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viernes, 11 de noviembre de 2011

Heredarás mis días

En eso pensaba Ella mientras fraguaba su propósito salido de la nada. El amanecer trae consigo ideas que las más de las veces no se llevan a cabo. Surgen como un relámpago cegador, que si no se recogen no van a parte alguna lejos de donde han venido. Pero Ella acumula relámpagos cegadores que a veces, todo hay que decirlo, no recoge, y se quedan perdidos para siempre, o con una insistencia inexpugnable vuelven a salir de cuando en cuando, hasta que se hacen cumplir.

Ella evalúa los pros y los contras de todo, es casi una obsesión enfermiza junto a su manía de la observación. El tiempo y el espacio se comprimen mientras los pros y los contras están siendo evaluados y cambian, giran y vuelven a girar, mostrando por un instante lo más destacado de sus dos caras. Porque todo en la vida tiene su lado bueno y su lado malo, y todo es susceptible de ser valorado por bueno o malo dependiendo de quien lo mire. Incluso de su ánimo al momento de mirarlo, las más de las veces. Pero siempre prevalece esa obsesión, como sacada de una película antiquísima:

Una casa sobre un acantilado. Las ventanas abiertas de par en par. Los visillos movidos por el viento. El mar encabritado y espumoso. Un día gris y lluvioso. Unos muebles rústicos aquí y allá. Estampados florales en las paredes casi a juego con edredones y cortinajes. Pobreza. Una sobria pobreza a juego con la esmerada limpieza, y una estantería con algún libro. En esa estantería unas libretas ajadas por el tiempo, y una promesa que perdura por tradición a lo largo de muchas generaciones. Las mujeres de la familia se han ido transmitiendo desde tiempos inmemoriales la historia cotidiana de sus vidas. Nada en particular. Nada destacable. Nada que subrayar. Y sin embargo tanto. En esas libretas ajadas por el tiempo permanece impertérrito cada sentimiento tal y cual brotó. Y palpitará muchas generaciones aún más. Serán copiadas a limpio una y otra vez para sobrevivir a lo largo de los siglos si es necesario. Pero nada de lo que permanezca escrito se perderá. No se heredan monedas o cosas sin valor: se heredarán las vidas.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Decir o no decir

Decir algo es arriesgado
pero las más de las veces
no decirlo es más arriesgado aún.
Es dar la oportunidad
al malentendido,
que aún después de aclarado
puede ser malentendido aún,
pues no hay cosa más tozuda
que quien quiere sospechar
y hace de la sospecha su vida.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Beneficios de andar en bicicleta

La claridad del día la interrogó desde la ventana, los claroscuros parecieron llamarla a despejarse la modorra y ponerse en marcha. Hacía tanto tiempo que estaba inactiva que se resistió, además quería hacer tantas cosas en la casa que si salía a dar una vuelta en bici se le terminarían quedando cosas sin hacer, la misma cantinela de todos los días. Entonces Estrella, que a esas horas tecleaba su nuevo proyecto de trabajo en el ordenador, entró en internet y escribió unas palabras mágicas: Beneficios de andar en bicicleta. Al instante San Google respondió -tal como siempre lo hacía- escogió una de tantas opciones y leyó.

Quizá Estrella sólo necesitase una excusa para salir de esa casa llena de desastres y respirar aire fresco. Quizá necesitase apearse un momento de todas sus preocupaciones ya sin arreglo a la vista. Quizá necesitase saludar a todos los perros del vecindario no exenta de miedo, porque todos salían a su paso en cuanto olfateaban su rastro. O quizá era trepar por las cuestas, zambullirse en las bajadas y deslizarse en los llanos. O contemplar el verde de los prados y los amarillos de las hojas, en contraste con el azul en lo alto. O era una charla de tú a tú con el mismo Dios lo que necesitaba de veras.

Mientras se calzaba los playeros y se ponía el chubasquero intentó descifrarlo, guardó el móvil en el bolsillo y se subió la cremallera. Abrió el garaje y rescató la bicicleta. Al escuchar el ruido del portón su caballo emprendió un raudo galope y se asomó a la vera del camino agitando sus crines. Estrella nunca pensó que pudiera llegar a querer tanto a ese animal, y corrió a buscar un trozo de pan duro para compensar el brillo de sus ojos, y su innegable nobleza. Hidalgo se le antojaba una mezcla imposible de bebé humano y bestia musculada. Le acarició el morro y sonrió porque ya no protestaba por ello, pese a lo mucho que le molestaba, luego observó sus manchas perfectas en blanco y marrón, lo mismo que sus crines. Tal como si pudiese entenderla le pidió que cuidase la casa mientras ella se iba a dar un paseo. Hidalgo echó las orejas adelante, formulando un sí con la cabeza, Estrella se rió en voz alta por la casualidad del gesto; y se fue pedaleando rumbo a una hora desierta.

martes, 8 de noviembre de 2011

Más fuego, más viento

Este libro de Susanna Tamaro es el último que conseguí leer desde el principio hasta el final después de muchos abandonos -de libros en los que esperaba mucho de su autor y no pude seguirlo hasta la última página-. Está lleno de reflexiones en voz alta, de enfoques distintos a lo acostumbrado casi en cualquier libro, de sencillez y calidez en su línea argumental.

En él habla de naturaleza, y del hombre en relación a la naturaleza, lo que aporta, lo que oprime, lo que a su juicio debería ser diferente desde ya. Y habla también del mundo interior, de lo dificultoso que resulta en la sociedad de hoy la espiritualidad, de lo mal vistos que están los sentimientos y todo lo sentimental, siendo tan prioritario.

En un párrafo cuenta una anécdota que le sucedió al terminar una entrevista, cuando la periodista le espetó: "Ahora entiendo porqué tantos la detestan. Usted habla de arte, de belleza, de poesía como si fueran cosas verdaderas, cosas en las que creer". A lo cual Susanna Tamaro contestó que porqué no debería hacerlo. "Porque son convencionalismos" le contestó tan tranquila.

En la contraportada del libro se cuenta que Susanna Tamaro es una de las voces europeas más relevantes de hoy. Si es cierto me alegro. Encuentro mucha sensatez en sus letras.

Retazos...

Quienes se han dado mil veces se quedan para siempre, porque quizá sin saberlo nos han dado las claves para vivir.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Papás blandiblup

Según este libro, hay una generación nacida en torno a los años setenta que se enfrenta a la paternidad desde un escenario a estrenar: el de la comodidad, el miedo al compromiso, el impulso y la huida del sacrificio. Padres blanditos y pegajosos, que se sienten a veces incapaces de asumir la tarea por sí solos, o viven desbordados o atormentados por la culpa. Padres que parecen hechos de aquel famoso moco verde llamado blandiblup con el que jugaban de niños.

Mª Ángeles López Romero viene a resumir en este libro todas las preocupaciones que tienen los padres. Y si pudiese hacerle una pregunta le haría la que considero más importante, si cree que todas las madres del mundo deberían ser como la Supernanny de algún programa de televisión. (Espero que su respuesta fuese que no).

De todo el libro me quedo con una frase: Los padres jamás deben intervenir en los problemas que sus hijos tengan con sus amigos o novi@. El motivo que da es que esos problemas que ellos tienen que resolver por sí mismos les otorga madurez.

También me pregunto si les habría otorgado madurez dejarles meter los dedos en el enchufe, asomarse hasta el límite de todos los barrancos que han visitado desde niños, o salir por el tragaluz a sentarse en el tejado como ha sido siempre su deseo más primario.

Agradezco lo mucho que me divertí leyendo el libro sin orden ni concierto. Pero creo que cada niño, lo mismo que cada padre sabe cual es su lugar y su objetivo, y que el mejor manual para ser padres es educar desde el más profundo cariño, que va siempre unido al más profundo respeto. Porque como me dijo una vez mi amiga Montse: hagamos lo que hagamos nos equivocaremos. Quizá suene bastante pesimista, pero los humanos somos muy perfeccionistas y al mirar atrás -siempre al mirar atrás- veremos que pudimos hacerlo mejor: ser más comprensivos, menos exigentes, más pacientes, más...más...más...Ser padres nos obliga a ponernos el listón cada vez más alto y competir sin descanso en nuestra mejor competición.

domingo, 6 de noviembre de 2011

A través de tuenti

Hace casi un año que se dejaron,
María está sola
Abel actualiza a diario
sus aventuras y desventuras
con su nueva novia,
Iratxe, que hace tiempo
fue amiga de María.
Con Abel no se habla,
ni lo mira, ni quiere saber de él,
pero no lo ha quitado de su tuenti.
Iratxe novela también
a través de la red
sus aventuras almibaradas
con Abel, su príncipe azul.
El entorno de chic@s
no deja de hablar de ellos
mientras María frunce el ceño
y cambia de tema.
Y piensa en desagregarles
de una vez;
pero nunca lo hace.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Bajo el cartel de la crisis

Día tras día
los trabajadores
son echados a la calle,
sin miramientos
bajo el lema:
despido improcedente.
Y de esta forma
vuelven a ser un número
a todos los efectos
sin que nadie lo remedie.

Cada vez hay más números
y menos personas
que son tratadas como personas
bajo el cartel de crisis
que las más de las veces
es sólo un cartel
de oportunidades
para llenar bolsillos
de oportunistas
sin escrúpulos.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Creo en el poder de la sonrisa de un niño

Al leer esta frase supe que yo también, y ya desde que era niña, siempre creí en el poder de la sonrisa de un niño; y también en la sonrisa de un mayor. El poder de la sonrisa -incluso cuando no se tienen muchas ganas de sonreír- es algo contagioso.

Estoy segura de que si todos pudiésemos comenzar la mañana con una sonrisa, que no perdiésemos hasta el segundo antes de quedarnos dormidos como troncos, la vida sería un lugar maravilloso para cada uno de nosotros.

Una sonrisa es el mejor regalo que puedes ofrecer y recibir. Y además es gratuita.


Es necesario seguir

Porque cada mañana que comienza es una nueva oportunidad que no se puede desaprovechar. Es un nuevo comienzo en el que comenzar de nuevo; es volver a empezar.

Toma nota:

Una buena negociación es cuando ambos pierden, en beneficio de algo superior.

Pilar Sordo


Me sorprendieron muchas frases a lo largo de esta entrevista, pero me apunto esta. Creo que en la vida es verdaderamente valiosa. Creo que todo éxito se resumiría así.

martes, 1 de noviembre de 2011

Siempre a tu lado

Es complicado aceptar que alguien que siempre estuvo a tu lado ya nunca lo estará. Es complicado hallar a toda la familia, que antaño se reunía para celebrar, frente a una lápida fría. Y es hermoso al tiempo, porque la memoria se niega a olvidar. Porque sigues siendo y sigues estando. Tú que te diste mil veces y que por eso logras que un año tras otro acudamos a la misa del cementerio para estar junto a ti en un por si acaso. Por si acaso aún nos puedes sentir y saber que siempre estaremos a tu lado. De la forma en que la vida nos deja acercarnos a ti, tras una fría lápida con tu nombre labrado.

lunes, 31 de octubre de 2011

Amor con todas las palabras

Hay mil clases de amor, y mil clases de amores distintos, pero entre sí, el amor cuando es amor verdadero tiene la virtud de vivir para siempre.

Llena, da sentido, lo significa todo y lo fue todo. El amor perfecto siempre es así y quien lo tuvo lo conserva y lo sigue cuidando cada día, porque el amor verdadero no se deja morir.

domingo, 30 de octubre de 2011

Vértigo

Uno piensa en sus sueños
y a veces tiene la sensación
de que no tuviese pies
con que correr hacia ellos.

A uno le gustaría tener pies,
firmeza y dedicación
para dedicarles los segundos
que tuviese a disposición.

Y alcanzarlos, y disfrutarlos
y hacerlos realidad,
pesen lo que pesen,
cuesten lo que cuesten
y compartirlos.

Para que todos entiendan
que si algo se intenta
pudiera ser.



viernes, 28 de octubre de 2011

Tengo que escribir

A veces sientes que es mejor sentir que escribir
Pasear que escribir
Reír que escribir
Ver una buena película que escribir
Hablar con la gente que escribir
Ver los cambios en el cielo que escribir
Ver los cambios en el mar que escribir
Disfrutar de los tuyos que escribir
Vivir con todas las letras que escribir
Pensar que escribir
Hilar historias en tu mente que escribir

Y haces todo eso todo el tiempo
Y de todo lo reído, hablado, observado,
disfrutado, paseado, hilado y visto
no queda nada, ni rastro,
es por eso que te dices llanamente:
Tengo que escribir.

jueves, 27 de octubre de 2011

Formas de hacer las cosas

En la vida siempre hay distintas opciones de hacer aquello que uno piensa que debe hacerse. A mayor cargo de responsabilidad mayor debería ser el compromiso de hacer las cosas como deben hacerse. Hacerlas mal además de innecesario resulta demoledor, y si además de mal hechas ruedan por todas las televisiones del mundo como la gran hazaña, peor que peor.

No hay duda alguna de que avanzamos hacia adelante, al menos la fecha del calendario lo dice cada mañana; y sin embargo, si me preguntases ahora mismo no estaría tan segura de ello, ya no.

A veces me cuesta creer en todas las razones que se me apuntan desde la fría política. A veces hacer las cosas de cualquier forma no me sirve de razón.




martes, 25 de octubre de 2011

La eternidad más eterna


En estos días, yo que soy lo más raro que ha parido madre tengo una impresión: que a veces la justicia se asemeja a un colador lleno de agujeros por donde se cuelan las pistas buenas y se quedan las malas.

Y que al quedarse las pistas malas, el cañón dispara sobre los buenos. Y que el reloj suspendido sobre la pared vuelve a contar todos los minutos hacia atrás, y estamos en ese mismo momento en que nace la primera sospecha de que a ese alguien que no volvió a casa a la hora prevista le ha pasado algo malo. Un instante que si no se resuelve adecuadamente se hará eterno. Tan eterno como esa eternidad de que hablaban los profesores de clase de religión.

Esa eternidad tan eterna que comparten quienes no obtuvieron justicia por parte de la justicia.




lunes, 17 de octubre de 2011

La voz del recuerdo

Si la misma voz del recuerdo hablase con su mejor voz, apuesto a que hablaría tal que así. Sin embargo mientras leo no puedo dejar de sorprenderme. Es curioso leer aquello que nunca hemos sabido explicar. Gracias Sneyder


Cuando el viento amaine

Esperanza llegó a obsesionarse con lo que sucedió, y llegó a obsesionarse por dos motivos, ella misma había aconsejado aquel final después que el muchacho tuvo un día tonto, pero tonto de veras. A fin de cuentas todos tenemos días tontos pensó después y quizá debió haber sabido callarse a tiempo, como hacen tantas madres que no se dedican a aconsejar. Pero había ya varios signos de cansancio, de hartazgo, además de varias señales inequívocas de que todo se lanzaba directo hasta el desastre, y además pensaba ¿qué necesidad de seguir cuesta abajo con tanta desgana?, le parecía desgana al fin y al cabo, sonaba el teléfono al que seguían los síes y los noes, los noes cada vez pronunciados con más desgarro y aversión, por lo tanto ¿qué necesidad de seguir atada por un hilo presto a romperse en cualquier momento y quedarse suspendido por temor a poner un punto y final?

A veces un punto y final a tiempo es una posibilidad de hacer una pausa para después volver a retornar, eso pensaba, pero al pensarlo como siempre sólo podía intuirlo, su falta de experiencia en esto le mostraba la pantalla abierta de otra realidad. Después del punto y final las cosas se complican, se enredan y los odios hacen acto de aparición. El tiempo pasa y rellena, y cada quien vuelve a la vida que hacía, todas las sombras, las dudas y carencias curiosamente vuelven al lugar que ocupaban, y el punto y final seguirá siendo un punto y final hasta el fin de los días.

Esperanza le da vueltas sin parar al ayer y al ahora, se divide ante el deseo idiota de haber sabido callarse y la alegría de haber hablado, porque a fin de cuentas aún faltan muchos años para que encaje al cien por cien en sus vidas alguien más. Antes de caerse el árbol del fruto, quiera o no quiera debe madurar, la naturaleza es sabia y cuando intentas arrancar una pieza, si aún está muy verde, no se deja arrancar. Faltan muchos soles y lluvias, muchas primaveras e inviernos, de ahí que todo esté calmo, de ahí que todo sea yermo, de ahí que todo siga su curso con tanta parsimonia y con tanta paz. Si al otro lado aún soplan los vientos nada puede hacerse, ya se amainarán.

martes, 11 de octubre de 2011

Lecciones de escritura

Tengo por experiencia que el mejor lugar para aprender a escribir como se debe, es el blog de un escritor. Hable de lo que hable o cuente lo que cuente desde el, día tras día te va quedando más clara la forma en que se deben colocar las palabras para que causen un efecto u otro. Está claro que cada escritor tiene su propia personalidad y que aún hablando de lo mismo, cada uno lo hace de un modo diferente, o cada uno le da un matiz diferente o señala puntos de importancia diferentes.

Pero el placer por excelencia se da cuando te cuentan lo que es escribir.

lunes, 10 de octubre de 2011

¿Qué es la fe?

La fe es confiar en que cada día será mejor por una ley no escrita en el universo particular. Una ley sujeta a muchos altibajos que aún así se hace tan persistente que late por sí misma. Si tuviese que resumir lo que es para mí la fe sería tal que así. Algo tan inasible como el tiempo.

viernes, 7 de octubre de 2011

Tienen que encontrar eso que aman

Así se titula el discurso que Steve Jobs pronunció en la ceremonia de graduación de la Universidad de Stanford el 12 de Junio de 2005. Y es en sí mismo una lección de vida que vale la pena leer, una que ha sido escrita sin fecha de caducidad, que emociona y hace pensar, porque las palabras que uno consigue entender tienen esa virtud, a uno le sirven. Y le sirven de por vida.


El hombre muere, pero aquello que aporta al mundo vive para siempre.


jueves, 6 de octubre de 2011

Yukio Mishima

He aquí mi candidato a premio Nobel. Un hombre que durante años ha sido amenazado por su propio padre para que no escriba, y que aún así no deja de escribir se merece todos mis respetos. Si además escribe bien, -me gusta mucho su forma de escribir; es prístina como la luz de cada día, aunque hasta ahora he leído muy poco, porque poco hay en las bibliotecas que visito y he de buscar en otras- y cuenta cosas que hasta ahora nadie ha contado en la forma en que él las cuenta, mejor que mejor.

De su obra conozco muy poco, pero su vida me parece tan interesante, que sólo por conseguir publicar tanto como ha publicado en las precarias condiciones en que podía escribir, ya se merece el premio, se lee mucha verdad entre sus frases. Quien quiera conocer algo de su vida y de su obra tiene lo que yo encontré, y lo que después de leído me parece impresionante. A veces las circunstancias más adversas logran lo que no logra el mayor de los acomodos, y no es casualidad.


miércoles, 5 de octubre de 2011

Por si alguien no lo sabe:

Cuando intentes escribir sobre la verdad lo sabrás: la verdad es demasiado dolorosa para ser escrita.

lunes, 3 de octubre de 2011

Lejos de derrumbarse

Extendió su mano
cuando le necesitaron
abrió su corazón
cuando le necesitaron
estuvo siempre ahí
cuando le necesitaron
dio todo lo que tenía
cuando le necesitaron

Y nunca estuvieron
cuando les necesitó
cerraron su corazón
cuando les necesitó
nunca estuvieron
cuando les necesitó
no dieron lo que tenían
cuando les necesitó

y lejos de derrumbarse
se hizo más fuerte.


domingo, 2 de octubre de 2011

Voz libre

Creo que a diario nos seguimos sorprendiendo de esos lugares que están llenos de originalidad y de sentimiento. Lugares a los que llegas por casualidad y te da la sensación de que los llevas buscando durante tiempo. Eso fue lo que ocurrió cuando entré en este blog por casualidad y leí esta entrada. Me ganó con la estampa de verdor que desprende, y con esa voz llena de exquisita sensibilidad. Fue entonces que un eco de voces reverberaron en alguna cavidad desconocida, y en ese instante supe que era algo que quería compartir. Aquí lo dejo.


viernes, 30 de septiembre de 2011

Mi rechazo


Vas a sentir mi rechazo
desde arriba y hasta abajo
de tu cuerpo traicionero
aunque esquives mi mirada
no te servirá de nada
no lo podrás evitar.

Vas a saber que se siente
tener la sangre caliente
y frío el corazón
vas a saber cuanto pesa
quince noches de tristeza
y quince de desilusión.
Y más de lo que te di
le daré a quien lo merece
porque exactamente a ti
es a quien no se parece
vas a sentir mi rechazo
no lo podrás evitar
desde arriba y hasta abajo
luego en el mismo lugar.

Vas a encontrarme en los labios
de quien le niegue a los tuyos
la sinceridad de un beso
y en la sonrisa forzada
de quien comparte tu almohada
también me vas a encontrar
vas a saber qué se siente
tener la sangre caliente
y frío el corazón
vas a saber cuanto pesa
quince noches de tristeza
y quince de desilusión...


Alejandro Fernández (Dos mundos)



Lo mismo cantado suena tal que así:


Personalmente no entiendo cómo las grandes amistades que son los grandes amores pueden terminar así. Supongo que hay cosas que si no has pasado por ellas no puedes entenderlas. Ni aunque te las expliquen mil veces...siempre vuelves a insistir. Insistir en ello siembra mucho dolor a su paso, porque hay cosas que no saben explicarte sin dejarse un trozo de corazón en el intento: un corazón curado que vuelve a abrir. El verbo rechazar existe, y aunque no sepan contarlo, se cuenta así.

jueves, 29 de septiembre de 2011

La ladrona de libros

Este libro de Markus Zusak me ha sorprendido. Está ambientado en la Alemania Nazi y escrito con un estilo fresco y desenfadado, casi amoroso. La protagonista es Liesel, una niña de diez años que acaba de perder a su hermano pequeño y que antes que pueda hacerse a la idea de ello es "abandonada" por su madre, que la deja al cuidado de unos padres adoptivos por razones que ella no acierta a entender. Liesel es una niña huesuda, casi cadavérica, que a veces no entiende nada, y que intenta acostumbrarse a una nueva ciudad y una nueva vida.

Hasta aquí tal vez nada de especial, lo especial es el modo en que está escrito. Se dice que un escritor ha de leer todo lo posible de todos los estilos, sobre todo historias que tengan que ver con su forma de escribir y lo que quiere contarle al mundo, además de clásicos de la literatura y toda la variedad de libros que pueda encajar entre ceja y ceja. A veces es muy difícil encontrar libros al estilo de uno. Pues bien, para bien o para mal en este libro me encuentro con mi estilo de escribir y de hilar, o si no es eso, me encuentro con la clase de libros que me gratifican y que me hacen amena su lectura desde el principio hasta el final. ( Aún lo estoy leyendo, aunque apunto que con este libro conseguiré llegar hasta el final porque está lleno de frases, pensamientos, planteamientos y pistas, que además de sorprenderme me pueden).

La ladrona de libros de Markus Zusak relata una historia infinidad de veces contada: el holocausto nazi, y lo hace con buen gusto, originalidad, sencillez, profundidad y amor, un inmenso amor por la naturaleza de lo cotidiano. Todo el libro es un juego de palabras, un juego de contenidos, un juego de desafíos narrativos; y de sus letras emana la sensación de que escribirlo ha sido un juego también, un juego que Markus Zusak ha disfrutado enormemente, y que por eso al leerlo queda esa sensación de saborearlo como uno de esos platos que nuestras abuelas preparaban con tesón y que nos dejaban tan buen sabor de boca, y tan gratos recuerdos imborrables al tiempo.

Anoto lo que viene en la contraportada de un libro que me quiero comprar, que me compraré ya, un libro que sin duda hará menos dramático que nunca llegue a publicar, porque al tomarlo entre las manos sentiré que el tipo de literatura que me gustaría escribir ya está en el mercado, y que puede leerse y disfrutarse sin necesidad de que llegue a ninguna parte. Cuando leo libros como éste tengo esa sensación, de que al fin como lectora ya puedo disfrutar; son muchos libros los que comienzo y abandono en unas semanas porque aún siendo muy recomendados me aburren de muerte porque cuentan lo mismo página tras página hasta completar 500.

La narradora de esta historia es la muerte, quizá la mejor narradora para poner ante los ojos del lector una etapa cruenta. Este libro me deja una sensación que mil veces antes he tenido: para hablar de una etapa de muerte y destrucción no hace falta acuchillar al lector, salpicarle de sangre en cada párrafo, o desangrar su ánimo línea tras línea. Para hablar de una etapa cruda en la historia también puede usarse la imaginación de recrear escenarios y personajes desde el infinito amor. Esto es lo que logra Markus Zusak, engarzar hermosas sensaciones al ritmo de un teclado poseído de armonía y buen gusto. La originalidad es algo que valoro por encima de todo, y es lo que destacaría de este libro, una palpitante destreza e imaginación.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Retazos...

Cuando se camina por la vida con una máscara es imposible que el otro te conozca y te valore por lo que eres. Por eso mismo no puede quererte por lo que eres, sino por lo que aparentas, es por eso que no puede llegar al fondo de tu corazón. Tú has cerrado la puerta y tienes la llave.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Pablo Alborán

En algún periódico leí que este cantante malagueño comenzó su carrera con unos vídeos que subió a You Tube. Y en estos días ha sido nominado a tres Grammy latinos: mejor artista revelación, mejor albúm vocal pop masculino, y mejor canción del año (solamente tú).

Si dijese que sé mucho más sobre Pablo Alborán mentiría, de modo que he copiado y pegado algo de lo que viene en su página oficial:

"A los 13 o 14 años me di cuenta que quería dedicarme a esto; fue un impulso, una metamorfosis. No me asusté ni me paralicé porque ya cantaba mis primeras canciones. Desencuentro la compuse a los 12 años".

"Hablo de amor y desamor sencillamente, sin ser rebuscado. Me gusta escribir de manera directa para transmitir lo que pienso. Lo bonito es ir enseñando, involucrar a la gente, que haga suyas las canciones, compartir el aprendizaje..."


Me alegra conocer historias como estas, porque enseñan que el arte está ahí y que responde únicamente a una especie de intuición, o devoción. Algo que aunque intente desoírse grita tanto que ha de ser. Historias como estas nos curan de toda la corrupción que hemos oído en los últimos meses, y de todas las noticias que nunca debieron suceder. Y de todos los males de los que aqueja el mundo, porque son las personas como él las que hacen que el mundo sea un lugar que vale la pena, y que aún tiene esperanza de cambiar. Las personas como él son como las pequeñas estrellas que alumbran la noche oscura y dan paso a los días de absoluta claridad.

Andalucía es una tierra de grandes artistas, he aquí la llegada de uno más, alguien que se ha hecho a sí mismo; la mejor manera de llegar.

Verbo reconciliar

Daniel y Clara son pareja desde hace muchos años, pero muchos, muchos. Ambos tienen mucho genio y cero problema en discutir, pero nunca se ponen de acuerdo, él sigue fiel a lo que piensa y ella más de lo mismo, de modo que no hay acuerdo y a la vez los hay todos; porque la base del respeto mutuo reside ahí, tú piensas distinto a mí pero tienes derecho, no me estorbas, no te estorbo y punto final donde empieza el principio. Son una pareja peculiar, eso nadie lo dude, pero se llevan bien y van juntos a todas partes, que al fin y al cabo es de lo que se trata.

A veces discuten y parece que llega el fin del mundo, que todo terminó, que ya no hay más cuerda para sostener lo suyo, que mirándolo bien ya no vale la pena. Se quedan callados durante horas, se esquivan por la casa para no encontrarse ni mirarse a la cara, clandestinamente se odian de tal manera que no pueden soportarse. Ambos son muy distintos, él baja la persiana del salón y se queda viendo documentales durante horas enteras frente al televisor, ella busca algo para coser y cose durante horas enteras en el exterior sin perderse de vista el paisaje. Así ven pasar las horas hasta que de pronto,y sin saber muy bien por qué todo vuelve a la normalidad; vuelven a hablarse como si tal cosa. Pero nunca se dicen lo mucho que se han echado de menos mientras duraba su enfado, que en vez de horas se les antojó de lustros, porque sienten que han nacido para estar juntos y que nada ni nadie les logrará separar. También saben que su corazón canta al reencontrase con su otra parte; y canta de verdad.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Día mundial del Alzheimer

Mi abuela materna padeció esta enfermedad. Todos fuimos testigos de cómo volvía poco a poco a ser niña, una niña de pelo blanco y arrugas difusas, pies vacilantes, sonrisa beatífica y dependencia total. Había algo adorable en ella. Una inmensa paz. La paz de sentirse cuidada y protegida todo el tiempo por su única hija, mi madre, que mientras cuidó de ella me dio las mayores lecciones de vida que puedan darse, y también mi padre. Son esas lecciones que uno nunca olvida porque no están dadas con palabras, sino con sangre y sudor.

Estoy aquí para dejar un recuerdo escrito, allá voy:

Era un domingo por la tarde, mi madre debía ir al hospital a visitar a un enfermo del que también cuidaba. Me quedé en su casa con la abuela, que ya no conocía a nadie, ni tan siquiera a sí misma. Por entonces en la casa había un eco de tragedia por una muerte reciente, una de esas muertes que uno nunca supera. Faltaban apenas unos días para el cumpleaños de mi abuela, y decidí adelantarle el regalo que había comprado para ella. Era un dominó de madera, pintado con animales de muchos colores... gallinas, patos, ovejas, cerdos, caballos y vacas, era un dominó para niños, y tan alegre como ellos lo son. Ella era una niña-anciana a la que había que estimular la imaginación, y todo lo que fuesen puzzles o cosas de niños la entusiasmaba de veras.

_ Tenga abuela -le dije al darle el regalo- es para usted.

Me miró con un gesto de sorpresa que aún recuerdo y me dijo que no, que eso era mío. Pero había un gran entusiasmo en que hubiese venido a casa con un regalo para ella, y el envoltorio con el gran lazo le llamaba demasiado la atención, una risa traviesa se apoderaba de ella y le contagiaba nerviosismo.
Repetimos unas cuantas veces el Tenga abuela es para usted y el No, que eso es tuyo - que era un tú te lo mereces más que yo, que era todo ternura- hasta que lo desenvolví y pudo ver la caja de madera con todos los dibujos de animales por fuera.
En el instante en que pudo contemplarlos de cerca se rindió, le gustaron demasiado para negarse a tenerlos. La ayudé a abrirlo y le puse la mesa plegable ante el sillón, esparcí las piezas una por una y dejé que jugase con ellas. Fue un instante de mucha emoción y de mucha pena también, porque aquella niña que tanto se entusiasmaba era mi abuela. Y existía ahora un abismo insalvable entre las dos. Un abismo de palabras rotas y ayeres dormidos en su mente, tan despiertos en la mía, que necesitaría millones de palabras para ponerles voz.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Las personas que ya no están en este mundo

No necesitan nuestro dolor por su ausencia.
Ni nuestro llanto, ni nuestras lágrimas.
O nuestra continua infelicidad.
No necesitan que las echemos de menos.
Siguen con nosotros de otra manera.
Siempre estuvieron ahí y siempre estarán.
Forman parte de nosotros como nosotros mismos.
No podemos renunciar a ellas como no renunciaríamos a nosotros.
Pero eso no significa que nuestro hondo pesar les sirva.
Ni que deban conformarse con ser la causa de nuestra agonía.
Ellos nunca quisieron vernos así.
No eligieron vernos así.
No quieren vernos así.
Y no se conforman con ello.
No podrían conformarse con ello.

Ellos, lo mismo que cuando estuvieron vivos
Sólo quieren nuestra felicidad.
Quieren que nos sobren fuerzas.
Que nos sobre el valor.
Que seamos justo lo que queramos ser.
Y que luchemos por ello cada día.
Sin perder la sonrisa. Sin perder la fe.
Sin perdernos en continuas lamentaciones.
Porque ellos hoy igual que ayer
Quieren lo mejor para nosotros.
Y lo mejor es sonreírle a la vida
Porque una sonrisa es mejor que mil lágrimas.
Las lágrimas sólo empañan los ojos del alma
Y sin los ojos del alma nada podremos ver.
Nada podremos sentir.
No seremos nada.
Y siendo nada estaremos muertos.
Muertos como ellos.
Y ellos llorarán por nosotros también.
Y todos lloraremos.

martes, 20 de septiembre de 2011

El cuento que hasta ahora nadie contó

Cuando éramos niños alguien nos contó alguna vez un cuento, y se afanó en poner estrellitas en un cielo oscuro de esa noche que nos daba tanto miedo con sus truenos y rayos dibujando formas fantasmagóricas a diestro y siniestro mientas escondíamos la cabeza bajo la almohada para no escuchar tanto estruendo. Alguien adornó la historia de aquel niño que se destartaló por las escaleras de tanto trotarlas sin mirar donde iba, y fue llevado de urgencia al hospital más próximo donde le cosieron la cabeza sin dolor alguno, desde donde regresó a su casa lleno de regalos. Alguien le inventó para nosotros una grata compañía a ese anciano que vivía solo en su casa, y nos daba tantos quebraderos de cabeza al pensar en sus días y sus noches tan aquejadas de vacío. O le restó una de las siete vidas a ese gatito despistado que un coche atropelló, asegurando que aunque no lo vimos andaba por ahí tan pancho porque restada una vida, le quedaban otras seis.

Alguien alguna vez se afanó en llenarnos de esperanza, en decirnos que todo era posible, que podíamos ser todo lo que quisiéramos con solo intentarlo, llenándonos el corazón de reservas de por vida. Quizá fueran muchas personas, muchos cuentos, muchas películas las que necesitamos para llegar a creer, como ahora creemos, que todo es posible si se intenta de verdad.

En todo caso, ahora que es convencimiento propio que va creciendo día tras día, me encuentro el cuento jamás contado y me tengo que reír. Me río porque en estos tiempos que vivimos tan descreídos de todo es un lujo encontrar tanto ingenio. Y porque quizá a mi edad necesito leer más cuentos de estos, porque quién sabe, quizá sean estos cuentos los que cuentan la verdad: que ni fueron felices ni comieron perdices ;)


lunes, 19 de septiembre de 2011

Retazos...

En el amor:

A veces se pierde a alguien justo porque se va en el camino que llevará a otra persona, la definitiva. Es un aprendizaje necesario para saber cuidar de la persona que se quedará para siempre. Y aunque que duela existe una razón.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Allí donde sobra amor

Tiene ochenta y dos años y una pequeña pensión que apenas le da para vivir, pero cada sábado acude a la tienda a comprar sin mirar demasiado los precios, porque el domingo vienen todos sus hijos a comer, y celebran una pequeña fiesta. Es la ilusión de su vida, saber que al menos un día a la semana no faltarán a su cita como desde que eran niños prometieron, quizá necesitó pedirlo muchas veces desde su niñez, pero es algo que no han olvidado y que cumplen pese a los leves desacuerdos que a menudo se producen entre ellos, las pequeñas rivalidades, o trivialidades que trae el convivir en lo más semejante a la armonía siendo familia numerosa y reuniéndose tan a menudo en el pequeño comedor.

A veces sus nietos se pelean entre ellos bajo la mesa, se tiran de los pelos o se hacen moretones de mayor o menor tamaño, y ello provoca que sus padres o sus madres se enzarcen en una guerra ridícula de a ver quienes están mejor educados, o son mejores, cuando lo único que hacen es intentar aprender donde están los límites de lo que puede hacerse y lo que no. Es entonces cuando Antonio monta en cólera y Jesusa le resta importancia, frunciendo las cejas ante su marido, que es su modo de pedirle que le deje tomar el mando de la situación, que para eso se ha encargado toda la vida de sus hijos mientras él trabajaba fuera toda la semana al volante de su camión. De conducir carreteras sabrás más que nadie - le dice todo el tiempo- pero de conducir a tus hijos no tienes ni la más remota idea; es entonces cuando él frunce los labios y los sella, cuando ella se pone en acción y devuelve a los niños a su asiento, y les cuenta alguna anécdota que deja a sus padres en entredicho, y todos la miran con atención. A su modo es una maga que saca palomas de su chistera, y las deja volar por donde quiera trayendo al presente detalles olvidados por todos, de algo que alguna vez sucedió. Quizá por eso ninguno de sus hijos quiere fallar un domingo, ni dejar de depositar unas monedas en la hucha del cerdito puesta en el aparador y al alcance de cualquiera que quiera colaborar en la comida de esa reunión. Podrían sacarse muchas lecciones de las comidas de Jesusa, pero sobre todo esa, que le pese a quien le pese nunca faltará comida allá donde sobre amor.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Comienza un nuevo curso con nuevos propósitos:

Dejar que la vida siga su curso sin resistencia, porque al fin y al cabo lo queramos o no, nunca sabemos si las cosas se estropean porque quisimos arreglarlas, o se arreglan porque quisimos estropearlas. Supongo que quienes no creemos en destinos estamos sujetos a este tipo de contrasentidos cuando no sabemos qué parte de la balanza ha pesado más. En todo caso que comienza un nuevo curso es un hecho, ya llegará hora de hacer balance justo al final, y veremos en qué cosa ha derivado. Ya no caben las excusas, preparados, listos, ya. Y nadie se queje si en verdad no está preparado para el nuevo curso porque tanto da que da lo mismo, comienza ya.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Una alcaldía de pena

El alcalde de la villa marinera ya encontró la solución para esos números que no salen, y al encontrar la solución sumió en un mar de preguntas a los sensatos del municipio, que como siempre, se crispan ante ante este tipo de decisiones ridículas en las que son los ciudadanos de bien quienes salen perjudicados. ¿De verdad era necesario?, era la pregunta que un grupo de trabajadores debatían en la terraza de un bar mientras sus mujeres hablaban entre ellas de nada en general, y se les notaba de lejos.

La cosa es que despidieron a dos serenos que habían contratado durante el verano, con la excusa de ahorrarse gastos. Entre todos decidimos que no debían de cobrar gran cosa, 800 euros por cabeza y ya como mucho. ¿Qué dinero es ese para un ayuntamiento de una zona turística por excelencia, que ha estado de bote en bote todo el verano? y que aún mantiene un flujo de visitantes de aúpa. ¿Acaso en verdad debe ahorrarse en la vigilancia que asegura el bienestar de la ciudadanía y del pueblo a un tiempo?... ¿No terminaría saliendo mucho más barato prevenir que curar? Eran este tipo de preguntas prácticas las que estos trabajadores de toda la vida se hacían, cinco voces a cada cual más escéptica con el grupo gobernante. Uno recordaba a toda la gente de la política nacional que aún debería estar en la cárcel, y que ya andaba tan pancha como libre de cargos; y apuntaba de paso a quienes deberían pasar por el trullo y no salir nunca, y que pese a todo se librarán. Otro apuntaba los millones de euros que se habían robado y se deberían devolver, haciendo un recuento rápido de todos los casos que recordaba que se quedaron en nada. Otro aseguraba que para salir de la crisis había que hacer algo tan sencillo como poner un tope a cobrar a todos los peces gordos, y a partir de ahí recortar a todos desde arriba; que el tope está en 4.000 euros, pues ale, el que cobre más de esa cantidad que aporte el resto para un fondo común. Otro aseguraba que a partir de ya mismo no se podía salir de noche a la calle porque cualquiera estaba en peligro de ser violado en cualquier momento, salías en pijama a tirar la basura, y zas; la imaginación me da para mucho, pero no para tanto como para imaginarlo en pijama, y mucho menos violado ¿?Fue una charla fructífera, y sobre todo sensata, en apenas veinte minutos se aportaron todas las soluciones que desde la política jamás llegarán, a ver quien es el guapo de cara que comienza a recortar los sueldos por lo alto; a quien esté dispuesto a hacer este tipo de política le voto de por vida, quizá para compensar que siempre recorten a los de abajo, enviando a los dos serenos a casita a la voz de ya.

Estos serenos se paseaban las calles durante toda la noche, dando cuenta de los grafiteros que han destrozado todas las fachadas del pueblo una y otra vez, las mismas firmas ridículas de cuatro gamberros pululan a los cuatro vientos, desde los edificios más emblemáticos hasta las casas particulares que son parcheadas una y otra vez. De los maleantes que destrozan el parque donde juegan los más pequeños, y donde los mayores salen al sol, cada vez más sitiados en una sociedad que los mantiene al margen. De quienes quemaron dos coches en una urbanización alejada. De quienes rompieron cristales y papeleras, e incluso arrancaron de cuajo las puertas de los baños en la zona de playa. Y pusieron fin a no pocas peleas entre bandas de adolescentes rivales que salían en días señalados a pegarse con palos y cadenas manteniendo en vilo a las fuerzas del orden. Incluso dieron la voz de alarma el día que intentaron violar a una chica en la playa, después de echarle algo en la bebida, y si no fuese por ellos quien sabe...

Pero es lo de siempre, desde la alcaldía todos mantienen su sueldo flamante, y recortan por abajo, por quienes más lo necesitan y a quienes más se necesita. Es por eso que hace muchos años dejé de creer en la política, y a no ser en charlas tan amenas como la de ayer, por favor, de política ni me hablen.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Mi oído en su corazón

Por esas casualidades que da la vida me encontré un libro de un autor que se ha encontrado los manuscritos de su padre, muerto ya hace once años. En este libro de Hanif Kureishi titulado Mi oído en su corazón se da la paradoja de que su propio editor le entrega el manuscrito de su padre, titulado Una adolescencia india, algo que ha quedado en los archivos que este hombre habría intentado publicar sin conseguirlo. A través de ese manuscrito Hanif Kureishi intenta responder a la pregunta de quien fue su padre, y parece adivinarlo escondido en el personaje principal de esa obra, que más o menos relata lo que pudo ser su infancia.

Apenas comienzo a leerlo, pero creo que responde a la pregunta que más me he formulado en todos estos años. Cómo interpreta un hijo los papeles dispersos que su madre deja al morir. En este caso el enfermo de "escribiosis" -palabra que acabo de inventarme, por cierto- era su padre. Hanif Kureishi cuenta como al tener el manuscrito en sus manos da vueltas por la habitación excitado, porque siente que a través de sus palabras su padre vuelve a hablar con él y no sólo dentro de su cabeza. Y se formula dos preguntas, si después de terminar de leerlo se habrá convertido en otro. Y lo que es más vertiginoso aún, si después de terminar de leerlo su padre será otro muy distinto al que recuerda.

Creo que es una muy buena pregunta, y un mundo fascinante a descubrir. Una lectura interesante en la que se hace un remix de afueras a adentros, en lo que todo remite a la lectura y la escritura, y todos los posibles mundos que ambas albergan.

martes, 6 de septiembre de 2011

Lobo malo o lobo bueno

La mamá de Caperucita roja temía al lobo feroz, miraba sus negros ojos intentando encontrar un indicio de ese mal que le sospechaba, entre sus demostraciones de alegría y ternura hacia esa Caperucita recién salida de casa a la frondosidad del mundo. En verdad, que el lobo fuese bueno o malo sigue siendo la eterna duda de esa madre que no puede resolver su cuento precisamente por eso, porque después de tanto ir y venir sigue teniendo la misma duda aunque ya ni importe, ha de contentarse con saber que Caperucita roja sí es una niña de cuento, que va y viene a todas horas desde la casa de su abuelita muy feliz, porque el lobo no quiere acercarse ya, no vaya a volver a encontrarse con su mirar de trueno.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Melendi, desde la Asturias profunda

No diré que todas sus canciones me gustan, pero sí que es un artista que sabe dibujar los altibajos del alma humana, y fusionar diferentes tipos de música hasta lograr cierto aire genuino. En mi opinión es un poeta, atípico quizá, siempre que lo afirmo alguien me apunta con el ceño fruncido como si estuviese loca, pero es que siento predilección por la gente diferente a los demás. La que lleva el peso de sí misma y que no tiene reparos en mostrarse tal cual es, guste o no guste, porque entiende que no podemos gustar a todo el mundo, y que cada quien hace su elección en un juicio a puerta cerrada y con candado.

Melendi es un cantante que durante años ha dedicado muchos temas al mundo de las drogas. Quien me siga de hace tiempo sabe que es un mundo que me hiere profundamente porque lo considero un mundo tan inadecuado como peligroso, que ha destrozado la vida de mucha gente disfrazando el infierno de paraíso, la esclavitud de libertad, y las pesadillas de sueños. Que de entre todos los males lleva uno adherido a su piel: ver sufrir a quien más se quiere. Creo que todos hemos presenciado alguna vez escenas que jamás olvidaremos, la mía fue la de un joven sangrando a chorro vivo por un brazo y lavando una jeringuilla en la fuente de un parque mientras yo esperaba el autobús; tan horrorizada como si tuviese un fantasma ante mí, y es que en verdad lo tenía, un muerto vivo que reclama piedad. Esa escena por muchos años que viva jamás la olvidaré, ni la mirada de ese joven que intentaba calmarme los miedos desatados ya sin paliativos para el resto de mi vida. Un joven que tal vez pedía compasión, o que al contrario, no pudo soportar mi compasión, eso no sabría concretarlo, pero pocas veces he compadecido tanto a alguien como le compadecí en ese momento de hace veinticinco años que aún recuerdo como hoy. Fue tanto lo que le compadecí que aún hoy le compadezco, porque es probable que ya no esté; que una fría lápida de mármol lleve esculpidas las letras de su nombre.

Melendi ha dedicado muchas canciones al mundo de las drogas, que no son las que más me gustan y que me traen imágenes de ese parque y de esa parada de autobús. Canciones que contienen ritmos y sentimientos capaces de reflejar todo el mundo que solemos encontrarnos alrededor, pues a su manera es un artista de la calle, o a mí eso me parece, que su arte está ligado al aquí y al ahora en que los segundos se convierten en minutos y van pasando sin más. Es un cantante al que recurro de cuando en cuando, y que nunca me deja indiferente, por esa capacidad tan suya de ser profundo y camaleónico en un mismo cuadro. Mucha gente le ha criticado este nuevo giro más romántico que yo le agradezco infinitamente, un nuevo registro más pausado donde da todo de sí, donde incluso se permite ser el triste violinista que está en tu tejado.


miércoles, 31 de agosto de 2011

La importancia de llegar a tiempo

En la vida hay un tiempo para cada cosa. Pero en ese tiempo en que ha de llegarse a cada cosa no se debe estar parado, hay que estar en el camino trabajando seriamente, y si no, no se podrá llegar. En este punto olvido cajas y cajas de escritos inconclusos que me reclaman y no me encuentran, el reconcomio y justificaciones que me hago; no quiero pensar. Es el cuento de la cigarra y la hormiga en versión breve, sin duda alguna.

Esta claro que ella ha hecho su trabajo. Y después de un bache grande en su vida, en que muy bien podría estar lamiéndose las heridas se ha puesto en acción. Y ha buscado fórmulas para sacar sus obras adelante, y lo está consiguiendo. Y se está maravillando, sorprendiendo, aprendiendo día a día de todo este mundo nuevo de redes que crece y crece. Me parece interesante, por eso lo dejo aquí, aunque debería estar reconcomida de envidia. Lo siento, no tengo de eso, aquí el que lo quiere se lo curra, y el que no se lo curre que no se lo pida. Aquí como en todo.

Sentimiento impreso


En los versos de mis poemas
no han de rimar las palabras
sino los sentimientos.

lunes, 29 de agosto de 2011

Palabras de Eugenia Rico

Siempre que me encuentro una entrevista de Eugenia Rico disfruto encontrando a alguien a quien entiendo a la perfección. Con quien comparto - salvando las distancias- muchos puntos de vista sobre qué es escribir. Me encuentro con una sencillez arrolladora y una complejidad de conceptos en la misma vuelta de tuerca. Me gustan sus conclusiones, su modo de llevar la literatura como algo que estuvo en ella desde el principio de los tiempos, e intuyo que la literatura forma parte de sí misma como una piel que quedó adherida a su propia piel. Creo que tiene un talento innato para escoger las palabras y engarzarlas en frases, para vestirlas de contenido y dotarlas de profundidad. Para impregnarles vida y echarlas a andar, dejando que exploren caminos nuevos a los que jamás han llegado. Para que alguien recoja sus palabras y se maraville de que alguien las haya alineado de tal forma que hasta ese instante parecía imposible. En Eugenia Rico lo sencillo se hace complicado y lo complicado sencillo; y en todo caso un mundo apasionante que explorar. La pena es que ofrece muy pocas entrevistas. Y lo bueno que escribe mucho.

Ayer, por fortuna dentro de la Nueva España me encontré una hoja que quiero guardar, y reconozco que soy un desastre para los papeles que guardo. Además me sucede algo muy curioso, estos papeles que guardo son algo que en casa no puedo compartir. En casa a nadie le gustan las entrevistas sobre literatura, ni hablar sobre literatura, ni a nadie a quien yo tenga alrededor. Mi mundo es un espacio que no puedo compartir, porque quienes me padecen están hartos de todas las historias que invento de las historias, las que llevo en la cabeza o las que suceden alrededor. Y de todas las cosas que me planteo ante cualquier hecho común que ellos aceptan con la vestimenta que lleva puesta, y ante el cual yo diseño a medida un fondo de armario completo y le voy probando pieza por pieza para estudiar cual traje de todos le iría mejor. Quienes conviven conmigo odian esta manía mía de desentrañar historias, de verterlas pieza por pieza sobre el mantel y recolocarlas de distinta forma, así hasta llegar al punto en que no generarían ya más posibles historias, y escoger de entre todas la mejor. Es un juego que de tan conocido les aburre, a veces les molesta, a veces les confunde, a veces les preocupa, a veces les gustaría que dejase de jugar a él porque creen que terminaré loca. Yo les recuerdo que de esto a lo que llaman locura otros han hecho su oficio, y que de todos los oficios del mundo a mí me parece el mejor. El que yo elegiría de por vida, sin saber si me eligió.


sábado, 27 de agosto de 2011

Remedios contra el paro

Los escucho con interés
intento entenderlos
les doy vueltas
los veo inviables
harto imposibles
y se me antojan
palabras huecas
intentos vanos
ruidos de fondo,
la verdad es otra
la verdad
es que a quien
le toque estar en paro
puede darse por muerto
porque las soluciones
tardarán en llegar
los títeres y marionetas
andan distraídos
en sus eternos bailes y palabrerías,
y quienes están inmersos
en el hondo hoyo
de las estadísticas
hoy están peor que ayer
y si nadie eficiente lo remedia
mañana estarán mejor
que pasado mañana;
y así hasta el fin de sus días.

Hoy se me ocurrió levantarme
y poner el televisor
después lo apagué
porque al menos algo tengo claro,
sé desde donde no llegará la solución
...al menos por ahora.
Y vuelvo a preguntarme lo de siempre,
¿por qué diantres siguen estando ahí?


jueves, 25 de agosto de 2011

Retazos...

Cuando algo ha sido importante deja huellas, si las huellas sobreviven al tiempo encontrarán huellas de vuelta. Aunque sea a los pensamientos. En cualquier caso todo lo importante deja huellas.

martes, 23 de agosto de 2011

Una pregunta capciosa

Alfredo es agnóstico, de modo que lleva días sumido en una elocuencia magnánima, afila su lápiz de continuo y anota en la página gris de la cotidianidad mientras mira la pantalla del televisor. Su sonrisa es sarcástica, sus comentarios darían para una novela incalificable quizá, y sin embargo muy fácil de calificar. De continuo hace aseveraciones que pueden hacerte reír o mover la cabeza hacia los lados, porque definitivamente hay cosas bastante complicadas de explicar.

Mientras la tormenta hace dibujos serpenteantes por el cielo abrupto de la tarde, y las nubes acumulan electricidad suficiente para surtirnos de luz durante todo un año, él sigue su monólogo depurado, un monólogo que parece haberle llevado años de honda reflexión: los caminos del señor son inescrutables, se reza desde el púlpito. Pues bien, a pie de calle, mientras su interlocutor escucha los razonamientos imposibles de Alfredo, se le antojan así mismo.

Nada en él está dejado al azar, por eso es imposible convencerle de algo de lo que no está convencido. No es amoldable ni adaptable, es regio como la misma piedra. Después de desternillarse de risa una y otra vez, sin esperar que le respondan tampoco esta vez hace otra pregunta:

- Digo yo, si este hombre es el representante de Dios en la tierra ¿por qué viaja en papamóvil? ¿Por qué tiene tanto miedo a morir si ello fuese la voluntad del Señor? No lo entiendo, es algo que nunca podré entender_ mira de nuevo a su interlocutor como si no fuese necesaria su respuesta, o sabiendo que no le va a responder_. No. No quiero que me respondas_ replica en ese instante como si le hubiese leído el pensamiento_. Es que es muy gracioso, de veras que me parece muy gracioso. Te aseguro que si yo tuviese algo de fe, ese cacharro blindado me la quitaría de golpe.

viernes, 19 de agosto de 2011

La nívea pureza de Neil

Neil es un gatito blanco, de orejas estiradas y redondez prominente, en cuanto intentas dejarlo atrás avanza a saltos tan eficaces como un canguro. Tiene dos meses de edad, nació con una hernia de ombligo y un complejo de narciso bastante fuerte, se queda parado en cualquier lugar para hacer amigos; nadie sabe por qué desde hace tiempo su lugar predilecto es el centro mismo de la carretera. Quizá le gusta ver pasar los coches de cerca porque es un gato curioso, y que se detengan para quitarlo de enmedio y seguir su rumbo. Esto sucede desde que un enorme camionero detuvo a su enorme camión y lo tomó del centro mismo de la carretera para mirarlo de cerca, reprenderlo y devolverlo al prado más cercano, de donde tuvo claro que se escapó. Esa escena marcó un antes y un después en la cabeza pensante de su dueña, que desde ese día lo ofreció a todo el mundo, para salvarlo de su propia intrepidez, para no permitir que nadie lo atropellara y no tener que verlo perecer; nada más injusto.

Neil es el gato perfecto para tener en un piso, con su cestita ahuecada, sus juguetes de gato, su comida servida, su sofá mullido y su admirador bien cerca para acariciarlo, porque Neil es un gato que se hace querer. Con su cabecita redonda, sus ojos azules como el claro cielo, su pelaje tupido, sus patitas cortas y sus bigotes quietos, Neil es el gato más amoroso del mundo, y el más inocente a su vez. Apenas anteayer se lo ofrecí a una chica que lo quitó de nuevo del centro mismo de la carretera, le dije que tengo diez gatos más y que todos saben cuidarse menos él, y que temo que le ocurra lo peor si alguien no se lo lleva pronto a un lugar seguro. La chica dijo que no se lo podía llevar y me lo devolvió, Neil estaba feliz de que alguien se hubiese parado y le hubiese brindado una mirada tan amorosa y unas tiernas caricias, unas palabras amables y una sonrisa de triunfo. Era adicto a ese tipo de cuidados, y apenas unas horas después fue una niña de diez años quien se bajó de su coche para salvarle la vida y dejarlo en el prado. Al verla por casualidad salí para decirle que si quería quedárselo se lo regalaba. La madre de la niña sonrió, pareció encantada con la idea y quiso verlo de cerca. Su primera impresión fue sensacional y seguramente se la ganó al momento con esos ojitos azul pálido de mirada penetrante, pero justo entonces le dio vuelta y al mirarle la tripita le vio el bulto prominente de su hernia y debió pensar que era algo grave; antes de que pudiese abrir la boca la niña lo dejó en el prado sin protestar, el coche arrancó deprisa y se alejó, sin que la niña dejara de mirarlo como algo suyo, pero en el rostro de su madre se leía un no, un no de esos que no cambian; no y no. Horas más tarde fue una chica embarazada quien lo quitó de la carretera y quien rehusó a llevarlo porque ya tenía tres. Desde ese momento volví a hacer lo que tantas veces hacía en un mismo día, lo encerré en el sótano y no le dejé ver la luz. Daba lo mismo, en cuanto alguien abría la puerta se colaba con una agilidad veloz para lo peque que era y se iba donde siempre, a ver a la gente pasar, a conocer gente nueva, a prendar a todos con su candor; y otra vez vuelta a lo mismo, cuando menos lo esperabas alguien se detenía a un palmo de él y lo recogía para salvarle la vida. Era imposible contemplarle y dejarle allí, expuesto a todos los peligros que su mirada inocente ignoraba aún.

Esta mañana Neil no tuvo tanta suerte, alguien no se detuvo a apartarlo, o simplemente no lo vio. Yo tampoco pude verlo porque en ese instante gestionaba unos asuntos. Y al regresar ni tan siquiera vi ese charco de sangre en medio de la carretera, ignoro cómo lo dejaron porque no fui yo quien tuvo que recoger su cuerpecito menudo, sólo recuerdo haberle dado su jarabe en cuanto me levanté y su mirada de gratitud por mimarle tanto. Los otros gatos no dejan de olisquear esa mancha roja y de cuando en cuando les escucho maullar. Ellos tampoco lo han visto y seguramente nadie se lo ha contado pero saben por su instinto animal lo que ha pasado, y andan deambulando de acá para allá con las orejas gachas y el ánimo vencido -porque Neil se hacía querer, y proteger con idéntica urgencia-, eso para que digan que los animales no tienen sentido; lo sienten, y lo sienten mucho, tanto como todos los que lo hemos sentido nuestro lo sentimos.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Respetar la autoría

María, Ismael, Isabel y Javier tienen el mismo problema, falta de imaginativa, y un blog que atender. Nadie les ha pedido que tengan blog, pero quieren tenerlo y mantenerlo a toda costa, de modo que a falta de creatividad deciden salir en busca de bellas palabras allá donde estén. María ha entrado por casualidad en el blog de Jacinto, y ha copiado la mejor de sus entradas tal cual, dando por hecho que sólo estaba copiando el texto de un usuario cualquiera de la blogsfera; cuando estaba copiando sin saberlo frases dejadas al mundo por la Madre Teresa de Calcuta, puestas en forma de texto.

Jacinto copió el texto del blog de Elena, que a su vez lo copió del de Manuel, que a su vez lo copió del de Rosa, que a su vez lo copió de Martín, que a su vez lo copió de Alba, que a su vez lo copió de Sergio…Sin que ninguno de ellos aportara un mínimo de cultura a nadie, puesto que ni sabían en realidad de donde provenían tan sabias palabras, y tan sentidas. Un texto cuya autoría real era de Madre Teresa de Calcuta.

Sin embargo los seguidores de Ezequiel, que lo siguen desde hace años porque les gusta su modo simple de escribir, porque no hay en él vanidad alguna y sí muchas preocupaciones mundanas, conocían al dedillo todas esas frases de Madre Teresa de Calcuta, porque Ezequiel nunca tuvo intención alguna de atribuirse un texto que no le pertenece. Sólo quiso compartir la belleza de la palabra con aquella gente que le sigue, su único lema de siempre es dar lo mejor de sí y lo mejor que se encuentra. Aquello que le apuntala por dentro, aquello que le hace reír, que le causa fastidio o pena, que le obsesiona, que le persigue a veces, que no le deja dormir. Ezequiel encuentra en la escritura todos los remedios, y no encuentra mejor solución a sus problemas reales o ficticios, mejor aventura, mejor acicate, juego y propuesta diaria que eso de escribir. Escribir para él es un reto, el mismo reto que ha sido compartir, indisolubles ambas.

A lo largo y ancho de su blog Ezequiel es el mismo que en la vida diaria, sin artificios, inquieto, analítico e investigador, un lector acérrimo, un eterno investigador de todo aquello que se le pasa un instante por la cabeza, un retratista de interiores, un admirador de exteriores, un ser vivo que respira y deja respirar. Alguien honesto consigo mismo, y por lo tanto honesto con los demás. Nunca copia textos de otros, le sobra creatividad, y quizá de las entradas que lee surjan opiniones propias, ideas propias y sin saberlo esté creando algo nuevo con algo que no lo es; pero en todo caso al pasar por su filtro estanco son ya otra cosa. Y en todas las frases que admira, que le susurran bajito, que le suponen un enigma o una pronta solución, esas que ya son suyas siendo de otros, añade siempre que las copia: porque estas sabe que las copia, el nombre de su autor. Porque siendo serios, que a su modo las haga suyas, no significa que hayan perdido su autoría, que no, la autoría es algo que queda para siempre, y que pertenece solo a su autor. Respetarla es respetarnos a todos. Sin excepción.

martes, 16 de agosto de 2011

Fiessssssssssssssssta

Son las cuatro de la madrugada, se celebra un carnaval de verano que ya es típico en la zona desde hace años. Las calles se llenan de personajes de lo mas variopinto, Mozart mismo anda con un gintonic dando tumbos de acá para allá, colocándose la peluca cada tres pasos, seguido de Cenicienta, Cruella de Vil y un Papa de Roma. Abres los ojos como platos al saber que no estás en la onda, quizá sea por eso que te sientes todo el tiempo fuera de sitio. Es imposible pasar por algunas calles de tan atestadas de gente como están. Sobre la caja de un camión un grupo de mariachis que son desplazados de un lugar a otro vestidos de charro entonan su canción, dejando claro quien es el rey. Justo en ese instante una chica del público tras mucho insistir es alzada por los brazos para tomar el micro y cantar, pero lleva tanto alcohol en el cuerpo que no vocaliza, y se le trastabillan los pies, pese a ello se lleva una gran ovación porque en esa marea de gente no se libra nadie; todo el mundo anda igual. O casi todo el mundo. Siempre queda aquel a quien nadie convencerá de que para pillar ese puntito de fiesta es necesario beber, aunque quizá lo sea, dado que hay un ambiente tan fuerte que así de pronto a cualquier cuerdo entremedias le intranquiliza un tantito.

Varios grupos de turistas maduros casi no se tienen en pie, sin embargo bailan la música ochentera que suena como un trueno desde un atril, chicos de apenas unos trece hacen lo mismo, bailan dando tumbos de la gran cogorza que llevan encima. Ríos y ríos de gente va y viene de todas partes, logrando mezcolanzas imposibles de disfraces: vacas, diablos y diablesas en grupo, vampiros, tigres y tigresas, personajes de todo tipo y condición se han escapado de sus límites reales e imaginarios y pululan por todas partes pasados de alcohol. De pronto en toda la masa existente se abre un creciente hueco; hay una pelea, un grupo de chicos y chicas discuten violentamente hasta llegar a las manos. Un intercambio de palabras por un walkie talkie trae agentes del orden, un pequeño revuelo momentáneo, un barrido selecto y todos a sus puestos, no queda ya espacio ni para una colilla.

Después de varias horas de paseo de un lugar a otro me rindo, centenares y centenares de personas que no he visto en mi vida -y que han desembarcado desde la estación de autobús para regresar de nuevo a ella y recorrer cientos de kilómetros tal vez para volver a sus casas- se quedan en mi retina, soy bastante escéptica con este tipo de fiestas donde sobre todo se viene a beber, basta ver todo el desmadre que queda a mi paso para saberlo. Mañana alguien me hablará de todo lo que ha logrado vender en su bar, de lo buena que ha sido esta fiesta para hacer caja, de lo necesario que es mantenerla vigente año tras años en esta localidad, y yo arrugaré el entrecejo y preguntaré si acaso en voz alta... ¿a cambio de qué? Mi mente catastrófica si se quiere, me traerá al instante todas esas escenas que se quedarán de por vida esperando el preciso instante en que emerger en pequeños relatos, pensamientos dispares, escritos inconexos, reflexiones de loca, pesadillas de turno, consecuencias de nunca entrar en ambiente que dirían algunos. A veces aunque no se quiera el más loco de todos es quien permanece cuerdo, porque cuando se organizan fiesssssssstas así nadie contaba con cuerdos. Triste realidad disfrazada o no.