viernes, 30 de noviembre de 2012

Cero recortes en investigación de enfermedades

Que no se recorte en investigación, esta es otra petición que hacen los enfermos que esperan un avance en sus tratamientos, que puedan devolverles de nuevo a casa y a la seguridad de su vida normal. Esto que piden también lo piden para otros, porque cuando algo se mejora lo hace para cada habitante que puebla nuestro planeta.

Incluso lo cantan con todo el entusiasmo y la ternura que solo los niños y adolescentes saben expresar.

Cero recortes en sanidad

Ellos nos recuerdan muchas cosas que no podemos olvidar



miércoles, 28 de noviembre de 2012

Que nadie recorte en salud


Cuando atraviesas la puerta del hospital lo haces porque hay un enfermo al que no sabes cuidar. Llegas con una angustia infinita porque no sabes qué hacer, apenas si puedes respirar, al dar los datos a la persona que está al ordenador casi no te encuentras las palabras. De pronto descubres que solo puedes balbucear, porque la situación te parece tan insalvable que te has puesto en lo peor. Es en ese momento donde encuentras tanta calma y tanto saber estar, que cuando vas hacia la sala y miras hacia los lados, te das cuenta de la profesionalidad, de todo el servicio médico, que está ahí, para demostrarte sus años de experiencia y su capacidad, de en tan solo unas horas, devolverte a tu enfermo con un tratamiento que a todas luces le sanará.

          Hubo momentos en los que tú les necesitaste a ellos, ahora son ellos los que te necesitan. Y es bueno          
          que sepan que también estás, para luchar por sus derechos, que son los tuyos: el derecho a la
          sanidad.


          Que nadie recorte en salud




            
         

martes, 27 de noviembre de 2012

Cuando comienza una guerra

Cuando comienza una guerra nadie sabe las consecuencias que traerá, de modo que no concibo que se comience una guerra. Mis abuelos estuvieron en una guerra y desde pequeña les pregunté mucho sobre el tema, me dieron pocas respuestas, mi padre nació en medio de una guerra, también a mi padre le hice muchas preguntas cuando era pequeña. De alguna manera, mientras ellos me contaban, yo estuve allí, y no me gustó ese mundo que describían, lo que pasaba, así como tampoco lo que quedó. Tras esa guerra quedaron muchas muertes en el pueblo y mucha destrucción, muchas enfermedades como consecuencia directa, mucha miseria, mucha hambre y mucho dolor. Es todo eso lo que desde siempre asocio a las guerras, y sé que no me equivoco, sé que todo es como lo imagino; y mucho peor.

Ayer, mientras preparaba la comida me asaltaron con una noticia, sí, las guerras también te asaltan desde miles de kilómetros de distancia con toda su artillería, entrando en tu casa a través de la pantalla del televisor; de modo que cualquier guerra a su modo te atañe también. No es nada comparable, y quizá no debiera compararlo, lo sé, pero desde pequeña tiendo a compararlo todo; de ese modo intento calibrar internamente qué está mal, y qué está bien. Pues bien, mientras preparaba la comida en la calma de mi hogar me asaltaron las imágenes de unos niños que jugaban en un patio de Siria y fueron bombardeados por unas bombas racimo, prohibidas por la ONU, dijeron, entonces me pregunté por qué no hay nadie que prohíba las guerras. Deberían prohibirse todas de un modo tajante y obligar a los países a usar solo artillería de teclado de ordenador. Poner a sus mandatarios a jugar a un juego de guerra virtual, o a enviarse emails purulentos o lo que prefieran, pero que dejen tranquilo al país. Que nos dejen tranquilos a todos, que no queremos destrucción, ni muerte, ni enfermedades, ni hambre, ni miseria: que solo queremos vivir.

Las imágenes de ayer eran tremendas, tanto que aún estoy sangrando de ellas, diez niños que jugaban en la tranquilidad de su pueblo mientras una bomba racimo se dejó caer desde el cielo. ¡Qué injusto que pueda suceder algo así!, ¡y que ocurra todo eso que está ocurriendo aunque no lo veamos! No me gusta vivir en un mundo así.

Y no tengo otra opción.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Una lección de vida para toda una vida

A veces uno llega a ser consciente de todos los días que le quedan por vivir y solo tiene dos opciones, pasarse todo ese tiempo lamentándose o intentar regalar a los demás aquello que aprendió a lo largo del tiempo. Este profesor optó por lo segundo y nos regaló un momento maravilloso que jamás podremos olvidar. Y que sus hijos le agradecerán de por vida.

La vida está llena de pequeñas tragedias que uno debe superar sin perder la sonrisa, porque si pierde la sonrisa habrá perdido el único valor capaz de vencerlo todo, el gesto que demuestra que pese a todo vale la pena haber llegado a este lugar, para compartirlo con la gente que nos sale al encuentro, así por azar.

Una lección de vida para toda una vida







domingo, 25 de noviembre de 2012

Pequeños oasis de sabiduría

Mi reto era no publicar otra entrada, ese es siempre mi reto, desde que nació este blog. Intento no escribir, creo que para mí eso es lo verdaderamente importante de cada día, y a todas horas me contradigo, no puedo no escribir a cada momento. Algunas notas las tiro y otras las conservo. Después de esto que digo supongo que me odio de alguna manera y trato de martirizarme haciendo lo contrario a lo que pienso =), vamos que estoy incluso más loca de lo que creo o no me tomo en serio para nada; yo que sé y acaso qué importa. Vivo. Eso es lo mejor de todo, que estoy viva haga lo que haga y pese a mí. Creo que hoy me levanté guasona y positiva por los planes que otros han hecho para mí y lo que me emocionan.

Os dejo el enlace a un blog que encontré hoy.

 El motivo es que me encantó. Una aclaración: el título hace referencia a ese blog.


jueves, 22 de noviembre de 2012

Caminar más rápido que tu enfermedad

Todos los días la dichosa crisis nos hace enterarnos de casos dramáticos de gente que conocemos. Personas que un día iban viento en popa y ahora van a la deriva. Es algo que todos esperamos que sea momentáneo  pero después algún analista económico viene a decirnos que 2013 será aún peor. Entonces nos preguntamos si es que todo puede ir peor, y recordamos otros países, mejor dicho, los vemos a diario, y sí, sabemos que todo puede empeorar. Se comienza cayendo todo por un lado, como una pieza de dominó que arrastra a otras, y después a otras más y puede que otras muchas queden en pie, pero las que se caen son tan importante como las que permanecen. Tienen su historia detrás, una historia que se quiebra con toda su gravedad, como una enfermedad más susceptible o menos de ser curada.

Hace días mi hijo me contó que llegó un hombre musulmán cargado con papeles de sanidad, explicándose como pudo en un idioma que no era el suyo, le dijo que tenía que pagarse una operación de cáncer y que iba caminando de casa en casa para recaudar la suma que le exigían  Levantó el pantalón y le enseñó un bulto violáceo lleno de nudos que tenía en la pantorrilla, le enseñó papeles de las empresas en las que había trabajado durante famoso boom inmobiliario, pero ahora estaba en paro y no llevaba forma de encontrar trabajo, no tenía de qué vivir ni cómo pagar su operación. Mi hijo entró en casa a buscar 20 euros que tenía en su cartera y se los dio. Entonces el hombre comenzó a llorar como un niño y a besarle las manos con una gratitud tan enorme que le partió el corazón. Sacó un papel y un bolígrafo, apuntó su nombre y su código postal y después de darle las gracias nuevamente, sorprendido quizá por haberse hecho comprender, se fue caminando hacia la siguiente casa. ¿Cuánto tiempo tardaría ese hombre joven en recaudar el dinero para su operación?, ¿Cuánto tiempo conseguirá mantenerse en pie dado lo avanzado de su enfermedad? Preguntas como esta se quedaron en el aire con que me recibió cuando llegué a casa, pues mi hijo estaba solo en ese momento.

En cuanto me vio llegar vino corriendo hacia mí y con toda la angustia de que alguien es capaz me contó lo que sucedió aquella mañana. Me dijo que le había quedado muy mala conciencia porque en principio creyó que ese hombre podría estarle mintiendo, pero que al ver la forma en que rompió a llorar y la devoción con que le besó las manos, supo que todo lo que le había contado era verdad; sus lágrimas no eran de sal. Mi hijo trabajó en ese boom inmobiliario junto a gente de todas las nacionalidades, y compartió muchas horas con gente con historias terribles detrás y grandes sonrisas y mucha generosidad; se sintió siempre entre todos ellos como uno más, no como un trabajador español, sino como un ciudadano del mundo. Alguna vez desde algún alto estrado se dijo que todos los inmigrantes eran necesarios para levantar nuestro país, y se provechó hasta la última gota de su sudor, pero ¿qué les dimos a cambio?

A diario me afano por escribir muchas historias que tengo pendientes, pero no tengo tiempo ni tranquilidad, porque la realidad me asalta a cada paso y le dedico mi tiempo y mis pensamientos desde aquí, porque desde aquí llego más lejos. Quizá si el destino existe esté destinada a contar solo esto, y solo desde aquí. Si es así me siento orgullosa de hacerlo porque lo hago con todo el esmero de que soy capaz. No me extiendo más, solo dejo aquí las preguntas que mi hijo me hizo: ¿En qué clase de mundo vivimos?, ¿Cuánto tiempo tardaremos en estar igual que ese hombre que intentaba caminar más rápido que su enfermedad?

Ojalá sus 20 euros colaboren a salvarlo. Ojalá.


Os recomiendo una entrada que vale la pena leer, respecto al mismo tema.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Seguir para conseguir

En estos días tuve que enfrentarme al dilema de si arreglar o no el ordenador que tengo para mis escritos, es ese el único uso que se le da, lo cual me llevó a hablar con mi hijo, que es el único que siempre me escucha respecto a escritura. Incluso cuando se aburre mucho revuelve entre los archivos y me deja algún mensaje que encuentro al corregir: esto es una ñoñez, o demasiado predecible, cosas de ese tipo. Nada que me anime a seguir dedicando mi tiempo a ese viejo ordenador que de vez en cuando se atraganta y hace de las suyas. No obstante es quien más se ha molestado en explicarme que esto que yo hago no tiene utilidad, y no lo hace por herirme, sino por despertarme, por bajarme a la tierra de nuevo y hacerme ver que soy una mujer normal que cuida de su casa; punto final.

Sin embargo yo defiendo lo que hago porque me gusta. Suelo recordarle que solo con eso ya tiene utilidad, me gusta, me llena, me quita los sinsabores y acrecienta lo bueno, me hace mejor persona y me une al resto del mundo. Cuando escribo pertenezco no a un mundo establecido, sino al que quiero, y eso no hay nada en el mundo que lo pueda pagar. Total, que llevándole la contraria pagué la factura de arreglo de mi viejo ordenador porque a fin de cuentas no era tan cara y me lo merezco por el empeño que le pongo a un sueño de siempre: sentir que escribo lo que quiero, solo porque quiero; porque para mí tiene su valor.

La historia de Guille es distinta. Hace tiempo quiso abandonar la escritura de una novela - no sé si ésta u otra-, porque un día de pronto no le vio el sentido. Y otro día lo pensó de forma distinta y siguió adelante. Pues bien, acabo de leer su última entrada y acabo de enterarme de que le dieron un premio de escritura. Un premio que le está diciendo que escribir tiene mucho sentido si se escribe como él. No está mal saberlo.



Os dejo aquí la entrada de Guille

martes, 20 de noviembre de 2012

Un país desconocido

De un tiempo a esta parte, desde que aumentan los impuestos y se dan tijeretazos con recortes, éste viene siendo un país desconocido en el que cada día nos sorprende una realidad que antes sería impensable como ficción. La crisis ha terminado por dar la razón a una de las frases más repetidas por nuestros mayores "La necesidad obliga". Es una frase que me ha sido recordada muchas veces, mientras me iba haciendo mayor, y no porque alguien me la dijera, sino porque yo solita le fui encontrando significado a lo largo del tiempo; como hoy.

Esta mañana, mientras preparaba desayunos, el telediario me dio la noticia del día, mostrándome en imágenes a unas madres que posaban semidesnudas para un calendario erótico, con el que financiarán el autobús del colegio de sus hijos. Pensé en que lo más probable es que ninguna de esas madres hubiese pensado jamás hacer algo así, y de ese modo me hallé de nuevo ante aquello de que la necesidad obliga. Cada calendario será vendido a 5 euros, y durante un año al menos estarán en cada hogar que decida adquirirlo.

Otro efecto colateral de los famosos recortes. Suma y sigue. De nuevo la necesidad de escribir un libro sobre ello para quitarme todo el coraje que me da. En España quizá no tengamos demasiados políticos que estén a la altura de las circunstancias, pero lo que es su población tiene el suficiente arrojo para salir de esta como sea, aunque sea en paños menores, porque es tal que así como la están dejando. Olé por estas madres que quieren que sus hijos sigan acudiendo a la escuela bien atechados, calentitos y sentados en la seguridad inconfundible de un autobús.

La noticia viene detallada aquí

lunes, 19 de noviembre de 2012

Sin amor la vida no sería nada

El amor es la esencia que mueve el mundo. Sin amor no hay nada. Todo a nuestro alrededor es amor, sí, también destrucción, pero el amor tiene la virtud de hacernos renacer una y otra vez. Incluso tras el más estrepitoso fracaso se deja mucho amor detrás que una vez hubo y estuvo; que de alguna manera permanecerá, digo yo. El amor es esa rosa con espinas que nos demuestra que está vivo, que necesita que le rieguen y le mimen para lucir con esplendor.

Sin amor la vida no sería nada.

Me asomé para dejaros un poema precioso al amor.

sábado, 17 de noviembre de 2012

En la cuenta atrás

Me pregunto en que momento este país comenzó a contar hacia atrás. Cuando intento pensar en todo lo que marchaba de una forma cuasi perfecta me veo haciendo memoria y mirando atrás. 

Es un sentimiento que no me gusta, porque el buen camino se hace hacia adelante.

viernes, 16 de noviembre de 2012

El ordenador de libertad

De nuevo su ordenador se saturó de tanto corregir sobre lo escrito. Se negó a encenderse con normalidad y de buenas a primeras perdió el archivo que le obligaba a arrancar. Al principio Ella peleó con nerviosismo, después con vaga esperanza, después con resignación. Y pasado el tiempo se recriminó no haber invertido ni un euro en tinta para imprimir las miles de páginas que ahora quedaron en suspenso otra vez más. Quizá sobre el halo de indignación flotase la seguridad de tenerlo todo distribuido en disquetes y la tranquilidad de poderse dar unos días de verdadero descanso.

De nuevo lo realmente fastidioso era llevar el ordenador a la tienda de arreglo. Exponerse a que cualquier ojo indiscreto rondase por allí. Por ese mundo imaginario tan sublime y tan secreto.

Por ese lugar del mundo sujeto a sus propias normas.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Hoy me uno a la huelga

Soy ama de casa, y hoy haré huelga paseando por las manifestaciones convocadas en una ciudad cercana. Iré a pasear y a reivindicar que ya me han recortado tanto que casi ni me llego. Que estoy harta ya de tantos recortes que me ponen de los nervios.

Sé que el dinero no da la felicidad, pero también sé que la escasez de recursos trae de su mano la preocupación constante, tan cercana a la infelicidad.





http://migueldeesponera.blogspot.com.es/2012/11/una-huelga-para-forzar-el-empate.html

Bodas de plata

Uno no sabe qué serie de confluencias son necesarias para llegar juntos a unas bodas de plata. Pero sí que sabe que algo tan complicado puede ser recogido en una canción que haya sido creada por alguien con el talento suficiente para ello. Y que puede ser cantada por esa voz que no pareciéndose a ninguna otra que antes haya cantado, sepa cantarlo desde el centro mismo del corazón.

Solo Pablo Alboran parece haber reunido el arte necesario para escribir una letra, crear una música y ponerle voz al sentimiento de esta mañana de hoy.


Solamente tú

domingo, 11 de noviembre de 2012

Mirando a la actualidad

Los tristes sucesos de estos días -previsibles, si tenemos en cuenta que cada vez se pierden más puestos de trabajo y que cuanto mayor es el número de personas en dificultades, más se cae el comercio, desequilibrando otras estructuras que de pronto se comienzan a tambalear- están llevando a quienes ya deberían haber tomado medidas hace tiempo, a revisar con lupa los motivos que hay detrás de una orden de desahucio.

Parecen haberse despertado de un largo letargo y caído en la cuenta de que detrás de cada desahucio hay una triste historia que se hubiese podido ahorrar, si las medidas que se hubiesen tomado fuesen otras y no éstas. La pregunta es si los cambios llegan tarde, o si se harán. Uno se pregunta si de verdad protegerán a los desprotegidos, o hasta qué punto; y se alegra de que al menos se intente hacer algo, desde estrado desde donde la vida se ve tan distinta, o lo parece.

Yo no entiendo de política, y me da lo mismo quien gobierne si lo hace bien, si a mi alrededor la gente con la que comparto mis días está contenta, tiene un trabajo al que acudir para hacer lo de siempre, puede pagar sus facturas y reservarse un tiempo de ocio que le complete, puede ver crecer a sus hijos con tranquilidad y esperar que ellos no tengan demasiadas dificultades para ser independientes y hacer su vida. Pero no es eso lo que veo, por eso soy consciente de todo podría ir mejor: es todo lo que entiendo sobre política. Que las generaciones que vienen detrás no tienen puertas a las que llamar, porque en este momento todas se le cierran.

Es hora de que algo comience a mejorar.


http://pilaralberdi.blogspot.com.es/2012/11/la-espana-en-que-vivimos_10.html

viernes, 9 de noviembre de 2012

Retazos...

Creo que casi en cada familia toca un suicidio que descoloca la vida de los demás, que se arrastra a través de ese tiempo que nunca pasa, que estanca el pensamiento en ese momento en que se pudo hacer algo por evitarlo y no se hizo, (porque no se sabía que era necesario buscar qué hacer ante algo que no se sabía que pasaría). Es un sentimiento tan horrible que nunca se consigue arrancar.



http://fraternidadbabel.blogspot.com.es/2012/11/a-jose-mallorqui-mi-padre-40-anos.html

jueves, 8 de noviembre de 2012

Días de lluvia

Bajo este título se esconde una verdad, los días de lluvia me cambian el ánimo de una forma tremenda. Si a los días de lluvia le unimos el frío, la humedad y que a las seis de la tarde ya es noche, apaga y vámonos.

Si a todo ello le sumamos las noticias del minuto a minuto de un país en crisis, el resultado es caótico, y quizá si tuviese el suficiente dominio de mí misma debería tomarme un descanso por aquí, para ocuparme en novelar, siempre más amable, porque conjuga lo positivo y lo negativo equilibrado en la balanza de ese hilvanar que llega desde una especie de submundo donde todo cobra un sentido y se logra amansar.

En estos días de lluvia que se extienden hasta la primavera me gustaría utilizar más el ordenador de las historias noveladas, que éste que comunica con el mundo, porque de las noticias diarias se extrae mucha desazón que tiende a salpicarse aquí y contagiar a donde va. Y esa os juro que no era la idea.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

¿Los mordiscos como demostración de afecto?

Me permitirás que discrepe, yo no estoy enamorada ni estoy a punto de cumplir los dieciocho, ya no soy una niña ingenua y cada vez que me miro en el espejo encuentro una nueva arruga que antes no ví - quizá exagero, pero todos sabemos que tiendo a hacerlo, a estas alturas no nos vamos a engañar-, no es que ello me capacite para afirmar que los mordiscos de tu chico no demuestran afecto, sino rabia; pero al menos en una ocasión que me tocó presenciarlos sin querer, puedo decirte que fue lo que vi.

Ya te digo que a mi edad suenan las alarmas y que desde mi edad no me lo creo. Yo nunca contaría a mis amigas que los mordiscos son una demostración de afecto. A veces, y fíjate bien lo que te digo, a veces tampoco los besos son una demostración de afecto.

Hay personas capaces de dañar "a lo que quieren" con tal frialdad que después nos sorprenden en los telediarios, cuando después de "matar porque era mía", confunden a los vecinos que solo vieron en esa persona una grandeza: la mismita que fingió.

¿O acaso no fingieron que era amor?

No tengo la respuesta, pero dejo claro que los mordiscos de tu chico no son una demostración de amor. No diré que no te quiera, porque no sé cuánto te quieres tú misma. No diré que no soy rancia, porque quizá desconozca hasta qué punto lo pueda ser, pero abre bien los ojos y no admitas cualquier cosa por amor.

El amor no es cualquier cosa, no permitas que te den cualquier cosa a cambio de él.

martes, 6 de noviembre de 2012

Consecuencias de crisis

Ayer me encontraba con una de las mejores personas que conozco, el encuentro fue a la puerta de un supermercado. Esta persona está retirada y tiene una pequeña pensión que hace años apenas si le daba para vivir, así que a día de hoy sus dificultades van en aumento, como las de todos los demás. La clase media tiende a desaparecer entre recorte y recorte, de modo que me voy encontrando cada día con personas que me hablan de lo cara que está la vida ahora y lo difícil que se pone vivir.

Nuestro tema central fue el trabajo, que cada vez es más complicado encontrar, a la vez que hay mayor facilidad para ser finiquitado, poniendo un punto y final repentino a una vida laboral. Es un tema deprimente de por sí, porque para la gente como nosotros perder el trabajo es perder el sustento, abocarnos al desastre, caer en un hoyo profundo del que cada vez es más heroico salir.

Me contó que meses atrás se cayeron varias plaquetas en la fachada de su piso, y que solo las hay de un color parecido, pero no el mismo. Que hubo reunión de vecinos y que la mayoría decidió tirarlas todas abajo y poner otras, de modo que tocan a 8.000 euros por cabeza, me dijo que el banco no le daba crédito y que había ayudas en el principado antiguamente para temas de estos, pero que ahora no las dan; aunque de todas formas iría a mirar porque es el recurso que le queda. Mientras hablaba lo hacía con aparente tranquilidad, pero desde algún lugar se dejaban adivinar sus noches en vela y su desesperanza de que alguien le pudiese ayudar. Sabe que pertenecemos al mundo obrero y que éste no pasa por su mejor momento. Sabe que si las ayudas no llegan desde arriba, desde abajo no se le podrá ayudar.

Que sin ayuda todo se le volverán procesos imparables que lo engullirán.

lunes, 5 de noviembre de 2012

¿Por qué Amazon?

Esta es una pregunta a la que llevo dedicando tiempo y mi respuesta es la misma del principio: porque no hace distinción. Si yo decido subir una novela a esa plataforma se me admite porque soy yo. Eso me gusta. Me gusta la oportunidad de no fingir que soy alguien especial, o que sé escribir como no escribo, o que sé lo que no sé. Alguien dijo que uno solo debería escribir sobre aquello que conoce bien, y eso me limita mucho; de modo que yo solo podré escribir sobre la vida que observo a mi alrededor: por eso Amazon.

Después de mucho calibrar, se qué escrito publicaré primero, pero sigo sin saber cuando porque no sé cuando estaré satisfecha con el trabajo que creeré necesario. Sé que publicaré bajo seudónimo y que la gente que me conoce lo sabrá. Voy a darles la oportunidad de volver a decirme que soy un ser imposible y que vivo en las nubes y todo eso que me dijeron en su momento, pero esta vez les daré la oportunidad de hacerme sentir superlista sin ruborizarme; prometo que si se emocionan de nuevo no pasaré página y les interrogaré para saber sus porqués. Y es que hubo un cambio importante desde entonces a esta parte, sé quién soy y adónde voy, ya no me siento usurpadora de lugares difíciles de escalar, porque la editorial es la de todos, aquella en la que cualquiera de ellos podría publicar y no solo los seres tocados por un halo divino; eso lo hace especial.

Me falta saber cómo incorporaros en su momento a ese seudónimo nuevo a quienes estáis ahí, pero os sé despiertos, así que encontraré la forma. Hallaré la fórmula de compaginar esos tiempos que me lleven a publicar indistintamente aquí y allí, mientras sigo llevando a cabo mi vida diaria; esa a la que no tengo que renunciar por algo a conseguir.

Sobre todo por eso

viernes, 2 de noviembre de 2012

Días de visitar cementerios

Me gusta que existan días señalados en los que visitar cementerios, porque todos hablan de esas personas que fueron pasando por allí, aunque llueva tanto que un paraguas abierto no pueda contener tantas lágrimas como derrama el cielo. Aunque asistas a una misa en la que al cura ni se le oye y termines hablando con un ser querido de cosas intrascendentes, mientras deberías hacer lo posible por rezar. Aunque te deprima hasta la médula visitar camposantos y recordar de veras, que quienes están ahí, jamás volverán.

Al menos una vez al año es bueno que reconozcas que aunque creas haberlos dotado de vida en infinidad de escritos; esos que conservas en tinta, ni son, ni están. Son esos que callan tras su lápida y que quizá por eso no protestan por esos otros que tuviste el valor de crear para hacerte a la idea de que siempre vivirán.

Son esos, a los que con un sentimiento indescriptible fuiste a visitar para que sepan que aunque nunca te acostumbrarás a su silencio te siguen importando, porque la vida no es el tiempo que se vive; es mucho más.

Días de visitar cementerios para que no muera la costumbre de ir a buscarte a donde estás.