Necesito añadir pocas palabras a las entradas que encuentro y quiero compartir con vosotros. Los que de una forma intuitiva -desde este lado- estáis ahí. Aquellos que solo estando hacéis posible que siga aquí.
No añado palabras a esta entrada que os dejo. No es necesario. Todo lo importante está aquí:
http://silencioeslodemas.blogspot.com.es/2012/07/escribir-por-que-para-que-sobre-que.html
Un blog donde la tristeza y el buen humor caminan de la mano. Donde los límites entre fantasía y realidad se entremezclan hasta conformar un solo presente.
jueves, 5 de julio de 2012
A tres metros sobre el cielo (película).
No leí el libro de Federico Moccia, ninguno de los suyos por ahora. Desde las páginas de escritores se refieren a él como un escritor de los que no hay que leer. La razón, como siempre se me escapa, aunque si algo hay, es que es uno de los escritores que más venden actualmente. Yo creo que su éxito se basa en que guste o no guste, retrata la realidad de los adolescentes de hoy. No maquilla, no exagera y no se miente. Pasea mucho por las calles y capta aquello que muchos escritores prefieren omitir. Como digo no he leído nada suyo, pero tengo amigas que me han contado más o menos sus tramas. Y de ellas me he forjado esta opinión.
Pues bien, ayer, no tenía pensado ver esta película. Porque siendo sincera no esperaba gran cosa, como a veces no espero nada, del cine español. Se ha basado durante muchos años en argumentos idiotas, con dos carretas en primer plano como único tirón. Vi alguna película pasable, e incluso buena, y por supuesto no vi todas. Pero solo Te doy mis ojos, de verdad de la buena me gustó, tenía una historia de fondo y supo encararla y retratarla a la perfección, e incluso dejó su lección. Sus protagonistas estuvieron a la altura, supieron contarla y darle vida, dejando su mensaje claro, y dando cuenta de que en una película todo suma o resta; tanto el escenario, como el guión.
En A tres metros sobre el cielo, todos los personajes hicieron creíble su papel. Le dotaron de vida, de consistencia, y todos juntos fueron contando una historia, que después de terminar, me advirtieron, no es la de papel. La película cambia cosas a su antojo, por otra parte como suele suceder, puesto que escritor y director a veces, no tienen la misma visión. Y el director puede ir más lejos, sobre esa superficie que otro ya le pulió.
Creo que cuenta con el mismo acierto la intranquilidad de los padres y los sueños de sus hijos. Los temores de unos y los amores de otros. El deseo de los mayores a que sus eternos niños sigan dormidos, y las ansias de ellos por despertar. El encontronazo a todas las esferas que les supone salir al mundo y seguir sus instintos. Allá donde unos triunfarán y otros no.
Me gustó sobre todo que deja muy claro, algo que hasta hace poco desconocía: que puede el amor romperse aunque sobre amor.Que a veces pesan las circunstancias más que las personas. O el entorno. O el modo de vida. E incluso la reacción inamovible que se tiene en el día a día, tan reacia a cambiar. Como también pesa, y mucho, el modo en que uno ha sido educado, aquello sobre lo que no pasa, sino que retrocede, para desde ahí volver a empezar.
Pues bien, ayer, no tenía pensado ver esta película. Porque siendo sincera no esperaba gran cosa, como a veces no espero nada, del cine español. Se ha basado durante muchos años en argumentos idiotas, con dos carretas en primer plano como único tirón. Vi alguna película pasable, e incluso buena, y por supuesto no vi todas. Pero solo Te doy mis ojos, de verdad de la buena me gustó, tenía una historia de fondo y supo encararla y retratarla a la perfección, e incluso dejó su lección. Sus protagonistas estuvieron a la altura, supieron contarla y darle vida, dejando su mensaje claro, y dando cuenta de que en una película todo suma o resta; tanto el escenario, como el guión.
En A tres metros sobre el cielo, todos los personajes hicieron creíble su papel. Le dotaron de vida, de consistencia, y todos juntos fueron contando una historia, que después de terminar, me advirtieron, no es la de papel. La película cambia cosas a su antojo, por otra parte como suele suceder, puesto que escritor y director a veces, no tienen la misma visión. Y el director puede ir más lejos, sobre esa superficie que otro ya le pulió.
Creo que cuenta con el mismo acierto la intranquilidad de los padres y los sueños de sus hijos. Los temores de unos y los amores de otros. El deseo de los mayores a que sus eternos niños sigan dormidos, y las ansias de ellos por despertar. El encontronazo a todas las esferas que les supone salir al mundo y seguir sus instintos. Allá donde unos triunfarán y otros no.
Me gustó sobre todo que deja muy claro, algo que hasta hace poco desconocía: que puede el amor romperse aunque sobre amor.Que a veces pesan las circunstancias más que las personas. O el entorno. O el modo de vida. E incluso la reacción inamovible que se tiene en el día a día, tan reacia a cambiar. Como también pesa, y mucho, el modo en que uno ha sido educado, aquello sobre lo que no pasa, sino que retrocede, para desde ahí volver a empezar.
miércoles, 4 de julio de 2012
Verbo escribir
El mundo de los blog ha desatado la fiebre por escribir. Sería sencillo pensarlo así, aunque quizá no sea cierto. Quizá lo cierto sería decir que quienes escribían de siempre, y de siempre lo guardaban para sí mismos, (porque cuando intentaban compartirlo con otros se encontraban lectores que no querían, que no entendían, que no valoraban, o que no aportaban lo que ellos querrían...), ahora pueden compartirlo con otros desde su blog. La pregunta sería por qué lo hacen. Y la respuesta es que cada quien tiene sus propias razones, quizá muy distintas, como en todas las esferas de la vida.
En el mundo de la blogsfera se encuentra de todo, como en todos los mundos. Y supongo que cada quién juzga por su propio criterio lo que le sirve y lo que no. Es cada quién quien ha de seleccionar lo que le sirve en su día a día y lo que no le sirve, como en todas las facetas que le ocupan. Sin más sustos ni aspavientos. Quizá por eso no me asusto de todo cuanto puedo encontrarme en un blog cuando entro, siempre siento como si entrara en un campo privado de su autor. En una estancia de su casa. Y soy yo quien decide si quedarse o no.
Después puedo hacerme todas las valoraciones que yo quiera. Pero sé que cada quien tiene sus propios motivos, que quizá sean muy distintos de los que pudiera pensar yo. A fin de cuentas todos somos distintos, y cada quien es movido por su propia razón. Si nos ponemos tiquismiquis, incluso por su sinrazón.
Al leer esta entrada yo pensaba en un libro que hasta ahora leí hasta la mitad. Me resultó tan duro, que decidí leerlo en dos partes, o en tres, o en cuatro; pero leerlo hasta el final. El libro se titula "Ven, sé mi luz", y su autora es Madre Teresa de Calcuta. Que no escribió un libro, sino cartas. Cartas que fueron dirigidas a su gente de confianza. En ellas resume dudas, certezas, miedos, valentía, fe, dolor, pesadumbre, aflicción...Son el testimonio de una parte de su vida y de su obra, que quiso alejar de los ojos de quienes no entendieran. Por eso pidió reiteradamente una vez y otra que todas sus cartas fuesen quemadas. Que no alcanzasen a ser vistas por los ojos del mundo. Y mientras iba leyendo pude entenderla. Y admirarla, y llorar junto a ella. Y sentirla a mi lado, y compadecerla... Eran cartas llenas de sentimientos, que retrataban la pura verdad, esa verdad de un tiempo que pasó por ella.
Desde entonces en todos los momentos insoportables de mi vida (pues como todo ser humano los tengo), pienso en ella, y puedo sentirla a mi lado; tal es su fuerza.
Creo que todo escrito es un escrito. Sin más. Pero que dependiendo de quien escribe y de quien lee, se encuentra una cosa u otra. Que a fin de cuentas cada materia que nos compone decide qué es para nosotros lo que leemos; menos o más. Pero no independiente de quienes somos. Ese que somos, mientras leemos también está. Y puede hacer que en vez de una cosa leamos otra.
Incluso una que ni está.
http://mortizjacinto.blogspot.com.es/2012/04/pornografia-emocional.html
En el mundo de la blogsfera se encuentra de todo, como en todos los mundos. Y supongo que cada quién juzga por su propio criterio lo que le sirve y lo que no. Es cada quién quien ha de seleccionar lo que le sirve en su día a día y lo que no le sirve, como en todas las facetas que le ocupan. Sin más sustos ni aspavientos. Quizá por eso no me asusto de todo cuanto puedo encontrarme en un blog cuando entro, siempre siento como si entrara en un campo privado de su autor. En una estancia de su casa. Y soy yo quien decide si quedarse o no.
Después puedo hacerme todas las valoraciones que yo quiera. Pero sé que cada quien tiene sus propios motivos, que quizá sean muy distintos de los que pudiera pensar yo. A fin de cuentas todos somos distintos, y cada quien es movido por su propia razón. Si nos ponemos tiquismiquis, incluso por su sinrazón.
Al leer esta entrada yo pensaba en un libro que hasta ahora leí hasta la mitad. Me resultó tan duro, que decidí leerlo en dos partes, o en tres, o en cuatro; pero leerlo hasta el final. El libro se titula "Ven, sé mi luz", y su autora es Madre Teresa de Calcuta. Que no escribió un libro, sino cartas. Cartas que fueron dirigidas a su gente de confianza. En ellas resume dudas, certezas, miedos, valentía, fe, dolor, pesadumbre, aflicción...Son el testimonio de una parte de su vida y de su obra, que quiso alejar de los ojos de quienes no entendieran. Por eso pidió reiteradamente una vez y otra que todas sus cartas fuesen quemadas. Que no alcanzasen a ser vistas por los ojos del mundo. Y mientras iba leyendo pude entenderla. Y admirarla, y llorar junto a ella. Y sentirla a mi lado, y compadecerla... Eran cartas llenas de sentimientos, que retrataban la pura verdad, esa verdad de un tiempo que pasó por ella.
Desde entonces en todos los momentos insoportables de mi vida (pues como todo ser humano los tengo), pienso en ella, y puedo sentirla a mi lado; tal es su fuerza.
Creo que todo escrito es un escrito. Sin más. Pero que dependiendo de quien escribe y de quien lee, se encuentra una cosa u otra. Que a fin de cuentas cada materia que nos compone decide qué es para nosotros lo que leemos; menos o más. Pero no independiente de quienes somos. Ese que somos, mientras leemos también está. Y puede hacer que en vez de una cosa leamos otra.
Incluso una que ni está.
http://mortizjacinto.blogspot.com.es/2012/04/pornografia-emocional.html
Vicente Fernández
Acabo de leer una entrada que resume de forma breve y concisa su trayectoria. Y aunque tenía pensado escribir sobre otro tema, no puedo resistirme a contar algo que oí de su propia voz hace mucho tiempo. Vicente Fernández es uno de esos artistas que lo son por vocación. Y que paso a paso se ha ido haciendo a sí mismo. Que es lo que suele suceder con quienes parten de origen humilde. Yo supe su historia después de encontrarme con la voz de su hijo, Alejandro Fernández, si digo la verdad, ya no sé con qué canción; internet me ha dado la facilidad de escuchar toda su discografía, y de hacerme adicta a su timbre de voz. Creo que la voz de Alejandro supera a la de Vicente, (dicho con mil perdones) quizá porque desde que era muy niño recibió clases de canto, y tuvo en casa a un cantante que iba de un escenario a otro. Quizá eso influyó.
Pues bien, la historia que quería contar la escuché hace mucho tiempo en una entrevista que le hicieron a Vicente Fernández, y que para ser sincera no sé si se encuentra a día de hoy.
Cuando Vicente ya estaba en lo más alto, quiso devolverle a su pueblo lo que el pueblo le había dado. Puesto que eran ellos quienes compraban sus discos y salían corriendo a verlo cantar sobre cada escenario. Era tal su agradecimiento a todas las gentes humildes, que tuvo un deseo: Que no hubiese un solo niño, que por escasez de recursos se quedase sin su regalo de reyes. Se fue corriendo la voz, y ante la puerta de su rancho hubo cientos de niños que fueron a recoger su regalo. Se formó un caos enorme, más de lo que hubiera pensado, y para el año siguiente se puso en contacto con los comerciantes de la zona. Les encargó a ellos repartir los regalos, porque eran ellos quienes sabían de primera mano qué familias vivían con más aprieto. Ellos veían a diario a todas las gentes que iban a comprar a sus tiendas, y sabían de antemano qué familias no podían permitirse el lujo de gastar en juguetes para los niños.
Durante unos años esto se llevó a cabo, cada niño tuvo su juguete en la noche de reyes y Vicente Fernández se sintió feliz de haber logrado el milagro. Hasta que la avaricia de los comerciantes les llevó a vender esos juguetes en vez de regalarlos. Eso le enfadó mucho y quiso atajarlo, pero todas las fórmulas que intentó, fallaron. Cuando la entrevistadora le preguntó por ello pudo verse su decepción "de que unas gentes estropeen todo lo bonito que intentan hacer otras gentes, hasta el punto de verse obligados a dejarlo".
http://el-ser-bohemio.blogspot.com.es/2012/07/biografia-vicente-fernandez.html
Pues bien, la historia que quería contar la escuché hace mucho tiempo en una entrevista que le hicieron a Vicente Fernández, y que para ser sincera no sé si se encuentra a día de hoy.
Cuando Vicente ya estaba en lo más alto, quiso devolverle a su pueblo lo que el pueblo le había dado. Puesto que eran ellos quienes compraban sus discos y salían corriendo a verlo cantar sobre cada escenario. Era tal su agradecimiento a todas las gentes humildes, que tuvo un deseo: Que no hubiese un solo niño, que por escasez de recursos se quedase sin su regalo de reyes. Se fue corriendo la voz, y ante la puerta de su rancho hubo cientos de niños que fueron a recoger su regalo. Se formó un caos enorme, más de lo que hubiera pensado, y para el año siguiente se puso en contacto con los comerciantes de la zona. Les encargó a ellos repartir los regalos, porque eran ellos quienes sabían de primera mano qué familias vivían con más aprieto. Ellos veían a diario a todas las gentes que iban a comprar a sus tiendas, y sabían de antemano qué familias no podían permitirse el lujo de gastar en juguetes para los niños.
Durante unos años esto se llevó a cabo, cada niño tuvo su juguete en la noche de reyes y Vicente Fernández se sintió feliz de haber logrado el milagro. Hasta que la avaricia de los comerciantes les llevó a vender esos juguetes en vez de regalarlos. Eso le enfadó mucho y quiso atajarlo, pero todas las fórmulas que intentó, fallaron. Cuando la entrevistadora le preguntó por ello pudo verse su decepción "de que unas gentes estropeen todo lo bonito que intentan hacer otras gentes, hasta el punto de verse obligados a dejarlo".
http://el-ser-bohemio.blogspot.com.es/2012/07/biografia-vicente-fernandez.html
martes, 3 de julio de 2012
Entendimiento nulo
Ayer, mientras escuchaba un telediario regional, seguí la noticia de la tan esperada reunión entre los mineros y los políticos. Reconozco que al igual que ellos, yo esperaba algún tipo de oxígeno. Con pocas esperanzas, dado que desde la política, en los últimos años, se apuesta por aquello que de vez en cuando dicen los niños cuando no están dispuestos a llegar a ningún tipo de acuerdo con sus contendientes: habla cucurucho que no te escucho.
En los niños, hablan de igual a igual. Pero en la reunión minera unos miran desde arriba a los que están situados a ras de suelo. En el cesto de arriba los políticos, y en el de abajo, a ras del suelo, los mineros. Los de arriba gobiernan, mientras que los de abajo no tienen posibilidad de no dejarse gobernar, aunque quisieran.
Era algo que yo sabía, aunque no quería saber. El asunto lo consideran ya más que despachado. Ya tienen un no, inamovible y autoritario. No hay nada que hacer. Les da lo mismo los kilómetros recorridos a pie por los angustiados mineros, que el encierro dentro de la mina, que lo que discurran hacer para ponerle voz a la injusticia por un futuro tan negro. Pero os juro que lo que no esperaba eran las palabras que dijo Javier Fernández tras la reunión: "Entendimiento nulo".
En ese momento recordé las palabras que le escuché hace días a un chico de 30 años: " Cuando pisé una discoteca por primera vez, entré en el baño y me encontré a unos viejos amigos metiéndose rayas de coca. Es algo que yo no hice en mi vida, ni haré, y te juro que estaba mirando y no me lo podía creer".
Pues eso, que ayer estaba oyendo y no daba crédito. Comparto la honda decepción de los mineros que se sintieron ante un habla cucurucho que no te escucho.
En los niños, hablan de igual a igual. Pero en la reunión minera unos miran desde arriba a los que están situados a ras de suelo. En el cesto de arriba los políticos, y en el de abajo, a ras del suelo, los mineros. Los de arriba gobiernan, mientras que los de abajo no tienen posibilidad de no dejarse gobernar, aunque quisieran.
Era algo que yo sabía, aunque no quería saber. El asunto lo consideran ya más que despachado. Ya tienen un no, inamovible y autoritario. No hay nada que hacer. Les da lo mismo los kilómetros recorridos a pie por los angustiados mineros, que el encierro dentro de la mina, que lo que discurran hacer para ponerle voz a la injusticia por un futuro tan negro. Pero os juro que lo que no esperaba eran las palabras que dijo Javier Fernández tras la reunión: "Entendimiento nulo".
En ese momento recordé las palabras que le escuché hace días a un chico de 30 años: " Cuando pisé una discoteca por primera vez, entré en el baño y me encontré a unos viejos amigos metiéndose rayas de coca. Es algo que yo no hice en mi vida, ni haré, y te juro que estaba mirando y no me lo podía creer".
Pues eso, que ayer estaba oyendo y no daba crédito. Comparto la honda decepción de los mineros que se sintieron ante un habla cucurucho que no te escucho.
lunes, 2 de julio de 2012
Escribir, queriendo o sin querer
Mi objetivo es escribir
desde el principio
del día, hasta el fin.
Mentiría si digo que
es mi objetivo,
puesto que lo evito.
Me paso todo el día
evitando escribir,
como evito resfriarme.
Y surge cual estornudo,
escribo sin darme cuenta;
no podría no escribir
ni aunque quisiera.
A veces me irrita
ser dependiente
de algo que me controla...
A veces me enfada,
a veces me agrada,
a veces me descongestiona.
Es un llenarse de algo
que de pronto explota
inundando a su paso
todo cuanto toca.
Es un resfrío del alma
que sola brota
llenando de palabras
hojas y hojas.
Yo también suelo escribir de cara a la pared. Y en una buhardilla muy parecida a la suya. Casi copia =)
http://silencioeslodemas.blogspot.com.es/2012/07/de-cara-la-pared.html
sábado, 30 de junio de 2012
Retazos...
Creo que un escritor escribe para dejar algo después de su muerte. Para poder regresar de allí donde no hay regreso.
Es triste perder un amigo. Pero es grato dejar que permanezcan aquellos recuerdos en los que siempre vivirá. Porque un recuerdo es un trozo de vida que hemos dejado en otros, mientras nos podía la prisa por llegar.
¿Llegar a donde? ¿Hacia donde vamos con tanta prisa? A veces hacia nuestro final.
Lo bueno es que no lo sabemos.
Es triste perder un amigo. Pero es grato dejar que permanezcan aquellos recuerdos en los que siempre vivirá. Porque un recuerdo es un trozo de vida que hemos dejado en otros, mientras nos podía la prisa por llegar.
¿Llegar a donde? ¿Hacia donde vamos con tanta prisa? A veces hacia nuestro final.
Lo bueno es que no lo sabemos.
viernes, 29 de junio de 2012
¿Compraste ese libro por fin?
Estaba esperándola en el coche, y mientras hacía tiempo a que llegara con su innata parsimonia, seguí leyendo Vivir para contarla. Es un libro muy extenso, y muy apasionante, de modo que me veo renovándolo montones de veces hasta verlo leído. Es algo a lo que en las bibliotecas que frecuento ya están acostumbrados, voy y vengo con montones de libros de temas variados, y los traigo y los devuelvo; pero el que realmente estoy leyendo letra por letra, lo renuevo una y otra vez hasta el hartazgo. Que es la medida de su tiempo que a mí me lleva leer. A unos bibliotecarios les da lo mismo, pero otros intentan esconder su desagrado sin conseguirlo.
Y es que siempre sucede lo mismo, los buenos escritores me ponen a escribir; o a corregir. No sé de qué modo me dan las claves, y no sé cómo sucede, pero me aportan una claridad tan lineal que me llevan de cuajo a escribir o revisar.
- ¿Si compré qué libro?_ le pregunté.
Alzó la biografía de Gabriel García Márquez, Vivir para contarla, y me señaló la portada. Le respondí que ese libro lo había tomado prestado en la biblioteca, pero que era un libro que tenía pensado comprar. Y le recomendé leerlo, es más, le dije que era un libro que todo el mundo debería leer.
- Pues lo tienen en todos los mercadillos.
Su afirmación me hizo volverme hacia el asiento de atrás y mirarla fijamente. Le pregunté si estaba segura de eso que me decía. Y ella asintió muy segura. Entonces no lo dudé, si ella dice que está entre esos libros que siempre miramos juntas, es que sí está. Mi gran orgullo de madre es que les contagié a mis hijos mi pasión por leer. Y mi gran decepción, es que durante la adolescencia una, y post adolescencia otro, están leyendo muy poco.
- Un día que lo veamos, lo compraremos_ le dije_. Éste es un libro que quiero tener para leerlo muchas veces.
- ¿Y eso por qué?_ me preguntó.
- Es la biografía de un premio Nobel de literatura_ le hice saber.
- Eso lo sé, no soy tan tonta_ replicó ofendida_ ¿pero qué tiene de especial éste libro?
- Que leyendo su vida nadie se creería que fuese capaz de llegar a donde llegó. Tal parece que lo tuviese todo en contra.
Eso no pareció impresionarla. Creo que si algo he matado en ella es su capacidad de sorpresa ante mí. Nada de cuanto yo diga parece tener peso consistente ante su persona.
- Ah, ¡Está bien saberlo! ¿Pero está bien escrito el libro?...
- Está tan maravillosamente bien escrito que lo quiero tener.
Hizo una pausa valorativa. Sacó de un bolsillo de la mochila su teléfono móvil y se puso los cascos. Desde mi asiento escuchaba la música que estaba oyendo tan bien como ella, y le hice bajar el volumen, antes de arrancar.
- Pues iba siendo hora de que te lo compraras_ me dijo_. Es un libro que siempre miras como si fueses a comprarlo... y después lo dejas.
- No creo. Que yo sepa ese libro nunca lo vi.
- Lo vimos muchas veces. Y siempre parece que te lo quieres comprar.
- Quiero comprarme tantos libros, que si lo hiciese, viviría en la calle.
Clavó sus ojos en mí para hacerme saber, que el tema quedaba zanjado. Cuando era pequeña usaba una frase que pocas veces utiliza ya: Fin de la entrevista. Sin embargo, aunque no lo anuncia, siempre se guarda una traca final.
- El próximo día le preguntaremos al hombre del mercadillo a ver qué nos dice...¡si yo digo que sí es que sí!
Y es que siempre sucede lo mismo, los buenos escritores me ponen a escribir; o a corregir. No sé de qué modo me dan las claves, y no sé cómo sucede, pero me aportan una claridad tan lineal que me llevan de cuajo a escribir o revisar.
- ¿Si compré qué libro?_ le pregunté.
Alzó la biografía de Gabriel García Márquez, Vivir para contarla, y me señaló la portada. Le respondí que ese libro lo había tomado prestado en la biblioteca, pero que era un libro que tenía pensado comprar. Y le recomendé leerlo, es más, le dije que era un libro que todo el mundo debería leer.
- Pues lo tienen en todos los mercadillos.
Su afirmación me hizo volverme hacia el asiento de atrás y mirarla fijamente. Le pregunté si estaba segura de eso que me decía. Y ella asintió muy segura. Entonces no lo dudé, si ella dice que está entre esos libros que siempre miramos juntas, es que sí está. Mi gran orgullo de madre es que les contagié a mis hijos mi pasión por leer. Y mi gran decepción, es que durante la adolescencia una, y post adolescencia otro, están leyendo muy poco.
- Un día que lo veamos, lo compraremos_ le dije_. Éste es un libro que quiero tener para leerlo muchas veces.
- ¿Y eso por qué?_ me preguntó.
- Es la biografía de un premio Nobel de literatura_ le hice saber.
- Eso lo sé, no soy tan tonta_ replicó ofendida_ ¿pero qué tiene de especial éste libro?
- Que leyendo su vida nadie se creería que fuese capaz de llegar a donde llegó. Tal parece que lo tuviese todo en contra.
Eso no pareció impresionarla. Creo que si algo he matado en ella es su capacidad de sorpresa ante mí. Nada de cuanto yo diga parece tener peso consistente ante su persona.
- Ah, ¡Está bien saberlo! ¿Pero está bien escrito el libro?...
- Está tan maravillosamente bien escrito que lo quiero tener.
Hizo una pausa valorativa. Sacó de un bolsillo de la mochila su teléfono móvil y se puso los cascos. Desde mi asiento escuchaba la música que estaba oyendo tan bien como ella, y le hice bajar el volumen, antes de arrancar.
- Pues iba siendo hora de que te lo compraras_ me dijo_. Es un libro que siempre miras como si fueses a comprarlo... y después lo dejas.
- No creo. Que yo sepa ese libro nunca lo vi.
- Lo vimos muchas veces. Y siempre parece que te lo quieres comprar.
- Quiero comprarme tantos libros, que si lo hiciese, viviría en la calle.
Clavó sus ojos en mí para hacerme saber, que el tema quedaba zanjado. Cuando era pequeña usaba una frase que pocas veces utiliza ya: Fin de la entrevista. Sin embargo, aunque no lo anuncia, siempre se guarda una traca final.
- El próximo día le preguntaremos al hombre del mercadillo a ver qué nos dice...¡si yo digo que sí es que sí!
jueves, 28 de junio de 2012
Verbo revisar
Me temo cuando me da por corregir. Me temo y me adoro. Adoro tener el valor de afrontarme desde el principio. De ver todos los errores que fui capaz de corregir desde el ahora, sabiendo que los que cometo en el presente sin apenas presentirlo, un día saltarán hasta mis ojos para darme cuenta de que están ahí, escondidos de forma subrepticia solo para mí.
Me temo cuando comienzo a corregir, me temo y me adoro, porque las horas pasan veloces en el reloj, porque vuelvo a descubrirme y a sorprenderme desde quien soy, desde quien aspiro a ser; desde quien nunca seré.
Es curioso observar ese tiempo en que trazaba las frases con enorme confusión entre lo que quise decir y lo que dije. Que aunque hayan pasado ya quince años desde mi primer novelón de 325 páginas, leo cada una y sé lo que vi y cómo lo vi, para desde el ahora alisar las arrugas, apartar las piedras del camino, restar adjetivos innecesarios, cambiar preposiciones erradas; y dirigir.
Me temo y me adoro, porque pese al tiempo que ha pasado sigue teniendo un sentido para mí, sigue siendo lo primero que escribí, y me anticipé a montones de cosas sin saberlo. Desde el ahora entiendo la lección que ese escrito encerraba para mí, y debo decir que he suspendido con el mayor suspenso de mi vida. Pero que pese a todo tal vez debió de ser así, para que ahora sepa todo lo que sé: que mis prejuicios me arruinan la vida. Que todo prejuicio es carcoma.
Que intento corregir y corrigiendo me paso la vida. Que es un vicio aún peor que escribir. Que es un reescribir con la eterna esperanza de mejora. Una enfermedad en sí, que contagia de salud a lo que toca.
Me temo cuando comienzo a corregir, me temo y me adoro, porque las horas pasan veloces en el reloj, porque vuelvo a descubrirme y a sorprenderme desde quien soy, desde quien aspiro a ser; desde quien nunca seré.
Es curioso observar ese tiempo en que trazaba las frases con enorme confusión entre lo que quise decir y lo que dije. Que aunque hayan pasado ya quince años desde mi primer novelón de 325 páginas, leo cada una y sé lo que vi y cómo lo vi, para desde el ahora alisar las arrugas, apartar las piedras del camino, restar adjetivos innecesarios, cambiar preposiciones erradas; y dirigir.
Me temo y me adoro, porque pese al tiempo que ha pasado sigue teniendo un sentido para mí, sigue siendo lo primero que escribí, y me anticipé a montones de cosas sin saberlo. Desde el ahora entiendo la lección que ese escrito encerraba para mí, y debo decir que he suspendido con el mayor suspenso de mi vida. Pero que pese a todo tal vez debió de ser así, para que ahora sepa todo lo que sé: que mis prejuicios me arruinan la vida. Que todo prejuicio es carcoma.
Que intento corregir y corrigiendo me paso la vida. Que es un vicio aún peor que escribir. Que es un reescribir con la eterna esperanza de mejora. Una enfermedad en sí, que contagia de salud a lo que toca.
martes, 26 de junio de 2012
Quitando aparcamientos en época de multitud
Hace tiempo que no me daba un paseo relajado por la villa marinera. Y no es que el paseo de ayer fuese lo que se dice relajado, porque caminar a toda velocidad para desentumecerse no admite relajación, sí en cambio ese cansancio del cuerpo que elimina todo estrés. El mar estaba tan en calma como una piscina, el cielo despejado por completo por un sol de rayos aterciopelados avanzando hacia el declive. Los turistas, que habían llenado la tarde con el ahínco de las hormigas fuera del hormiguero, reunidos por todas partes, se habían ido a descansar. Quedaban los dueños de los locales de ocio repitiendo a sus clientes que este año sería aún menos recaudatorio que el anterior, porque la gente ya estaba sin dinero. Apuntaban que la clase media estaba desapareciendo a un paso veloz, y que quienes antes tenían ahora estaban más forrados, y quienes no tenían en situación aún peor. Mientras hablaban yo pensaba en la fatalidad de ocupar los lugares de abajo, de ser esa naranja que está sobre el exprimidor sin mucho más jugo para dar, y que a toda costa siguen intentando exprimir. Quise pensar que se exageraba, que la clase media nunca se podrá extinguir. Y no pude discutírmelo a mí misma, porque en el fondo tengo conciencia de que es así.
Hace tiempo se quiso cobrar un euro por pisar la playa. Y me indigné porque hay mucha gente que no podría pisarla tanto como quisiera. Después se quiso poner zona azul, y me enfadé porque quienes aparcamos todo el año nos dejaríamos una pasta en lo que hasta ahora vino siendo gratis. Y además quienes venimos de las afueras ya nos dejamos lo nuestro en carburante. Pero el alcalde siguió pensando en nuevas fórmulas para llenarse las arcas que ahora tiene vacías y comenzó a estrechar las calles y ampliar las aceras. No pude entenderlo. ¿Para qué queremos tanta acera si durante el invierno somos cuatro gatos? Y en lo que dura el verano, que está todo lleno hasta la bandera, nos cruzamos sin rozarnos siquiera.
Creo que se están ampliando las aceras con el único objetivo de quitar aparcamientos. Para que cuando llegar con tu coche y encontrar un hueco para aparcar, sea tan milagroso, que hasta te ilusione llegar a la torreta verde con tu moneda para extraerle un ticket con el que deshacerte por unas horas de ese vehículo negado, que en ese juego de tetris que es siempre aparcar, no conseguiste encajar de gratis. Se amplían las terrazas de bar, se adornan con jardineras de hierro, se intercalan las recientes palmeras con algún banco casual, y tu villa marinera de siempre, deja de ser lo que ha sido para convertirse en Hawai.
Caminas, sigues caminando en soledad, exorcizando tus viejos fantasmas de antaño y sigues comparando, pero pese a todo, esa villa marinera sigue teniendo su embrujo, sigue llenándote tanto, que sabes que pase lo que pase, seguirá contando contigo un día tras otro, siglo tras siglo, eternidad tras eternidad.
Hace tiempo se quiso cobrar un euro por pisar la playa. Y me indigné porque hay mucha gente que no podría pisarla tanto como quisiera. Después se quiso poner zona azul, y me enfadé porque quienes aparcamos todo el año nos dejaríamos una pasta en lo que hasta ahora vino siendo gratis. Y además quienes venimos de las afueras ya nos dejamos lo nuestro en carburante. Pero el alcalde siguió pensando en nuevas fórmulas para llenarse las arcas que ahora tiene vacías y comenzó a estrechar las calles y ampliar las aceras. No pude entenderlo. ¿Para qué queremos tanta acera si durante el invierno somos cuatro gatos? Y en lo que dura el verano, que está todo lleno hasta la bandera, nos cruzamos sin rozarnos siquiera.
Creo que se están ampliando las aceras con el único objetivo de quitar aparcamientos. Para que cuando llegar con tu coche y encontrar un hueco para aparcar, sea tan milagroso, que hasta te ilusione llegar a la torreta verde con tu moneda para extraerle un ticket con el que deshacerte por unas horas de ese vehículo negado, que en ese juego de tetris que es siempre aparcar, no conseguiste encajar de gratis. Se amplían las terrazas de bar, se adornan con jardineras de hierro, se intercalan las recientes palmeras con algún banco casual, y tu villa marinera de siempre, deja de ser lo que ha sido para convertirse en Hawai.
Caminas, sigues caminando en soledad, exorcizando tus viejos fantasmas de antaño y sigues comparando, pero pese a todo, esa villa marinera sigue teniendo su embrujo, sigue llenándote tanto, que sabes que pase lo que pase, seguirá contando contigo un día tras otro, siglo tras siglo, eternidad tras eternidad.
lunes, 25 de junio de 2012
Pensar en positivo
Lo admito, después de leer esta entrada de blog me acudió a la mente la estrofa de una canción de Diego Torres, que siempre que me sorprende en algún lugar, me produce la misma sensación que me produjo el primer día. Esta canción es Color esperanza.
http://blogs.elcomercio.es/psicologo-de-cabecera/2012/06/24/la-hora-de-todos/
...Saber que se puede querer que se pueda
quitarse los miedos sacarlos afuera
pintarse la cara color esperanza
tentar al futuro con el corazón...http://blogs.elcomercio.es/psicologo-de-cabecera/2012/06/24/la-hora-de-todos/
jueves, 21 de junio de 2012
33.000 Familias
La minería asturiana sigue sin saber a qué atenerse. Por el momento parece que ha fallecido sin que lo comunicara nadie. Parece que está destinada a extinguirse como el Oso pardo, pero que el negro carbón, al contrario que los osos, no le preocupa a nadie. Como tampoco los mineros que se encerraron en la negra mina hasta que esto se resuelva, y que va largo de resolverse. Hablo todo el tiempo de quienes llevan las cuentas, de quienes manejan los hilos, de quienes firman los acuerdos que después han de acatarse. Al resto de los asturianos les preocupa, porque llevamos nuestra tierra en la sangre. Porque nos criamos con las hortalizas de sus tierras, porque nos bebemos su agua y respiramos su aire. Aire de la tierra asturiana que mana por nuestra sangre.
Ayer volví a darme cuenta de lo poco que se cuenta cuando se cuenta. De cómo se extravian las palabras que no se quieren decir desde los telediarios, desde la prensa escrita, desde ciertos ángulos. Estaba viendo un telediario regional cuando una mujer de unos cuarenta años gritó frente a la cámara:
- ¡Somos 33.000 familias las que nos preguntamos dónde está el dinero que se ha aprobado para la minería asturiana! ¡Y el dinero no aparece! ¡Solo pedimos que nos lo den, porque somos 33.000 familias las que ahora mismo estamos tiradas en la calle sin saber de qué comeremos mañana!
Lo que dijo no era exactamente así, pero venía a decir lo mismo, pero no pude apuntarlo porque el micrófono no tuvo más de cinco segundos para lo que ella tenía que decir. Y después no he podido volver a verlo. Es curioso que a tantos políticos se les den horas y horas para hablar, y no digan nada, porque se dedican a enrevesar las palabras con ese arte de donde dije digo digo diego que entre ellos se ha puesto tan de moda. Esa estrategia para poder hacer lo que quieran, porque como no dijeron nada todo se amolda.
Es curioso, pensé, la forma en que una persona cabal es capaz de darnos números, esos números que ellos esconden, 33.000 familias asturianas tiradas a la calle de un día para otro sin saber de qué van a comer mañana. Que quieren saber dónde está el dinero aprobado para que sus familias sigan teniendo trabajo día tras día, año tras año. Que piden un micrófono desde donde hablar alto y claro, y que no lo encuentran.
Ayer volví a darme cuenta de lo poco que se cuenta cuando se cuenta. De cómo se extravian las palabras que no se quieren decir desde los telediarios, desde la prensa escrita, desde ciertos ángulos. Estaba viendo un telediario regional cuando una mujer de unos cuarenta años gritó frente a la cámara:
- ¡Somos 33.000 familias las que nos preguntamos dónde está el dinero que se ha aprobado para la minería asturiana! ¡Y el dinero no aparece! ¡Solo pedimos que nos lo den, porque somos 33.000 familias las que ahora mismo estamos tiradas en la calle sin saber de qué comeremos mañana!
Lo que dijo no era exactamente así, pero venía a decir lo mismo, pero no pude apuntarlo porque el micrófono no tuvo más de cinco segundos para lo que ella tenía que decir. Y después no he podido volver a verlo. Es curioso que a tantos políticos se les den horas y horas para hablar, y no digan nada, porque se dedican a enrevesar las palabras con ese arte de donde dije digo digo diego que entre ellos se ha puesto tan de moda. Esa estrategia para poder hacer lo que quieran, porque como no dijeron nada todo se amolda.
Es curioso, pensé, la forma en que una persona cabal es capaz de darnos números, esos números que ellos esconden, 33.000 familias asturianas tiradas a la calle de un día para otro sin saber de qué van a comer mañana. Que quieren saber dónde está el dinero aprobado para que sus familias sigan teniendo trabajo día tras día, año tras año. Que piden un micrófono desde donde hablar alto y claro, y que no lo encuentran.
miércoles, 20 de junio de 2012
Es verano
La playa y el cielo son de color gris en calma. Los socorristas sentados en la ramblona conversan acerca de sus cosas, y llevan días así, haciendo tiempo en espera de irse a su casa. Es mucha la gente que sale a pasear por el puerto y la playa a cualquier hora del día, pero a duras penas son uno o dos los bañistas. A mediados de Junio no se esperaban esta situación, y bajo sus chubasqueros naranjas, mientras la bandera verde baila al compás del viento, reciben la visita de un grupo de chicos y chicas que conocieron el año anterior. Algunas de ellas murmuran en voz baja lo guapos que son, y las ganas que tendrían de medio ahogarse para ser rescatadas por esos brazos poderosos o por poner una chispa de angustia en sus ojos color de miel. Al tiempo en que alguna madre amenaza con dar alguna colleja a su alrededor, yo sonrío, aunque en el fondo busco respuestas a mi pregunta de nuevo hoy.
Miro la playa y recuerdo mi última pesadilla como si fuera ayer. Esa que aún no conseguí descifrar muy bien, pero cuyo contenido ya casi se. Nado y nado entre grupos de culebras marinas en plena noche, nado para salvarme no se de qué, y alcanzo una isleta en medio del mar. En ella me siento a salvo, hasta que un grifo que nadie sabe por qué está allí, se abre de golpe y empieza a manar agua a chorro vivo, hasta que la isla comienza a desaparecer bajo mis pies. Y soy consciente de que en apenas unos minutos estaré en medio del mar, nadando entre las culebras marinas otra vez, sin fuerza ni resuello; envuelta en el pánico de sentir sus chapoteos en torno a mí. La luna apenas alumbra. Las luces de los barcos se ven hacia el infinito. Y el poco verde aterciopelado que queda bajo mis pies se va reduciendo hasta que podría abarcarlo entre mis brazos. Fue en ese instante en que desperté.
La playa y el cielo son de color gris en calma. A veces las preguntas que me hago también lo son.
Miro la playa y recuerdo mi última pesadilla como si fuera ayer. Esa que aún no conseguí descifrar muy bien, pero cuyo contenido ya casi se. Nado y nado entre grupos de culebras marinas en plena noche, nado para salvarme no se de qué, y alcanzo una isleta en medio del mar. En ella me siento a salvo, hasta que un grifo que nadie sabe por qué está allí, se abre de golpe y empieza a manar agua a chorro vivo, hasta que la isla comienza a desaparecer bajo mis pies. Y soy consciente de que en apenas unos minutos estaré en medio del mar, nadando entre las culebras marinas otra vez, sin fuerza ni resuello; envuelta en el pánico de sentir sus chapoteos en torno a mí. La luna apenas alumbra. Las luces de los barcos se ven hacia el infinito. Y el poco verde aterciopelado que queda bajo mis pies se va reduciendo hasta que podría abarcarlo entre mis brazos. Fue en ese instante en que desperté.
La playa y el cielo son de color gris en calma. A veces las preguntas que me hago también lo son.
martes, 19 de junio de 2012
Buscar un trabajo
Esta, ha sido mi obsesión en los últimos años, buscarme un trabajo. Ganar mis propios euros. Supongo que como toda ama de casa que al final no se siente satisfecha con limpiar y cocinar. Con ordenar y colocar. Con coser y planchar. Con esperar a que lleguen todos a casa para sentirse completa. Con la continua obsesión por encaminar el futuro de sus hijos, unos hijos, que como es normal, aspiran a encaminar su propio futuro sin intermediarios tozudos.
Llegada a mi edad, más o menos, se escuchan los lamentos de las madres que se han dedicado por completo a sus hijos. Que han conseguido que ellos empiecen a tirar por el carro de su futuro con bastante acierto. Y que saben que deben encontrar algo a lo que dedicarse el resto del tiempo que ahora tienen libre. Cada mujer encontrará su lugar a la medida en que lo haya ubicado. O a la medida en que pueda o quiera. Y yo me he decidido por intentar llegar hasta Amazon, sin marcarme prisas, con mi primera novela. Creo que ese será el lugar desde el que partiré para llegar hasta donde sea. Y creo que lo haré con la novela que dio título a este blog: Días de lluvia. Creo que por algo lo elegí, quizá por la historia que encierra.
Queda tiempo, mucho tiempo de correcciones aún, de decidir si darla a leer a mi gente, o a una correctora profesional. Si decidirme a dar un paso adelante o tres atrás, pero de hacerlo a mi medida, con toda la imperfección que acompaña a todo lo que hago, y el mismo amor. Amor por la vida. Por la palabra escrita, aunque sus vericuetos se me queden muy grandes y me sobren pueblos de entusiasmo en todo lo que hago. Consciente de que algunas cosas me salen bien y otras peor, cada vez que emprendo algo. Y aunque no sepa ni cuándo ni cómo, si hay algo que tengo claro, es que lo haré: un día publicaré en Amazon para dejar que algo de lo que he escrito recorra el mundo con sus propios pies.
Para aquel que se pregunte por qué lo escribo sin tenerlo aún preparado, va la respuesta, para comenzar desde ya mismo ese recorrido. Para decirme en voz alta que sí lo haré.
Llegada a mi edad, más o menos, se escuchan los lamentos de las madres que se han dedicado por completo a sus hijos. Que han conseguido que ellos empiecen a tirar por el carro de su futuro con bastante acierto. Y que saben que deben encontrar algo a lo que dedicarse el resto del tiempo que ahora tienen libre. Cada mujer encontrará su lugar a la medida en que lo haya ubicado. O a la medida en que pueda o quiera. Y yo me he decidido por intentar llegar hasta Amazon, sin marcarme prisas, con mi primera novela. Creo que ese será el lugar desde el que partiré para llegar hasta donde sea. Y creo que lo haré con la novela que dio título a este blog: Días de lluvia. Creo que por algo lo elegí, quizá por la historia que encierra.
Queda tiempo, mucho tiempo de correcciones aún, de decidir si darla a leer a mi gente, o a una correctora profesional. Si decidirme a dar un paso adelante o tres atrás, pero de hacerlo a mi medida, con toda la imperfección que acompaña a todo lo que hago, y el mismo amor. Amor por la vida. Por la palabra escrita, aunque sus vericuetos se me queden muy grandes y me sobren pueblos de entusiasmo en todo lo que hago. Consciente de que algunas cosas me salen bien y otras peor, cada vez que emprendo algo. Y aunque no sepa ni cuándo ni cómo, si hay algo que tengo claro, es que lo haré: un día publicaré en Amazon para dejar que algo de lo que he escrito recorra el mundo con sus propios pies.
Para aquel que se pregunte por qué lo escribo sin tenerlo aún preparado, va la respuesta, para comenzar desde ya mismo ese recorrido. Para decirme en voz alta que sí lo haré.
domingo, 17 de junio de 2012
El macho ibérico
Es el prototipo de hombre que hay que desterrar. Ese hombre que solo ve en las mujeres un entretenimiento, y por lo tanto alguien inferior. Y que incluso cuando logra hacer suya a una mujer como pareja por el resto de su vida, lo hace creyendo que tiene una criada en su casa, una mujer para cocinarle, servirle y lavarle los calzoncillos, tenderlos al sol, y guardarlos bien doblados en su cajón; porque en su mentalidad escasa, quien lleva puestos los calzoncillos es el que manda.
El macho ibérico es además alguien que se permite el lujo de creerse superior, y alguien cuyos argumentos estúpidos no pueden rebatirse; por eso, porque él se cree superior, una especie de Dios omnipotente. Cuando lo que en verdad ocurre es que alguien que no sabe escuchar, o ponerse en el lugar de los demás. Porque al ponerte en el lugar del otro no queda ni un solo motivo para despreciarlo, pues a veces terminas descubriendo que es superior a ti, y el macho ibérico no soporta saber, que sobre todo es un inútil.
En la escala de la vida hay personas que pueden elegir. Y aquellas otras que no tienen elección. Las que saben que no pueden encomendarse a ningún Dios, porque saben que no existe o que está sordo.
Anastasia por ejemplo:
http://pilaralberdi.blogspot.com.es/2012/06/memorias-de-una-prostituta-de-anne.html
El macho ibérico es además alguien que se permite el lujo de creerse superior, y alguien cuyos argumentos estúpidos no pueden rebatirse; por eso, porque él se cree superior, una especie de Dios omnipotente. Cuando lo que en verdad ocurre es que alguien que no sabe escuchar, o ponerse en el lugar de los demás. Porque al ponerte en el lugar del otro no queda ni un solo motivo para despreciarlo, pues a veces terminas descubriendo que es superior a ti, y el macho ibérico no soporta saber, que sobre todo es un inútil.
En la escala de la vida hay personas que pueden elegir. Y aquellas otras que no tienen elección. Las que saben que no pueden encomendarse a ningún Dios, porque saben que no existe o que está sordo.
Anastasia por ejemplo:
http://pilaralberdi.blogspot.com.es/2012/06/memorias-de-una-prostituta-de-anne.html
sábado, 16 de junio de 2012
Saber de donde se viene, no olvidar a donde se va
Tengo la costumbre de traerme hasta aquí todo lo que me resulta valioso. Creo que ya lo dije. La idea era poder rescatar todo lo que considero importante, para no olvidarlo. Pero la realidad es que cuando miro hacia atrás en este blog me da un vértigo horrible, y me parece imposible haber escrito tanto. Al tiempo me pregunto cuantas tonterías fui capaz de decir. Y me imagino viviendo hasta los ochenta años sin dejar de escribir aquí. Y casi que cuando imagino esto último me pido una muerte instantánea que nos libre a todos de ello. Y casi que me arrepiento de haberlo pedido no vaya a ser :) Después dejo la mente en blanco, y listo.
Pues bien, sigo sumando palabras y enlaces con la esperanza de hacer de este lugar un lugar que ilumine los días grises y atraiga lo feliz. Que marque un rumbo que valga la pena seguir. Que sume días sin dejar de sumar ilusiones. Que sea capaz de enviar sonrisas, esperanzas, cosas bonitas, allá donde más falta hagan, por esa ley de compensación en la que siempre he creído, esa que nunca seré capaz de explicar. Que hace que a diario me encuentre tantas joyas valiosas de esas que no se pagan; de esas que se regalan sin más.
Como esta entrevista a Pilar Alberdi. Una mujer entrañable capaz de respuestas hermosas; que os dejo aquí.
Pues bien, sigo sumando palabras y enlaces con la esperanza de hacer de este lugar un lugar que ilumine los días grises y atraiga lo feliz. Que marque un rumbo que valga la pena seguir. Que sume días sin dejar de sumar ilusiones. Que sea capaz de enviar sonrisas, esperanzas, cosas bonitas, allá donde más falta hagan, por esa ley de compensación en la que siempre he creído, esa que nunca seré capaz de explicar. Que hace que a diario me encuentre tantas joyas valiosas de esas que no se pagan; de esas que se regalan sin más.
Como esta entrevista a Pilar Alberdi. Una mujer entrañable capaz de respuestas hermosas; que os dejo aquí.
jueves, 14 de junio de 2012
Busca mi rostro
Este libro de Ignacio del Valle fue el primer libro que compré en cuanto salió a la venta. Y lo hice segura de que era un libro que tenía mucho que decir, puesto que trataba sobre lo ocurrido en el mundo después de La guerra de los Balcanes. Y también intuyendo que éste sería en mi opinión el mejor libro de su autor. No me equivocaba en eso. Fue un libro que me maravilló desde la primera hasta la última página, y que también me despistó; un libro que me sorprendió todo el rato, uno de los pocos que no intuyes a donde te lleva, o a donde va.
La trama se centra sobre tres personajes, una ex fotógrafa de guerra y dos policías. Son más de 400 páginas tan bien escritas y tan bien expuestas, que aunque tardes mucho en poder seguir leyendo, siempre sabes en que punto de la historia estás. Hay escenas cruentas, contadas con ese tiempo verbal en que puedes seguir respirando pese a todo, y seguir leyendo. Escenas entrañables como contrapunto, prosa poética, historias de la gente que habita el mundo, esa gente que de haber estado en ese escenario podría ser cualquiera, incluso tú o yo. Ese punto de cercanía que logra en todos sus personajes, y ese gusto por desconcertarte en todos sus finales, tan típico de su autor; hace que después de leerse no sepas qué parte contar. Porque éste como todos sus libros pide ser releído, para captar esos detalles que no supiste captar. Para aprender esa lección que escondida en sus pliegues te quiso contar. Que quizá sea que todos queremos cambiar el mundo, sin saber tan siquiera cambiarnos a nosotros mismos. Y que así no hay quien pueda...
En cualquier caso es uno de esos libros que uno quisiera tener, y releer de cuando en cuando. Una de esas escrituras contemporáneas que están hechas de muchas lecturas y muchos autores, pero que hallaron su voz.
Copio de la contraportada:
En su nueva novela, Ignacio del Valle guía al lector por un escalofriante y muy documentado viaje a las entrañas de las mafias rusas, el tráfico de drogas y armas, la corrupción política y otras consecuencias de un conflicto bélico cuyas repercusiones todavía sufren miles de personas. Con un magistral estilo y un dominio prodigioso de la tensión narrativa, Del valle ha escrito un thriller de violencia, amor y redención sobre las máscaras que todos usamos apara ocultar nuestra verdadera identidad. Busca mi rostro supone su consagración como uno de los autores españoles más importantes del momento.
Os dejo una entrevista interesante aquí
Investigando, porque me encanta investigar, descubrí que puede leerse el primer capítulo de Busca mi rostro, desde la página web del autor, o entrando en su blog y pinchando sobre la cubierta de la novela. Os dejo el enlace aquí
También descubrí que puede comprarse en Amazon. De modo que sobran facilidades para leer, eso me gusta.
La trama se centra sobre tres personajes, una ex fotógrafa de guerra y dos policías. Son más de 400 páginas tan bien escritas y tan bien expuestas, que aunque tardes mucho en poder seguir leyendo, siempre sabes en que punto de la historia estás. Hay escenas cruentas, contadas con ese tiempo verbal en que puedes seguir respirando pese a todo, y seguir leyendo. Escenas entrañables como contrapunto, prosa poética, historias de la gente que habita el mundo, esa gente que de haber estado en ese escenario podría ser cualquiera, incluso tú o yo. Ese punto de cercanía que logra en todos sus personajes, y ese gusto por desconcertarte en todos sus finales, tan típico de su autor; hace que después de leerse no sepas qué parte contar. Porque éste como todos sus libros pide ser releído, para captar esos detalles que no supiste captar. Para aprender esa lección que escondida en sus pliegues te quiso contar. Que quizá sea que todos queremos cambiar el mundo, sin saber tan siquiera cambiarnos a nosotros mismos. Y que así no hay quien pueda...
En cualquier caso es uno de esos libros que uno quisiera tener, y releer de cuando en cuando. Una de esas escrituras contemporáneas que están hechas de muchas lecturas y muchos autores, pero que hallaron su voz.
Copio de la contraportada:
En su nueva novela, Ignacio del Valle guía al lector por un escalofriante y muy documentado viaje a las entrañas de las mafias rusas, el tráfico de drogas y armas, la corrupción política y otras consecuencias de un conflicto bélico cuyas repercusiones todavía sufren miles de personas. Con un magistral estilo y un dominio prodigioso de la tensión narrativa, Del valle ha escrito un thriller de violencia, amor y redención sobre las máscaras que todos usamos apara ocultar nuestra verdadera identidad. Busca mi rostro supone su consagración como uno de los autores españoles más importantes del momento.
Os dejo una entrevista interesante aquí
Investigando, porque me encanta investigar, descubrí que puede leerse el primer capítulo de Busca mi rostro, desde la página web del autor, o entrando en su blog y pinchando sobre la cubierta de la novela. Os dejo el enlace aquí
También descubrí que puede comprarse en Amazon. De modo que sobran facilidades para leer, eso me gusta.
miércoles, 13 de junio de 2012
Niños como escudos humanos
Creo que en el año 2012 no debería haber guerras. Que a estas alturas deberíamos ser lo bastante inteligentes para saber que si algo nos sobrará en nuestro planeta es tierra para enterrarnos a todos. Que a estas alturas ya deberíamos haber entendido de una buena vez que todos somos todos y que en vez de matarnos deberíamos ayudarnos. Que no existen razas, ni religiones, ni fronteras, ni diferencias: que todos deberíamos tener idéntica validez, por eso, porque habitamos el mismo planeta del universo. Y deberíamos hacerlo en igualdad de condiciones.
Ya, ya sé que todo el tiempo parezco alguien que a estas horas debería habitar un manicomio. No me preocupa, me preocupó en su momento pero ya alcancé la edad suficiente para que no me preocupe en absoluto. A estas horas sé que no soy la única que piensa así, y que escribe en cierta forma porque es el único medio que conoce para alzar la voz y decir firme y claro que muchas veces la actualidad es un cuchillo que va rajando de arriba abajo todas sus venas. Y se desangra en los dolores que a estas horas no debieran repetirse una vez más.
Niños como escudos humanos en una guerra. Niños que son sacados de las escuelas, de sus casas, del lugar que ocupan y sin miramientos son torturados para la causa. ¿Qué causa? A mí no me pregunten. Ya he dejado claro que hace tiempo debería habitar un manicomio. No entiendo el mundo. Y a estas horas tengo claro que no quiero entenderlo; es tarde ya.
http://www.elcomercio.com/mundo/Siria-usa-ninos-escudos-humanos_0_717528428.html
Ya, ya sé que todo el tiempo parezco alguien que a estas horas debería habitar un manicomio. No me preocupa, me preocupó en su momento pero ya alcancé la edad suficiente para que no me preocupe en absoluto. A estas horas sé que no soy la única que piensa así, y que escribe en cierta forma porque es el único medio que conoce para alzar la voz y decir firme y claro que muchas veces la actualidad es un cuchillo que va rajando de arriba abajo todas sus venas. Y se desangra en los dolores que a estas horas no debieran repetirse una vez más.
Niños como escudos humanos en una guerra. Niños que son sacados de las escuelas, de sus casas, del lugar que ocupan y sin miramientos son torturados para la causa. ¿Qué causa? A mí no me pregunten. Ya he dejado claro que hace tiempo debería habitar un manicomio. No entiendo el mundo. Y a estas horas tengo claro que no quiero entenderlo; es tarde ya.
http://www.elcomercio.com/mundo/Siria-usa-ninos-escudos-humanos_0_717528428.html
martes, 12 de junio de 2012
Vivir para contarla
Apenas comienzo a leer esta autobiografía me quedo con toda la magia que envuelven las primeras palabras. Y me quedo impresionada por eso de que los sucesos desencadenados en tan solo Dos días sean capaces de cambiar toda una vida. Que ese sí determinante que Gabriel García Márquez le da a su madre, cuando ella le propone hacer un viaje para vender la casa en que pasó toda su infancia; consiga llevar hacia buen puerto toda su escritura. Como un oleaje inevitable en que un río desbordado busca desembocadura.
http://www.youtube.com/watch?v=njfqKfHgmnQ
http://www.youtube.com/watch?v=njfqKfHgmnQ
lunes, 11 de junio de 2012
Una frase para la reflexión
Hay una paz maravillosa en no publicar -dijo-. Es tranquilo, sereno. Publicar es una terrible invasión de mi intimidad. Me gusta escribir; amo la escritura. Pero escribo sólo para mí y para mi propio placer.
http://thekankel.blogspot.com.es/2012/06/j-d-salinger-una-vida-oculta-de-kenneth.html
D.J Salinger
Acabo de leer la reseña de un libro que buscaré.
http://thekankel.blogspot.com.es/2012/06/j-d-salinger-una-vida-oculta-de-kenneth.html
domingo, 10 de junio de 2012
Este ahora que es huérfano, mañana será adoptado
Todo aquello que en este momento te está causando desazón mañana será pasado. Y aunque no repares en ello es curioso como de pronto, por ser pasado, se te antojará mejor que este ahora mismo; que no sabes a qué viene encadenado.
viernes, 8 de junio de 2012
El tiempo da las respuestas
Philip Roth ha sido elegido Premio Príncipe de Asturias de las Letras, 2012. Admito que nunca leí un libro suyo, pero hace tiempo me encontré una entrevista que le hicieron, y desde entonces tengo pendiente leer algo de este autor.
El tiempo termina dando todas las respuestas a esas preguntas que nos hicimos una vez. Es un hecho. Y quizá por eso mientras nos hacemos preguntas sin tener la respuesta aún, sentimos esa especie de centrifugado en el estómago. Ese temor a que la respuesta del tiempo sea cruel.
Hace tiempo leí esta entrada de blog y sonreí. Leí la pregunta que deja Philip Roth al final con ese deje de casi amargura y me sentí menos sola. Es por eso que tras releerla tuve que dejarla aquí, pues hasta toda pregunta llega siempre su respuesta. Que a veces no llega sola, sino acompañada de más. De más premios literarios, incluso.
http://discretoencanto.blogspot.com.es/2009/04/el-calvario-diario-del-escritor-philip.html
El tiempo termina dando todas las respuestas a esas preguntas que nos hicimos una vez. Es un hecho. Y quizá por eso mientras nos hacemos preguntas sin tener la respuesta aún, sentimos esa especie de centrifugado en el estómago. Ese temor a que la respuesta del tiempo sea cruel.
Hace tiempo leí esta entrada de blog y sonreí. Leí la pregunta que deja Philip Roth al final con ese deje de casi amargura y me sentí menos sola. Es por eso que tras releerla tuve que dejarla aquí, pues hasta toda pregunta llega siempre su respuesta. Que a veces no llega sola, sino acompañada de más. De más premios literarios, incluso.
http://discretoencanto.blogspot.com.es/2009/04/el-calvario-diario-del-escritor-philip.html
jueves, 7 de junio de 2012
Es curioso
Cuando un escritor, o aficionado a crear sus propios relatos, está llegando al final de una historia se decanta entre varios posibles finales. Y puede costarle mucho decidirse por uno, hasta quizá aparcar la obra durante muchos años en espera de cual de ellos se materializa por fin. Aunque bueno, esto tal vez si dicho escritor o aficionado es de esos que creen a pies juntillas que la obra se va escribiendo sola. Como por una especie de conexión llegada desde algún lugar, ajeno a quien la crea; de la cual él solo es receptor.
Hace unos días leía en un twitter una frase que no ponía autoría. La frase es la siguiente:
Hace unos días leía en un twitter una frase que no ponía autoría. La frase es la siguiente:
Los finales felices son historias sin acabar
Y esa es la sensación que nos dejan algunos libros después de leídos. Que todo fue tan maravilloso y perfecto dentro de ese libro, que o es impostado, o bien está sin terminar. Creo que a mi escritura le faltaba contrastar la realidad, esa realidad que a medida que cumplo años, la vida me da.
miércoles, 6 de junio de 2012
Precios que suben sin parar
Ella es ama de casa, cada día acude a la compra pensando que lleva dinero suficiente para aquello que necesita. Va mirando los precios y contabilizando más o menos lo que echa en la cesta de la compra. Da la casualidad de que en la escuela jamás le cuadraban las cuentas, cuando solo eran un número inocente, y ahora que son dinero contante y sonante, pues tampoco mucho. A diario cree llevar dinero suficiente para aquello que necesita y le sobran algunos céntimos, 80 cuando más. Su medida de ahorro es entrar en aquellos comercios donde solo hay comida, comprar marcas blancas, limpiar la casa con los productos de toda la vida, y comprar los geles y champús que le van dando mejor resultado en cuanto a calidad precio. Y así hace con los demás productos que necesita a diario y que no son de comer.
En la casa va apagando las luces que no necesita. Apurando a los niños para que se duchen sin quedarse dos horas enteras bajo el agua. Calculando la comida para que no le sobre demasiada de cada vez. Amén de efectuar pequeñas estrategias para intentar evitar todo lo que sea derroche. Y pese a que mes tras mes lleva a rajatabla su sistema, mes tras mes se desbarajusta, porque los precios cada vez están más altos. Y van subiendo los impuestos y el precio de la gasolina. Aquello que antes consideraba pequeños lujos, hace tiempo que no se encuentran al alcance de su mano. En las noticias recientes escuchó que ya una de cada cuatro familias españolas es pobre. Y comienza a preguntarse en qué momento la suya cruzará esa linea divisoria que lleva hasta el otro lado.
En la casa va apagando las luces que no necesita. Apurando a los niños para que se duchen sin quedarse dos horas enteras bajo el agua. Calculando la comida para que no le sobre demasiada de cada vez. Amén de efectuar pequeñas estrategias para intentar evitar todo lo que sea derroche. Y pese a que mes tras mes lleva a rajatabla su sistema, mes tras mes se desbarajusta, porque los precios cada vez están más altos. Y van subiendo los impuestos y el precio de la gasolina. Aquello que antes consideraba pequeños lujos, hace tiempo que no se encuentran al alcance de su mano. En las noticias recientes escuchó que ya una de cada cuatro familias españolas es pobre. Y comienza a preguntarse en qué momento la suya cruzará esa linea divisoria que lleva hasta el otro lado.
martes, 5 de junio de 2012
Descubriendo las pompas de jabón
Rosana siente cierta aversión por las romerías y a su marido le encantan. Son polos opuestos que de forma irremediable se atraen, es por eso que él espera paciente cuando ella quiere acudir a una exposición de pintura, o a lugares que a él no le atraen gran cosa, lo hace por ella; del modo en que ella se acostumbró a ir de romerías porque a él le gustaban. A veces lo hacen con mejor o peor ánimo, pero intentan que lo suyo funcione y lo hacen porque sí, no porque alguna vez hayan firmado un contrato; es porque separados no saben vivir.
Daniel hablaba con un amigo sobre trabajo. Rosana se aburría de escucharles hablar siempre de lo mismo, y casi siempre con las mismas palabras. Era una tarde de verano soleada, alrededor de las ocho. Una orquesta tocaba con más pena que gloria sobre un escenario desvencijado. Isac se estaba poniendo nervioso con tanto ajetreo, aunque de pronto calló, y sonrió, con una risa de gorgoritos propia de bebés. A sus ocho meses de edad estaba descubriendo un milagro: las pompas de jabón. Una niña de unos cuatro años lo había escuchado protestar y se acercó para ofrecerle el espectáculo más grandioso, que desde su silla, un niño pudiese contemplar. Pompas de jabón que nacían de un redondel amarillo, y que enérgicas se elevaban al sol, tornándose iridiscentes a medida que se alejaban. Cuando mayor era el interés de Isac por aquel espectáculo, vinieron a buscar a la niña morena, de ojos despiertos y tirabuzones negros. Se despidió de la madre y del niño con un gesto simpático, y se marchó.
Rosana lo tomó en brazos y buscó entre los chiringuitos cercanos un bote idéntico al de la niña para hacerle pompas de jabón. Se apartó a un lugar lejano, porque se estaba levantando viento, y sopló una hilera perfecta de burbujas pequeñas que el niño atrapó con sus manos. Rosana estudió esa carita que iba cambiando de expresión muchas veces, y esos ojos abiertos y brillantes, y escuchó su risa simpática en gorgoritos exóticos, y le invitó a soplar. Pero solo le salían medios círculos que engordaban y enflaquecían, mientras ella trataba de hacer equilibrio entre el cuerpo rechoncho del niño, el bote de líquido, y el redondel amarillo. Ante la insistencia de Isac, Rosana comenzó a hacer pompas y más pompas de jabón. Solo escuchaba su risa, solo veía sus ojos, solo creaba ilusiones esféricas para mostrarle un mundo mágico alrededor. De vez en cuando daba vueltas sobre sí misma y las burbujitas los rodeaban a los dos, las carcajadas de Isac iban en aumento; era un momento precioso para los dos.
Fue entonces cuando alguien gritó a su lado, y vio a una mujer enfurecida que le tiró por encima un vaso de algo con hielos y todo. La misma mujer que le recriminó el cubalibre de ron que había perdido de beber por su culpa. Rosana se disculpó, le dijo que en verdad no se había dado cuenta de que todas las pompas de jabón iban a parar a su mesa, donde cenaba con su marido y unos amigos. Pero la mujer insistió en que todo eso lo estaba haciendo a propósito. Estaba bastante ebria y soltaba palabrotas por la boca mientras Rosana equilibraba a su hijo, el bote de líquido, el redondel amarillo; y mientras se quitaba de encima la rodaja de limón, y los cubitos de hielo, bastante frustrada porque era abstemia, y detestaba el olor del alcohol. Daniel le hizo saber a la mujer que Rosana estrenaba una chaqueta que se había ido haciendo por las noches mientras el niño dormía. Que llevaba cosiendo una semana sin descanso y que si era capaz de insultarla así era porque no tenía ni idea de la clase de persona que era su mujer.
Desde ese día Rosana aprendió una lección que jamás olvidó; que puedes ofender a una persona hasta límites insospechados sin tan siquiera darte cuenta. Cuando lo único que está intentando es ofrecerle a tu hijo, un sueño, una ilusión.
Daniel hablaba con un amigo sobre trabajo. Rosana se aburría de escucharles hablar siempre de lo mismo, y casi siempre con las mismas palabras. Era una tarde de verano soleada, alrededor de las ocho. Una orquesta tocaba con más pena que gloria sobre un escenario desvencijado. Isac se estaba poniendo nervioso con tanto ajetreo, aunque de pronto calló, y sonrió, con una risa de gorgoritos propia de bebés. A sus ocho meses de edad estaba descubriendo un milagro: las pompas de jabón. Una niña de unos cuatro años lo había escuchado protestar y se acercó para ofrecerle el espectáculo más grandioso, que desde su silla, un niño pudiese contemplar. Pompas de jabón que nacían de un redondel amarillo, y que enérgicas se elevaban al sol, tornándose iridiscentes a medida que se alejaban. Cuando mayor era el interés de Isac por aquel espectáculo, vinieron a buscar a la niña morena, de ojos despiertos y tirabuzones negros. Se despidió de la madre y del niño con un gesto simpático, y se marchó.
Rosana lo tomó en brazos y buscó entre los chiringuitos cercanos un bote idéntico al de la niña para hacerle pompas de jabón. Se apartó a un lugar lejano, porque se estaba levantando viento, y sopló una hilera perfecta de burbujas pequeñas que el niño atrapó con sus manos. Rosana estudió esa carita que iba cambiando de expresión muchas veces, y esos ojos abiertos y brillantes, y escuchó su risa simpática en gorgoritos exóticos, y le invitó a soplar. Pero solo le salían medios círculos que engordaban y enflaquecían, mientras ella trataba de hacer equilibrio entre el cuerpo rechoncho del niño, el bote de líquido, y el redondel amarillo. Ante la insistencia de Isac, Rosana comenzó a hacer pompas y más pompas de jabón. Solo escuchaba su risa, solo veía sus ojos, solo creaba ilusiones esféricas para mostrarle un mundo mágico alrededor. De vez en cuando daba vueltas sobre sí misma y las burbujitas los rodeaban a los dos, las carcajadas de Isac iban en aumento; era un momento precioso para los dos.
Fue entonces cuando alguien gritó a su lado, y vio a una mujer enfurecida que le tiró por encima un vaso de algo con hielos y todo. La misma mujer que le recriminó el cubalibre de ron que había perdido de beber por su culpa. Rosana se disculpó, le dijo que en verdad no se había dado cuenta de que todas las pompas de jabón iban a parar a su mesa, donde cenaba con su marido y unos amigos. Pero la mujer insistió en que todo eso lo estaba haciendo a propósito. Estaba bastante ebria y soltaba palabrotas por la boca mientras Rosana equilibraba a su hijo, el bote de líquido, el redondel amarillo; y mientras se quitaba de encima la rodaja de limón, y los cubitos de hielo, bastante frustrada porque era abstemia, y detestaba el olor del alcohol. Daniel le hizo saber a la mujer que Rosana estrenaba una chaqueta que se había ido haciendo por las noches mientras el niño dormía. Que llevaba cosiendo una semana sin descanso y que si era capaz de insultarla así era porque no tenía ni idea de la clase de persona que era su mujer.
Desde ese día Rosana aprendió una lección que jamás olvidó; que puedes ofender a una persona hasta límites insospechados sin tan siquiera darte cuenta. Cuando lo único que está intentando es ofrecerle a tu hijo, un sueño, una ilusión.
Para reflexionar
La gran verdad es que hoy día todo el mundo cree que puede escribir un libro y publicarlo, y que además es el mejor...
Nunca había dejado tantos libros a medias.
Creo que en lugar de preguntarse cómo tener éxito, algunos deberían preguntase si deben publicar lo que escriben.
Nunca había dejado tantos libros a medias.
Creo que en lugar de preguntarse cómo tener éxito, algunos deberían preguntase si deben publicar lo que escriben.
Lola Mariné
Este comentario me lo traje aquí desde esta entrada, espero que no le moleste.
Lola Mariné tiene Un blog: Gatos por los tejados. Y además de escritora -si no me equivoco- es correctora.
lunes, 4 de junio de 2012
Saber la teoría
Es cierto que cuando sabes cómo debes reaccionar todo se hace más fácil. Sin embargo aún con todas las teorías en la mano, resulta muy complicado.
No es sencillo cambiar. A mí se me antoja un milagro.
No es sencillo cambiar. A mí se me antoja un milagro.
sábado, 2 de junio de 2012
Escrito por una mujer
Creo que desde que era muy niña quise escribir y tuve conciencia de que un día lo haría. Que contaría la vida de las mujeres a las que admiraba, que no estaban en películas de televisión, ni en libro alguno; las mujeres que admiraba estaban a mi alrededor y eran mujeres con mucho arrojo, casi escondidas en los pasajes cotidianos de la vida.
Recuerdo algunos sucesos ante los que miraba al cielo y decía: esto lo tiene que saber el mundo, y un día lo contaré, como se cuentan los libros. El cielo se llevó mis ganas de estallar en risas, o de llorar alguna vez, ante sucesos en los que ellas fueron protagonistas. Se llevó mi infancia y mi juventud, pero nunca se ha llevado esa determinación y ese buscar un lugar desde donde contar todo aquello que sin saberlo me marcó.
Cuando un hombre escribe lo hace desde su visión como hombre. Cuando una mujer escribe lo hace desde su perspectiva como mujer. Y pienso que es bueno que los hombres expliquen su modo de ver la vida a las mujeres, y que las mujeres les expliquen su modo de ver la vida a los hombres. Somos distintos quizá, pero complementarios. Y conocernos mejor tiende a estrechar caminos; a respetarnos.
http://pilaralberdi.blogspot.com.es/2012/06/lenguaje-no-sexista.html
Recuerdo algunos sucesos ante los que miraba al cielo y decía: esto lo tiene que saber el mundo, y un día lo contaré, como se cuentan los libros. El cielo se llevó mis ganas de estallar en risas, o de llorar alguna vez, ante sucesos en los que ellas fueron protagonistas. Se llevó mi infancia y mi juventud, pero nunca se ha llevado esa determinación y ese buscar un lugar desde donde contar todo aquello que sin saberlo me marcó.
Cuando un hombre escribe lo hace desde su visión como hombre. Cuando una mujer escribe lo hace desde su perspectiva como mujer. Y pienso que es bueno que los hombres expliquen su modo de ver la vida a las mujeres, y que las mujeres les expliquen su modo de ver la vida a los hombres. Somos distintos quizá, pero complementarios. Y conocernos mejor tiende a estrechar caminos; a respetarnos.
http://pilaralberdi.blogspot.com.es/2012/06/lenguaje-no-sexista.html
viernes, 1 de junio de 2012
El amor que no es amor
_La quería tanto, tanto, tanto, que no podía dejarla disfrutar ni un solo día a su manera.
_Que no podía dejarle un mínimo espacio de libertad para hacer lo que le apetecería, apuntarse al gimnasio, ir a ver a sus amigas, visitar a sus familiares, o ir a la playa sin su presencia.
_ La quería tanto que le amontonaba el trabajo; para que no se aburriera.
_ La quería tanto que coartaba su libertad de toda forma y manera.
_ La quería tanto, que de tanto quererla, comenzó a perderla.
_ La quería tanto, que de tanto ser querida; a ratos prefería verse muerta.
_ La quería tanto, tanto, tanto, pero tanto tanto; que ni la quería.
_ Aunque eso sí, "a su adorada" nunca le faltaban besos, ni abrazos, ni un dramático No puedo vivir sin ti, acompañado de un Si me dejas me mato. Que hacía las delicias de quienes estaban alrededor. Acelerando así su desdicha.
Pues quién era él, en realidad escondía: era un simple maltratador que adornaba sus bajezas con una dulzura postiza.
( Buscando información para un relato breve que quiero escribir me encontré un documento de nota).
Os lo dejo aquí
_Que no podía dejarle un mínimo espacio de libertad para hacer lo que le apetecería, apuntarse al gimnasio, ir a ver a sus amigas, visitar a sus familiares, o ir a la playa sin su presencia.
_ La quería tanto que le amontonaba el trabajo; para que no se aburriera.
_ La quería tanto que coartaba su libertad de toda forma y manera.
_ La quería tanto, que de tanto quererla, comenzó a perderla.
_ La quería tanto, que de tanto ser querida; a ratos prefería verse muerta.
_ La quería tanto, tanto, tanto, pero tanto tanto; que ni la quería.
_ Aunque eso sí, "a su adorada" nunca le faltaban besos, ni abrazos, ni un dramático No puedo vivir sin ti, acompañado de un Si me dejas me mato. Que hacía las delicias de quienes estaban alrededor. Acelerando así su desdicha.
Pues quién era él, en realidad escondía: era un simple maltratador que adornaba sus bajezas con una dulzura postiza.
( Buscando información para un relato breve que quiero escribir me encontré un documento de nota).
Os lo dejo aquí
jueves, 31 de mayo de 2012
Si te olvidas de mí, me muero sin remedio
Esta mañana, escuchando más que viendo, el telediario matinal, me llegó una frase: Reunión de los cuatro poderosos del mundo para hablar de los temas importantes del momento. Y mientras intentaba poner orden en mis quehaceres esperé a escuchar. De entre todos esos temas me faltó el mismo de siempre: el hambre en el mundo. Y me pregunté por qué motivo a estos mandatarios mundiales les cuesta tanto añadir un tema más de conversación.
Lo pensé porque unos días atrás en otro telediario se dio una noticia escalofriante: trescientos mil niños del cuerno de África se hallan en peligro de muerte, debido a la extremada hambruna que están padeciendo.
Quizá sería hora de que quienes nos quejamos de la crisis monetaria, aprendamos a ver la diferencia que existe entre nuestro lado del mundo y el otro. Un mundo que se ha endeudado hasta las orejas por vivir por encima de sus posibilidades, y otro mundo donde diariamente mueren cientos de personas por no tener ni un mendrugo de pan que llevarse a la boca.
Quizá desde hace tantos años como tengo conciencia, este problema de hambruna en terceros mundos, exista porque en todas las reuniones de poderosos mundiales se olvidan de hablar de este problema. Un problema que quizá entre todos, poderosos y gentes sin poder; podríamos resolver. Solo con reunirnos a debatirlo, a buscar soluciones, a implicarnos de lleno, a unir nuestras fuerzas; nuestro máximo entendimiento, nuestra condición de personas de bien.
Pasan los días, los meses, los años, los lustros, incluso los siglos y seguimos centrando los focos en los beneficios, olvidando de lleno lo importante que para cualquier persona del planeta resulta comer. Cuando a un lado del mundo unos olvidan buscar una solución. Al otro lado del mundo otros perecen sin remedio.
Lo pensé porque unos días atrás en otro telediario se dio una noticia escalofriante: trescientos mil niños del cuerno de África se hallan en peligro de muerte, debido a la extremada hambruna que están padeciendo.
Quizá sería hora de que quienes nos quejamos de la crisis monetaria, aprendamos a ver la diferencia que existe entre nuestro lado del mundo y el otro. Un mundo que se ha endeudado hasta las orejas por vivir por encima de sus posibilidades, y otro mundo donde diariamente mueren cientos de personas por no tener ni un mendrugo de pan que llevarse a la boca.
Quizá desde hace tantos años como tengo conciencia, este problema de hambruna en terceros mundos, exista porque en todas las reuniones de poderosos mundiales se olvidan de hablar de este problema. Un problema que quizá entre todos, poderosos y gentes sin poder; podríamos resolver. Solo con reunirnos a debatirlo, a buscar soluciones, a implicarnos de lleno, a unir nuestras fuerzas; nuestro máximo entendimiento, nuestra condición de personas de bien.
Pasan los días, los meses, los años, los lustros, incluso los siglos y seguimos centrando los focos en los beneficios, olvidando de lleno lo importante que para cualquier persona del planeta resulta comer. Cuando a un lado del mundo unos olvidan buscar una solución. Al otro lado del mundo otros perecen sin remedio.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Retazos...
Quizá cuando llueva, todas las gotas de lluvia serán lágrimas que alguien derramará desde su trono coronado de estrellas.
¿Existe el destino?
Hace unos días un chico de 17 años se empeñó en ir hasta la ciudad en moto. Su madre le dijo que no. Que tomase el autobús para ir, como hacía todos los días. Él le insistió en que tendría mucho cuidado, en que se fiara de él, en que por una vez le dejase libertad para ir donde quería en la forma que eligiese. Le rogó, le suplicó, y llevó a cabo todas las artimañas capaces de desarmar a una madre. Lo hizo porque quería ser mayor, comportarse como alguien mayor, y ganarse un espacio de libertad que quizá hasta ese momento sintió vedado.
Su madre le dijo desde el primer momento que no le preocupaba él, que era responsable y digno de confianza; que le preocupaban los demás conductores y sus posibles despistes porque una moto es un vehículo frágil en carretera. El chico se marchó de casa orgulloso porque su madre confiase en él, y prometiendo tener todo el cuidado del mundo. Poco podía pensar que tan solo unos kilómetros más tarde un conductor despistado se le cruzaría por delante, y que en su maniobra por intentar esquivarlo perdería la vida.
El hombre no vio la moto, ni supo lo que causó, hasta que kilómetros más adelante fue detenido.
Unos días más tarde comentando esta desgracia con una amiga, ella me recordaba lo que tanta gente me recuerda a diario Que nadie escapa a su destino. ¿El destino? -le respondí-. Yo no creo en el destino. Aquí tuvimos un debate en el que ella, que cree ciegamente en el destino obtuvo un consuelo. Y en el que yo, que creo en todo caso, en la fatalidad evitable, no obtuve consuelo alguno. Y pensé en esa madre, y en la de veces que a lo largo de su vida se arrepentiría de haber dado el sí. En todo ese infierno en el que no hallaría consuelo; independientemente de que fuese por destino, o por fatalidad que nadie pudo evitar.
Entre la actitud de mi amiga y la mía, existe un abismo irreconciliable, en el que ella al menos sale reconfortada. Para quienes somos reacios a creer en destinos existe siempre un tira y afloja que ni descansa, ni deja descansar a los demás. Tendemos a prevenir a quienes queremos hasta límites desorbitados, lo reconozco, como una enfermedad que no conseguimos curar. Y destino o fatalidad no descansan nunca. NI dejan descansar.
Su madre le dijo desde el primer momento que no le preocupaba él, que era responsable y digno de confianza; que le preocupaban los demás conductores y sus posibles despistes porque una moto es un vehículo frágil en carretera. El chico se marchó de casa orgulloso porque su madre confiase en él, y prometiendo tener todo el cuidado del mundo. Poco podía pensar que tan solo unos kilómetros más tarde un conductor despistado se le cruzaría por delante, y que en su maniobra por intentar esquivarlo perdería la vida.
El hombre no vio la moto, ni supo lo que causó, hasta que kilómetros más adelante fue detenido.
Unos días más tarde comentando esta desgracia con una amiga, ella me recordaba lo que tanta gente me recuerda a diario Que nadie escapa a su destino. ¿El destino? -le respondí-. Yo no creo en el destino. Aquí tuvimos un debate en el que ella, que cree ciegamente en el destino obtuvo un consuelo. Y en el que yo, que creo en todo caso, en la fatalidad evitable, no obtuve consuelo alguno. Y pensé en esa madre, y en la de veces que a lo largo de su vida se arrepentiría de haber dado el sí. En todo ese infierno en el que no hallaría consuelo; independientemente de que fuese por destino, o por fatalidad que nadie pudo evitar.
Entre la actitud de mi amiga y la mía, existe un abismo irreconciliable, en el que ella al menos sale reconfortada. Para quienes somos reacios a creer en destinos existe siempre un tira y afloja que ni descansa, ni deja descansar a los demás. Tendemos a prevenir a quienes queremos hasta límites desorbitados, lo reconozco, como una enfermedad que no conseguimos curar. Y destino o fatalidad no descansan nunca. NI dejan descansar.
martes, 29 de mayo de 2012
Lo que saben de ti que nunca fue cierto...
Conozco a una madre que es capaz de cualquier cosa por hacerse con todos los libros que quiere leer de la biblioteca. No es una madre común, es un monstruo devora libros que picotea aquí y allá, y entre tanto picoteo, algunas veces consigue leer un libro de verdad.
A esta madre un día su hijo adolescente le recriminó que valiéndose de su carnet de la biblioteca, sacase libros tan cutres a su nombre. Le expuso que cualquiera que mirase los títulos que él -aparentemente- había sacado en los últimos años, de la red de bibliotecas, se pensaría que estaba mal de la cabeza, y que no era así. Que los libros que él leía no tenían nada que ver con el riego de las orquídeas, la decoración de interiores, romanticismo cutre, rutas por la Asturias frondosa, psicología adolescente, clásicos de todos los tiempos elegidos a dedo, ni demás conglomerado solo apto para cerebros atropellados. Le hizo saber además que no era normal hacerse con todos los carnets de la familia y usarlos casi todos a la vez. Ni apilar tal cantidad de libros disonantes entre sí sobre la mesa del salón, porque cualquiera que dedicase tiempo a ojearlos de verdad, en tal desorden, terminaría luchando contra molinos de viento imaginarios.
La madre se mofó de su sensibilidad agudizada. Y le dijo que quienes están trabajando en las bibliotecas no se dedican a juzgar a los demás, ni a espiarles la vida. Por respuesta su hijo adolescente alzó las cejas y la miró con sorna, antes de decirle un simple: Ya, eso te crees tú.
Mientras leía esta entrada de blog hace unos días me pregunté algo que me pregunto con frecuencia antes de pasar página y dejar la mente en blanco al menos por una vez ¿Qué podría la gente aseverar sobre mí, que yo no sé, leyendo este blog?
Cualquiera sabe...
A esta madre un día su hijo adolescente le recriminó que valiéndose de su carnet de la biblioteca, sacase libros tan cutres a su nombre. Le expuso que cualquiera que mirase los títulos que él -aparentemente- había sacado en los últimos años, de la red de bibliotecas, se pensaría que estaba mal de la cabeza, y que no era así. Que los libros que él leía no tenían nada que ver con el riego de las orquídeas, la decoración de interiores, romanticismo cutre, rutas por la Asturias frondosa, psicología adolescente, clásicos de todos los tiempos elegidos a dedo, ni demás conglomerado solo apto para cerebros atropellados. Le hizo saber además que no era normal hacerse con todos los carnets de la familia y usarlos casi todos a la vez. Ni apilar tal cantidad de libros disonantes entre sí sobre la mesa del salón, porque cualquiera que dedicase tiempo a ojearlos de verdad, en tal desorden, terminaría luchando contra molinos de viento imaginarios.
La madre se mofó de su sensibilidad agudizada. Y le dijo que quienes están trabajando en las bibliotecas no se dedican a juzgar a los demás, ni a espiarles la vida. Por respuesta su hijo adolescente alzó las cejas y la miró con sorna, antes de decirle un simple: Ya, eso te crees tú.
Mientras leía esta entrada de blog hace unos días me pregunté algo que me pregunto con frecuencia antes de pasar página y dejar la mente en blanco al menos por una vez ¿Qué podría la gente aseverar sobre mí, que yo no sé, leyendo este blog?
Cualquiera sabe...
lunes, 28 de mayo de 2012
Seguimos con el debate
Sigo recopilando información sobre el tema. Y después de leída esta entrada no me queda más que sonreír. Si hay algo que de verdad tengo claro es que un escritor escribe para ser leído. Al menos en caso de que decida publicar su obra en el soporte que sea.
Ella asegura que muchos de los que creen escribir escribir no escriben. Tuve que reírme al leerlo, aunque no lo expuso exactamente así. Y en eso estamos de acuerdo. Me suena a ese dicho tan antiguo de A río revuelto ganancia de pescadores. De nuevo es el lector quien deberá decidir.
Muchos libros que a mí me han gustado han sido criticados por otros. Y a mí me han gustado. Me han aportado algo. Me han dado soluciones incluso. Y de alguna manera los he hecho míos. El hecho de que a ese otro no le hayan surtido el mismo efecto no hace ese libro mejor o peor. Un libro es un libro. Y quizá como lectores no todos encontramos lo mismo.
Quizá un escritor cuente una historia que necesita contar, y un lector lea una historia que necesite leer. Y ambos, aún partiendo de lugares remotos, lleguen a un mismo lugar en que ambos puedan aprender.
¿Quien podría asegurar que lo aprendido no ha sido valioso?
Seguimos con el debate
Ella asegura que muchos de los que creen escribir escribir no escriben. Tuve que reírme al leerlo, aunque no lo expuso exactamente así. Y en eso estamos de acuerdo. Me suena a ese dicho tan antiguo de A río revuelto ganancia de pescadores. De nuevo es el lector quien deberá decidir.
Muchos libros que a mí me han gustado han sido criticados por otros. Y a mí me han gustado. Me han aportado algo. Me han dado soluciones incluso. Y de alguna manera los he hecho míos. El hecho de que a ese otro no le hayan surtido el mismo efecto no hace ese libro mejor o peor. Un libro es un libro. Y quizá como lectores no todos encontramos lo mismo.
Quizá un escritor cuente una historia que necesita contar, y un lector lea una historia que necesite leer. Y ambos, aún partiendo de lugares remotos, lleguen a un mismo lugar en que ambos puedan aprender.
¿Quien podría asegurar que lo aprendido no ha sido valioso?
Seguimos con el debate
sábado, 26 de mayo de 2012
Autores independientes
Son aquellos que buscan su camino entre todos los que ofrece la vida. Aquellos que tienen claro lo que quieren, cómo lo quieren y que además saben explicarlo a los demás.
Es un tema que suscita debates y opiniones diferentes. Yo evalúo y sopeso, y me quedo con lo positivo, que al final el lector será quien elegirá. Será como mirar el cielo y escoger la nube más atrayente de todas, o como mirar el mar y elegir la ola perfecta, como mirar el campo y escoger la flor de entre todas más hermosa. Será como sumar.
viernes, 25 de mayo de 2012
Asturias sin carbón
En estas semanas los mineros están cortando carreteras para que la gente sea consciente de su situación. Y ahí, detenida durante retenciones kilométricas puedo sentir su temor a ese futuro incierto que alguien designa. Puedo hacer recapitulación de todo lo que la minería ha significado en mi vida.
He crecido escuchando canciones dedicadas a ese trabajo tan duro. He sido testigo de incontables desgracias filmadas por televisión desde que tengo uso de razón. Conozco gente minera que ha seguido los pasos de sus abuelos o bisabuelos, familias enteras, que se han pasado el trabajo como tradición. Y siento que si se mueren las minas asturianas se muere una parte de lo que somos los asturianos, que ya sabemos de defunciones marcadas por los de afuera. Así se nos murió la ganadería, y toda nuestra vida cambió.
Son otros tiempos, nos dicen. Sí, son otros tiempos. Y hay que evolucionar y cambiar, y adaptarse y avanzar, sí, ¿pero a que precio? De un tiempo a esta parte miro a esta Asturias y no la reconozco. Los veranos se nos llenan de turistas y los inviernos quedamos cuatro gatos. Todo es asfalto a nuestro alrededor. Todo es prisa y consumo, todo está cambiado, puesto que pertenezco al lugar que crece y crece sin ton ni son. Solo cuando vuelvo a los pueblos semidesiertos porque solo quedan ancianos, siento que vuelvo al lugar de donde soy. Un lugar donde todo era verde y todo silencio, y había cientos de vacas a mi alrededor. Ahora en esos pueblos ni hay vacas. Evolucionamos sí, pero en cierta forma a peor.
Cuando una parte de nuestra historia se muere se muere una parte de nosotros. De lo que fuimos, de lo que somos. El hecho de que sea por mandato y bajo un decreto no lo convierte en mejor.
Asturias sin carbón
He crecido escuchando canciones dedicadas a ese trabajo tan duro. He sido testigo de incontables desgracias filmadas por televisión desde que tengo uso de razón. Conozco gente minera que ha seguido los pasos de sus abuelos o bisabuelos, familias enteras, que se han pasado el trabajo como tradición. Y siento que si se mueren las minas asturianas se muere una parte de lo que somos los asturianos, que ya sabemos de defunciones marcadas por los de afuera. Así se nos murió la ganadería, y toda nuestra vida cambió.
Son otros tiempos, nos dicen. Sí, son otros tiempos. Y hay que evolucionar y cambiar, y adaptarse y avanzar, sí, ¿pero a que precio? De un tiempo a esta parte miro a esta Asturias y no la reconozco. Los veranos se nos llenan de turistas y los inviernos quedamos cuatro gatos. Todo es asfalto a nuestro alrededor. Todo es prisa y consumo, todo está cambiado, puesto que pertenezco al lugar que crece y crece sin ton ni son. Solo cuando vuelvo a los pueblos semidesiertos porque solo quedan ancianos, siento que vuelvo al lugar de donde soy. Un lugar donde todo era verde y todo silencio, y había cientos de vacas a mi alrededor. Ahora en esos pueblos ni hay vacas. Evolucionamos sí, pero en cierta forma a peor.
Cuando una parte de nuestra historia se muere se muere una parte de nosotros. De lo que fuimos, de lo que somos. El hecho de que sea por mandato y bajo un decreto no lo convierte en mejor.
Asturias sin carbón
jueves, 24 de mayo de 2012
Sabed que para vosotros no escribo...
Os cuento algo que me sucede, en la vida diaria me encuentro con personas que no valen la pena, son escasas, la verdad, pero son gente que yo no quisiera que supieran nada de mí. Y cuando digo nada es más que eso; nada de nada. A veces me ven pasar de soslayo más rápida que el viento y me llaman, puedo hacerme la sorda, es sencillo, puedo apurar el paso, pero al final, lo que tienen de común estas personas es que pagarían todo lo que tienen y lo que no por saber algo de mí, y sea como sea me atrapan. Quizá con una carrera de fondo y una mano en mi hombro, un saludo aparentemente cordial y una frase promedio: ¿Cómo te va? Mi respuesta es Como siempre, y aunque parezca raro en mí es todo cuanto estoy dispuesta a contar. Entonces, como siempre ellas no cuentan nada de su vida, es lo que tienen este tipo de personas. Y tardan cuatro segundos en volver a indagar, no sobre mí, saben que de mí no les contaré nada, sino sobre gente común, vecinos, primos de vecinos, hijos de vecinos, compañeras de escuela, y el círculo más amplio que quepa imaginar. De lo cual me sacan lo mismo, ni una palabra. Pero me llevo información que no me importa nada de nada, que si se separó menganito por esto y aquello. Que si me enteré que esto y lo otro. Que si no se quien le dijo que no se cuantos lo otro y lo demás. Creo que es imposible que no se me note la cara de vinagre, de modo que insisto en la prisa y a veces de forma muy grosera me marcho sin más. Da lo mismo, este tipo de personas nunca se enfada, parecen harto programadas para rajar y rajar. A diestro y siniestro. A toda hora y lugar.
Mientras estoy hablando con ellas o ellos, que haberlos hailos, me llega un pensamiento recurrente: por una desgracia enorme que no puedo descrifrar, esa persona se entera de que tengo blog. Y ha tenido acceso a leer todo lo que tengo escrito aquí. Aunque no lo parezca un día tras otro me afano en intentar dejar aquí algo que valga la pena. Algo que me resulte hermoso. Puede que no lo parezca, pero intento un día tras otro traer hermosura a este lugar. Vestirlo de colores que valgan la pena. Compartir algo valioso con los demás. Con gente que sea como esa gente que es valiosa para mí. Dejo descartada como si pudiera, a la gente que solo sabe hacer añicos a los demás. Esa gente que critica a todo y a todos. Que en vez de buscar lo que nos une, a todos los seres del planeta, escarba lo que nos confronta. Acentúa lo que nos divide, multiplica lo que nos traiciona. Sé que son ellos el motivo por el que temo tener blog: porque escribo para todo el mundo; menos para ellos. Esos que utilizan las palabras como balas. Que están siempre dispuestos a sangrar a los demás. Esos que mantengo lejos en mi vida diaria. Y lejos de los demás.
Mientras estoy hablando con ellas o ellos, que haberlos hailos, me llega un pensamiento recurrente: por una desgracia enorme que no puedo descrifrar, esa persona se entera de que tengo blog. Y ha tenido acceso a leer todo lo que tengo escrito aquí. Aunque no lo parezca un día tras otro me afano en intentar dejar aquí algo que valga la pena. Algo que me resulte hermoso. Puede que no lo parezca, pero intento un día tras otro traer hermosura a este lugar. Vestirlo de colores que valgan la pena. Compartir algo valioso con los demás. Con gente que sea como esa gente que es valiosa para mí. Dejo descartada como si pudiera, a la gente que solo sabe hacer añicos a los demás. Esa gente que critica a todo y a todos. Que en vez de buscar lo que nos une, a todos los seres del planeta, escarba lo que nos confronta. Acentúa lo que nos divide, multiplica lo que nos traiciona. Sé que son ellos el motivo por el que temo tener blog: porque escribo para todo el mundo; menos para ellos. Esos que utilizan las palabras como balas. Que están siempre dispuestos a sangrar a los demás. Esos que mantengo lejos en mi vida diaria. Y lejos de los demás.
miércoles, 23 de mayo de 2012
Noticias preocupantes
De un tiempo a esta parte se suceden los comentarios sobre la crisis en mi entorno. Yo siempre digo lo mismo, que pertenezco al tipo de familias en que toda la vida se ha estado en crisis, y no obstante podemos considerarnos más ricos que la media, porque damos importancia a otras cosas que para los ricos de verdad no tienen valor; por eso porque no lo tienen.Y son las bases que sustentan una vida feliz.
Ante mi falta de alarmismo, no es raro que vuelvan a insistir en que la crisis de ahora es peor. Quizá sí, quizá lo sea, porque esta crisis de ahora deja a los jóvenes sin poder hacer planes de futuro. Les cierra puertas hacia el mundo laboral que a estas horas ya deberían tener abiertas . Les pone los alquileres por las nubes. Y se quedan a vivir en las casas de sus padres, frustrados porque no pueden comenzar la vida que de poder elegir, elegirían sin pensar. Y con ello alguno se hace más viva la vida, menos consecuente o responsable, más dado a cumplirse caprichos, más egoísta si se quiere, y tarda más en madurar. En comparación a veinticinco años atrás en que más o menos todo aquel que quería encontraba sitio donde trabajar. A día de hoy no es tan fácil, y además se cuenta con lo mucho que se ha ido encareciendo la vida. Amén de todo cuanto ellos valoran la comodidad, por eso, porque no tienen desarrollado el músculo laboral. No porque no quieran, sino por falta de oportunidad. Esta crisis se ceba sobre todo con ellos, con quienes deben recoger el testigo en busca de su primer empleo, aquel que nadie les da.
En estos días se hacía público un informe de Unicef que dice que en España 2.200.000 niños viven por debajo del umbral de la pobreza. Antes el lugar más desfavorecido lo ocupaban los ancianos, y ahora lo ocupan los niños, (qué pena de sociedad). Noticias preocupantes, como digo, y quizá sea cierto, quizá esta crisis sea la peor de todas las crisis que hemos tenido. Algo debería cambiar de forma drástica desde ya.
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Ante mi falta de alarmismo, no es raro que vuelvan a insistir en que la crisis de ahora es peor. Quizá sí, quizá lo sea, porque esta crisis de ahora deja a los jóvenes sin poder hacer planes de futuro. Les cierra puertas hacia el mundo laboral que a estas horas ya deberían tener abiertas . Les pone los alquileres por las nubes. Y se quedan a vivir en las casas de sus padres, frustrados porque no pueden comenzar la vida que de poder elegir, elegirían sin pensar. Y con ello alguno se hace más viva la vida, menos consecuente o responsable, más dado a cumplirse caprichos, más egoísta si se quiere, y tarda más en madurar. En comparación a veinticinco años atrás en que más o menos todo aquel que quería encontraba sitio donde trabajar. A día de hoy no es tan fácil, y además se cuenta con lo mucho que se ha ido encareciendo la vida. Amén de todo cuanto ellos valoran la comodidad, por eso, porque no tienen desarrollado el músculo laboral. No porque no quieran, sino por falta de oportunidad. Esta crisis se ceba sobre todo con ellos, con quienes deben recoger el testigo en busca de su primer empleo, aquel que nadie les da.
En estos días se hacía público un informe de Unicef que dice que en España 2.200.000 niños viven por debajo del umbral de la pobreza. Antes el lugar más desfavorecido lo ocupaban los ancianos, y ahora lo ocupan los niños, (qué pena de sociedad). Noticias preocupantes, como digo, y quizá sea cierto, quizá esta crisis sea la peor de todas las crisis que hemos tenido. Algo debería cambiar de forma drástica desde ya.
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martes, 22 de mayo de 2012
¿Cómo se sube una novela a Amazon?
Llevaba tiempo haciéndome esta pregunta y hace apenas unos minutos busqué la respuesta en Youtube. Creo que me queda por delante un gran trabajo en todos los aspectos, pero que algún día en algún plazo de tiempo, el que sea, iré subiendo alguna de mis novelas a esa plataforma. La pregunta es si lo haré al margen de este blog, y es otra pregunta para la que aún no tengo respuesta. Lo que sé es que debo cambiar de costumbres, dirigirme a primera hora de la mañana al ordenador desconectado de Internet y retomar las cuatro horas mínimas de trabajo, cinco días de la semana.
Cuando un trabajo que sabes que tienes que hacer te espera, hay una espinita que de cuando en cuando se te clava en la piel, y una cierta ansiedad que solo remite cuando te pones a él. Ese es el motivo por el que escribo, el mismo motivo por el que nunca lo dejaré. Hay cierta tensión que solamente se va cuando escribo, un trabajo que queda hecho cuando me pongo a él. Con más o menos sentido pero está, y desde que esto sucede mi vida entera cobró sentido. Escribir es como encajar las piezas de un puzle. Cada una tiene su sitio, y cuando logras terminar varios trozos de puzles, queda una especie de orden que te amplia la comprensión de todo y del mundo. Es algo tan gratificante que lo recomendaría a todo el mundo.
Como subir una novela a Amazon
Cuando un trabajo que sabes que tienes que hacer te espera, hay una espinita que de cuando en cuando se te clava en la piel, y una cierta ansiedad que solo remite cuando te pones a él. Ese es el motivo por el que escribo, el mismo motivo por el que nunca lo dejaré. Hay cierta tensión que solamente se va cuando escribo, un trabajo que queda hecho cuando me pongo a él. Con más o menos sentido pero está, y desde que esto sucede mi vida entera cobró sentido. Escribir es como encajar las piezas de un puzle. Cada una tiene su sitio, y cuando logras terminar varios trozos de puzles, queda una especie de orden que te amplia la comprensión de todo y del mundo. Es algo tan gratificante que lo recomendaría a todo el mundo.
Como subir una novela a Amazon
lunes, 21 de mayo de 2012
Mamá Tunza
La historia de Mamá Tunza es una de esas historias que te reconcilian con la vida, a veces tan injusta. Es una historia de nace de mucho dolor, pues todo niño que vague abandonado por las calles, contiene dentro de sí todo el dolor que pueda el mundo albergar. Sin embargo, el hecho de que una mujer, analfabeta, que ha trabajado 19 años como criada, y que traído al mundo 4 hijos propios, termine convertida en la madre que cuida a 350 niños abandonados en las calles; es la demostración de que hace más quien quiere que quien puede.
La vida de Mamá Tunza cambió el día que encontró en la basura a una niña casi recién nacida abandonada, y sin pensárselo dos veces se la llevó a casa, y la amamantó. Desde ese mismo día de hace 14 años ha ido encontrando niños abandonados y se los ha ido llevando a casa. Ya tiene 350. En su lengua, Mamá Tunza, significa La madre que te cuida. Eso es para esos 350 niños esta mujer, la madre que ha cuidado que no les falte de nada.
Desde toda la tristeza que encierra esta historia, está la gratificación de conocer a gente capaz de llevar a cabo una labor como la suya. A veces me pregunto para qué tengo blog, y no hallo la respuesta. Quizá tenga blog para encontrar a personas como ella y darles personalmente mi gratitud desde aquí. Porque el mayor lujo del mundo es que exista personas como ella. Aparentemente normales, pero fuera de toda normalidad; gente extraordinaria de extraordinaria grandeza. Gentes que no tienen nada y son capaces de brindar hasta lo que no tienen a los demás.
A muchos dirigentes de la tierra, que hacen todo lo contrario: tienen todo lo que les damos y se lo quedan. Debería caérseles la cara de vergüenza. Yo me quedo con la pena de que todo nuestro dinero no llegue directamente a las manos de personas como ella: Mamá Tunza. Quién sabe todos los milagros que haría ella.
Os invito a ver los 11 minutos que dura este vídeo. Os aseguro que pocas cosas en esta vida valen tanto la pena.
La historia de Mamá Tunza
Junto al vídeo de Mamá Tunza, dejo el de otra madre coraje, que han titulado:
La mujer más bella del mundo
La vida de Mamá Tunza cambió el día que encontró en la basura a una niña casi recién nacida abandonada, y sin pensárselo dos veces se la llevó a casa, y la amamantó. Desde ese mismo día de hace 14 años ha ido encontrando niños abandonados y se los ha ido llevando a casa. Ya tiene 350. En su lengua, Mamá Tunza, significa La madre que te cuida. Eso es para esos 350 niños esta mujer, la madre que ha cuidado que no les falte de nada.
Desde toda la tristeza que encierra esta historia, está la gratificación de conocer a gente capaz de llevar a cabo una labor como la suya. A veces me pregunto para qué tengo blog, y no hallo la respuesta. Quizá tenga blog para encontrar a personas como ella y darles personalmente mi gratitud desde aquí. Porque el mayor lujo del mundo es que exista personas como ella. Aparentemente normales, pero fuera de toda normalidad; gente extraordinaria de extraordinaria grandeza. Gentes que no tienen nada y son capaces de brindar hasta lo que no tienen a los demás.
A muchos dirigentes de la tierra, que hacen todo lo contrario: tienen todo lo que les damos y se lo quedan. Debería caérseles la cara de vergüenza. Yo me quedo con la pena de que todo nuestro dinero no llegue directamente a las manos de personas como ella: Mamá Tunza. Quién sabe todos los milagros que haría ella.
Os invito a ver los 11 minutos que dura este vídeo. Os aseguro que pocas cosas en esta vida valen tanto la pena.
La historia de Mamá Tunza
Junto al vídeo de Mamá Tunza, dejo el de otra madre coraje, que han titulado:
La mujer más bella del mundo
sábado, 19 de mayo de 2012
Democracia sin libertad
A veces uno se levanta tan gris como el día, y mientras desayuna, ojea un periódico que hasta entonces no ha tenido tiempo de mirar. Uno del que destacaría muy pocas cosas quizá. Pero en el que de pronto encuentra algo que vale la pena recortar, para leer de cuando en cuando, y no olvidar.
Aquello que se ha pensado tantas veces y no se supo contar, está ahí, tan impecablemente contado, que solo queda disfrutarlo para después compartirlo.
viernes, 18 de mayo de 2012
Trabajo y placer
Hace unos días leía una entrada de blog que resolvió por si sola un conflicto interno que yo albergaba, desde hace años. Desde entonces he ido haciendo una serie de ajustes, que hasta el momento no han dado resultado. Uno no se pone a escribir cuando lo programa, sino cuando surge, al menos en mi caso. Además no me gusta releerme, es por eso que cuando intento corregir viejas obras, me sucede lo mismo que cuando intento releer un libro: ya me sé la historia y como no puedo sorprenderme párrafo a párrafo me aburro, y como me aburro, lo dejo. De modo que así es imposible aprender.
Suelo ser muy lenta leyendo, porque ahora no solo leo, sino que además cuestiono, memorizo estructuras, tiro de hilos, descubro costuras, deshago entuertos. Ya no puedo envolverme en la magia aparente de todo libro, sino que anticipo hechos; cuando encuentro un pequeño guijarro sé que no es por casualidad, sino un efecto, que me anticipa lo que dará la vuelta, de modo que aunque aparentemente vamos hacia adelante, ya sé que volveremos hacia atrás. Leer sigue siendo placentero, pero ya no tan sorprendente, ya no tan perfecto. Eso hace que abandone varias lecturas durante todo el año, pues cualquier libro predecible me aburre de forma mortal, a no ser que esté escrito con una prosa que distraiga mi atención, que me atrape como no supo hacerlo el libro. Ahora estoy leyendo Busca mi rostro, sorprendida porque me parece un libro redondo. Lleno de prosa poética, imprevistos, idas y venidas que no te esperas, sucesos que escapan a toda premeditación; frases de nota. Y si soy lenta leyendo un libro que me gusta un poco, aún soy más lenta leyendo uno que me atrapa de lleno. Lo leo como una clase de literatura en vivo y en directo, porque cada autor se conforma de todos los autores que ha leído, y cada voz suena según sus libros preferidos. Si algo de uno u otro es afín, la lectura se hace música en los oídos.
Pues bien, en esta entrada de blog, se cuenta algo en lo que quizá nunca, de una forma consciente había reparado. Que quizá me explique el porqué de un tiempo a esta parte apenas avanzo con mis relatos. El otro motivo supongo que es porque mis relatos siempre terminan saliendo de algo que me ha llamado la atención de los sucesos diarios. Y esos puedo abordarlos directamente desde aquí, dedicarles una entrada de blog, acertada o no, y quitarme los reconcomios para que dejen de herir, al menos en la superficie, y que adormilados se dejen almacenar en mí, para quizá regresar envueltos en otros personajes e historias. Porque un escritor se forja en ese día a día que le va viendo crecer.
Suelo ser muy lenta leyendo, porque ahora no solo leo, sino que además cuestiono, memorizo estructuras, tiro de hilos, descubro costuras, deshago entuertos. Ya no puedo envolverme en la magia aparente de todo libro, sino que anticipo hechos; cuando encuentro un pequeño guijarro sé que no es por casualidad, sino un efecto, que me anticipa lo que dará la vuelta, de modo que aunque aparentemente vamos hacia adelante, ya sé que volveremos hacia atrás. Leer sigue siendo placentero, pero ya no tan sorprendente, ya no tan perfecto. Eso hace que abandone varias lecturas durante todo el año, pues cualquier libro predecible me aburre de forma mortal, a no ser que esté escrito con una prosa que distraiga mi atención, que me atrape como no supo hacerlo el libro. Ahora estoy leyendo Busca mi rostro, sorprendida porque me parece un libro redondo. Lleno de prosa poética, imprevistos, idas y venidas que no te esperas, sucesos que escapan a toda premeditación; frases de nota. Y si soy lenta leyendo un libro que me gusta un poco, aún soy más lenta leyendo uno que me atrapa de lleno. Lo leo como una clase de literatura en vivo y en directo, porque cada autor se conforma de todos los autores que ha leído, y cada voz suena según sus libros preferidos. Si algo de uno u otro es afín, la lectura se hace música en los oídos.
Pues bien, en esta entrada de blog, se cuenta algo en lo que quizá nunca, de una forma consciente había reparado. Que quizá me explique el porqué de un tiempo a esta parte apenas avanzo con mis relatos. El otro motivo supongo que es porque mis relatos siempre terminan saliendo de algo que me ha llamado la atención de los sucesos diarios. Y esos puedo abordarlos directamente desde aquí, dedicarles una entrada de blog, acertada o no, y quitarme los reconcomios para que dejen de herir, al menos en la superficie, y que adormilados se dejen almacenar en mí, para quizá regresar envueltos en otros personajes e historias. Porque un escritor se forja en ese día a día que le va viendo crecer.
jueves, 17 de mayo de 2012
Retazos...
Hay momentos que estando o no en fotografías serán siempre nuestros. Y nadie nos los podrá robar. Ni tan siquiera la muerte.
He aprendido que no importa tanto lo que se mira, sino la forma de mirar. Si se mira la vida con ojos dulces, la vida es dulce; aún con toda la amargura que nos venga a dejar.
He aprendido que no importa tanto lo que se mira, sino la forma de mirar. Si se mira la vida con ojos dulces, la vida es dulce; aún con toda la amargura que nos venga a dejar.
El peso de la ley
Ayer, siguiendo la noticia de la niña dejada a las puertas de una guardería, me inquietó escuchar que se está buscando a la madre para imputarle un delito de abandono. Que ya hay alguna pista y que se hará caer sobre ella todo el peso de la ley, bueno, al menos yo lo traduje así a mi escaso cerebro apolillado. Y me inquieté. Me pregunté porqué debía ser esa la fórmula y no otra. Porqué en el comienzo del año 2012, las instituciones siguen midiendo con diferente rasero a quienes tienen un sueldo de 4.000 euros ( bueno, en realidad no sé lo que cobra un ministro al mes; pongamos ahí la cantidad correspondiente) y a quienes tienen un sueldo 0 para pasar de a mes todo el año.
Por la nota que la mujer dejó escrita a mano, no tiene trabajo, ni casa. Empecemos por ahí, criar a un recién nacido en la calle es exponerlo a una muerte segura, por frío, por la imposibilidad de aseo que un bebé y una madre lactante, en caso de poder serlo, necesita. Ya no pensemos en si hay que alimentarlo con biberones. Es imposible cuidar de un bebé sin dormir, tan imposible como poder dormir en plena calle con un bebé; porque mientras la madre duerme, alguien puede robárselo con idéntica facilidad con que le robaría el monedero en caso de que tuviese. Eso en un principio, después tener un niño de meses es peor, y tener un niño de años ya no digamos. Un niño que tome conciencia del lugar que ocupa en la sociedad, un lugar tan diferente al que ocupan el resto de los niños que ve a diario. Echarle encima todo el peso de la ley a una mujer u hombre que no tiene nada es muy sencillo, porque no tiene donde esconderse. Echarlo encima de quienes desfalcan cantidades industriales de dinero, lo vemos a diario; eso ya es otra cosa, y a veces hasta ilusorio. Porque nos guste o no, el amparo de la ley también se compra, en esta sociedad de 2012 que a veces se me antoja tan arcaica.
Yo me pregunto, porqué siempre hay que seguir las fórmulas rígidas, porque a una mujer a la que se reprocha no haber buscado ayuda, porque quizá no creyó en la ayuda; no se le puede tender una mano al tiempo en que se presenta a su bebé desde todos los televisores del país, diciendo algo tan sencillo como: se ruega a la madre de este bebé, que se persone en la comisaría más cercana para estudiar su caso. Que no tenga miedo, que si quiere quedarse al niño la ayudaremos. Nos sobran recursos para hacerlo. Apuesto, del verbo apostar que en cuanto escuchase el mensaje llegaría hasta ellos y entre otras cosas se ahorrarían buscar.
Se reprocha que no haya buscado ayuda, al tiempo en que se demuestra que aún vivimos en una sociedad que está más preparada para cargar todo el peso de la ley, que para tender una mano a según quien. Desde las altas esferas todos deberían saber que cuando un hombre o mujer pierde su trabajo, no ingresa un euro; y en esta sociedad sin un euro todo cuanto te queda es vivir en la calle. Y en la calle nos guste o no nos guste saberlo, no se puede vivir. Malvivir todo cuanto se quiera; pero no vivir. Y ya sabemos en que consiste la diferencia.
Por la nota que la mujer dejó escrita a mano, no tiene trabajo, ni casa. Empecemos por ahí, criar a un recién nacido en la calle es exponerlo a una muerte segura, por frío, por la imposibilidad de aseo que un bebé y una madre lactante, en caso de poder serlo, necesita. Ya no pensemos en si hay que alimentarlo con biberones. Es imposible cuidar de un bebé sin dormir, tan imposible como poder dormir en plena calle con un bebé; porque mientras la madre duerme, alguien puede robárselo con idéntica facilidad con que le robaría el monedero en caso de que tuviese. Eso en un principio, después tener un niño de meses es peor, y tener un niño de años ya no digamos. Un niño que tome conciencia del lugar que ocupa en la sociedad, un lugar tan diferente al que ocupan el resto de los niños que ve a diario. Echarle encima todo el peso de la ley a una mujer u hombre que no tiene nada es muy sencillo, porque no tiene donde esconderse. Echarlo encima de quienes desfalcan cantidades industriales de dinero, lo vemos a diario; eso ya es otra cosa, y a veces hasta ilusorio. Porque nos guste o no, el amparo de la ley también se compra, en esta sociedad de 2012 que a veces se me antoja tan arcaica.
Yo me pregunto, porqué siempre hay que seguir las fórmulas rígidas, porque a una mujer a la que se reprocha no haber buscado ayuda, porque quizá no creyó en la ayuda; no se le puede tender una mano al tiempo en que se presenta a su bebé desde todos los televisores del país, diciendo algo tan sencillo como: se ruega a la madre de este bebé, que se persone en la comisaría más cercana para estudiar su caso. Que no tenga miedo, que si quiere quedarse al niño la ayudaremos. Nos sobran recursos para hacerlo. Apuesto, del verbo apostar que en cuanto escuchase el mensaje llegaría hasta ellos y entre otras cosas se ahorrarían buscar.
Se reprocha que no haya buscado ayuda, al tiempo en que se demuestra que aún vivimos en una sociedad que está más preparada para cargar todo el peso de la ley, que para tender una mano a según quien. Desde las altas esferas todos deberían saber que cuando un hombre o mujer pierde su trabajo, no ingresa un euro; y en esta sociedad sin un euro todo cuanto te queda es vivir en la calle. Y en la calle nos guste o no nos guste saberlo, no se puede vivir. Malvivir todo cuanto se quiera; pero no vivir. Y ya sabemos en que consiste la diferencia.
miércoles, 16 de mayo de 2012
Defender una vida
Una niña de seis horas de vida fue hallada dentro de una bolsa de deporte, acondicionada con una manta, que fue dejada a las puertas de una guardería. En una nota escrita por su madre se rogaba que la niña fuese llevada al hospital porque solo tenía seis horas de horas de vida. Y explicaba que no tenía trabajo, ni vivienda, y que fue abandonada por el padre de la niña en cuanto supo de su embarazo. Por último rogaba: No me juzguen, esto es lo más duro que he hecho en mi vida.
Al escuchar la noticia me puse a llorar. Porque las imágenes del telediario matinal mostraban a una niña rolliza y risueña, vestida de blanco y azul, que estaba feliz junto a una serie de personas que no sé bien quienes eran, por esa manía de los diarios de dar las noticias a saltos para que te quedes a verlo hasta después; y después no pude verlo ni ampliarlo, porque para ellos hay otras noticias machaconas que tienen más interés. Para mí no, para mí esta es la noticia del día.
No solo no te juzgo, puesto que yo no sé cuales son tus circunstancias. Sé algunos datos, como que en cuanto quedaste embarazada te abandonaron, en una sociedad que no suele afear esta conducta en un hombre, y sí destroza en cambio a la mujer que es madre sin tener pareja, ya menos por fortuna, pero aún. Al tiempo en que te recuerdo algo que quizá olvidaste: a tu hija le eras imprescindible para vivir mientras se formaba en tu vientre, y necesitaba de tu sangre y tu alimento para formarse y tener la oportunidad de ser. En esos meses quizá te tocó alimentarla como describía Miguel Hernández en la Nana de la cebolla, quién sabe, pero estuviste ahí al pie del cañón librando la batalla más dura de tu vida. Sacando adelante lo mejor de ti para traerlo al mundo y darle oportunidad de nacer. Por lo que parece pariste sola, y te aseguraste de que la niña estuviese bien en sus primeras horas de vida. Te imagino con la oreja pegada a su corazón escuchando cada latido, con toda la angustia de que se te fuese de las manos, pensando en cómo harías para cuidarla debidamente las próximas horas, los próximos días, los próximos meses... los próximos años. Y quizá ante una realidad más delicada aún de todo cuanto esperaste, la dejaste en manos de quien pudiese ofrecerle no solo un ahora, sino un futuro digno de ser vivido en las mejores condiciones. Pediste un médico urgente para tu niña, pero no para ti, que te mereces una vida tan buena como la que quieres para ella: la que saliste a buscar a las mismas puertas de la guardería en que seguramente encontraste, cada día , niños bien nutridos y juguetones, compartiendo todas las horas felices de su infancia. Niños con padres y madres que a diario los iban a dejar y a recoger con un cálido abrazo, y unos besos más dulces que la miel. Fue ese futuro de risas y alegrías lo que seguramente te llevó a dejarla allí, y seguramente esperar a que alguien la encontrase y se la llevase de ti.
No solo no te juzgo sino que me parece el gesto de amor más grande que una madre pueda dar. Saber diferenciar entre lo que conviene o no conviene a sus hijos. Apostar por su bien antes que por el propio. Defender su vida pese a la más terrible adversidad. A estas horas ya sabrás que hay muchos padres esperando poder adoptarla. Padres que podrán cuidarla con todo ese amor que tú quisiste para ella.
A estas horas sabes que quizá te hayas quedado sin ella para siempre, pero que siempre estará en ti, en el hueco de tu vientre, en los restos de tu sangre, en el latir de tu oído, en espacio de tu abrazo. Sabes que al fondo de tu conciencia siempre quedará ese amargo remordimiento, ese crujir, por no tenerla cada segundo de su vida junto a ti. Sabes que tendrás que convivir con ello y que no será fácil, esas razones girando al fondo de tu conciencia una y otra vez. Que irán y volverán al compás de los vientos sin previo aviso.
Pero cada día de tu vida deberías sentirte satisfecha por haber ganado esa guerra que otros pierden, dejando una bolsa cerrada con un niño recién nacido muerto, en el fondo más oculto de un sucio contenedor.
Te recuerdo algo que no quiero que olvides nunca. Esta mañana una niña rolliza y risueña ha saludado al mundo desde su bolsa de deporte. Ha podido hacerlo porque mientras te necesitó, SOLO A TI, para estar viva, estuviste ahí. A cada latido de vida, como un reloj.
La noticia se detalla aquí
Al escuchar la noticia me puse a llorar. Porque las imágenes del telediario matinal mostraban a una niña rolliza y risueña, vestida de blanco y azul, que estaba feliz junto a una serie de personas que no sé bien quienes eran, por esa manía de los diarios de dar las noticias a saltos para que te quedes a verlo hasta después; y después no pude verlo ni ampliarlo, porque para ellos hay otras noticias machaconas que tienen más interés. Para mí no, para mí esta es la noticia del día.
No solo no te juzgo, puesto que yo no sé cuales son tus circunstancias. Sé algunos datos, como que en cuanto quedaste embarazada te abandonaron, en una sociedad que no suele afear esta conducta en un hombre, y sí destroza en cambio a la mujer que es madre sin tener pareja, ya menos por fortuna, pero aún. Al tiempo en que te recuerdo algo que quizá olvidaste: a tu hija le eras imprescindible para vivir mientras se formaba en tu vientre, y necesitaba de tu sangre y tu alimento para formarse y tener la oportunidad de ser. En esos meses quizá te tocó alimentarla como describía Miguel Hernández en la Nana de la cebolla, quién sabe, pero estuviste ahí al pie del cañón librando la batalla más dura de tu vida. Sacando adelante lo mejor de ti para traerlo al mundo y darle oportunidad de nacer. Por lo que parece pariste sola, y te aseguraste de que la niña estuviese bien en sus primeras horas de vida. Te imagino con la oreja pegada a su corazón escuchando cada latido, con toda la angustia de que se te fuese de las manos, pensando en cómo harías para cuidarla debidamente las próximas horas, los próximos días, los próximos meses... los próximos años. Y quizá ante una realidad más delicada aún de todo cuanto esperaste, la dejaste en manos de quien pudiese ofrecerle no solo un ahora, sino un futuro digno de ser vivido en las mejores condiciones. Pediste un médico urgente para tu niña, pero no para ti, que te mereces una vida tan buena como la que quieres para ella: la que saliste a buscar a las mismas puertas de la guardería en que seguramente encontraste, cada día , niños bien nutridos y juguetones, compartiendo todas las horas felices de su infancia. Niños con padres y madres que a diario los iban a dejar y a recoger con un cálido abrazo, y unos besos más dulces que la miel. Fue ese futuro de risas y alegrías lo que seguramente te llevó a dejarla allí, y seguramente esperar a que alguien la encontrase y se la llevase de ti.
No solo no te juzgo sino que me parece el gesto de amor más grande que una madre pueda dar. Saber diferenciar entre lo que conviene o no conviene a sus hijos. Apostar por su bien antes que por el propio. Defender su vida pese a la más terrible adversidad. A estas horas ya sabrás que hay muchos padres esperando poder adoptarla. Padres que podrán cuidarla con todo ese amor que tú quisiste para ella.
A estas horas sabes que quizá te hayas quedado sin ella para siempre, pero que siempre estará en ti, en el hueco de tu vientre, en los restos de tu sangre, en el latir de tu oído, en espacio de tu abrazo. Sabes que al fondo de tu conciencia siempre quedará ese amargo remordimiento, ese crujir, por no tenerla cada segundo de su vida junto a ti. Sabes que tendrás que convivir con ello y que no será fácil, esas razones girando al fondo de tu conciencia una y otra vez. Que irán y volverán al compás de los vientos sin previo aviso.
Pero cada día de tu vida deberías sentirte satisfecha por haber ganado esa guerra que otros pierden, dejando una bolsa cerrada con un niño recién nacido muerto, en el fondo más oculto de un sucio contenedor.
Te recuerdo algo que no quiero que olvides nunca. Esta mañana una niña rolliza y risueña ha saludado al mundo desde su bolsa de deporte. Ha podido hacerlo porque mientras te necesitó, SOLO A TI, para estar viva, estuviste ahí. A cada latido de vida, como un reloj.
La noticia se detalla aquí
martes, 15 de mayo de 2012
El lugar donde estoy, es aquí
De un tiempo a esta parte, con la comodidad del día a día y esa confianza relajada que al final nos terminará matando, ando hilando todo el día. Recién me han devuelto a la vida el ordenador desvencijado de todas mis pesadillas, ese que quizá por hacerme un bien y dejarme respirar un día se apagó, ese que nunca se conectó a internet y que jamás lo hará, para eso ya tengo los otros. Hace que se apagó más o menos el tiempo que lleva abierto este blog. El ordenador, seguramente harto de esa constancia que no se me puede negar, se atragantó de buenas a primeras y sufrió un shok, dijo hasta aquí llegamos y aunque así de primeras casi me muero con él, decidí que no iba a morirme por algo de lo que había hecho copias y recopias que guardaba en algún lugar difuso de un empotrado; donde están los scaners que ya ni miro, de lo que soy.
Pues eso, que con la comodidad de poder decir desde aquí de buenas a primeras lo que me venga en gana, sin que nadie me replique de malos modos o me recuerde lo loca que estoy, suelo andar por la casa sin saberlo, recogiendo al vuelo todo cuanto entra por mis audios. Porque aunque es algo que hasta hace relativamente poco no sabía, soy más auditiva que otra cosa, y ahí estoy, en cuanto oigo algo que cruje por dentro, salgo al paso de lo que escucho y doy mi opinión. Que muchas veces es un resumen novelado, o un ejemplo de ejemplos, o algo tan subjetivo y de corte personal que ya sean mis hijos o mi marido, se quedan parados frente a mí y me replican que estoy fatal. Que me dan unos arrebatos que antes no me daban y que digo cosas que no se pueden decir. Ya, ya sé que de modo literal no se puede decir a tus hijos que si siguen arrancándose por cualquier tontería con ese genio un día saldrán volando por la ventana de buenas a primeras y ya no volverán. Que les quedaría gasolina suficiente para llegar a Saturno y allí explotar. Sé que eso no puedo decirlo sin que se haga un silencio eterno y me miren como si mi última neurona diese vueltas y más vueltas sobre un eje difuso. Pero es que me gusta causar ese efecto, que nadie más pudiera lograr. Además de que a veces digo cosas tan metafóricas y coherentes en el modo y la forma, que es un ejercicio que no me puedo negar.
Y bien, todo esto bajo el cobijo de intimidad de la casa.
Ahora pensemos que un día de pronto tuviesen acceso a todo lo que hay aquí. Que entrasen por todas las casualidades que tiene el destino y se pusieran a leer este blog de principio a fin. Me imagino todos los reproches que tendría que oír, todas las alusiones a manicomios y zapatillas blancas. Amén de todos los extraños a quienes cuento mi vida sin que venga a cuento y bla bla bla. A veces lo pienso, y creo que es tan inevitable lo uno como lo otro; que me explaye aquí, y que algún día habrán de encontrarme. No en vano ellos tienen su sitio, uno mientras está en el trabajo y en la parada a tomarse un algo al salir. Y otros su grupo de amigos, su trabajo, sus idas y venidas; el instituto, sus lugares virtuales, sus salidas a discotecas y demás. Ellos tienen ocupaciones que facilitan su charleta diaria sin trascendencia, yo entre mi trabajo en la casa, y mi vicio de leer y escribir sin pausa ni prisa, vivo muchísimas horas diarias "encerrada" aquí, y disfruto como una enana en estos espacios virtuales donde reunidos estamos tantos a los que nos gusta escribir. En mi vida real es muy raro poder acceder al tipo de informaciones exquisitas que me encuentro por aquí. Afinidades, preocupaciones, risas, locuras, coherencias, y ese batiburrillo que se forma entre conexiones de aquí y allá.
Y es cierto, puede que un día me reprochen este sitio, les sobrarían razones: porque soy una cutre, por estoy medio loca, porque con una casa tan enorme y todo lo que tengo que hacer, porque además los animales, y esto y lo otro...y yo perdiendo el tiempo por aquí...Todo eso puedo comprenderlo, pero tendría bastante que decir en mi favor, esto es mi terapia contra todos mis males. El potaje de mis sabores y sinsabores. Mi línea de meta que comienza más allá del horizonte y llega hasta el último confín. El lugar donde nadie que me conozca tiene que aguantarme, mi forma de huir de todos y llegar a mí. No me sirve de excusa, pero es que a mi edad si algo ya no necesito son excusas. Estoy aquí porque la vida me permite estar viva, y porque esto es vivir para mí. Poner en palabras todo cuanto se me ocurra; incluso aquello que nunca se me debió ocurrir ;)
Él tiene más suerte, porque es más inteligente y mucho más coherente. Espero que me perdone por traerlo aquí, pero es que me ha parecido de nota.
Pues eso, que con la comodidad de poder decir desde aquí de buenas a primeras lo que me venga en gana, sin que nadie me replique de malos modos o me recuerde lo loca que estoy, suelo andar por la casa sin saberlo, recogiendo al vuelo todo cuanto entra por mis audios. Porque aunque es algo que hasta hace relativamente poco no sabía, soy más auditiva que otra cosa, y ahí estoy, en cuanto oigo algo que cruje por dentro, salgo al paso de lo que escucho y doy mi opinión. Que muchas veces es un resumen novelado, o un ejemplo de ejemplos, o algo tan subjetivo y de corte personal que ya sean mis hijos o mi marido, se quedan parados frente a mí y me replican que estoy fatal. Que me dan unos arrebatos que antes no me daban y que digo cosas que no se pueden decir. Ya, ya sé que de modo literal no se puede decir a tus hijos que si siguen arrancándose por cualquier tontería con ese genio un día saldrán volando por la ventana de buenas a primeras y ya no volverán. Que les quedaría gasolina suficiente para llegar a Saturno y allí explotar. Sé que eso no puedo decirlo sin que se haga un silencio eterno y me miren como si mi última neurona diese vueltas y más vueltas sobre un eje difuso. Pero es que me gusta causar ese efecto, que nadie más pudiera lograr. Además de que a veces digo cosas tan metafóricas y coherentes en el modo y la forma, que es un ejercicio que no me puedo negar.
Y bien, todo esto bajo el cobijo de intimidad de la casa.
Ahora pensemos que un día de pronto tuviesen acceso a todo lo que hay aquí. Que entrasen por todas las casualidades que tiene el destino y se pusieran a leer este blog de principio a fin. Me imagino todos los reproches que tendría que oír, todas las alusiones a manicomios y zapatillas blancas. Amén de todos los extraños a quienes cuento mi vida sin que venga a cuento y bla bla bla. A veces lo pienso, y creo que es tan inevitable lo uno como lo otro; que me explaye aquí, y que algún día habrán de encontrarme. No en vano ellos tienen su sitio, uno mientras está en el trabajo y en la parada a tomarse un algo al salir. Y otros su grupo de amigos, su trabajo, sus idas y venidas; el instituto, sus lugares virtuales, sus salidas a discotecas y demás. Ellos tienen ocupaciones que facilitan su charleta diaria sin trascendencia, yo entre mi trabajo en la casa, y mi vicio de leer y escribir sin pausa ni prisa, vivo muchísimas horas diarias "encerrada" aquí, y disfruto como una enana en estos espacios virtuales donde reunidos estamos tantos a los que nos gusta escribir. En mi vida real es muy raro poder acceder al tipo de informaciones exquisitas que me encuentro por aquí. Afinidades, preocupaciones, risas, locuras, coherencias, y ese batiburrillo que se forma entre conexiones de aquí y allá.
Y es cierto, puede que un día me reprochen este sitio, les sobrarían razones: porque soy una cutre, por estoy medio loca, porque con una casa tan enorme y todo lo que tengo que hacer, porque además los animales, y esto y lo otro...y yo perdiendo el tiempo por aquí...Todo eso puedo comprenderlo, pero tendría bastante que decir en mi favor, esto es mi terapia contra todos mis males. El potaje de mis sabores y sinsabores. Mi línea de meta que comienza más allá del horizonte y llega hasta el último confín. El lugar donde nadie que me conozca tiene que aguantarme, mi forma de huir de todos y llegar a mí. No me sirve de excusa, pero es que a mi edad si algo ya no necesito son excusas. Estoy aquí porque la vida me permite estar viva, y porque esto es vivir para mí. Poner en palabras todo cuanto se me ocurra; incluso aquello que nunca se me debió ocurrir ;)
Él tiene más suerte, porque es más inteligente y mucho más coherente. Espero que me perdone por traerlo aquí, pero es que me ha parecido de nota.
lunes, 14 de mayo de 2012
Dos naranjas enteras
Paulina es una madre controladora, de esas que exasperan a sus hijos. Que quiere saber siempre a donde van y con quien, que pone hora de llegada y hora de salida. El tipo de madre que persigue a sus hijos por la casa para que recuerden hacer lo que tienen que hacer. Que les pone a estudiar y hacer deberes sin dejar de recordarles que ese es el trabajo que tienen que hacer, el pasaporte a su futuro soñado. También es una madre que se adapta y cede, que les deja un espacio de libertad, que sopesa la cuerda que tiene en la mano y va soltando poco a poco, esperando ese punto cómodo desde los extremos, donde todo esté bien.
Paulina ha sido testigo durante muchos años de la mayor libertad que le ha dado a su hijo solo por el hecho de ser varón. Y cree que no es justo, pero que sin embargo es necesario porque la realidad pone de manifiesto que existe más riesgo para una mujer, una que sea lo bastante ingenua para creérselo todo. Y es por eso que como madre, no quiere ponérselo fácil al mundo. Pues bien, conoce madres que adaptan la fórmula contraria a la suya, niñas que se ennovian siendo solo unas niñas y van y vienen desde casa de sus novios, a cualquier hora y en total libertad. De la misma forma en que sus novios entran y salen de la suya, como Pedro por su casa, en un desorden que nadie quiere limitar. Admira a ese tipo de madres y al mismo tiempo casi se compadece de sus hijas, pues observándolas de cerca, vale que no estén siendo controladas por sus padres, pero terminan siendo controladas por sus novios. Y llega el día en que no pueden despegarse de él, porque es él quien marca sus pautas.
Si el chico es bueno y es serio, muy bien. Pero si es un pelagatos del tres al cuarto, un día se irá detrás de otra linda flor que asome su cabecita. Y la chica para entonces, ya sin amigas, se da cuenta de que poco a poco le han ido sitiando. Embaucando. Chuleando. Exprimiendo.
Paulina percibe la diferencia en que quizá ha ido criando a sus hijos, hembra o varón. Sabe que no es una gran mujer, que es solo confiada hasta cierto punto, que anda siempre con la mosca detrás de la oreja. Pero si algo tiene claro es que no ha criado medias naranjas que tengan que andar mendigando por su otra mitad; son naranjas enteras. Que buscarán en todo caso otra naranja igual, y no serán la suma de medio y medio. Serán la suma de uno más otro: Dos en total.
¿Es necesario controlar?
Paulina ha sido testigo durante muchos años de la mayor libertad que le ha dado a su hijo solo por el hecho de ser varón. Y cree que no es justo, pero que sin embargo es necesario porque la realidad pone de manifiesto que existe más riesgo para una mujer, una que sea lo bastante ingenua para creérselo todo. Y es por eso que como madre, no quiere ponérselo fácil al mundo. Pues bien, conoce madres que adaptan la fórmula contraria a la suya, niñas que se ennovian siendo solo unas niñas y van y vienen desde casa de sus novios, a cualquier hora y en total libertad. De la misma forma en que sus novios entran y salen de la suya, como Pedro por su casa, en un desorden que nadie quiere limitar. Admira a ese tipo de madres y al mismo tiempo casi se compadece de sus hijas, pues observándolas de cerca, vale que no estén siendo controladas por sus padres, pero terminan siendo controladas por sus novios. Y llega el día en que no pueden despegarse de él, porque es él quien marca sus pautas.
Si el chico es bueno y es serio, muy bien. Pero si es un pelagatos del tres al cuarto, un día se irá detrás de otra linda flor que asome su cabecita. Y la chica para entonces, ya sin amigas, se da cuenta de que poco a poco le han ido sitiando. Embaucando. Chuleando. Exprimiendo.
Paulina percibe la diferencia en que quizá ha ido criando a sus hijos, hembra o varón. Sabe que no es una gran mujer, que es solo confiada hasta cierto punto, que anda siempre con la mosca detrás de la oreja. Pero si algo tiene claro es que no ha criado medias naranjas que tengan que andar mendigando por su otra mitad; son naranjas enteras. Que buscarán en todo caso otra naranja igual, y no serán la suma de medio y medio. Serán la suma de uno más otro: Dos en total.
¿Es necesario controlar?
domingo, 13 de mayo de 2012
Cuestión de fe
En todas las cuestiones que tienen que ver con la fe hay que ser muy tolerante y saber aceptar las convicciones de los demás. Porque la fe es algo muy personal, como el tacto de la piel o el tono de nuestra voz. Opino que creer o descreer no te hace mejor ni peor. Tampoco más valiente o cobarde. Creo que depende de todo aquello que desde niños hemos ido construyendo sobre la fe. Como cualquier construcción que hecha con penas o alegrías se sostiene en pie. Se me ocurre que quizá quienes desde muy niños hemos visto la muerte de cerca, hemos construido arraigos que han ido creciendo en nosotros, como raíces ensartadas a nuestro ser.
Mi infancia sucedió al lado de una iglesia, y mi fe, certera o no, se fue formando un día tras otro enredada en sucesos. Más que mi fe, que es confusa e indefinida como yo, diría mi concepto de dios, no sé si en mayúscula o minúscula: en todo caso esa conciencia de un algo superior. Sobre la que cada persona en concreto tiene una opinión, para mí igual de válida la de quien cree, o de quien no.
Mi infancia sucedió al lado de una iglesia, y mi fe, certera o no, se fue formando un día tras otro enredada en sucesos. Más que mi fe, que es confusa e indefinida como yo, diría mi concepto de dios, no sé si en mayúscula o minúscula: en todo caso esa conciencia de un algo superior. Sobre la que cada persona en concreto tiene una opinión, para mí igual de válida la de quien cree, o de quien no.
sábado, 12 de mayo de 2012
Hay más
De lo que vemos a simple vista. De todo lo que nos dijeron que hay. De todas las casualidades que a veces se dan. Hay mucho más que aún no hemos recorrido, que aún no hemos aprendido. Mucho que vendrá.
¿Quién no lo ha pensado alguna vez? Pues bien, ya que hay más, ahora tiene su canción. Y como acabo de descubrirla, aquí la dejo. No está mal para una mañana de sábado en la que no pensaba publicar.
¿Quién no lo ha pensado alguna vez? Pues bien, ya que hay más, ahora tiene su canción. Y como acabo de descubrirla, aquí la dejo. No está mal para una mañana de sábado en la que no pensaba publicar.
viernes, 11 de mayo de 2012
La lucha por publicar
No siempre da sus frutos, pero está claro que todos los escritores que han publicado hasta la fecha, lo han conseguido por su tesón. Hay historias que nos emocionan más que otras. A mí suelen emocionarme las que parten de una verdad, de algo que se ha vivido en primera persona. Historias de superación, que nos demuestran que en medio del peor escenario uno puede conseguir aquello que se proponga. Que una cosa son las circunstancias y otra cosa lo que se consigue pese a las circunstancias.
No leí la novela, de modo que poco más puedo contar que lo que su autora ha venido contando. Y no voy a desvelarlo porque lo cuenta en su blog. Admiro su empeño en que el mundo entero conociera esta historia, porque la historia de Waldek, es sobre todo, contada por quien la cuenta, una historia de amor.
Enhorabuena Blanca
No leí la novela, de modo que poco más puedo contar que lo que su autora ha venido contando. Y no voy a desvelarlo porque lo cuenta en su blog. Admiro su empeño en que el mundo entero conociera esta historia, porque la historia de Waldek, es sobre todo, contada por quien la cuenta, una historia de amor.
Enhorabuena Blanca
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