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sábado, 6 de noviembre de 2010

Frase

En el terreno literario, trátate mal a ti mismo. Si tú te tratas mal, los demás te tratarán bien. Si tú te tratas bien, los demás te tratarán mal.

Medardo Fraile


Esta frase la encontré en una entrevista a la que llegué por casualidad, y que me parece la mar de interesante para cualquier aspirante a escritor. La dejo aquí:



viernes, 5 de noviembre de 2010

La huella del talento

No me cansaré de repetirlo, llegué a la red con un único objetivo: encontrar buenos textos que leer, un hecho que en cierto modo ha explosionado ante mí, casi haciéndome retroceder en todas las aspiraciones que tenía en marcha. Me ha paralizado, me ha dado media vuelta del revés y me ha devuelto la cordura que en mi caso se pueda tener -que supongo no sea mucha. Uno va investigando y va encontrando todo aquello que buscaba sin brújula alguna, dejándose llevar del mismo modo en que le gusta escribir, casi al tuntún. Pero la sensación de encontrarse ante lo nunca contado es una sensación de tal plenitud que te dibuja una sonrisa imborrable, cicatrizante de heridas de soberbia y de una forma indefinida te hace renacer. Cuando te encuentras con alguien que escribe mejor que tú puedes saberlo, porque un hueco muy grande encuentra su relleno. Y decides compartirlo ofrecer la posibilidad de que otros sientan lo que sentiste tú. Algo que quizá no sea porque como cada fruto, cada escrito tiene su sabor y todo es cuestión de gustos.


jueves, 4 de noviembre de 2010

Esperando por mí

Tal parece que esperaba por mí, eso se diría por el modo en que estaba dispuesto, tan estirado, tan arrogante, mirándome desde la distancia para llamar mi atención, y claro sólo pude acercarme hasta atrapar su título. Entonces lo reconocí, era el libro ganador del último premio a que me presenté, y quizá me presentaré, estaba claro que tenía que traerlo a casa para compararlo con la historia que envié, el objetivo último es una última corrección de la corrección ( me agota si lo pienso fríamente) para ver si puede rescatarse y volverse a enviar, en busca del milagro aún ni inventado. Ya no creo en los milagros, esa es la parte que me desinfla y me hace darle tiempo al tiempo, quizá una eternidad.

Pues bien, después de -lo siento- abandonar la lectura de Rapsodia Gourmet en sus primeras páginas con lo mucho que me gusta, porque no puedo concentrarme. Me pregunté si podré conseguir leer este nuevo libro hasta el final, y supongo que sí puedo porque me gusta la intriga con que empieza, me gusta cómo cuenta las cosas y me gusta lo que lo hace inusual, intercala un poema de hojas desgastadas y amarillas, no un poema cualquiera, uno escrito en 1954 y que parece encerrar el enigma de un asesinato. Me gustan la propuesta y la novedad, de modo que a mi comparación odiosa he de unir el talento creativo, la morosa elección de las palabras y el placer de ir descubriendo la historia a medida que leo. El libro se titula Mujer mirando al mar, y estaba expuesto en la biblioteca que suelo frecuentar, es curioso, pero el primer viaje de ese libro es a mi casa. Mis hijos se rieron cuando les dije que en vez de ese libro pudiera haberse editado el mío, así por casualidad; y de solo imaginarlo me dio vértigo; me gusta demasiado la tranquilidad y sentirme la dueña absoluta de mi vida. Quién sabe cuantas cosas podrían cambiar. Por otro lado también me gustan demasiado los retos y si lo traje a casa fue para concretar qué cualidades son las que valoran en ese premio, me va quedando más claro ya. Se valora lo novedoso y lo bien hecho, por tanto todo cuanto pueda cambiar cambiará a mejor; más que suficiente para poderme retar.

Solo hay un placer mayor que escribir, y es leer un libro cuando consigue atraparte, embaucarte, impresionarte y espolearte, cuando consigue llevarte a una última corrección de la corrección que lleva por premio una mejor cohesión. Un cesar del mar embravecido de textos propios y una calma ajena en que poder remar, disfrutando bajo un cielo azul e infinito de olas ondulantes que impregnen paz.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Para reflexionar

Y para crear un relato corto, máximo veinte folios. Para eso y para mucho más me da todo lo que él cuenta. ¿Hacia donde vamos?, esa sería la pregunta, si preguntásemos cómo vamos, la respuesta queda clara.

Palabras de Miguel Hernández

La poesía es en mí una necesidad y escribo porque no encuentro remedio para no escribir. La sentí como sentí mi condición de hombre, y como hombre la conllevo, procurando a cada paso dignificarme a través de sus martillazos.

martes, 2 de noviembre de 2010

La vida es bella

O puede no ser tan bella, quizá ni fácil de contar, tal vez no sencilla de entender, pero en cualquier caso una aventura maravillosa que debemos estrujar y retener, afrontar y releer, sin detenernos nunca porque algo está claro, la otra opción, como quiera que sea siempre es peor.

No hay duda que la vida es bella y contada por Roberto Benigni una historia que nunca me canso de escuchar, de ver y disfrutar. Tampoco me canso de llorar, porque a pesar de su magia está contada con el triste matiz de realidad que no pierde de vista la verdad, y la verdad es que la historia está demasiado plagada de injusticias que nunca debieron ser; que son y que serán.

Es un lujo de película, un canto a la imaginación y un amor infinito a lo bien hecho. Por muchas veces que la vea nunca me cansaré. Este es mi modo de dar las gracias por encontrarla una vez y sorprenderme siempre. Mi película preferida en el mundo mundial sin lugar a dudas.


lunes, 1 de noviembre de 2010

Miguel Hernández


SENTADO SOBRE LOS MUERTOS

Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo mantiene.

Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.

Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles.

Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.

Ayer amaneció el pueblo
desnudo y sin qué ponerse,
hambriento y sin qué comer,
el día de hoy amanece
justamente aborrascado
y sangriento justamente.
En su mano los fusiles
leones quieren volverse
para acabar con las fieras
que lo han sido tantas veces.

Aunque le falten las armas,
pueblo de cien mil poderes,
no desfallezcan tus huesos,
castiga a quien te malhiere
mientras que te queden puños,
uñas, saliva, y te queden
corazón, entrañas, tripas,
cosas de varón y dientes.
Bravo como el viento bravo,
leve como el aire leve,
asesina al que asesina,
aborrece al que aborrece
la paz de tu corazón
y el vientre de tus mujeres.
No te hieran por la espalda,
vive cara a cara y muere
con el pecho ante las balas,
ancho como las paredes.

Canto con la voz de luto,
pueblo de mí, por tus héroes:
tus ansias como las mías,
tus desventuras que tienen
del mismo metal el llanto,
las penas del mismo temple,
y de la misma madera
tu pensamiento y mi frente,
tu corazón y mi sangre,
tu dolor y mis laureles.
Antemuro de la nada
esta vida me parece.

Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.

En estos días se conmemoraba el primer centenario de su nacimiento. Su poesía es limpia y clara como la misma luna. Me gusta la poesía que se puede entender sin esfuerzo alguno, para mí esa es la verdadera poesía, la que habla sin esconderse, la que se hace cargo de sus propias palabras.