lunes, 29 de abril de 2013

Cuando giran el mundo hacia el lado que no es...

Desde el momento en que leí que había un autobús lleno de libros recorriendo el desierto buscando a los niños sedientos de historias, me emocioné con este proyecto del Bubisher porque no hay nada que le gustase más a la niña que fui, que aquello de que le contaran historias. Aún hoy vivo las veinticuatro horas del día a la caza de historias, tristes y alegres, sin las cuales ya no sé vivir, vivo para leer y para escribir historias; escribirlas a veces en mi cabeza por la excusa cobarde de que no sabré escribirlas adecuadamente, con ello lucho a diario, en eso se ha convertido mi más fiera lucha, tener el valor de escribirlas aunque sea mal, porque mal es mejor que nada.

Pues bien, el autobús del Bubisher atraviesa la arena del desierto lleno de libros y de gente que quiere leer a los niños, porque un niño es un hombre-mujer del mañana y hay que alimentar su mente para que aprendan a pensar por sí mismos, y no les guíen como a corderos que han de ir directos al matadero que ya han elegido para ellos. Hay casos flagrantes en la historia para entender que el mundo es mucho más rico y más amplio que lo que delimitan las fronteras que alguien le haya dibujado a un país, separándole del resto. Decir que la selección de libros dentro del Bubisher se elige bien, puesto que no todos los libros caben ni todos son convenientes para esos niños y lo que se les desea mostrar, supongo que además de muchas otras cualidades una muy importante, la capacidad de soñar, aquella que nadie aprisiona cuando uno la aprendió a cultivar. Yo visualizo siempre ese autobús como un sembrador de sueños y me recreo imaginando a esos niños un día convertidos en abuelos contando a sus nietos como una vez subieron al bibliobús y su vida cambió a mejor, porque a partir de entonces pudieron comenzar a modelar su sueño, ese que les gustó más de entre todas aquellas historias que les leyeron. 

Recuerdo lo pesada que yo era cuando no sabía leer y perseguía por toda la casa a un lector, uno que quisiera leerme la historia enlatada que se intercalaba entre los muchos dibujos de esos cuentos que en principio solo tienen una línea o dos. Y recuerdo un día en que mi abuelo me leyó uno como leen los abuelos, que comienzan leyendo la historia enlatada y te acaban relatando algún momento de su vida; supongo que por eso querría que me leyesen el cuento de Pinocho una y otra vez, porque entre la historia de sus páginas había muchas más, infinitas historias diferentes que nunca me cansaba de escuchar. Quizá por eso me haga tanta ilusión ese autobús que recorre los desiertos de los niños y llenan su cabeza de historias que un día estarán felices de saber, aunque sólo recuerden hilos sueltos; sin saber que esos hilos les ataron fuertísimo a la vida.

Pues bien, ayer en la mañana leía esta entrada de Gonzalo Moure y pude sentir la misma tristeza que él, su misma indignación, su misma rabia de que el mundo se empeñe en girar al revés una y otra vez, cuando sería tan sencillo hacerlo avanzar siempre a favor.

Os dejo su entrada

Y enlace al blog del Bubisher


jueves, 25 de abril de 2013

Se anuncian nuevos recortes

Está bien, pero por favor, esta vez recorten la corrupción. Gracias.

miércoles, 24 de abril de 2013

Ni brujería ni enfermedad

Después de ver los cuatro vídeos que aporta la entrada, cuyo enlace dejaré al final, me sorprende que en pleno 2013 este tipo de historias puedan suceder en algún lugar. Que se atribuya a un tipo de brujería o enfermedad la homosexualidad, que la gente sea castigada por amar de forma diferente a los demás. Quizá porque nací en una época o en un lugar donde siempre se vio con normalidad. Porque los embrujados o los enfermos en nuestro entorno son quienes no saben amar e intentan coartar la libertad de los demás.

Los cuatro casos reflejan la necesidad de poder ser quienes son sin que eso conlleve un plus de persecución. Son un grito al unísono de que la homosexualidad no es una enfermedad sino una disposición con la que se nace, como el color de la piel o los ojos. Algo tan natural y por ello tan imposible de cambiar aunque te encarcelen de por vida en una celda, que sería la mayor expresión de la crueldad ejercida sobre quienes no han hecho otra cosa que amar. Cuando el amor es lo único que puede salvar al mundo, que contrasentido y que horror, saber que en el año 2013 en alguna parte del mundo existe este tipo de persecución.

A veces las historias cambian porque se dan a conocer, porque de pronto cobran voz y terminan hallando la solución. Porque encuentran el amparo de los demás. Su apoyo, su bendición. 

Os dejo la entrada y los vídeos

martes, 23 de abril de 2013

Hoy, día del libro

Me abruman todos los libros que aunque quiera no podré leer. ¿Alguien se fijó en la cantidad de libros que hay en una biblioteca, o en una librería...o en el catálogo de compra de Amazon?

Lo dicho, me abruman todos los libros que hay a mi alcance disponibles ya para leer.

Y me abruman los archivos de mi ordenador...esos libros que nunca escribiré...y que sin embargo nunca, jamás dejaré de intentar escribir. Me da vértigo pensar que para salir al mundo solo me tienen a mí. Y que si yo no los escribo, esos en concreto, nunca saldrán de su oscuridad reducida a la nada absoluta. Pobrecitos, me digo entonces, y sí, también me digo que pobre de mí, esa incapaz persona que de nuevo ante ellos ha de luchar consigo misma para extraerlos de ahí. Siempre me pregunto quien ganará al final, si la oscuridad o yo.

Pero siempre, día tras día los sigo escribiendo, a veces todos a la vez...

sábado, 20 de abril de 2013

Prefiero seguir presente

Si tuviese que decir la cantidad de veces que escucho esta canción, no podría contarlas. Me gusta el mensaje que transmite, la sensibilidad de Manuel Carrasco y su voz tan característica y tan luminosamente nítida. Sucede algo que me retrotrae a este lugar cuando la oigo por casualidad, me suena a cuando alguien intenta hacer algo que ni sabe qué, que ponga una miguita de felicidad en la vida de las personas. O que les enseñe a mirar lo positivo que hay en sus vidas a fuerza de arrinconar lo negativo, que es a lo que a veces se le concede una mayor importancia.

Me parece la canción ideal para el día de hoy.

Prefiero seguir presente, Uau

viernes, 19 de abril de 2013

Nueva librería de viejo

Hacía una eternidad que no entraba en esa zona de la ciudad, pero algo no había cambiado, estaban de nuevo en obras, es decir estaban levantando la misma acera por cuarta vez desde que recuerdo. Por eso me tocó caminar por un sitio atestado de gente y de coches, que casi detesto y es que cada vez soy más pueblerina y no lo puedo evitar. Vivo en un lugar rodeado de naturaleza y casi desierto, veo a muy poca gente cada día y para pasear me gusta el mar, por eso fue un contraste tan enorme que casi tuve que pelear con la ansiedad de pasar entre martillos picadores y andamios, camiones apurados y furgonetas de reparto crispadas, pero fui y volví desde la tienda de recambios de automóvil hasta el lugar lejano donde aparqué. Y de repente allí estaba, una librería de viejo que antes no estaba.

Al verla me alegré porque tiene un escaparate grande y muchas estanterías con diferentes libros, el sol relucía sin dejar ver y entonces acerqué la nariz para mirar, y un señor mayor, sentado en un sillón anticuado me enfocó desde sus gafas y casi quiso invitarme a saciar mi curiosidad. Sin embargo llevaba prisa y la cartera vacía, la pieza que había ido a buscar me había dejado pocas monedas y mi hijo lleno de grasa, me había apremiado al marchar: quiero que vuelvas pronto, porque además de esta pieza no sé si habrá otras que cambiar. Fue eso lo que más me privó de entrar, que no estamos en buena época ni para comprar libros viejos casi tirados de precio. ¿Qué me gustaría encontrar?, la verdad, no lo sé, quizá un libro que reúna todas las claves de la vida, como ese que encontré aquella vez cuando todo mi mundo se derrumbaba y hubo uno, que ya ni recuerdo que me sirvió de pilar y apuntaló mi futuro con mano de hierro y desde entonces en adelante ya no se derrumbó más, porque supe que era yo quien me derrumbaba bajo un peso que no había que soportar, solo dejarlo a un lado. Fue así como los libros entraron de lleno en mi vida para nunca más marchar, nunca leo lo suficiente ni aquello que leo me alcanza, siempre voy buscando más.

Sé que un día con mucha más suerte entraré en aquella librería y me llevaré algo de allí, tal vez para mí, quizá para regalar. Porque será mi forma de colaborar en que un oficio tan bonito como el de ese hombre, que apila libros y más libros, cajas y más cajas llenas que aún no tiene donde colocar, no se arruine por mucha crisis que haya ni en mi casa ni en otras casas, porque a veces, incluso en los tiempos complicados se trata de saber que cosa tiene más prioridad. Para mí los libros.

Sé que entre todas sus estanterías guarda un secreto para mí, uno que una vez descubierto iluminará mi mundo, siempre sucede así. Los libros y su magia secreta me guían, me acompañan, me consuelan, me llenan, me hacen feliz, me gritan que la vida sigue valiendo la pena ocurra lo que ocurra en ella. Por eso los celebro todos, incluso los que no leeré.

miércoles, 17 de abril de 2013

Ya hay sentencia, pero siguen faltando datos

Ayer, a la hora de la comida estaba puesto un telediario, de modo que M. pudo escuchar con atención esa sentencia que le tenía tan preocupado -tiene que trabajar muy duro para ganar lo que gana y odia a quienes chulean el dinero de los demás, comprensible, claro-, hablo de la sentencia de Maite, Julián e Isabel, póngase el orden que se le antoje; tanto monta monta tanto. El caso es que al escuchar esas sentencias y esos euros de multa se quedó callado un rato, creí que se le había atragantado algo, y en efecto, se le atragantó un dato que creyó que a continuación oiría y no oyó. 

Sí, todo eso está muy bien -le dijo a la televisión- pero al final, qué...¿Cuánto dinero robaron? Eso es algo que también queremos saber.

A veces me pregunto si yo era así de inconformista de antes o si es una consecuencia de haberme casado con él. En cualquier caso yo escribo un blog y desde aquí dejo sellada esa queja.

martes, 16 de abril de 2013

Hombres asustados

Sí, es cierto lo que reza en el título, hay hombres asustados porque las mujeres han salido de su encierro ancestral y saben el tipo de vida que quieren. Ese tipo de mujer les parece muy peligrosa porque no son ellos los que condicionan su vida a voluntad. Hay hombres asustados, es cierto, pero también hay hombres encantados con ese cambio y ese tipo de hombre es mucho más inteligente y especial, porque es el que deja que la mujer crezca a su lado y se expanda, dé lo mejor de sí misma, que es mucho, y no solo a un hombre; sino a la humanidad.

Afortunadamente hay mujeres seguras de lo que quieren; y hombres que no se asustan.

Os dejo un ejemplo.

lunes, 15 de abril de 2013

No quiero que gobiernen mi país, sino que lo escuchen

Creo que cualquier gobierno que se precie de serlo debe saber escuchar. Y que es preciso que esté dispuesto a negociar. A ayudar a los ciudadanos de componen su país, le hayan votado o no. Y debería además elegir bien las palabras cuando habla, sobre todo para no sembrar el terror o en su caso la indignación. Creo que cualquier gobierno debería esforzarse sobre todo en lo contrario a lo que su nombre indica, que no debiera gobernar, sino encabezar un país y buscar solución a sus problemas intentando no acentuarlos. Claro que quizá eso ya no fuese política, no sé, porque yo no entiendo de políticas, a mí lo que me gustan son los consensos.

Pues bien, ante mí un titular desde el periódico de papel ahora desplegado junto al teclado: Cospedal califica de "nazismo puro" los escraches a populares. Sé, por lo que el tema me ha interesado que el nazismo es algo muy diferente a lo que vienen siendo los escraches hasta ahora y espero que nuestro país - que ningún país de esta fecha en adelante- vea repetido ningún tipo de nazismo, porque eso sería no haber aprendido nada de la historia, entre otras cosas.

Quizá para que estos escraches que son ante todo una queja social por la falta de dialogo entre quienes gobiernan y el pueblo llano -el de a pie, el que vive de su trabajo, el que sufre las consecuencias de muchas decisiones que a fin de cuentas no tienen en cuenta su situación personal-, dejen de producirse o pasen a ser una protesta menos molesta, habría que dialogar. Sin diálogo hay siempre una parte que se hace escuchar y otra que ha de permanecer silenciada, eso claro, si es que lo puede soportar.

Os dejo una muy buena reflexión que hace Miguel de Esponera en esta entrada de blog sobre los escraches. 

domingo, 14 de abril de 2013

Tercer Cumpleblog

Parece mentira que el tiempo corra a tal velocidad y que siga a este lado de la pantalla, yo que suelo aburrirme tanto de lo que escribo que siempre estoy deshaciéndome de escritos, quizá en un deseo absurdo de escribir algo nuevo, otra vez, como si los escritores la mayor parte del tiempo no estuviésemos escribiendo sobre aquellos temas que nos elevan hacia lo alto o nos echan por tierra y que quizá vengan a ser siempre los mismos; aunque no todos nos obsesionamos con los mismos temas...esto solo lo imagino...

Pues bien, ya van tres años de asomarme a esta pantalla y de tratar de iluminar todos los días de lluvia, aunque a veces sé que no lo consigo, intento no apartarme de ese objetivo. 

Durante todo este tiempo hice descubrimientos que tal vez no hubiese podido hacer lejos de aquí y me he afirmado en la idea de que lo que quiero es escribir. Cierto que mi trabajo lejos de esta pantalla permanece bastante estancado porque no termino de dar nada por válido, pero aquí no me bloqueo en absoluto, sin saber si eso es bueno y solo lamento lo mucho que termino hablando de mí. Y de aquellos que me rodean. Eso es lo que me recrimino, que sé que detrás de tantas letras me reconozco en cada entrada, y eso sí, soy la misma desde ese lado que desde éste de la pantalla, para bien o para mal. Si tuviese que hablar de cambios en estos tres años, hay uno muy significativo; yo comenzaba el 14 de abril de 2010 este blog con la infinita paz de un mundo que se me antojaba ideal. Me sentía en un lugar privilegiado del globo terráqueo donde todo me parecía perfecto alrededor, menos aquellas muertes inevitables que nunca superaremos y que todos tenemos. Contra la muerte nada hay que podamos hacer, salvo intentar seguir queriendo a quienes perdimos y pensar que allá donde estén nos cuidarán. Esa, lo confieso, es la única fórmula que me funciona un poquíto y me siento protegida por quienes perdí; aunque no sepa si desde el pasado o desde el presente me llega  esa sensación de ayuda, el caso es que está. Volviendo a lo que decía, ahora el mundo en el que vivo no me parece nada seguro, a título general. Cuando ves por todas partes a gente perdiendo su empleo hay una especie de ahogo que no te deja inspirar con toda la capacidad; esa es una enorme diferencia que creo que se nota en lo que escribo, antes me costaba menos soñar y mantenerme flotando sobre la nube de ensueño, aunque ahora no lo deje de intentar. Sé que sin soñar pierdo mucho.

Sé que un blog pierde seguidores con mucha mayor rapidez que los gana. Pero desde este tercer cumpleblog quiero dar las gracias a todos los que se asomaron a comentar, porque cada uno de ellos me hizo sentir que no estaba sola tras esta pantalla y supongo que eso me animó a continuar. Eso aún cuando no sé si estar aquí me beneficiará o no a larga, todo lo que sé es que quiero estar para poder dejar por escrito mi sueño: el sueño de un mundo mejor. O al menos uno donde el dinero no haga ninguna distinción entre los seres que lo habitamos, porque todos partimos de la misma sangre y la misma carne, venimos del mismo lugar y al mismo lugar nos iremos cualquier día sin avisar. Tenemos que intentar que el recorrido de la vida valga la pena.

Con eso me quedo.

...aún me sigue sorprendiendo que haya gente que me quiera leer. Gracias por estar.


viernes, 12 de abril de 2013

Por tantos retratos como cabe hacer

Se intenta mirar a la vida con alegría, pero esta misma mañana me sorprendía una noticia: en España se produce un desahucio cada quince minutos. Es decir, cada cuarto de hora.

Me parece una cifra alarmante, porque eso significa que cada quince minutos alguien se ve forzado a abandonar su hogar, la mayor parte de las veces porque ese alguien antes perdió su empleo y no encuentra respaldo económico para seguir pagando su hipoteca. Y se ve abocado a abandonar lo que antes era su mejor sueño, junto a su mejor ilusión: el deseo de prosperar.

No son buenos tiempos para la prosperidad aunque abunde el maquillaje. Aunque se sigan disfrazando datos. Aunque las fotografías a primera página sigan haciendo distinción entre unos y otros. ¿Cuando comenzaremos a darnos cuenta de que todos somos todos y que entre nosotros, y quizá más que nunca nos necesitamos?

Os dejo el enlace a una entrada que acabo de leer y que sin saberlo me rescató del mundo desanimado en que me encontraba hoy.

miércoles, 10 de abril de 2013

Muere José Luis Sampedro; sus letras permanecen vivas

Ayer se conocía la noticia de la muerte de José Luis Sampedro, que había sido incinerado y enterrado en la más estricta intimidad, tal y como quería, de modo que cuando nos enteramos ya descansaba en el lugar desde donde dormirá el sueño de la eternidad. No es raro que muera tal y como vivió, con la coherencia de quien dicta sus propias normas y no se vende a la fama, ni al dinero, ni al ruido mediático del exterior. Es curioso como a través de un libro un autor puede ganarnos para siempre, por haber extendido a lo largo y ancho de sus páginas esa escritura que suena a verdad porque parte del convencimiento propio. También curioso, cómo cuando un escritor escribe desde la honestidad, toda su andadura se despliega desde los mismos convencimientos. El libro del que hablo es Escribir es vivir, del que recuerdo la comparación que él hacía entre el escritor y una vaca; que sólo recibe en pago un diez por ciento de lo que crea, lo justo para que subsista y vuelva a escribir. Si bien todo el libro es un canto a la escritura y un análisis amplio de su engranaje. Recomendable sin duda.

 Después de leer Escribir es vivir, me leí todas las entrevistas de José Luis Sampedro que encontré y en todas hallé la misma coherencia y sencillez, el mismo sentimiento humilde de quien entiende que lo importante en la vida no lo compran ni el dinero ni el poder; aunque estos aten la libertad de la persona con un yugo fuerte y aunque limiten en cierta forma lo que pudiera ser.

 Desde ahora ya no tendremos para leer nada nuevo de José Luis Sampedro, que salió a la calle entre los indignados para protestar por un sistema que sólo favorece a unos cuantos en detrimento del resto, algo que estamos viendo; un hombre que quizá por eso, por lo poco que le quisieron escuchar, decidió partir en silencio, para que nadie fuese a sacarse la foto junto a su féretro, intentando silenciarle a título póstumo. Nadie podrá conseguirlo, porque todo cuanto aportó al mundo desde su convicción permanece ahí y todo lo que debemos hacer es buscar, para intentar seguir siendo libres de pensamiento; que hoy por hoy quizá represente la única libertad.

 Una vez dijo: 
“Solo los ingenuos y algún premio Nobel de economía llegan a creer que nuestro mercado encarna la libertad de elegir, olvidando algo tan obvio como que sin dinero no es posible elegir nada”.

Puede que se haya muerto, pero sus palabras para siempre estarán vivas, con esa vigencia exacta que nace de una inteligencia imperecedera, que como cualquier clásico, sirve para tiempos presentes y futuros porque resume las claves de la convivencia en la humanidad. Os dejo el enlace a una de sus entrevistas, porque sólo vivirá si se le sigue leyendo, si se le sigue recordando vivo; tal como para mí siempre lo estará. Para mí sólo se mueren quienes escriben letras muertas y las suyas, no exagero, laten a voluntad.

Entrevista de la que extraje sus palabras.

martes, 9 de abril de 2013

De momento es lo que hay



Quizá algún día logre entender por qué tipo de proceso una fotografía tal que así, en la cabecera del blog sale de un tamaño tan exagerado. Solo quizá.



lunes, 8 de abril de 2013

La loca de la casa



Este libro de Rosa Montero es el primero que leo de esta autora, lo encontré en la misma estantería en la que estaban Las pequeñas memorias de Saramago y donde buscaré más libros similares para leer. Decir que la foto de la portada la saqué yo esta misma mañana bajo luz artificial y que supongo que puede hacerse, si bien es algo que no puedo asegurar con seguridad y que por supuesto, si fuese una ilegalidad, el hecho de no saberlo no exime de responsabilidad; por eso si alguien pudiese aclararlo, lo agradecería.

Está editado por Alfaguara, tiene 271 páginas llenas de inteligencia, de buen humor, buena escritura y reflexiones que hacen pensar. Habla de muchos temas, la vida, los sueños, el amor,  las oportunidades que se presentan solo una vez, del triunfo y el fracaso; y además, de escritura. Es a su modo una agenda de lecturas que han marcado a la escritora o le han aportado un foco de luz. Y si tengo que confesar algo, hay solo un "personaje" que de veras me preocupó y se llama Martina. Al final del libro Rosa Montero dice algo que un escritor jamás debe de hacer y es reflejar en sus libros su vida, cree primordial para alguien que relate, mantenerse bien alejado de su vida cotidiana mientras escribe, cuanto más lejos mejor. Creo que como todos los consejos de escritora que desde su amplia experiencia ofrece, es sumamente acertado; y es que no por mirar desde más cerca se ve mejor. Y no por contar desde más lejos se pierde distancia, sino que a veces se gana. Para escribir siendo efectivo a veces hay que alzarse sobre los cielos, como a bordo de un aeroplano. Subir más alto para tener una mejor perspectiva y enfocar mejor. 

Del libro podría anotar, como de hecho voy a hacer en una libreta, frases que iluminan de un modo sublime lo que es la creación literaria, pero no voy a hacerlo porque éste al igual que todos los libros escritos necesita un lector y dentro de un mismo texto no todos subrayamos lo mismo. Creo que con el gobierno que nos gobierna y los tiempos que corren se necesita leer y mucho, necesitamos más que nunca mentes despiertas y escritores que nos sacudan los ánimos y no nos dejen dormirnos en los laureles. Afirmaría que este libro es de esos y si no te explico más es porque creo que tú podrías exprimirle aún más jugo y mejor que yo. Esta entrada no es más ni menos que las otras, una invitación a descubrirlo todo con tus propios ojos ;)

viernes, 5 de abril de 2013

De nuevo frente al timón





Hace unos días cambié la contraseña de acceso al blog por unas incidencias que se estaban produciendo. En ese momento se fue la conexión y me quedé en un ay, el resultado de eso fue que no tenía forma posible de acceder al escritorio. El blog se quedó abierto, eso sí, y solo podía comentar desde fuera y desde anónimo.

Fue una sensación extraña que en principio tampoco me preocupó -supongo que mi optimismo a veces conserva una línea rayana en la ignorancia, a saber-, pero lo cierto es que la idea de que este blog, que yo creé, anduviese a la deriva sin capitán, fue algo que terminó por no gustarme.

El modo de recuperación de contraseñas en blogger me daba opción de crear una nueva, pero después de creada tampoco servía. Y otras opciones que me ofrecía, al final no las entendía. Lo cierto es que incomoda, y mucho, tener un espacio virtual sobre el que no tienes el timón. Necesitas saber al menos que en cualquier momento puedes entrar y gobernar. Pues bueno, siendo así lo celebro. 

No voy a negar la de veces que me recriminé por andar por aquí. Por esta necesidad de contar. Pero estoy leyendo La loca de la casa, de Rosa Montero y me estoy riendo mucho por la de puntos en común que encuentro. Entre nos, dudo mucho que este vicio de contar tenga remedio.

martes, 2 de abril de 2013

Las pequeñas memorias

Este es el primer libro de José Saramago que leo y creo que explica muy bien por qué llegó a ser Premio Nobel de Literatura, no por su nacimiento en la abundancia, eso queda claro, si no porque lo bien que sabe transmitir sus experiencias y su mirada de la vida, eso sin tener en cuenta el placer que produce leer las palabras que elige, que mientras se leen resuenan como la música.

El libro lo tituló Las pequeñas memorias porque relatan su infancia, una infancia llena de privaciones de toda clase, que no obstante forjarán al futuro escritor. Es un libro que recomiendo leer a todo el mundo porque contiene entre sus páginas la convivencia con la escasez de recursos, que no obstante pudo entre sus recovecos formar a un excelente escritor. Uno lee estas pequeñas grandes memorias y se alegra de que la vida le haya dado la oportunidad de cosechar todos los logros que cosechó. Recién terminadas de leer, aún resuenan en mi cabeza, con un eco que llega para quedarse a lo largo del tiempo, así es y tanto lo que me impactó.

De todo el libro subrayo una frase dicha por su abuela, sentada a la puerta de su casa cuando ya estaba muy mayor: "El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir". Él que solo es un adolescente en ese momento, la escucha decirlo, pero ese es un instante que ya no olvidará, uno de tantos que quiso reunir en su recorrido.

También a lo largo y ancho de sus páginas nos habla de su hermano mayor, muerto con solo cuatro años de edad, al que recuerda trepando sobre los cajones abiertos de una cómoda dispuesta a modo de escalera, para trepar a la ventana de la calle, desde donde se queda a observar ver a la gente pasar, con unos ojos que se cerrarán para siempre a tan corta edad.

A mí que me gusta escribir, a veces sin saber bien lo que digo, me gusta mucho más leer, con bastante diferencia cuando me encuentro con este tipo de libros, que me hacen crecer tanto como lectora, y que me gratifican tanto como persona. Lo único que lamento es que él ya no esté aquí para poder decírselo, aunque creo que a él le da igual, él escribió este libro para que le sobreviviese y en ello está. 

Es un libro inolvidable por completo.


lunes, 1 de abril de 2013

Lo que une al mar y al cielo




Allá donde quiera que te encuentres siempre serás el faro que me de luz.