lunes, 28 de abril de 2014

Aprender es insistir




Eso resolví después de conseguir añadir letras a una fotografía tomada hace unos meses en uno de mis rincones preferidos del Cabo Peñas. Lo de añadir letras lo conseguí, pero ponerlas abajo a la derecha que era donde quería, no hubo forma.

Ese día el sol irradiaba con tal fuerza que dejó unos bordes como de pintura, adelantando un verano que parece teñirlo todo de alegría y que ya puede intuirse desde aquí.


viernes, 25 de abril de 2014

En el caso de mi muerte...

Me hubiese gustado que la paz
se hubiese hecho entre los países
y morir entre tus brazos,
no en este evitable ristre

Me gustaría que el sol
se filtrase por la ventana
mientras aferrado a tu mano
te digo que hasta mañana

Me gustaría decir
que en el caso de mi muerte
te lo dejo todo a ti,
y decírtelo de frente

Pero estoy en esta guerra
temblando de miedo y frío
con hambre en el estómago,
y mucha más de los míos

En el caso de mi muerte
no quisiera estar aquí
sino en mi pueblo bendito,
en mi casa y junto a ti

Todos en paz como hermanos
hermanos todos en paz,
en el caso de mi muerte
nada desearía más.


Pd: Surgió de aquí:

"En el caso de mi muerte..." Los testamentos de los soldados de la I Guerra Mundial



jueves, 24 de abril de 2014

Estoy barriendo el desierto

De entre todas las cosas que tuve que oír por parte de mis hijos -hay que tenerlos para saber que siempre serán nuestros mayores críticos porque son quienes más tiempo dedican a observarnos, aunque tal vez nunca lleguemos a agradecerlo-, anteayer escuché la que más me impactó, justo eso, que mientras recorro incansable mis archivos intentando terminar a mi gusto una novela, me dedico a barrer el desierto.

No me quejo, porque quejarse no conduce a nada, pero no dejaré de escribir básicamente por dos causas, la primera, porque mientras recorro incansable mis archivos creo que otra forma de vida es posible, una en la que los dirigentes puedan dirigir bien el mundo, esto es: hacer más agradable el mundo en el que todos vivimos, algo que solo es posible si todos tenemos los mismos derechos: al trabajo, a un salario digno y a la sanidad; en el mundo entero, claro. Y otra es que mientras escribo intento superarme todo el tiempo, en mi propio intento de poder hacer visible esa historia a la que dedico tantas horas que no me sobran. A la pregunta de si seré capaz de hacerlo, creo que no importa, que soy feliz mientras lo hago y que con eso cumplo conmigo y con los demás. Vuelvo plena de felicidad al mundo después de ello.

Ahora pasaré a enumerar algunas de las muchas veces que en verdad barro el desierto (Ya no es que barra en el desierto, lo cual sería barrer un trocito, no, es que barro el desierto entero, algo tan agotador como inútil; esa imagen me agota):

- Cuando intento ver algo bueno en televisión y solo emiten programas casposos en los que la gente chilla, patalea, miente, y además cobra una pasta gansa sin aportar nada que sirva a la sociedad. Lo único bueno es que puedes accionar un botón y mandarlos a la porra, vayan juntos o revueltos.

-Cuando voy a la compra y los precios de todo han vuelto a subir y mi sueldo vuelve a quedarse tan pequeño. Algo que quienes manejan las estadísticas generales saben que ocurrirá pero no pierden el sueño.

-Cuando recojo la casa en la que vivo una y otra vez sin resultado alguno porque quienes viven conmigo vuelven a dejarla como una leonera, como si mi tiempo y mi energía fuesen inagotables y no me restasen minutos de hacer lo que en verdad prefiero. Que por lo que parece es barrer el desierto.

-Cuando sé lo cerca que están las elecciones y escuchando a unos y a otros, todos me dan tanto miedo, porque en cuanto ganen por mayoría volverán a tener el poder de hacer con mi vida lo que les de la gana. Con subir los precios o bajarlos tienen el poder de hacernos felices o desgraciados; variando las leyes, ya ni te cuento.

Podría hacer una lista tan larga que no quedase pantalla para abarcarla, pero este lado del desierto me aburre, me voy al otro, aquel en el que se supone que he de vivir todo el tiempo ;-)



martes, 22 de abril de 2014

Verbo retuitear

Es gratificante que un libro que te gusta traspase las fronteras para llegar hasta nuevos lectores y conseguir emocionarlos en su propia lengua. Son muchos los libros, pero hoy se celebra este:

DERRIÈRE LES MASQUES, la edición francesa de BUSCA MI ROSTRO. Lanzamiento el 5 de mayo de 2014. Mon nouveau...

sábado, 19 de abril de 2014

En días como hoy:

Sabes que tu guerra está perdida, que jamás debiste apostar por ella.
Sabes que los sueños no están para cumplirse, sino para ocupar un espacio.
Sabes que la vida es un caminar hueco que precisa de un constante esfuerzo para seguir adelante.
Sabes que haces lo correcto y que es todo lo que harás durante tu vida, y que a veces odiarás hasta la muerte hacer todo lo que es correcto cuando los demás hacen lo que les viene en gana todo el tiempo.

En días como hoy te preguntarás qué cosa decidió que seas la clase de persona que eres, y no lo sabrás, ese algo, lo que sea, sabe por qué y deberás conformarte con que así sea.
En días como hoy solo algunas frases dan sentido a tu existencia, las buscas, las lees, las atesoras, las inventas...y solo la palabra impresa, como siempre, es tu compañera.
En días como hoy, se escucha el eco de un recordatorio importante: "Recuerda que por cada minuto de enfado perdemos sesenta segundos de felicidad".


viernes, 18 de abril de 2014

Ofrecer tus libros gratis, si lo quieres

Es algo que me llevo planteando desde hace tiempo, de momento no tengo libro que ofrecer, lo siento, porque si los miro con lupa - que es en lo que estoy- no los considero lo bastante buenos. La realidad me gusta como la ensalada, cruda.

No voy a extenderme en lo anterior porque lo que hoy quiero compartir a través de este lugar es la respuesta a algunas preguntas que hace tiempo me vine planteando y afianza algunas conclusiones a las que había llegado ya. Y nada que pueda aportar lo supera.

Ofrecer tus libros gratis si lo quieres es posible, hay una plataforma para ello que no obstante no impide su venta. Aunque lo importante sigue siendo que para ello hayas terminado el libro; es la parte que no cambia. Estar o no estar depende del trabajo acumulado y es la parte que nadie puede hacer por ti, si es que quieres que lleve tu nombre en la portada, claro.


miércoles, 16 de abril de 2014

Cambio de planes

A veces, de repente te propones buscar una meta diferente, sabes que no tendrás tiempo para escribir tanto como escribías, manejas los pros y los contras, vencen los pros y te apuntas al nuevo reto. Pasa el tiempo y no tiene nada que ver con la escritura pero te libera. Te llena, sirves para ello, te motiva y además suma. No tienes tiempo para escribir, pero de alguna forma esta nueva ocupación llena ese vacío que antes llenabas escribiendo y es menos agotador.

De vez en cuando abres viejos archivos y corriges, encuentras viejos personajes que te siguen transmitiendo lo mismo y siguen siendo igual de importantes para ti, sabes que están dispuestos a esperar el tiempo que sea necesario a que estés preparada para enviarlos a un corrector que revise lo que no casa en el texto, y te dices que tal vez por sí mismos ni lo consideren necesario, que tal vez se han asomado a tu mente para ofrecerte ese refugio afectuoso para cuando quieras compartir junto a ellos un ratito en que soñar otras vidas que se pueden conducir a capricho, aunque tampoco se puedan, porque viven anclados a su propia conexión de realidad.

A veces cambian los planes del presente para cumplir esos planes del pasado que también fueron importantes y que llenan, que además son compatibles, restan tiempo pero condensan los verbos, porque a veces tener mucho tiempo para dar vueltas a las cosas las corrompe. Porque a veces releer o reescribir es más importante que escribir: cerrar ciclos, finiquitar escritos, borrar, lanzar a la papelera virtual copias jamás impresas. Hacer balance, aligerar equipaje, introducir nuevas guías, a veces ello es posible cuando dejas entrar en tu vida con una sonrisa un cambio de planes.

lunes, 7 de abril de 2014

El aire que respiras, de Care Santos

Este libro de 585 páginas me ha venido acompañando desde el 20 de Febrero hasta hace unos días, no he podido leerlo con la continuidad que se hubiese merecido pero se ha portado bien, ha sido una travesía amena y especial; también una clase literaria divertida. Lo que sucede entre sus páginas abarca todas las temáticas posibles e incluso las improbables, hay vivos y muertos, buenos y malos, antiguos y modernos, amén de toda clase de circunstancias.

A la propia autora le preguntaban un día en la presentación de qué iba el libro y no supo cómo responder, me sorprendió cuando lo dijo, pero me sucede lo mismo ahora, si alguien me pregunta de qué va el libro yo respondería que de la vida misma. Trata de todos los temas habidos y por haber en una Barcelona invadida por las tropas napoleónicas, un mundo que comienza a relatarse desde el pasado hasta la actualidad con la misma maestría con la que también fue narrada Habitaciones cerradas; si bien son dos libros que tratan temáticas diferentes hay en la línea de lectura un eje común, instruyen a la vez que divierten. De momento este libro que tengo al lado pertenece a la biblioteca, pero sé que un día me haré con mi propio ejemplar porque es un libro para tener y mimar.

Es una historia con muchísimos personajes y escenarios, debo admitir que en un momento de lectura cuando apareció una nueva monja creí no poder ya más, pero dicha monja era una de las protagonistas, que estaba dentro de ese convento por circunstancias que no voy a revelar. Y otro momento en que un coleccionista de libros viene aportando tantos datos que casi me asfixio, pero seguí adelante con la lectura porque estaba ante un muy buen libro que me contaba una historia que forma parte de la Barcelona del pasado, esa de la que no sabía nada y de la que a través de estas páginas ahora sé mucho más.

Es uno de los mejores libros que he leído, ni menos ni más, algo que como lectora me deja muy contenta, pero como eterna aspirante a escritora me aleja un poco más de ese remoto sueño. Algo que por todo cuanto he disfrutado le puedo perdonar a ella y a otros escritores de su talla. Sin resentimiento alguno puesto que es mucho más sencillo leer que crear y a veces más gratificante incluso.

Os dejo una fotografía del libro rescatada de otra reseña, así para completar:

http://www.revistakritica.com/2013/03/resena-el-aire-que-respiras-de-care.html#.U0JNRfl_s2g

viernes, 4 de abril de 2014

Hacer, deshacer, creer y no creer

Unos días me levanto
y tiro mi sueño a la papelera,
me parece tan inalcanzable
que lo aparco para que no duela.

Otros días me levanto
y lo comienzo desde cero
porque todo está en mi memoria
lo lustro, lo saboreo

Unas veces lo creo posible
otras imposible y majadero
pero sin darme cuenta
lo mimo, lo cuido, lo señoreo

Y pese a todo sonrío
porque sé que tengo un sueño
que hago y deshago a mi antojo,
hecho de calma y de viento









jueves, 3 de abril de 2014

Escribir como tabla de salvación

Hay cuentos que marcan tu infancia. Al menos cuando tu casa está repleta de los libros suficientes para que puedas llegar a aprender que muchas de las lecciones importantes de la vida se encuentran entre sus páginas. Luego creces y te enteras de que quienes supieron crear para ti ilusiones maravillosas no necesariamente tuvieron una vida perfecta.

Entonces sus cuentos y sus historias son mucho más valiosos para ti. Y les admiras más.

Es el caso de Andersen

miércoles, 2 de abril de 2014

El hombre que susurraba al oído de los caballos, de Nicholas Evans

Hace años, cuando solíamos grabar en vídeo las películas para verlas con calma, grabé la película que se hizo basada en este libro de Nicholas Evans, después me gustó tanto que quise compartirla con unas buenas amigas. Una de ellas me contó que la tarde en que planeó verla con su madre, ella le advirtió que si se quedaba dormida viéndola, la dejase dormir.
-¿Dormirse? Anda ya, ninguna de las dos pudimos quitar los ojos de la película. Nos encantó.

Como tantas veces, no recuerdo si leí antes el libro o vi la película, creo que lo primero. Años después me hice con el libro en una librería de viejo. Me encanta tenerlo en mis estanterías junto a todos los libros que adoro.

Esta entrada de otro blog me lo recordó.

 AQUÍ os la dejo.