace final) puede salvar la vida de todos los Mateos anónimos, que esperan por su propio donante de médula. Y es que hay esperas que marcan un final y o un principio. Un principio que comienza en el mismo momento en que alguien accede a una prueba que puede salvar a otro. Maravillas del Siglo XXI: salvar una vida desde el deseo de colaborar.



http://medulaparamateo.com/
























miércoles, 7 de agosto de 2013

Busca trabajo desesperadamente

Y cada mañana mira las ofertas de trabajo en una empresa que se las ofrece por correo electrónico, envía su currículum a unas y otras a la espera de ser admitido. Cada vez va cayendo más bajo en la línea sucesoria de lo que pretendió ser alguna vez, ya se conforma con ser no aquello que elige, sino lo que elijan por él. Esta mañana esperaba formar parte de la plantilla de un hipermercado de bricolaje asturiano, pero no, resulta que ni eso está a su alcance, puesto que al mirar cuánta gente está ya inscrita para ese puesto se encuentra con que son 1.697 personas las que esperan junto a él para llenar un solo puesto.

Sueños que se encapsulan de nuevo. Tiempo de espera que se prolonga. Ansiedad que crece por momentos. Un futuro en stanby que paraliza cuando se tienen 23 años y todo permanece estanco alrededor. 

Mientras, ve noticiarios, lee periódicos, se mantiene informado, y sigue haciendo la suma de aquello que se desfalca en las arcas de todos. Y sigue sin comprender nada, mientras se suman lentos los minutos del reloj.

domingo, 4 de agosto de 2013

La voz del pueblo habla

Si hay algo que se está perdiendo entre nuestros representantes es a veces la coherencia que emana de la verdad. La pasión que nace desde la más firme convicción. El sentimiento de estar ahí para solucionar los problemas del pueblo al que representan. El pensamiento único que intentar desde sus acciones un país mejor del que tenían cuando les votaron. Y eso se ve en las actitudes que toman cuando alguien, ya al límite de sus posibilidades, les expone su situación a la espera de que contribuyan a ayudar.

El otro día, en un telediario me sorprendía justamente lo contrario, la coherencia, el sentimiento, la verdad, la pasión y la claridad con la que esta mujer y además madre, comunicaba lo precario de su situación, a la espera de recibir una licencia para vender en un mercadillo las manualidades que ella misma confecciona. Para llevarse un dinero a casa con el que llenar la nevera para que sus hijas puedan comer con el sueldo que ella se gana. Algo tan simple y a la vez tan necesario, para como ella decía, tener dignidad. 

Tenga licencia o no la tenga, está claro que dignidad la tiene. Llegaba a esa reunión con un texto escrito, en el que apenas en la primera hoja abandonó, porque en un momento dado decidió hablar, no desde exposición elaborada, sino desde el empuje y el ahínco de un gran corazón, porque ese o se tiene o no se tiene y eso además de verse se escucha. Me sorprendió la forma en que fueron recibidas sus palabras desde el otro lado, o no me sorprende, no sé. Lo único que sé es que quienes tienen sus espaldas bien cubiertas deberían ir pensando en aquellos que al abrir la nevera se encuentran con que no saben qué darle de comer a sus hijos. Que por desgracia, y en parte debido a la cierta indiferencia quieta de quienes les escuchan y no mueven ni una pestaña, cada vez van siendo más.

No me siento representada por quienes me gobiernan, y cada vez menos. No les entiendo cuando hablan y cuando lo hago me lleno de vergüenza. Sin embargo sí me siento representada en la petición que hace esta mujer y en su grito suave y lleno de conciencia.

viernes, 2 de agosto de 2013

Caminando sobre las aguas, de Ignacio del Valle

Lo primero que llama la atención de este libro es su portada, yo diría que elegida como referencia de lo que incluye el interior. Siempre digo que cuando la portada de un libro se corresponde con el contenido, tanto uno como otra contribuyen a hacer más potente la historia; es mi opinión. Lo segundo que en la contraportada, destaca, sobre una cinta dorada la firma del autor, un detalle que me gustó, porque aquí no hace falta dejarse la piel en colas kilométricas y asfixiantes, en días casi imposibles, por conseguir esa firma; cada libro viene firmado, como un regalo de su autor.

Este libro reúne 14 relatos llenos de vida y muy bien escritos, que pueden disfrutarse porque están muy bien delineados, que cuentan hechos que pudieron pasar en cualquier momento de la historia o que aún pueden pasar. En lo personal, pese a que siempre voy casi sin tiempo no pude soltarlo desde el principio al final, pese a que soy muy lenta leyendo, lo leí en tan solo tres días, y es un libro que pienso releer. No sé qué sentirá un escritor que se estuvo devanando los sesos durante meses, o años, si un lector le dice que en solo tres días se leyó su libro de relatos, no sé si lo tendría en su mente como algo a favor o no, pero desde luego que no es una escritura hueca, tiene solera, refleja la vida en su complejidad desnuda, porque en él cada protagonista ha de enfrentarse a sus propios fantasmas para intentar vencerlos.

Este libro lo presté, con lo cual ahora mismo no puedo destacar el título de uno de los relatos que más me gustaron, uno es Caminando sobre las aguas, que dio título al libro y otro viene en inglés, de ahí que aunque lo recuerde no me atreva a escribirlo, pero es la historia de un soldado que vuelve de la guerra con su propio secreto, que no se atreve a revelar. Curiosamente cuando al final decide hacerlo sucede algo imprevisto, que por supuesto no voy a contar. El significado que esconde tanto este cuento como otros, me gusta. Y el relato que lleva por título Caminado sobre las aguas habla de una encrucijada que se ha tejido en torno a su protagonista, nada sencilla de desmadejar, se divide entre el querer y el deber. Y al final lo resuelve del modo en que menos me esperaba...

Hay un mínimo detalle que desmerece, en mi modesta opinión, el nivel que este libro de relatos alcanza, porque es sublime, pero no voy a decirlo. Es un detalle que en todo caso revelaría a su autor, que es de los que tienen página web, blog, facebook, twitter y presencia en la red. Justo ese detalle que lo desmerece, en mi modesta opinión, me llevó a plantearme la valentía férrea que se necesita para ser escritor, para escribir una obra desde las mismas entrañas y ofrecerla al mundo entero; para asentarse sobre los propios cimientos y alzarse desde ahí; sin más sostén que el deseo de superarse de nuevo.

A mi ver, se superó. Os dejo un enlace de tantos que habla de este libro