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miércoles, 9 de mayo de 2012

Todo lo que haría por verte feliz

Hacía tiempo que no charlaba relajadamente con Dulce. La encontré más serena que de costumbre. Con un halo indefinido que profundizaba sus grandes ojos negros. Estaba visiblemente mucho más delgada, llevaba un pelo más liso que de costumbre, con un corte ligeramente más juvenil. A simple vista la vi mucho mejor de lo que la recordaba, llovía finamente y nos vimos obligadas resguardarnos bajo un sobreportal para seguir poniéndonos al día con nuestras vidas.

De hace diez años acá hubo varias muertes en su familia que no termina de superar. Su marido está en paro y la situación tan complicada que se cuenta en los diarios la tiene en un ay. No iba muy sobrada de entusiasmo y de un tiempo a esta parte todo se le hace cuesta arriba, hasta tal punto que siente que arrastra a quienes le rodean hacia ese abismo que no deja de enfocar. Me dijo que al día siguiente iría a su médico de cabecera a pedirle que le envíe al psicólogo. Le conté que seguramente no lo haría, que conocía a mucha gente que lo solicitó y se encontró de pleno una negativa. Ella me aseguró que sí, que su médico le dijo hace ya tiempo que si acaso lo requería, la enviaría. Al despedirnos le dije que si de verdad conseguía que la enviasen al psicólogo me pasase las recetas. Se lo dije porque yo quise ir al psicólogo hace muchos años para superar mis muertes y no me envió. Quiso atiborrarme de pastillas para dormir y las traje a casa, y anduve perdida varios días entre nubes, cuando tocaba despertar, dormía, cuando tocaba dormir, despertaba. Y en mis sueños revivía a mis muertos una y otra vez. Era feliz mientras les tenía, y cuando se iban, mi tristeza se multiplicaba por cien. De modo que me dije que no, que quien debía trepar desde ese hoyo negro era yo. Y me puse a hacer balance de todas las cosas buenas que me dio la vida. Y me dije que no todo el mundo tenía tanta suerte como yo, que al menos tenía bonitos recuerdos que traerme a la mente. Que no iba a llorar nunca más por lo perdido (¿quién no se engaña alguna vez a sí mismo en circunstancias extremas?) , y que iba a subrayar lo alegre para llevarlo conmigo allá donde voy.

Esta mañana recibí una llamada de Dulce para decirme que estaba en lo cierto. Que su médico le dio largas y concluyó con una sentencia firme que no la enviaría al psicólogo, que si la enviaba solo conseguiría que le removiese aún más todo aquello. Le recetó pastillas de dormir para despertar, y de despertar para dormir. Sentí una impotencia tremenda. Porque Dulce me confesó que a veces le entraban ganas de tomarse tubos de pastillas enteros para dormirse por siempre, que por eso iba al médico, porque le estaba empezando a dar miedo de sí misma y lo que pudiese hacer para dejar a los demás tranquilos. Yo le dije que fuese a un psicólogo de pago, pero no se lo puede permitir. Está doblemente deprimida: ya no cree ni en su médico ni en la mejora del paro.

Como amiga de Dulce buscaré libros para que lea, porque le encanta leer. Le regalaré un libro que yo releo de cuando en cuando: Aprendiz de sabio, de Bernabé tierno. Buscaré más libros que le puedan gustar y contagiar mucho ánimo vital. Quizá le deje uno de mis novelones para que me lea y corrija. Y si la cosa es muy grave le enseñaré este blog (que se me antoja como enseñarle mis tripas por dentro, como si en el día a día de nuestra amistad solo le hubiese enseñado mi parte mejor y rehusase traerla hasta el sótano) por si algo de lo que he escrito le sirve para reírse conmigo o de mí; no importa.

Detenerse a pensar

A veces uno se encuentra con reflexiones que le hacen sonreír. Que le hacen pensar que a veces, si nos detenemos a pensar la cabeza nos echa humo. Pero que siempre y en todo caso, se descubren cosas muy interesantes si nos tomamos un tiempo para pensar.

Os dejo una reflexión con gracia

Sumando apuntes sobre escritura

Está claro que el tema me apasiona, y que más que a escribir me dedico a recopilar. Tan apasionante me resulta lo uno como lo otro y a veces es más sencillo buscar, porque aquí cada quien tiene su propio método y a fin de cuentas no importa mucho cual se elija. Cuando se trata de comenzar a escribir algo, lo importante es terminar. Tan importante como exigir un mínimo de calidad. La lucha es siempre con uno mismo, esforzarse en mejorar. Lograr resultados satisfactorios ante el cruel crítico en que a veces nos convertimos. Ese que muchas veces no nos deja escribir porque damos por hecho que para escribir esa gran historia aún no estamos preparados y la historia espera, tamborileando de cuando en cuando en nuestra cabeza, o señalándonos sin piedad desde su dedo acusador, mientras hallamos la forma en que la vamos a contar. Escribir es ante todo una obsesión, la de resumir el mundo desde un guión.

10 claves para escribir bien, de Rosa Montero

martes, 8 de mayo de 2012

Retazos...

Vivir siempre se trata de renacer. Una y otra vez hasta conseguir estar a gusto dentro de nuestra piel.

Mirar sigue siendo gratis

En eso pensaba esta mañana cuando me detuve frente a un escaparate preparado a la caza de regalos de comunión. Como es el escaparate que ha estado al lado de mi colegio de toda la vida lo sé, y todos los años por esta época es algo que vale la pena ver. Unas veces más que otras.

Me llamó la atención el conjunto de bolsos diferentes entre sí, libretas de todos los tamaños, carteras, y los enseres más variados que quepa imaginar en un escaparate de librería, que tal pareciese diseñado para mí, que mirando de reojo mi reflejo en el cristal me repetí que nunca creceré. Ni falta que me hace, lo sé. En ese momento no supe ante qué cosa me hallaba, de modo que anoté en un mensaje de móvil que después guardé en borradores una palabra : gorjus. Esperaba que eso me diese la pista. Al llegar a casa frente a San Google que todo lo sabe pregunté. Escribí gorjus en imágenes. Y esperé.

Uno sabe que ver un sueño y dejarlo donde lo ve sale gratis. Querer comprarlo siempre es frustrante. Lo sabe más por experiencia que por intuición. Y al ver el mundo gorjus desplegado ante mí en cuestión de segundos lo supe. Nunca creeré necesario tenerlo entre mis manos, pero quiera o no quiera, de cuando en cuando entraré en imágenes de google para mirarlo. Aquello que quisiera dibujar sin tener el talento de tan siquiera imaginarlo me contemplará desde ahí, en ese silencio orgulloso de los objetos deseados.

Me gusta el mundo gorjus

lunes, 7 de mayo de 2012

Sobre los días comerciales...

Hace años para mí el día del padre era un día sobre todo comercial. Era ir a alguna parte a comprar algo material para tu padre, porque ya quedaban atrás los días de colegio en que una simple cartulina dirigida por tu profesor, reunía un compendio de letra y dibujo, para reunir en ella todo el cariño y la gratitud de que alguien -en quien apenas reparabas en todo el año; porque estaba ahí, al alcance de tu mano o de tu palabra- velase por ti las veinticuatro horas de cada día de tu vida. Alguien que un buen día te aceptó en su vida para darte lo mejor de si, para cuidarte y protegerte hasta que la muerte se lo llevara.

Durante muchos años de mi vida acepté con normalidad que mi padre nos buscase a todos los hijos por la casa para darnos un beso antes de acudir a su trabajo. Era una manía que tenía desde que vio a muchos amigos irse de casa a trabajar, y no volver. Nos buscaba para decirnos que durante su ausencia nos portáramos bien, que no volviésemos loca a nuestra madre, que estudiáramos mucho y que hiciéramos los deberes; y que no nos anduviésemos peleando entre nosotros. Que su futuro ya estaba hecho, que a él le tocaba irse muchas horas a trabajar y que cada uno de nosotros debía luchar para tener el día de mañana más suerte que la suya. Esta era una perorata que según el día se extendía más o menos, un pequeño ritual de irse de casa atajando a ese destino que quizá pudiese ser, no fuese a pillarle sin decirnos las cosas importantes. Creo que toda su vida estuvo preparado para los imprevistos, para los por si acaso, y no fuese a ser.

Como digo para mí el día del padre era un día meramente comercial. Pero me pillaba siempre en tránsito hacia aquello que le iba a regalar. Algo que nunca necesitaba, que casi te recriminaba, pero que aceptaba desde la gran satisfacción de que fuiste a alguna parte a por algo para él. Tras su muerte mi madre me entregó una colección de regalos que le di y que nunca usó, como si el hecho de usarlos fuese a estropearlos. Y que guardo en una parte de mi casa, al lado de la caja de todo cuanto escribí, como una especie de talismán sagrado.

Desde que no está, cada día del padre me recuerda que ya no puedo llegar hasta su casa cuando quiera para interrumpirle un quehacer. Era alguien que siempre que llegabas dejaba lo que estuviese haciendo, con cemento, con madera o con metal, te pedía opiniones sobre esto o sobre aquello y después de un tiempo te enviaba a buscar a tu madre. Si estabas de suerte dejaba lo que estuviese haciendo y se venía tras de ti en su busca, para no perderse ni una sola palabra que dijeras mientras estuvieses. Ese día sabías que estabas de suerte. Entonces ni sospechabas lo mucho que para él habías tardado en volver.

Ahora sabes que cada día del padre en su presencia te tocó la lotería. Le tenías allí para ti. Y era el mejor aconsejador de la tierra. Quien mejor supo encontrar las palabras para ti. Esas que desde su largo silencio aún resuenan.

domingo, 6 de mayo de 2012

Día de la madre

En el día de la madre quiero brindar un pequeño homenaje a todas esas mujeres que han luchado como campeonas por serlo, y el mundo no les ha dejado. Que aunque no lo sepan son madres también, pues lo son de corazón aunque la vida en esto no les haya acompañado. Se que es muy fácil decirlo, pero no deben obsesionarse con ello, a veces las cosas no son, o no están de ser, o no hay respuesta. Pero el mundo está lleno de niños que tienen madre y nunca la tuvieron, porque no han sabido cuidarles; y de madres que aún nunca habiendo tenido hijos saben cuidarlos como nadie. Yo siempre pienso en esas mujeres trabajadoras que cada mañana dejan a sus retoños para ir al trabajo en manos de otros, y que lo hacen con el corazón encogido no sabiendo cómo tratarán a sus niños. Y me digo que si nunca hubiese tenido hijos propios que cuidar, sería cuidadora de otros niños a tiempo parcial. Que la vida no me quitaría el placer de sentirme madre real de todos los niños que se me cruzasen al pasar. Porque si algo vale la pena de este mundo son los niños. Los propios y los de los demás, son el futuro hacia el cual nunca se deja de avanzar.

En el día de la madre yo me he regalado Busca mi rostro, que es un libro recién salido a la venta, eso ya lo dije. Porque he llegado a la conclusión de que no siendo nada especial dentro del mundo, soy la única madre que parió a mis hijos. Y es un motivo que celebrar. Además soy la hija irrepetible que mi madre parió, y que rompió los moldes. Es su día, el día de mi madre también, un motivo más que importante que celebrar. En mi próxima vida repito padres, de modo que nadie se ilusione; son míos. Y repito a mi familia completita: queda dicho. De momento, para todas las mujeres, madres o no, dejo una canción cantada con tanto sentimiento que parece una oración.

Mujer

sábado, 5 de mayo de 2012

Entre ganar o perder

Era una niña de catorce años que acaba de perder a su único hermano en un accidente de tráfico. Sus padres y el mundo eran un lugar lleno de lágrimas prestas a estallar por doquier. Su pretendiente un chico con aire distraído, que escondía sus ojos tras unas gruesas gafas, y las mejillas bajo una barba incipiente tan rala como él. Y ella misma una chica dispuesta a huir del mundo, que cuando le dio el sí que tanto ansiaba, en realidad ni lo había pensado bien. Después de ello estuvieron casi un año vagando por las calles de la ciudad, distraídos de todo y de todos, viendo pasar el tiempo desde su voluta de humo inconstante. Hasta que una prueba de embarazo dio positivo y pusieron en jaque mate los momentos dormidos en su vaivén.

Ella alegó que tenía solo catorce años. Él dijo que aún no había cumplido los dieciocho. Los padres de ella que habían perdido a un hijo y no estaban dispuestos a matar una vida. Los padres de él dijeron que a saber de quien era el niño. Que fue creciendo un día tras otro, un mes tras otro mes, y que finalmente abrió sus ojos al mundo para inundarlos a todos desde su iris azul.

Fue en ese momento en que lo contemplaron por primera vez que entendieron que hubiese llegado al mundo. Y que aquella opción que algunos pronunciaron en un principio como solución se les antojaba un crimen. Un crimen abortado desde el primer momento por quienes apostaron como único medio la posibilidad de nacer.

viernes, 4 de mayo de 2012

Sueño de otoño

Entré en su blog y escuché esa melodía titulada Sueño de otoño. Pensé en lo que me gustaría crear mi propia melodía, cuando la única melodía que creo, se crea sola mientras preparo la comida. O mientras friego los chacharros con el ruido del agua al fondo, como si cayese de un manantial. O mientras mis pasos repiquetean por la casa, sigilosos o descarados, cuando me muevo de aquí hacia allá. Eso sin olvidar mientras tecleo, sueño o vigilia, entre estas letras que se deslizan a donde van.

Entré en su blog y leí esta entrada, y pensé que para crear, el único requisito que hace falta es ponerse a ello, no dejarlo estar.

Bien por TheBerthos

jueves, 3 de mayo de 2012

Cuando todo es soledad, depresión y cansancio

Hay una parte de la sociedad que está desamparada. Que no tiene recursos económicos para salir adelante con lo necesario. Que cuando busca ayuda, se encuentra con que está inmerso sin saberlo, en algún agujero burocrático. Y se enfrenta a su día a día titánico. A su soledad, a su desbarajuste, a su necesidad de que le tiendan una mano; y así, en esa vida paralela a la muerte prematura, pasa los años.

Y un buen día la vecindad se despierta de su largo letargo. Se extienden los rumores, las hipótesis, el dolor, la tristeza, el desengaño. Todos estaban ahí y sin ser conscientes miraban para otro lado. Es así como se llega hasta el crimen de un cuidador que asesina a al ser cuidado en solitario, ahogado entre la espesa soledad en que le han dejado, primero todas las burocracias injustas, y después todos aquellos que miraban a otro lado.

Son crímenes no de maldad, sino de vacío y cansancio. De luchar contra todo y contra todos y de ya no poder más, dentro de un mundo macabro.

martes, 1 de mayo de 2012

El derecho a cuidarse uno mismo

Hace un día radiante, se levantó apagado después de tantos días de dar la brasa con todos los planes a compartir. Desayunó sin ganas y le molestaba que le hablaran. Para comer se pidió un bocadillo de jamón y una botella de agua, repitiendo varias veces que nada más. Luego pidió un analgésico para el dolor de garganta y dejó caer que tenía fiebre. Pero con una madre tan persistente como la suya, lo contó como de pasada, no fuese a ser. Y se guardó otro analgésico que ella le dio, solo para callarla, escuchó sus consejos sabidos más que de memoria, arrancó su coche y se fue. El día recuerda los días de playa, el cielo despejado y alegre reluce al sol. La brisa apenas imperceptible mueve las hojas de los árboles y es verdad que es una jornada maravillosa para ir de excursión.

Antes de incorporarse a la carretera da marcha atrás, baja la ventanilla con gesto soso y hace una advertencia: solo te pido una cosa, que no me mandes mil mensajes preocupada, sé cuidarme solito; ya soy mayor. Su madre sonríe porque lo sabe, del modo en que sabe que sume los años que sume va a ser su hijo pequeño toda la vida. Ese que en cuanto sale por la puerta se lleva un pedazo de ella, como si fuese ese brazo amputado que aunque se pierda nunca faltó, que cuentan a veces quienes lo perdieron y aseguran que aún lo siguen sintiendo, con esa lógica extraña de neurotransmisor . Después que en verdad marchó, bajó el portón del garaje y fue directa a verificar una cosa, un termómetro con una cifra tan alta que así de primeras casi se asustó. Luego pensó que llega el día en que cada quien ha de cuidar de si mismo y que ya no vale poner la tirita antes que la herida, y se calmó. Alguien más tenía planes semejantes para ese día. Puso la radio muy alta con música de los 80 y se concentró, hubo un tiempo en que sus propios padres pasaron por lo mismo y no supo comprenderlos. El recuerdo de aquellos días fueron el bálsamo con el que preparó algo que aún sonaba extraño, comida para dos.

lunes, 30 de abril de 2012

Más apuntes sobre escritura

Sin saberlo, siempre ando recopilando información sobre escritura, lea lo que quiera que lea, incluso en la red. Me intriga todo lo que tenga que ver con el hecho de contar con palabras, o cómo contar. A menudo echo de menos una persona cercana, de carne y hueso, con la que compartir esta búsqueda, alguien tan inquieto como yo, o un profesor en la materia a quien recurrir cargando con mis manuscritos secretos. Alguien que quiera leer y colaborar en esos escritos que de verdad quisiera exponer a la luz. Es curioso porque mientras esos esperan ver la luz, todo aquello que no quiero escribir está siendo publicado aquí. Algo que me lleva de vez en cuando a volcar mi saco de interrogantes y quedar sumergida en ese mar de dudas que no resolveré, que quizá solo Ágata Christie con su cordura lógica podría resolver. O aquellos que leéis detrás de esta pantalla y que nunca hablaréis, pero que fruncís el ceño y sacudís la cabeza de espanto, como quien no se lo consigue creer, y al final resolvéis con un simple: es que hay gente para todo. Así es. Cada quien lleva sus propios interrogantes cargados, aquellos que quizá nunca conseguirá resolver.

Os dejo un enlace interesante aquí.

domingo, 29 de abril de 2012

Respuestas al cuestionario de Proust

Acabo de leer unas respuestas que me reconcilian con los humanos. Que me resurgen de mucha tristeza y mucha depresión. Y lo comparto desde aquí.

http://sololiteratura.com/bol/bolamisccuestionario.htm

sábado, 28 de abril de 2012

Cuando no pasa nada y estás perdiendo a tu hijo

Ayer una madre primeriza cruzaba el aséptico hospital para llegar hasta la matrona y contarle que estaba muy preocupada. Que había unas manchas de sangre que no le cuadraban con su embarazo. Tras la amplia mesa se encontró una mujer enjuta que la subió a una camilla y le hizo una exploración rápida, muy dolorosa y vacía de humanidad. De la que solo extrajo dos palabras: yo aquí no veo nada. Acto seguido la envió a trabajar como cualquier mañana, le dijo que no le diese importancia alguna y cuando salía por la puerta le espetó un haber si se logra. Que a la madre humillada, angustiada y desorientada por ese trato que no esperó, la dejó preguntándose qué cosa había querido decir. Algo se contradecía en el fondo, si podía acudir a su trabajo con normalidad, significaba que su criatura no corría peligro. Pero si se decía a una futura mamá haber si se logra, algo andaba muy mal, y entonces no debería ir a trabajar, debería ponerse remedio para que una criatura que estaba empezando a estar mal obtuviese una especie de socorro; el que ella había ido a buscar.

Y regresó a su trabajo, y se quiso concentrar. Pero aquello solo empeoraba y estaba en un trabajo que no podía dejar, ni seguirlo adelante. No había mujer que pudiese trabajar con normalidad cuando su hijo daba unas señales de alarma que no se podían obviar. Fue a comentarlo a la encargada, que la envió a su casa rápidamente, le aseguró que ya se arreglarían entre todos y que lo primero era su hijo. De vuelta a casa conduciendo montones de kilómetros pensó en las palabras de aquella mujer, que dijo que volviese el lunes y que a no ser que las pérdidas fuesen muy muy grandes no se alarmase, que era un proceso normal. Como si fuese lo normal para una mañana de viernes...¿Volver el lunes? se preguntaba ¿un proceso normal? Nunca había pasado por aquello y entonces llamó a una mujer de confianza para comentarle aquello. La mujer fue muy sincera y la envió a toda prisa de nuevo al hospital. Le parecerá normal a ella, le dijo, pero a mí no me parece normal. Tienen todas las máquinas del mundo para saber cómo está tu hijo, dales la paliza sin temor alguno, asegúrate de que se encuentra bien y entonces vuelve a casa tranquila. Es para eso para lo que pagas rigurosamente mes tras mes tu seguridad social; para cuando necesitas un médico que revise aquello que consideras anormal.

Se fue con remordimiento de molestarles. Entró por urgencias y contó su caso. El celador movió la cabeza y dijo que a veces los embriones no llegan a buen término, que la enviarían de nuevo a la matrona y que no se preocupase. Allí la mujer le preguntó que qué esperaba, que ya se lo había dicho por la mañana. ¿Decirme qué?, le preguntó ella, me dijiste que no pasaba nada y que me fuese al trabajo. Por respuesta le dijo que las mujeres de hoy en día como estaban a todo, se enteraban de su embarazo en cuanto aparecía y que claro, después pasaban esas cosas y se disgustaban. Las mujeres de antes pasaban infinidad de veces por aquello y ni se enteraban. Fue así como supo que no tendría niño. El primer hijo que tanto la ilusionaba. Que tantos planes le había hecho hacer en aquella semana. Solo tuvo ánimo para replicar que ella no había esperado eso, que como le dijo que todo estaba bien y que se fuese a trabajar, en verdad pensó que no pasaba nada.

El llanto le asaltó de golpe y buscó comprensión. Al otro lado de la mesa había una mujer con cara de perro que no quería ser molestada, que incluso la hizo sentir estúpida y no digna de estar allí. Una mujer cansada e irritable que solo esperaba a que se fuese por la puerta llevándose su enorme disgusto, su sentimiento de haber sido tratada peor que un animal y de haber sido insultada; para así descansar todo el tiempo posible hasta la siguiente que entrase por la puerta trayendo un problema.

La hasta entonces mamá feliz abandonó los pasillos llorando. La persona de confianza que le había aconsejado ir al hospital llegaba sin resuello y se la encontró. Así a primeras no imaginó que estaba perdiendo a su niño. Porque ninguna madre que estuviese perdiendo a su niño tendría esa tranquilidad. Y no era eso, había sido tratada con tanta frialdad y despotismo que no lograba hacerse a la idea de que lo estuviese perdiendo. Fue la persona de confianza quien en verdad tuvo que buscar palabras para explicarle por qué proceso había perdido a ese niño, sin tener ni idea del proceso. Quien tuvo que buscar palabras para consolarla. Para decirle que eso no tenía por qué repetirse de nuevo. Quien tuvo que aparentar calma, dar cobijo, quitarle importancia al asunto, sembrar esperanza. Estar a su lado mientras comunicaba la pérdida a unos y otros. Ver de cerca su llanto, sentir su dolor, decirle que ella hizo todo cuanto estuvo en su mano. Y aguantarse su propio llanto toda la noche y soltarlo poco a poco en la nueva mañana. Frente a una pantalla de ordenador.

Una canción dedicada

Es una canción que vale por toda una vida. Quizá por eso cuando uno tenga que dedicar una canción no está de más que se esmere mucho en que esa canción refleje todo aquello que quiera reflejar. Cuando alguien escoge de entre todas una canción para dedicar a una persona, está diciendo con ella todo lo que esa persona significa. Marca el tiempo de una vida. Porque el tiempo de una vida es un tiempo de marcas. La huella de los pasos que en un tiempo se dio.

Y en el contenido exacto de esa canción siempre queda implícito aquello que la persona en concreto encontró en esa otra a la que su canción dedicó. A veces letra y sonido conforman un mensaje donde cabe el amor. Uno que quedará para siempre impreso en esa letra, aunque haya adiós.

http://www.youtube.com/watch?v=V7zK2qaP4iE&ob=av2n

viernes, 27 de abril de 2012

Contar al amor cantando

Hay canciones que reúnen la esencia de toda una vida. Que cuando se escucharon por primera vez contenían un mensaje cifrado que habría de durar en un para siempre que conformaría todo cuanto ahora es. Que no era otra cosa que el poder de la imagen, el sonido y la letra, en esa otra forma de contar. Intuí de alguna forma imprecisa que esa canción venía del mundo al que pertenecía desde mucho antes de llegar. Fue en ese mismo momento en que yo encontré mi sitio. Supe que desde entonces en adelante inventaría mi propia forma de contar.

Creo que se ha contado de mil formas distintas como llega el amor, pero nunca de una forma tan sublime. Tuve esta cinta en casette hasta que rayada dejó de caminar. Lo tengo en CD ahora mismo perdido por algún lugar de la casa donde guardo tesoros que de tan guardados no consigo encontrar. Y lo tengo en You Tube, donde con tan solo con un clic lo puedo rescatar...y compartir con el mundo. Ahí va... Ese jazmín tumbado al sol, y esos pasos en la hierba salpicados por el calor, y todo ese conjunto armonioso ¿acaso se podrá superar? Y esa voz suave y melodiosa ¿acaso se puede imitar?, ¿O superar incluso? -yo creo que no-.


Fue tal que así, la primera vez que escuché esta canción tuve una impresión que no pude explicar. La conciencia de que de alguna forma yo pertenecía a ese mundo del que provenía algo tan hermoso que ni supe relacionar. Una especie de submundo donde se puede conjugar la realidad que todos conocemos para volverla a conformar. Hubo un quiebro en la forma en que había conocido todo cuanto me rodeaba hasta entonces, y un encontrar mi lugar en un mismo compás. El compás de espera en que nace algo nuevo, aunque no se tenga conciencia de donde está.

http://www.youtube.com/watch?v=qGpxmpUsZyo&feature=related

jueves, 26 de abril de 2012

El cuaderno de Maya

Este nuevo libro de Isabel Allende tiene 443 páginas que en mi opinión toda mujer debería leer. Así de contundente soy. Lo mismo que debería leer La casa de los espíritus, Paula y La suma de los días. Cierto que de esta autora no he leído nada más, y que comencé a leer algunos de sus otros libros y los dejé. Pero con El cuaderno de Maya me atrapó desde la primera hasta la última página, en esa prosa rica que solo Isabel Allende sabe tener. Llegamos aquí hasta una mujer que según algunos "escribe literatura femenina", un término que pone en segunda instancia su tipo de escritura que tal pareciese que fuese una literatura de segunda. Pues no señores, la literatura ni es femenina ni masculina, y quien lo afirma no tiene ni la más remota idea de lo que es una mujer. Porque si algo refleja esta escritora es lo que es ser mujer, incluso en los tiempos que corren.

El cuaderno de Maya trata sobre una chica de 19 años que cae en el mundo de las drogas. Es un libro plagado de personajes, donde cada uno de ellos se sumerge entre las páginas con la habilidad de que cada uno encuentra su sitio de un modo amigable, sin interrumpir el ritmo o el lugar. Es un libro que toca todos los temas en que pudieran verse envueltos los chicos de hoy, y el sufrimiento de su entorno, que no sabe lo que hacer ni cómo ayudar. Entre estas páginas, por todo lo que ha venido contando la autora sobre su vida, se la intuye a ella. En mi opinión es una mujer que necesita contar todo lo que ha aprendido de la vida para que cada lector aprenda a hallar en sus propias preguntas sus propias respuestas, para que cada quien aprenda a interrogarse para darse respuestas que vayan directas a una salida; esa que busca. A título personal estos cuatro libros que cito de Isabel Allende me han aportado mucho, tanto como mujer como acérrima escribiente que no lo consigue dejar.

Anoto un párrafo que viene en la contraportada: "Esta Maya me ha hecho sufrir más que ningún otro de mis personajes. En algunas escenas le habría dado unas cachetadas para hacerla entrar en razón, y en otras la habría envuelto en un apretado abrazo para protegerla del mundo y de su propio corazón atolondrado".

Creo que en todas las familias en las que haya un adicto a las drogas o al alcohol, se da esta misma cualidad que ella cuenta, el enorme sufrimiento que divide en dos, abrazar o abofetear, para hacer reaccionar. Y en todo caso un enorme dolor de todo el entorno que gira alrededor de una persona que no sabe cuidar de si misma y que con su actitud coarta a los demás. En definitiva este es un libro que recomiendo a todo el mundo, porque toca temas fundamentales y los cuenta bien. Porque me parece un libro que cuenta mucho del alma femenina y sus propias trabas. Porque es literatura, de la clase de literatura que es una sola, lo mismo que esté contada por un hombre que por una mujer.

miércoles, 25 de abril de 2012

Si acaso me equivoqué alguien lo remedie

Ayer fui a despedirte a la estación de autobús, tu alegría contrastaba con mi tristeza. Tus ganas de alejarte de mí eran opuestas a mis ganas de dejarte ir, pero si algo entiendo es que no puedo mantenerte atada de por vida. Tu mirabas de frente todos mis temores, a la carretera con una noche de lluvia insistente y un viento fuerte, y yo miraba tus ojos redondos y grandes llenos de alegría; como tantas veces pensé en esa distancia que recorre mi edad y la tuya. Una vida que tiene poco que esperar y una que quiere descubrirlo todo desde su propia retina. Y en un momento dado le vimos a él, que estaba con su nueva novia a tan solo dos metros.

Y entonces volví a pensar hasta que punto pueden romper los mayores los sueños de los niños. Hasta que punto nunca os dejamos crecer, esperando que os mezcleis con mucha gente, que vayais y vengais de muchos sitios diferentes sin que nadie os ate tan pronto. Y qué clase de criterio decide lo que es peor o mejor. En todo eso pensaba mientras con mi paraguas te tapaba mojandome yo la espalda, mientras con su paraguas la tapaba mojandose él a su vez. Y toda esa distancia que ahora no nos permite apenas saludarnos por no acuchillarnos por dentro, por toda la hermosura que hubo una vez. Fue entonces que volví a preguntarme ¿como es capaz de morirse un amor así? ¿Acaso se muere alguna vez? y volví a preguntarme de nuevo ¿hasta que punto yo lo maté?

Son todas esas las preguntas que nunca sabré responder. Solo sé decirte que junto a ella, abrigado bajo un paraguas no dejaba de mirarte una y otra vez. Y no te lo dije, y no te lo diré, pero vine a casa con la sensación que tantas veces tuve, que los hijos nos crecen sin avisarnos y nos pillan con el pie cambiado, y nos cambian los planes que tuvimos sobre su futuro. Como siempre me quedé preguntándome porque me costó tanto verte acompañada como me cuesta ahora verte sola. Por qué me costó tanto verte atada como me cuesta hora verte suelta, y vuelvo a decirme que fue por esa obsesión que él tenía de ser tu guardaespaldas, de planificarte la vida, de reclamarte a su lado a todas horas, de espiarte, de casi no darte libertad de elección. Y vuelvo a preguntarme si acaso no es así todo amor y no tengo respuesta. Solo sé que yo quise que vieras el mundo con tus propios ojos despiertos e ilusionados mirando hacia todos lados, y no solo el punto fijo de esos ojos que se te ponían delante para no dejarte ver. Y no te lo dije, cielo, pero pero mil veces en un día me pregunto si acaso me equivoqué.

martes, 24 de abril de 2012

Corregir hasta perder la esencia

No se si a quienes escribís os ha pasado alguna vez. Intuir una historia que tal pareciera que quiere contarte a ti, esto por todo el empeño que pone en presentarse ante ti para que no tengas más remedio que ponerte a escribirla. Y la escribes tal como se va apareciendo ante tus ojos, y va madurando por si sola como un fruto que crece en el árbol y según va creciendo va cambiando de forma.

Después de crecido el árbol comienza la poda. Después de escrita la historia corriges lo que sobra. Y lo que sobra conforma lo que ha quedado que vas ahuecando en su forma. Y dejas reposar y lees lo escrito. Y al leerlo falta una parte de la historia. Y de pronto descubres que esa es otra historia, no la que quisiste contar. Te embrollas de tal manera que lo dejas y tardas mucho tiempo en volver a contrastar. Es como si no quisieras volver al lugar del crimen hasta que no sepas quien mató a quien en un descalabro de locos.

Pues bien, en esta especie de estancamiento llevaba tantos años que ni pudiera recordar. Y Stephen King en Mientras escribo desveló la fórmula. Escribes tu historia hasta el final y corregir viene a ser eliminar solo un diez por ciento. Solo un diez por ciento y no más. De modo que me pondré a rastrear la historia que intento corregir. Esa que estropee hasta casi ni reconocer como propia - esto último es mera exageración, como escribir es cosa de exagerados, sirva para decir que reconocería mi propia forma de escribir aun con los ojos cerrados-. De modo que queda volver a los primeros archivos de Días de lluvia. Que en verdad es el título de una novela que hace como cinco años medio escribí. Imprimir el primer archivo, y el último y compararlos. Y terminar el capítulo que selle el fin. A día de hoy considero un enorme error no escribir las novelas de principio a fin. Hay que empezarlas y terminarlas sin mezclarlas con otras, o se corre el riesgo de contar dos veces más o menos lo mismo. Cada ciclo de obsesiones así comienza y se cierra. Porque todo escribir nace siempre de una honda preocupación. Algo que intenta encontrar un sentido en nuestra cabeza y que solo cuando lo haya encuentra su fin.

Cielo y mar

Visitar un lugar nuevo cámara en mano. Costa asturiana, 11 de la mañana de un domingo en que quisieras no estar dentro de ti. El hartazgo de todo aquello que no conseguirás cambiar llega hasta el infinito. Los años de lucha, el deseo de conseguir tu sueño verdadero, aquel que te impulsa a escribir, se han filtrado por el suelo, son mayores las ganas de hacer un borrón y cuenta nueva. Darías todo por regresar de nuevo a la línea de salida, aunque eso signifique renunciar. Renunciar al sueño mayor de cualquier sueño. Los hartazgos nublan cualquier viso de posibilidad y lo sabes; sabes que lo tuyo no será nunca renunciar. Que todo tiene un sentido y que aunque todos hayan abandonado tú no abandonarás, no puedes hacer eso, sería hacerlo todo demasiado fácil y demasiado injusto, y aunque no sepas aún de que manera, estarás haciendo el camino hasta el final. Sabes cual es tu sitio y es por eso que no te sale renunciar. Tu mundo no admite renuncias.

Y aunque camines sola por parajes que no has pisado nunca no tienes miedo. En esta mañana en especial todo te daría lo mismo y te expones a ello. Has salido de casa y no te importa no regresar, ni a la tierra ni al mundo. Estás tan enfadada con lo indefinido y contigo misma que vas dispuesta a caminar ocho kilómetros por la senda de tierra sinuosa semiabandonada a esa hora de la mañana, donde solo unos deportistas de cuando en cuando te saludan al pasar, y ancianas cuidadoras de nietos, hombres solitarios, mujeres silenciosas, perros sin amo. Caminas sin dejar de tomar fotos aquí y allá, el paisaje te impresiona hasta lo más hondo, las nubes espesas dibujan grises, gotas de fina lluvia amenazan con no parar, el cielo y el mar se espejean sus reflejos, parecen lo mismo, no se pueden separar. Así como las personas no consiguen despegarse de su igual. Pese a todo y ante todo, inseparables piezas de un puzzle adherido por alguna eternidad. Imanes que no dejan de buscarse y de encontrarse en un cuarto de siglo, que se han aprendido de memoria y no saben ni quieren olvidarse, o dejarse estar.

Mientras camino no puedo dejar de pensar en que somos tan diferentes que de veras me gustaría dejarte atrás. Me has expulsado de mí con tus palabras, me has hecho dudar de quien soy, y aún sin embargo se que nunca detendrás a donde voy. Voy a un lugar de palabras escritas al que solo puedes decidir si seguirme o volverte atrás, eso y nada más, y aunque nunca te lo dije porque quiero ahorrarte sinsabores, lo sabrás, en su debido momento y lugar. Estoy enfadada con el mundo y contigo, pero tengo muy claro que avanzo, que en la vida dejaré de avanzar aunque tú hace tiempo te has estancado y no consigo ni arrancarte de tus pies. Siempre tengo que volver atrás a recogerte y arrastrarte conmigo a donde voy, ponerte en marcha, sacudirte las costumbres, inventarte de nuevo y caminar. Sabes que aunque quisiera no podría dejarte atrás, soy la parte de las fibras que te faltan, tú eres la parte de las fibras que no tengo, y es la nuestra una condena de la que jamás nos conseguiremos librar. Aunque mientras camino por la senda hago que sí, que puedo dejarte atrás sin remordimientos, enfadada de tus palabras hasta lo más hondo, imaginándote sangrando de las mías, tal y como siempre viene sucediendo las pocas veces en que explotamos y salimos de nosotros para volver al mundo. Ese mundo en que no siempre podemos encajar. Los raros terminan con los raros en una sentencia no escrita, e imposible de descifrar. Eres la cifra que quiero borrar mientras camino, dejando mis huellas en el barro que borran las huellas de quienes me preceden por la senda, a toda velocidad. Yo voy tomando fotos de todo, como si en ellas buscase lo que no encuentro, la luz adecuada, el risco perfecto, la ola que rompe en un instante y se acompasa en el agua quieta que se deja caer hasta la orilla para volver atrás. Que vuelve siempre atrás, para recoger las olas rezagadas y llevarlas en su mezcla hasta la orilla a lamer la arena seca que  espera ya. Siempre terminamos explotando por tonterías.

Esta mañana me he escapado de mi vida, arrancando el coche, cámara en mano para pensar. Para detener todos los ruidos del mundo y quedarme sola como tantas veces de frente al mar. He visto barcos buscando puertos, perros buscando amos, niños buscando abuelos, deportistas buscando metas, solos buscando a otros; y me he visto a mí buscando un futuro que no te dibuje. Que por una vez no te dibuje, y aunque no lo dije no lo pude hallar. Me fue imposible no ir contándote todo cuanto veía, porque tú eres yo y yo soy tú, y ambos lo sabemos desde que solo éramos unos críos y nos miramos los ojos por primera vez. ¿Qué cosa sería?, ¿Qué cosa nos trajo al mundo con ese hechizo que nada romperá? Intentaba pensarlo mientras fotografiaba a mi paso sin importarme las horas, sabiendo que ambos necesitábamos el espacio de los minutos lentos para pensar. Escribo todo el tiempo. El problema es que escribo todo el tiempo y no sabes acerca de lo que escribo. Y eso lo tomas como un tipo de infidelidad. Sabes que no hay en el mundo nadie más fiel que yo misma. Como solo son fieles los orgullosos, quienes se quieren demasiado y pese a ello aman a una sola persona más que a ellas mismas, te sobra saber que en la lotería amorosa te tocó el gordo. De la forma en que sabes que sé que en esa misma lotería me tocó lo mismo. Y que lo nuestro quedó sellado hace un cuarto de siglo frente al altar. Que Dios estaba con nosotros y siempre lo estará. Somos un mismo premio repartido en su mitad. Y es eso lo que me hace volver de mis enfados. Y es eso lo te hace volver de tus enfados. Desde la primera vez en que nos miramos hasta la eternidad.

lunes, 23 de abril de 2012

Escrito para un niño que aún no nació

Niños rotos
 
Si tienes a un niño delante no lo rompas
Porque jamás se curará
De todas las roturas 
Que tú le harás.
 
Si tienes a un niño delante sonríele
Para que tu sonrisa le pueda acompañar
En esa vida que solo empieza
Y que quizá le pueda lastimar.
 
Si tienes un niño delante háblale
Para que tus palabras sean suyas
Y siempre sepa cómo empezar
 A contar consigo mismo y con los demás.
 
Si tienes a un niño delante
Dale tu amor para que sepa amarse
Primero a sí mismo, porque si no
No sabrá amar a aunque quiera
 
Y sin amor siempre estará perdido
Quien no se encuentra a si mismo.
No sabrá encontrar a los demás,
Motivo mas que suficiente
 
Para que cuando tengas delante a un niño
Sepas ver lo que necesita
Y es que lo sepas mirar
Como ha de mirarse a un niño:
 
Con la mirada más dulce que 
Dentro de ti puedas encontrar.

Definir a un patán

Es triste que existan chicos de estos. Que se enamoran de una chica y que aunque sientan algo por ella de verdad, la terminen utilizando solo para darle celos. He visto casos así, de chicos que en verdad son muy majos y tienen un mundo interior muy rico, que son gente que vale la pena, pero que al final solo saben vanagloriarse de si mismos en cuanto ven a otra chica cerca. Aunque la que tienen al lado sea superior y la quieran de verdad; y ellos lo sepan.

Chicos que detrás de su estampa solo siembran dolor. Y se quedan con un dolor infinito que no saben cargar. Y buscan inmediatamente una sustituta, aún a sabiendas que nunca la encontrarán. Que acuchillan por igual a la enamorada, que a sus amigas, que a sus madres; quizá sin tener conciencia de que un chico así tan solo puede ser abandonado hasta que de verdad madure y crezca. Chicos que jamás olvidarán a ese amor que supo quererlos de verdad y a quien de verdad quisieron por encima de todo lo demás. Chicos que caminan siempre acompañados de un nuevo amor estancados en aquel que jamás se arrancarán como condena.


http://hastamiultimorespirar.blogspot.com.es/

domingo, 22 de abril de 2012

Un dolar por escuchar

Buscar una luz en medio de la oscuridad. Saber quienes somos y lo que podemos esperar. Saber quienes son quienes viven con nosotros, o aquellos que nos vienen acompañando en la vida; y a veces poco más.


http://tallerdeconstelacionesfamiliares.blogspot.com.es/

Un dolar por escuchar a veces es el mejor pago que nos puedan dar. Gracias Pilar

sábado, 21 de abril de 2012

Dando la cara

En un país donde la gente que se guarda en los bolsillos los dineros de otros y manda al resto a ajustarse el cinturón, a reducir gastos necesarios y a dejarse los pequeños lujos en un cajón. Deslumbra la gente que es justamente lo que es, que no intenta aparentar otra cosa y que da de si misma a los demás; sabiendo que cuanto más se les da a los otros más se tiene, como una ley de atracción no escrita de la humanidad.

Ella ha recibido el primer ejemplar adelantado de su libro, y se ha entusiasmado tanto que ha subido una foto suya con el libro recién alumbrado. Sin darse cuenta -porque se lo dijeron los demás y no callan con ello- que estaba en pijama. Y yo me pregunto ¿qué importa eso?, estaba con su libro recién nacido en la imprenta, ¿acaso ya nadie sabe donde enfocar?


http://www.comonoserunadramamama.com/2012/04/doy-la-cara.html

viernes, 20 de abril de 2012

Busca mi rostro

Esta es la nueva propuesta del escritor Ignacio del Valle, en la novela que está al salir a la venta y cuyo primer capítulo se incluye en el diario El comercio el sábado 21. No creo que le haya resultado muy fácil comprimir en un solo libro todos los temas que nos vienen preocupando a los ciudadanos de hoy, pero creo que todos encuentran un hueco dentro de esta novela que tiene por protagonista a una mujer. Una periodista que cree haber hecho una fotografía a alguien muy peligroso a quien se daba por muerto. Se obsesiona por encontrarle y se sumerge en mil laberintos a cada cual peor, lo que le lleva a recorrer en primera persona todos los infiernos que quepa contar.

No es esta una buena época para invertir en pasatiempos, y es por eso que entro y salgo de las bibliotecas con la misma asiduidad que lo hago de mi casa, porque tengo claro que por ningún motivo dejaré de leer todo cuanto me venga en gana. Pero le haré un hueco a este libro para leerlo porque creo que resume todo lo que como cuidadana me interesa saber. Y como mi amiga Inés, iré apartando una moneda de euro cada día para pagarme el capricho de poder comprarla sin que me remuerda la conciencia, porque por muchos motivos este es un libro que quiero tener.


http://www.lalibreriadejavier.com/?p=16827

jueves, 19 de abril de 2012

Que canten los niños

Lucía se levantó en la mañana del sábado con muchas tareas pendientes, y sin darse cuenta anduvo por la casa canturreando una canción, que es su modo de desconectar de las preocupaciones que giran al fondo de su cabeza y poder ser eficaz consigo misma y con quienes conviven con ella. En ello estaba cuando salió a barrer enérgicamente al exterior, enfrascada en una canción que más que canción le parece un himno universal, fue por ello que ni reparó en que estaba cantando ni en qué cantaba. Y siguió a lo suyo, barriendo aquí y allá, a lo largo y ancho de toda la acera. Había un grupito de niñas en su casa, que andaban alborotando de un lado a otro, tan inquietas como puedan ser las niñas a su edad, y tan adorables como puedan ser todas las niñas que están despertando a la vida. Siempre con un aparato de música ruidosa entre las manos deambulando de acá para allá.

Fue entonces cuando escuchó risas y más risas de fondo. Y se rió al escucharlas porque las risas de los demás le dan siempre la risa. Y siguió a lo suyo intentando no pensar en todas las tareas que aún tenía pendientes, y esa amarga sensación de sentir que nunca terminaría de darlas por concluidas para dedicarse a aquello que en verdad le entusiasmaba. Había cierto fastidio en que nadie colaborase un poquíto al menos, aunque sabía que toda la culpa era suya por acostumbrarles así, era la típica mujer odiosa que tiene que ocuparse de todo porque solo ella sabe hacerlo como dios manda; y el pago a ello es terminar justo así, haciéndolo todo ella o nadie, porque en verdad tampoco deja elección. Siguieron risas, muchas más risas, y ella siguió a lo suyo hasta que acabó. Fue entonces cuando las vio a todas sentadas en la escalera muertas de risa y les preguntó:
- ¿Qué es eso que os hace tanta gracia?
- Tú.
- ¿Yo?_ se rió_ pues no sabía que era tan graciosa, la verdad.
- Bueno, tú no_ respondieron_ esa canción tan cutre que cantabas.
- ¿Canción cutre? No recuerdo haber estado cantando.
- Pues no paraste con esa canción cutre de que canten los niños. La verdad que solo a ti se te ocurre cantar cosas así, son una horterada.

Fue entonces cuando Lucía les contó que para ella esa canción es sagrada. Y que no es ninguna horterada, que es una de las canciones más bonitas que uno pueda escuchar. Y que es tan sencillo como entrar en You Tuve y escribir Que canten los niños, Jose Luis Perales. Que debían escucharla con mucha atención para entender todo lo que significa y después hablar. No fue un sermón lo suyo, fue una invitación nada más. Las dejó a lo que estaban y entró en la casa para hacer mil cosas a la vez, que era lo suyo, y después de un rato bajó a tirar la basura pidiendo paso. Estaban todas agrupadas en un mismo peldaño, María tenía el teléfono en la mano y estaban viendo el vídeo que Lucía indicó, les había cambiado el gesto, incluso la mirada, y no dijeron nada cuando la mujer subió esquivándolas como pudo de nuevo a la casa, satisfecha de que hubiesen encontrado en ese vídeo lo mismo que ella: justicia y amor.

http://www.youtube.com/watch?v=dWoPBhy3GCw

martes, 17 de abril de 2012

Francisco Gijón

Historia incompleta de España es uno de esos blog que empecé a seguir para ponerme al día en la historia de España. Sin embargo su autor no deja de actualizarlo de una forma veloz que no me facilita mucho la tarea de leerlo =) Me admira esa capacidad de escribir, pero sobre todo me admira conseguir saber tanto del país en que uno vive, si yo tuviese que contar algo de España, me limitaría a hacer unas descripciones de su tierra y de su gente, pero no alcanzaría a contar mucho más.

En un comentario que dejó hace tiempo en el blog de Blanca Miosi, explicó que siempre había querido escribir la historia de España, y que abrió su blog para llevar a cabo ese trabajo y conseguirlo para sí. Solamente hay que entrar en el y mirar a la derecha la lista de libros que lleva terminados, para darse cuenta de que no ha dejado de trabajar por ese sueño, que ahora ya es realidad. Tecleando día tras día ha dado forma a un deseo que no ha hecho más que aumentar, eso a juzgar por el ritmo de escritura que lleva.

Me parece fantástico que alguien tenga un sueño en mente y luche por hacerlo realidad. Porque con ello nos está demostrando que en escritura la realidad no cae del cielo, se hace.



http://ordorenascendi.blogspot.com.es/2012/04/clases-inferiores-urbanas-en-el-siglo_7989.html

lunes, 16 de abril de 2012

Iqbal Masih

Hace tiempo saltó a los diarios la historia de un niño que trabajaba como esclavo en una fábrica de alfombras. Que enfermo y desnutrido, harto de los maltratos a que estaba siendo sometido dejó una nota en el dobladillo de una alfombra pidiendo ayuda. Esta nota fue encontrada por la persona que finalmente adquirió la alfombra y salió en su ayuda. Y pudo ser liberado al fin. Saber escribir fue primordial para que Iqbal Masih pudiese comunicarse con el mundo exterior y dar parte de su situación, y la de otros niños.

Fue liberado y a partir de entonces luchó por erradicar la esclavitud infantil. Sin embargo hubo quienes consideraron muy molesta su voz, y la acallaron a balazos en plena calle.

Ya es hora de que la historia de Iqbal Masih no se vuelva a repetir. Porque Iqbal Masih sigue teniendo voz. La voz de quienes como él no queremos que su historia se vuelva a repetir.



http://www.youtube.com/watch?v=VTDtWZ4Dgk0

Día mundial contra la esclavitud infantil

Desde este primer mundo en el que cada niño obtiene casi todo lo que quiere, puesto que terminan copiando el modelo de aquellos que les anteceden, a veces no reparamos en que cada uno de nosotros podría cambiar la situación de millones de niños en todo el mundo. Y es que las cifras no mienten, aunque quizá se queden cortas, cuando hablan de 400 millones de niños esclavos en todo el mundo. Sabemos por experiencia que si se han censado 400 millones de niños esclavos es que hay muchos más que no han salido a luz.

Mientras en el primer mundo los niños cada vez piden y consiguen más y más caprichos, y sus padres sin pensárselo dos veces se los consiguen a como sea a penas transforman en palabras su petición, quizá debido a la mala conciencia de no dedicarles apenas tiempo. Otros niños de terceros mundos no tienen ni la elección de decidir lo que quieren hacer con su tiempo, porque no les dejan tiempo. Trabajan como esclavos de sol a sol para surtir al primer mundo de todas las cosas innecesarias que se le antojan. Son obligados a dejarse la piel en el esfuerzo, a renunciar a la salud, al sueño, al descanso, a la alimentación necesaria; a la higiene. A cualquier resquicio de humanidad.

400 millones de niños es una cifra escalofriante, más todos los niños que insisto no están ni reflejados ahí. Serían motivo más que suficiente para detener el mundo, este primer mundo y celebrar consensos, buscar soluciones, llegar a acuerdos, establecer prioridades; y detener nuestra marcha infernal.

Deberíamos reflexionar sobre si es necesario que el mundo se divida entre un primer mundo y un tercer mundo. En si no sería mejor que todos pasásemos a formar parte de un segundo mundo, ni tantos privilegios para los unos ni tantos sacrificios para los otros: de igual a igual.


http://www.eleconomista.es/legislacion/noticias/3895513/04/12/la-esclavitud-infantil-sigue-existiendo-y-occidente-se-beneficia-de-ello.html

domingo, 15 de abril de 2012

Verbo pintar

Un cuadro pintado se me antoja un libro escrito sin la necesidad de usar palabras para contar.


viernes, 13 de abril de 2012

Reflexiones sobre publicación

Es cierto que corren nuevos tiempos para la lectura y la publicación. Es por ello que uno va leyendo reflexiones en voz alta que nunca antes se habían hecho. El otro día leía en alguna parte que un escritor cuando es bueno es bueno, y que no importa tanto el tema que toque, porque todo lo que escriba será leído hasta el final; que por eso se distingue a los grandes. No sé si es cierto, pero hay gente capaz de escribir así: acaparando tu atención de principio a fin.

http://blancamiosiysumundo.blogspot.com.es/2012/04/agentes-literarios-versus-autores.html

jueves, 12 de abril de 2012

Bienvenida a la vida

Luz Milagros se apuró en llegar a la vida un mes antes de lo esperado, los médicos se afanaron en salvar su cuerpecito menudo que al final se les fue de las manos, y la dieron por muerta. Fue conducida a la morgue del hospital donde permaneció durante doce horas a una temperatura de 0 grados.

Fue entonces cuando el padre abrió el cajón de madera armado con una barra de hierro, cuando contemplaron juntos el cuerpo sin vida de su niña, y cuando su madre tomó una mano del bebé entre las suyas y se escuchó un suspiro. El padre adelantó una mano hasta el pecho de su niña y la sintió respirar, la madre la tomó en brazos envuelta en las telas que forraban la caja, y sin perder tiempo corrieron por los largos pasillos hacia el hospital. Porque es allí donde se cuida a los vivos.

Luz Milagros, bienvenida a la vida.





http://www.infobae.com/notas/641480-La-desesperada-caricia-materna-que-ayudo-a-Luz-Milagros-a-recobrar-vida.html

miércoles, 11 de abril de 2012

Verbo publicar

En estos días le hacía una pregunta a alguien que sabe bastante de edición, sobre qué consideraba más conveniente para un escritor novel a día de hoy. Si presentar una novela suya en Amazón o presentarla a concursos literarios. Yo me refería a la posibilidad de llegar a ser leída por un público al que pueda gustarle o no, para tener una posibilidad de que fuese un comienzo, de dar los primeros pasos en el mundo de la publicación. La respuesta que obtuve fue que en este momento sería mejor colgarla en Amazón.

En todo caso necesito vaciarme la cabeza sobre un tema nuevo que acapara demasiado sitio en mi cabeza. Que me hace andarme distraída siempre y de mal humor. Hay algo nuevo que quiere ser escrito lejos de aquí. Ser expuesto sobre la mesa, diseccionarse, coger el vuelo, tomar sentido, asentarse sobre unas bases, ser exprimido hasta la última gota, analizado desde diversas perspectivas y sobre todo finiquitado ya de una vez; para que repose de veras. Esto último que he explicado solo otro escribiente sabría comprenderlo, hasta qué punto todo lo que escribimos nace de una obsesión, de una necesidad interior de liberación.

Esto unido a que no he conseguido reparar aún todos los problemas de seguridad por aquí, y a que creo haber dejado un reguero de entradas suficiente para haber contado más o menos lo que yo quería contar. Hace que me tome este blog con mucha tranquilidad, y que me dedique una temporada a escribir fuera de esta pantalla, algo que desde que abrí este lugar he venido haciendo muy poco. No es una queja, este lugar por lo que quiera que fuese me apetecía mucho más, suponía salir de mi casa y contarle al mundo. Pues bien, ahora sucede al revés, me apetece salir del mundo y contarle a mi casa. Así lo haré en mayor medida, soy irreverente, hago siempre lo que quiero hacer. Por ahora escribiré un tema nuevo y después, del tiempo que me ocupe lo enviaré a corregir, y no sé si lo subiré a Amazón, lo guardaré en la caja de cartón o lo enviaré a concurso, pero al menos me libraré de el al fin; que no es poca cosa.

lunes, 9 de abril de 2012

No deja de ser curioso

Se enfadaron hace tiempo. Ya no se hablan. Se enojan cuando amigos comunes vienen de pronto a contarles sobre la vida del otro. Supongo que se entristecen cuando piensan en todos los planes de vida que un día trazaron siendo solo unos críos. Ambos se dijeron adiós. Bueno uno dijo adiós y otro no tuvo remedio alguno más que acatarlo. Curiosamente quien parecía más roto fue el primero que rehízo su vida, y quien parece arrastrar consigo mismo su pena anterior; porque quizá fue quien tuvo la culpa, de sin saberlo desmoronar el castillo de naipes de un futuro molón.

Se enfadaron y sin embargo ven las actualizaciones de su vida reciente en Tuenti - al que yo llamo cuenti- que es quien les viene contando la vida del otro; aún cuando ellos intentan contar muy poco de sí mismos para que aquel ni se entere. Pero no falta un amigo que saque una foto, y otro que comente, de modo que al final se suma el nuevo pretendiente, o la nueva pareja para poner un ¡guap@! personalizado que deja una huella tácita de propiedad, y queda registrado.Todo a tan solo un clic de curiosidad. Es un juego macabro que antes no cabía y que nace ahora: andarles espiando la vida a los ex.

Soy un buen psiquiatra que nadie lo dude, pero aunque haya crisis, lleno la consulta de casos así. Buscan el remedio para una cura que después no quieren. Es una tentación demasiado grande no ver ni saber. Y después se enferman de rabia o de espanto, de asco o de envidia, de remordimientos o alegría infinita de haberse librado de aquello. Debo medir mis fuerzas para lidiar con esto, es demasiado novedoso incluso para mí.

domingo, 8 de abril de 2012

Verbo reencontrar

En estos días me atreví a rescatar mi caja de cartón en el desván, a fijar la vista en mis novelones inconclusos, mis relatos cortos terminados, mis poesías algunas graves y otras ligeras; incluso a releer las primeras entradas de este blog. Y me encontré con algo que no esperaba, sigo creyendo en todos esos personajes que esperan pacientes por mí, y les sigo notando extraordinarios, volví a decirme que en cuanto ponga en orden lo que se me alcanza inordenable volveré a ellos, porque ahora me sé preparada para abordarlos y dar lo máximo de aquello que quisieran imprimir. Además seguí notando que son la gente que me encuentro no en los libros, sino en la vida, que son extraordinarios no tanto por lo que cuentan, sino por como son. Y luego me pregunté si todo el tiempo que tendría que dedicarles me valdría la pena, y volví a responderme que sí, que son mi fuerza en la tempestad, el faro que alumbra en la noche negra, el sentido de aquello que sin saberlo, soy.

Y me encontré ya en las primeras páginas infinidad de errores gramaticales que antes se me escaparon a decenas de correcciones, y me dije que así no se llega a ninguna parte; que si en verdad quiero presentarlas en concurso alguno debo enviarlas a un corrector, y en ese punto me falló el aire. Pero sé que es el paso imprescindible si en verdad quisiera competir. Hay gente muy buena en esto, además de que si un día faltase de repente sería la imagen final que yo dejase de mí, y no puedo escatimar en eso. Aquí sí puedo permitírmelo, por esa estúpida idea de que este es un lugar distinto, un lugar desde donde escribo a la nada y al todo al tiempo, un lugar apartado de todos los latidos de la civilización, un lugar neutro. Ya advertí que es esta una idea del todo estúpida, pero lo siento así. Como uno de esos mensajes que Nicholas Sparks, dentro de su novela El mensaje, enviaba al mar; aunque con esos mensajes, a su personaje principal le cambió la vida, y quizá se le precipitó la muerte, quien sabe. Quizá todo este blog no sea algo diferente a una botella que contiene un mensaje que desde dentro de su cristal transparente se lanza al mar.

Pues eso, que me reencontré con todo lo que creé y después de revisarlo durante horas lo volví a su caja. Y me sentí feliz de haber dedicado todas las horas a algo capaz de renovarme por dentro y darme un sentido, a mí, que soy lo menos sin sentido que pudieras encontrarte un día por ahí. Pues eso, que sin ponerme fecha los sacaré adelante y los retaré al mismo tiempo a ellos y a mí; inolvidables personajes aún de latidos por escribir.

jueves, 5 de abril de 2012

Retazos...

Desde muy niña estoy dividida en esto de la fe. Y me hago muchas preguntas para las que no tengo respuesta. Sin embargo de la iglesia me quedo con eso de que Dios está en todas partes. Es por eso que no tengo que buscarle en parte alguna ni seguir las procesiones, está en alguna parte de lo que soy y tenemos una conversación infinita. Sé que tiene el poder de escucharme, pero también sé que espera de mí que no le pida que obre milagros por mi causa. Es la nuestra una amistad sin condiciones hasta el final de mis días.

Es todo lo que sé, que vaya donde vaya viene conmigo. Quizá es todo cuanto necesito saber.

miércoles, 4 de abril de 2012

Los audiolibros

La primera vez que supe que existían fue leyendo Mientras escribo, de Stephen King. Él decía que en el coche siempre llevaba un audiolibro para escucharlo mientras conducía, fue entonces cuando supe que hay libros completos relatados en audio. Yo me sentí incapaz de conducir entre el tráfico enfrascada en una buena historia, puesto que cuando mantengo una conversación interesante y conduzco al mismo tiempo soy un serio peligro; y ya me he llevado algún susto. De modo que lo descarté de inmediato sin saber si sería plausible.

Y nadie volvió a mencionar los audiolibros hasta hace unos días, en que un padre me contó que su  hijo salía a caminar hora y media diaria por los alrededores, escuchando libros. La propuesta me pareció sensacional, puesto que si se camina por un lugar libre de peligros, como una acera ancha dispuesta en un arcén pintado de rojo, a lo largo de tres kilómetros rectos, de ida y de vuelta, que terminan en una playa rocosa, pequeña y agreste; la cosa ya cambia. Serían tres kilómetros de ida entre campos llanos como folios pintados de verde, con algunas casitas diseminadas aquí y allá, una granja enorme con sus vacas - sin cuernos, qué pena, con lo bien que les quedan- negras y blancas, tranquilas y curiosas que se afanan en pastar. Alguna oveja que otra, alguna cabra enana de las que Heidi cuidaba, patos, ocas, gansos, gallinas, algún caballo que otro. Un leve olor a estiercol, a mar salado, a viento afrutado, a gente contenta que viene y que va, mientras tú te ejercitas y escuchas un cuento.

Entonces me surgió una pregunta que no supe contestar ¿es lo mismo escuchar un audiolibro que leer un libro?, supongo que no. Que leer un libro siempre es preferible por sus muchos detalles y sus muchas ventajas, pero me es imposible caminar y leer un buen libro. O conducir y leer un buen libro, y hacer las tareas de casa mientras leo, con todo el tiempo que diariamente me pierdo así de leer. Sin embargo sí que podría llevar a cabo mis tareas, siempre tan rutinarias de ama de casa y escuchar por ejemplo Guerra y paz; uno de tantos libros a los que les tengo ganas y que tras ojearlo devuelvo a la estantería pensando que enranciaría antes de que lo pudiese acabar.

El mismo padre que me contó lo de su hijo, me dijo que entre los estudios, los deberes al volver a casa y el tiempo que su hijo pasaba en el ordenador conectado con sus amigos, ya apenas leía, y que esto de los audiolibros le había devuelto el interés por los libros. Que antes le daba una pereza tremenda irse solo a caminar y que ahora lo hacía contento todas las tardes, que después regresaba a casa y se ponía a contar un resumen de lo que había ocurrido y se le iluminaban los ojos. Fue entonces que barajé la posibilidad. Busqué en internet y como desastre informático, lo único que conseguí escuchar fueron 14 minutos de un cuento de Hans Cristhian Andersen, ahí es nada, titulado Lo que hace el marido bien hecho está. Y la verdad que me gustó la experiencia de escuchar audiolibros, no es lo mismo que leer, pero es muy relajante para hacer mientras caminas, mientras limpias, mientras planchas, mientras coses, mientras cocinas, mientras siegas la huerta, mientras montas a caballo, mientras paseas a los perros, mientras contemplas los gatos, mientras todo lo que alcance tu imaginación. ¡Y será por imaginar!

martes, 3 de abril de 2012

No soy juez

Pero ten muy claro que si lo fuera y tuviese que decidir si ponerte en libertad o no; no la tuvieras. Jamás te perdonaría que hubieses tenido la desfachatez de esperar por una niña de nueve años en un soportal a que volviese de la escuela. Que hubieses forcejeado con ella, a sabiendas de que no tenía la más remota posibilidad de pelear contra tu fuerza. Y que sin escuchar sus ruegos la hubieras sometido a la más terrible vejación a la que pueda ser sometida mujer alguna sobre la tierra.

No solo no podría comprenderte, tampoco podría perdonarte, que después de haber logrado tu ignominioso cometido la hubieras matado a golpes. Y ya lo he dicho, no soy juez, pero si lo fuera, miraría la foto de la niña y sobre ella juraría que cumplirías todos tus años de condena. Ese sería mi compromiso con ella, que si una vez te pusieron 44 años de condena, los cumplirías íntegros. Y no me temblaría la mano del modo en que a ti no te tembló, cuando traspasaste de lado a lado su hermosa inocencia. Cuando le hiciste pagar con su propia vida, tu atrocidad. Cuando su cuerpo menudo y grácil, pasó a alojarse en un camposanto.

lunes, 2 de abril de 2012

Ahora de repente

Parece que no importa tanto que te hayas llevado parte de nuestro dinero de forma mezquina. Que lo hayas escondido en un paraíso fiscal. Parece que si lo traes de nuevo a mi país me beneficiarás; nos beneficiarás a todos. Eso de repente.

De repente parece que tú que has robado y has mentido eres igual a mí, que ni he robado ni he mentido.

Eso parece. Y sin embargo yo sé que ni yo soy tú, ni tú eres yo. Que como ya dijo alguien la crisis no es monetaria sino moral.

viernes, 30 de marzo de 2012

Esperar a que vengan por vacaciones

A veces, según el telediario matinal que elijas, la realidad es una o es otra. Esta mañana en el que estuve más escuchando que viendo se coló esta frase: "Se espera que la llegada de extranjeros contribuya a mejorar las expectativas de una  semana santa azotada por la crisis". Osease, que ya que los españoles estamos más bien arruinados y no nos queda mucho dinero para festejar, o para llenar de combustible nuestro utilitario - habida cuenta de la nueva subida de los carburantes-, se espera que la llegada de extranjeros anime al sector hostelero que anda de capa caída.

Vamos, que quizá nos debamos ir acostumbrando a ser un país alquilado por vacaciones.

jueves, 29 de marzo de 2012

Huelga general

Huelga decir que todo seguirá igual
que las cosas seguirán como están
antes de ponerse peor
y precipitarnos por un agujero negro
del inmenso espacio.

Que las constelaciones girarán
en la misma órbita en que circulaban
los de arriba seguirán arriba
los de abajo abajo
y cada uno en su puesto

Inamovible y circunspecto
ávido de un orden distinto
que jamás se alcanzará
porque a los de arriba están arriba
y los de abajo abajo

Y nunca coincidirán
si no cambia el orden.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Se anuncia una subida de luz

Eso dijeron en el telediario de la mañana, justo antes de que la abuelita anotase en un papel los cambios a efectuar. Últimamente todo subía demasiado de precio y su pensión poco a poco se achicaba. Ya no podía obsequiar a sus nietos con cajas de pastas, cada vez que venían a su casa, quizá por eso fueron dejando de venir. Ni poner el radiador eléctrico para combatir el húmedo ambiente de su hogar, tan frío como lápida de cementerio, por eso las visitas se fueron espaciando cada vez más hasta desaparecer por completo.

Revisó la libreta de los gastos que había ido recortando hasta ahora y su vida fue pasando por delante de ella como en una moviola. Muy lejos quedaba la mujer que se bañaba todas las noches antes de acostarse en una espuma con esencia de jazmín. La mujer que iba a la peluquería una vez por semana. La abuela que recibía a sus nietos con una caja de pastas abiertas sobre la mesa. La cabeza de familia que invitaba a sus hijos a comer en casa los domingos. La amante esposa viuda que llevaba un ramo de rosas los domingos en la mañana a la tumba de su marido, para que él supiera que aguardaba reencontrarse con él al otro lado de la vida. La mujer que encendía todas las luces de la casa en cuanto oscurecía para no sentir la soledad. La mujer que aún viviendo sola ponía la lavadora tres veces por semana. La que día sí y día también salía en las tardes a pasear con sus amigas y después se tomaba un café, aunque para ello tuviese que recortar los gastos en comida. Todo aquello se quedaba tan atrás en el tiempo, que apenas si quería recordar...

Ahora estaba tan cambiada que sin saberlo la miraban mal. Buscaban indicios de ese cambio radical. De cuando en cuando le dejaban caer alguna sospecha de que su cabeza tal vez andaba mal. Que si esto o que si aquello. Intentaban averiguar la verdad, cuando la única verdad era que no quería preocuparles, ni quería vivir de caridad. Iba recortando gastos a medida que su ridícula pensión empequeñecía; pero era algo que  no estaba dispuesta a contar. Aunque tuviese que pagar el alto precio de una enorme soledad que poco a poco la engullía.

lunes, 26 de marzo de 2012

Un convencimiento propio

Las personas en las que crees tienen una cualidad: te sanan.

sábado, 24 de marzo de 2012

Ellos nos dijeron

Hay que reducir gastos
hay que apretarse el cinturón
hay que eliminar gastos superfluos
hay que gastar con mesura
hay que acostumbrarse a ahorrar.

Pero luego nos llenaron
todas las calles con posters gigantes
repetidos una y mil veces
de su partido y de su cara
en una competición de locos.

Nos llenaron los buzones 
de propaganda de sus partidos
que después habrá que reciclar.
Llenaron las televisiones con sus palabras
con sus caras maquilladas y sus carteles.

Y nos dejan preguntándonos:
¿Pero no dijimos que había que ahorrar?

viernes, 23 de marzo de 2012

Con la llegada del buen tiempo

Toca poner orden absoluto en el hogar. Retirada de cosas inservibles que ocupan un espacio innecesario. Disfrutar del sol, de paseos por el mar, vivir al aire libre. Visitar amistades que hace tiempo que se ven pasando de largo a toda prisa. Reprogramar prioridades. Leer ese libro que llevas tiempo esperando leer y que es muy extenso y gratificante al tiempo ( El cuaderno de Maya, de Isabel Allende), si se lee a intervalos los personajes pierden inmediatez, y fuerza sonora la historia.

Ver por enésima vez La vida es bella, de Roberto Beningni, que retrata perfectamente la vida tranquila de un pueblo azotado de repente por el imperio Nazi. Y al tiempo retrata la historia de un hombre profundamente enamorado de una mujer, que es capaz de cualquier cosa por conseguirla. Y ya después de conseguida es capaz de lo que sea por salvar la vida de su hijo Josué, para ello lo esconde en el campo de concentración a que han sido llevados. Un lugar donde lo que menos les importa a los Nazis es la vida de todos los que allí se encuentran, que justamente son llevados hasta allí para encontrar su fin. Guido hará todo lo posible y lo imposible por conseguir que Josué salga vivo de toda esa locura ¿Lo conseguirá? ...Imprescindible verla aunque se sepa ya de memoria; para no olvidar que en otros pueblos -que son nuestros pueblos- hay otras gentes pasando por lo mismo y que hay tragedias que se podrían evitar. Si tenemos que inventar nuevas palabras, las inventaremos, pues todos los diccionarios se pueden engordar: el número de páginas no importa.
No hay límite de hojas para un libro que cuente lo importante de la historia: que se supo empezar.

jueves, 22 de marzo de 2012

Libros que hay que leer

En mis años más extensos de sequía, en que todos los libros que compraba eran restos de restos, dado su bajo precio. Y los únicos libros que me podía comprar, que se fueron en gran parte de regalo a una librería de viejo en busca de otros lectores, más capaces quizá. Yo soñaba con leer libros que valiesen la pena por su temática. Temas que valiese la pena retratar; removedores de conciencias quizá. Pero no daba con uno.

Pilar Alberdi parece empeñada de un tiempo a esta parte, en rescatarlos para mí, aunque no sé cómo ni de donde están surgiendo mis propios temas, y cuando no estoy en trance por su espera, lo estoy porque ya han pasado de largo y me dejaron exhausta; tal es su fuerza. Aún así no me resisto a dejarlos pasar de largo, los cazo al vuelo y me hago eco, porque quizá algún día los pueda leer.

En su blog hay reseñas de muchos libros, Por ejemplo de Un artista del hambre, de Frank Kafka. Otro de los enlaces que quería dejar, si se pasan por su blog no dejen de leer esa reseña, les impresionará.

http://pilaralberdi.blogspot.com.es/2012/03/el-de-mercedes-pinto.html

miércoles, 21 de marzo de 2012

El premio a la capacidad de soñar

Hace muy  poco tiempo, dejaba el enlace a un blog titulado Cómo no ser una mamá drama. Lo escribía una hija harta de la sobreprotección materna. Tenía en mente parece ser, comprarse una casa en la playa y tener un perro de curioso nombre. Publicó entradas y más entradas, confiesa que sin saber muy bien cómo. Y la llegada de comentarios fue ampliando su visión, a la vista de esas otras mamás drama, y sus hijitos sobreprotegidos, un poco hartos de verse tan reducidos en el espacio que les dejaban libre para explorar. Dentro de cada niño hay un explorador nato, dado a pagar el precio que haya que pagar por vivir aventuras propias.

Y dentro de cada madre un ser temeroso de que el fruto de su misma carne vaya a sufrir un poquíto. En lo que se pueda eso de sufrir su niño, pues no. Y ahí de un extremo de una cuerda al otro todas las tensiones que quepa imaginar, e incluso las no imaginadas nunca. Todo por el futuro de su niño, que si puede ser hermoso porque va a ser mediocre. Pues bien, al final la hija sobreprotegida confesó a su madre que tiene un blog que habla de todos sus avatares juntas, y que no la deja como madre en un buen lugar. Pero que la envió a la editorial Planeta, y después de haberla leído, la va a publicar. No sabía lo que su madre respondería dado que para ella es una mamá drama, pero por respuesta le dijo que si se tiene que hacer famosa y rica a costa de dejarla mal; pues que qué se le va a hacer: adelante. Y es que al fin y al cabo una madre siempre quiere lo mejor para sus hijos aunque cueste mucho creerlo, pero la niña sobreprotegida, justo ahora se lo creyó.

El premio a la capacidad de soñar se escapa a uno mismo. Cuando algo esta destinado para ti, te llega envuelto en papel de regalo, solo tienes que quitarle el lazo, y ya.

lunes, 19 de marzo de 2012

Féretros blancos

En estos días, 28 niños europeos perdían la vida cuando volvían de una excursión escolar en la nieve. Fueron tremendas las imágenes de esos féretros blancos, que contenían dentro quizá lo más preciado de cualquier pueblo: la inocencia de un niño a quien se le supone una larga vida por delante. Y dentro de un mismo féretro tanto silencio significativo de un fin, que debiera de haber sido tan solo un principio: el principio de una vida por vivir.

El despliegue de todas las autoridades habidas y por haber. La blancura de esas flores blancas. Las lágrimas y la impotencia de familiares y amigos e incluso desconocidos; en la cercanía y la lejanía que alcanza cualquier imagen de televisión, que entra en nuestra casa a través de una pantalla de televisión y nos habla directamente de  un dolor que es uno con el mundo. Fue quizá lo único "positivo" que se pueda contar. Que los niños perdieron la vida y que nadie se quedó indiferente, que se nos contagió todo ese dolor de 28 niños que perdieron la vida cuando volvían de unos días en la nieve. Los féretros blancos representaban el silencio eterno que sucedió a tantos días de risas y maravillas descubiertas a su alrededor. Después de tanto compartir entre amigos y tanto echar de menos a los suyos, pues lo uno y lo otro van siempre conjuntos. Fue imposible no sentir el dolor y la impotencia de esos padres que esperaban por sus abrazos a la vuelta, y que ya nunca encontrarán el calor de sus brazos, para arroparse en el mayor milagro que haya inventado la vida para premiar el amor: su fruto vivo.

Pues bien, mientras miraba esos féretros blancos, el poco tiempo que pude soportar esa imagen -porque he de tener mucho cuidado con lo que una imagen es capaz de horadar en mí-, sentí el consuelo de que todos los presentes estuviesen ahí, para dar cuenta de una tragedia inconmensurable, la que se da cuando la vida de un niño encuentra su fin, sea como sea y donde sea. Y sin embargo es tanta la diferencia entre las muertes de los niños como distintas sus causas.

Pensé entonces en todos los niños muertos en las guerras. Que mueren por la estupidez de las gentes que no han sabido buscar otra fórmula distinta para llegar a un acuerdo. En la soledad que acompaña a familiares y amigos, que no encuentran eco que se haga cargo de la crueldad con que han perdido su vida; por una fatalidad que alguien sí pudo evitar. Me pregunté entonces hasta donde llegaría la línea de féretros blancos que darían cuenta de la ignominia mayor de cualquier mandatario que dicta una guerra. Y sé que daría una vuelta entera al mundo, y le sobrarían bastantes vueltas más a través de la historia del hombre, que no aprendió aún a dialogar. Todos los féretros, que incluso algunos no tuvieron, me dolieron lo mismo.

sábado, 17 de marzo de 2012

Tradiciones que hay que abolir

En estos días ha ocurrido una noticia que a mí me parece tremenda. Una joven de 16 años se ha suicidado porque ha sido obligada a casarse con un joven a quien no quería. Y lo peor de todo es que sucede porque en su país es tradición que la familia le escoja marido.

Es algo que también aquí sucedía hace muchos años, a una chica le escogían un marido que generalmente ella no hubiese escogido ni en su peor pesadilla, en base a que su familia tenía dinero y el tener dinero le presuponía una vida feliz. Que era una vida de maltrato y sometimiento, de modo que aunque fuese llamada vida no era vida, porque no puede ser vida algo que no se eligió. Como mujer no quiero ni imaginarme viviendo forzosamente con un hombre al que no quiero. Y como madre no quisiera ver la vida de mi hija truncada antes de crecer. No quisiera privarme del inmenso lujo de verla mirar de frente a unos ojos que ama. Considero que ese bien en su vida, sería a mi vez mi riqueza mayor; nuestra riqueza conjunta.

Que una chica de 16 años haya tenido que poner final a su vida para reivindicar a su derecho a la paz. Su derecho a no convivir con un hombre que no ama. Su derecho a ser escuchada aún cuando ya ni esté. Su derecho a pelear en lo que pueda por las jóvenes en su situación; me parece el fracaso más estrepitoso de cualquier progenitor. Y el fracaso de cualquier pueblo. De cualquier nación.

Una voz silenciada, ni es voz ni es nada

Bien, ayer le ponía un broche de oro a este blog. Y desde el blog de algunos seguidores asiduos se me daba un tirón de orejas, justo de lo que yo intentaba librarme cuando en esa única entrada de todo el blog no dejé espacios para comentar. Además de que era algo demasiado personal, algo entre yo y el mundo, mi concepto de las cosas y mis convicciones más profundas, amén de mis dolores más adheridos.

Después estuve pensando todo lo que se me permite pensar en silencio, supongo, con la gravedad absoluta que estar uno solo consigo mismo supone, algo a la vez tan cansino. Y resolví justo eso, que una voz silenciada ni es voz ni es nada. Que mis palabras solo ante mí misma no tienen tanta validez como cuando salen al mundo y son calibradas por otras gentes de mentes más brillantes, que las pueden pulir y hacer valiosas, para otras gentes. Es por eso que he pensado que tal vez ese punto y final que a alguno le ha crujido, sea solo un punto y aparte. Esa sería mi respuesta a ese trágico ¿Por qué punto y final, Begoña? ¿Por qué no puede ser otra cosa?

Confieso que eso me ha conmovido, porque la amistad digital no es muy distinta de la amistad real mano a mano. Es amistad, y es tan valiosa como pueda serlo cualquier otra; o incluso más. Si a esto sumamos que nos une el grandioso sueño de publicar y darle un sentido a nuestras letras. Creo tener la solución a eso que me da problemas dentro del blog, de modo que en el lunes a primera hora de la mañana me pasaré a ver al informático e intentaremos arreglarlo. De modo que ese punto y final, que de veras que me había salido bordado ( es cierto, 0 objetividad), quizá se convierta en eso: punto y seguido.