martes, 31 de julio de 2012

Por todos los proyectos que abandonamos alguna vez

Te llega el eco de una historia, prestas atención, dedicas a prestar atención a lo que llega como a través de un hilo invisible conectado a tus latidos, durante mucho tiempo. Estás en algún lugar indefinido de la nada y el todo. Andas medio distraído, como queriéndote sacudir de encima una especie de modorra que pone de bastante mal humor a quienes viven contigo. Cuando alguien te pregunta no quieres responder a qué se debe tu aparente distracción, porque con el tiempo has aprendido a que no soportan que les digas que estás intentando escribir una historia, aunque sea en tu mente, mientras sigues a todo y todo parece ponerse contra ti.  De modo que aunque ni quieras, intentas aparentar normalidad mientras escuchas con mayor claridad, y no funciona; más tarde o más temprano te dirán que eres más lento que el desarrollo de una  col, o que estás perdiendo facultades a un ritmo trepidante, y que no te enteras.

Quizá algún día de tanto oírlo repetido dejes de creer en ti. O en esa historia que comenzaste un día de pronto, esa que después de haber dado comienzo apenas, llega a su fin. Por todos esos proyectos que alguna vez abandonamos y siguen esperando por nosotros pacientemente, hemos de seguir. Solo así algún día, podremos demostrarnos a nosotros mismos que hubo una razón.

Es necesario tener fe en aquello que la vida parece querer contarnos. Es necesario creer en que habiendo tantas personas en el mundo por algo nos eligió. Es necesario entender que es una especie de aprendizaje que nos espera, si tenemos la constancia o si reunimos el valor.


http://unviajeamilocura.blogspot.com.es/2012/07/capitulo-i-de-la-novela-que-nunca.html

lunes, 30 de julio de 2012

El derecho a la calidad de vida

El otro día Gallardón proponía una nueva ley. Y yo, que soy lo más retorcido que admitió la tierra, vi electoralismo en su propuesta. Después volví a sentirme parte de nada, sin saber quien soy, y sentí de nuevo que hay leyes que nos hacen retroceder siglos, de tan solo un paso.

En contra de todo cuanto pudiese parecer, no me gusta contar desde aquí mi vida personal, aunque sé que a mis hijos, si me alcanza la vida, se la escribiré de pe a pa, porque a lo largo de mi recorrido he conocido gente verdaderamente valiosa, que a su modo ha hecho una revolución. Gente desamparada por todos los gobiernos que ha tenido que salir adelante haciendo malabarismos para llegar a fin de mes, para pagarse la casa, los estudios de sus hijos y un futuro digno; que no nos engañemos, es la historia de todos los habitantes que pueblan el mundo. Y es que al final, mande quien mande, y tenga o no el acierto de mandar, menos a cuatro bendecidos por los hados, o a cuatro amigos de lo ajeno, lo que es al resto; su vida le cuesta una vida de duro trabajo, para conseguir todo aquello que al morirse ha de dejar atrás.

Como decía, no me gusta hablar aquí de mi vida personal y de todos esos casos, que conocí, de niños con malformaciones. Para eso necesitaría escribir una novela de quizá mil páginas, para contar en detalle cómo fueron esos casos y esas vidas. Y escribirla sería desangrarme gota a gota y morir y tener que renacer, sin saber cómo volver a hallarme conmigo misma. Pero he visto ante mí a muchas familias que criaron a muchos de esos niños, desde el profundo dolor de los escasos años de vida que les garantizaba la ciencia, y que en algunos casos, superó ese pronóstico con enorme agravamiento de salud.

No suelen gustarme los libros de guerras, porque guerra cada quien tiene la suya, y todas, y cada una de ellas, personal o no, deja el mismo dolor. Pero si tuviese que escribir libros y hablar de héroes, no conozco mayor heroicidad que traer al mundo a un hijo con fecha de partida. Muchos de estos niños lo fueron, y desde la total consciencia de su limitación, vieron reír y jugar a otros niños, planificar su futuro, participar en actividades que los dejaron al margen, y mientras a unos solo les ofrecía felicidad, a ellos les ofrecía opresión, limitación, dolor, y fecha de estancia en la vida.

Cuidado con permitir que nazcan niños, cuya calidad de vida no superaría el mínimo razonable, solo por sacar una ley electoralista. Sin tener en cuenta la profesionalidad de unos médicos, que en casos concretos aconsejan abortar como medida de protección para ese futuro niño, que llegará a la vida, solo para partir de forma anticipada, y tras pasar un calvario tras otro cada segundo de su vida. Conozco casos de padres que quisieron seguir adelante con ese embarazo, que eligieron dar una oportunidad a ese niño, pero fueron ellos quienes lo eligieron por encima del consejo médico. Y eso es algo que me parece respetable y razonable: el deseo de luchar por una vida que era la suya misma; y que al irse les dejó partidos por la mitad, de una vez y para siempre.

Desde la política siempre se podrán hacer leyes, pero la total falta de ayuda por su parte, seguirá de actualidad. Que nadie se lleve a engaño.

jueves, 26 de julio de 2012

Entre nos: De mayor me pido ser como tú

Por el verano nos llenamos de turistas que salen desde sus casas alquiladas, hoteles o pensiones hacia la playa. Es por eso que a partir de las once y media ya está llena. Según van pasando las horas se sigue llenando y hacia las seis de la tarde está de bote en bote. Es por eso que cada quien se busca su horario.

A las diez de la mañana todavía es posible aparcar en sus inmediaciones, llegar a la arena y encontrar poca gente, meterse en el agua y nadar en horizontal desde una punta a otra. Extender la toalla y tener un espacio suficiente alrededor. El agua a esas horas está congelada, pero metes los pies y poco a poco te aclimatas, hasta que nadas con soltura y no sientes más frío, solo la tranquilidad de nadar en una playa que viene a ser como era cuando no había tal afluencia de turistas. Aquí cada quien a su gusto va escogiendo sus horas en función de lo que gusta encontrar.

En estas mañanas yo me encuentro una mujer de unos ochenta que llega con una bolsa de esparto, con la silla de playa colgada de un asa, un vestido de botones negro y gris y unas chanclas. Se ve que le gusta admirar la playa desde el mismo ángulo que a mí, me deja un espacio suficiente y coloca sus cosas. Por su gesto serio yo diría que está viuda y vive sola, aunque quizá su marido esté en casa y no le guste la playa. A veces lleva una sombrilla y la abre en cuanto llega, se sienta en su silla, abre su libro y se pone a leer. Tal vez nunca le diga a esta mujer lo mucho que la admiro, es posible que no, porque cohabita en perfecta armonía con su soledad; y sin saberlo, es la mitad de los días, lo más hermoso dentro de ese entorno de músculos en forma y juventudes de todas las estampas, que uno pueda contemplar.

Mujer llegando a la playa con sus enseres. Mujer que lee a la sombra de su sombrilla. Mujer que pasea por la orilla. Mujer que se baña en el mar. Mujer que se enrosca en su toalla y se pone a secar.

Es la serenidad en persona. La sabiduría que contenida se desborda. El equilibrio entre el pasado y presente. La madurez plena de elegancia. El sosiego en todas sus formas. La alegría que medida se estampa. El tiempo que pausado se escapa.

...Y sobre todo, la mujer que yo quisiera ser a su edad...

domingo, 22 de julio de 2012

Andar por el mundo sin aditivos, es saber andar.

Uno de los mayores problemas, de los que por supuesto nadie quiere hablar, para los jóvenes que no terminan de encontrar trabajo y disponen de mucho tiempo libre, es entrar en el círculo botellón- desmadre. Es curioso todo lo que rodea a un fenómeno social cada vez más extendido. En las últimas fiestas grandes que hubo por aquí, una cajera de supermercado me comentaba que durante el fin de semana se quedaron sin bebida alcohólica alguna. Y sin embargo les sobró carne y pescado, para dar y tomar. Me dijo que fue alucinante la cantidad de juventud que llegaba en bandadas para comprar. Que en todos los años que llevaba allí trabajando jamás había visto tal cosa. Lo normal es que beban hasta casi caerse y después tomen cualquier cosa que alguien les ponga al alcance. Me parten en dos mitades cada vez que veo tirado por el suelo el futuro: chica o chico que ya no puede más, y babea sobre el asfalto, mientras su grupo de amigos casi no se tiene en pie y sigue con su fiesta, totalmente ajeno a la suerte que el casi comatoso pueda correr.

En lo personal es algo que me pone los pelos de punta porque no veo la necesidad. Y pienso en la cantidad de chicos y chicas que comienzan así, y después terminan alcoholizados, y arruinando sus vidas por algo que no consiguen dejar. Quizá el número no sea muy grande, lo desconozco, pero repito, no veo la necesidad. Divertirse no puede confundirse con eso, y divertirse no consiste en eso. Divertirse tiene mucho que ver con la forma en que uno encaja en el mundo, y uno debe encajar en el mundo sin aditivos, así en crudo. Y cuanto más en crudo mejor será.

Este tipo de noticias me horripila.

Seamos sensatos. Escuchemos cuando nos hablan. No busquemos en nada exterior lo que debemos hallar de forma interior. No confiemos en pócimas mágicas ni elixires milagrosos, no existen, no los hay. Y aunque así lo fuese no valen la pena. Se cobran arruinando a su paso todo lo que tocan. Mantener muy lejos. No mirar, no tocar y por nada del mundo, por nada por nada del mundo probar.
Si eres joven eres guapo por naturaleza. Tienes todo un futuro por delante. El mundo te espera. La vida puede ser tal como la planees de principio a fin. Y si no te sale, prueba más veces. Pero no busques en nada exterior lo que debes hallar desde el interior. Piensa, planifica, y haz tu propio camino, lejos de la llamada de las sirenas.

PD: De ambulancia sobre todo.

sábado, 21 de julio de 2012

Alto y claro

Hace años leí el libro Escribir es vivir, de José Luis Sampedro. Me encantó su prosa y su forma clara y contundente de decir las cosas. Es uno de esos libros que uno siempre recomendaría leer. Tan contrario a esa forma de hablar en política, tergiversada y obtusa. Si las palabras fuesen agua, las de Sampedro serían un mar de verano, de color turquesa y de fondo claro. Podrían hasta verse los peces que nadasen debajo, las rocas crespas, los pies nadando. Y las de los políticos serían aguas turbias que remueven fangos, que esconden cocodrilos en su interior, sigilosos, atentos, de ojos avispados.


Pues bien, aparece en internet una carta que se le atribuye a José Luis Sampedro, que é no ha escrito. Por eso lo deja claro desde su página web. Está muy disgustado por ello, y espera que sus lectores sepan darse cuenta de que él es cuidadoso con el estilo, el tono y el lenguaje, y que no sustituye argumentos por insultos.

Queda dicho.

viernes, 20 de julio de 2012

Leer el periódico

Hay alguien en mi casa a quien no le gustó nunca leer. Alguien que si te ve leyendo un libro, el libro que sea, te dice que ya estás leyendo mentiras, a quien yo siempre respondo lo que dice Eugenia Rico: que se escribe con parte de mentira y parte de verdad. Y que un libro es un recorrido que te aporta cosas que por ti mismo jamás llegarías ni a imaginar. Me mira y nunca lo cree, pese a que siempre le digo que un día sabrá todo lo importante que llega a ser un libro, aunque claro, para eso le hace falta leer el primero. De momento de ninguna forma lo logré convencer. En su casa había siempre demasiadas tareas pendientes como para gastar el tiempo en leer, y los lectores de libros son considerados gente que pierde el tiempo, porque ni imaginan qué gracia tiene leer.

Pues bien, lo curioso es que ahora casi cada día va a comprar el periódico en cuanto sale de trabajar. Come tarde, y después de comer lo ojea un rato. Y aunque no lo dice, porque es lo bastante orgulloso para guardárselo para sí, ha descubierto lo mucho que le gusta leer, aunque en la interpretación de un texto deje mucho que desear. Puesto que es un aprendizaje que lleva su tiempo. A lo largo de la tarde o de la noche, lo extiende amorosamente sobre la mesa de la cocina, y se queda allí a degustarlo, como si de un buen plato de comida se tratara. Es algo que confieso, aún se me hace raro de ver.

En el periódico de ayer venía una entrevista de un escritor del que jamás oí hablar. Le entrevista es más extensa en el periódico impreso que en el digital, pero no tiene desperdicio, y tiene muchas frases para anotar. A veces uno no tiene ni idea, de lo que es ser un escritor que publica, y todo el trabajo de horas, meses y años que lleva detrás; sumados de minuto en minuto. Minutos que han de quitarse de otro lado, para reunirlos en esa obra por la que se quiere apostar. Me quedé patidifusa al leer esto, porque deja claro que ser escritor de verdad, no es una tarea sencilla, sino titánica; y eso demuestra porqué no todo el que quiere logra llegar:

..." Me di cuenta de que -mi novela- sólo la podía ambientar en la Sevilla del siglo XVI, por la sorpresa final de la historia. Como no conocía nada, me he tenido que leer 193 libros para penetrar en la época"...

Os dejo la entrevista a Juan Gómez Jurado, una lectura que me encantó.

Verbo sembrar

Escribir un relato es como sembrar en un campo árido. Si el texto es bueno comenzará a dar su fruto. Si no lo es hay que volver a sembrar.

Nada es definitivo hasta que lo es. Y si es que lo es. Al menos hecho ya está.

http://porqueescribimos.blogspot.com.es/2011/10/escribir-segun-theodor-adorno.html

jueves, 19 de julio de 2012

Defender lo necesario

En estos tiempos de revuelos, tal pareciera que el mundo se afane en confundirnos. En hacernos prescindible lo imprescindible, pero ni aún así, porque aunque pudiera no parecerlo somos gente con criterio. Que no podamos soltarnos las cadenas con que nos han atado, no significa que no lo estemos intentando.

"O luchamos juntos, o nos colgarán por separado".

Esta frase no sé si es de Ignacio del Valle, pero la leí en su blog y es de esas frases que nunca he olvidado.

...Entre todos los recortes que se están llevando a cabo, y aunque no sigo muy de cerca las noticias para no dejar de creer del todo en mundo en el que vivo, porque necesito seguir viviendo en él hasta mi último día. Hay dos que no puedo encajar y no encajo:
Las rebajas en la ayuda a las personas dependientes. Y las rebajas a quienes reciben las prestaciones del paro. No se puede ser más ruin a la hora de recortar, porque no se puede recortar más abajo.

Desde aquí mi apoyo a los mineros. Porque si cierra la minería asturiana, como se cerró la ganadería asturiana en su momento, tendremos serios problemas para salir adelante. Y nuestros jóvenes estarán más condenados aún a no encontrar trabajo, lo cual ya está bastante crudo de por sí.


http://migueldeesponera.blogspot.com.es/2012/07/el-valor-de-un-funcionario.html

miércoles, 18 de julio de 2012

Escribiendo sueños

Hace años escuché una entrevista que Julia Otero le hizo al escritor Domenique Lapierre. Y me quedé fascinada por la historia de un hombre que considera que ya tiene lo suficiente para vivir, y por ello dedica los derechos de autor de sus obras a quienes lo necesitan de veras. Buscando ahora su nombre en la red, de un solo clic llegué a su página; es fascinante la rapidez de internet que franquea en un segundo las dudas de años.

De esa  entrevista casi no recuerdo nada, pero adoro al tipo de personas capaces de ser como Domenique Lapierre. Pertenezcan a la profesión que pertenezcan, y estén donde estén. Son capaces de escribir sueños y hacerlos realidad en la medida en que pueden.


http://dominiquelapierre.es/dominique_lapierre.php

martes, 17 de julio de 2012

Escribir para mejorar la vida de otros

Es posible. Para que aquello que uno ha creado con sus palabras, equilibre la balanza del mundo, a veces tan injusto. Para tomar conciencia de que a veces quienes dirigen el mundo están guiados por sus propios intereses, tan ajenos a los intereses de los más desfavorecidos, quienes a duras penas consiguen subsistir por la realidad que otros les han creado en su vida diaria. Una realidad tan alejada a sus verdaderas necesidades, como individuos, o como pueblo.

El autor cede los derechos de esta obra... es una de las frases más bonitas que pueden encontrarse en el trabajo que alguien haya creado con todos los ingredientes que dirige un esfuerzo. El esfuerzo de sumar una gota de agua más, al oasis de ese desierto, tan sediento ya.

El beso del Sáhara, de Gonzalo Moure, lleva ese sello. Acabo de leer esta entrada, y ya tengo un regalo de cumpleaños para alguien que lo tiene todo, y como lo tiene todo siempre quiere más. Es bueno recordar que se puede tener un sueño inmenso y luchar por él. Como también es bueno recordar que la mano de los poderosos nunca asirá esas manos que no quieren estrechar; y que podemos hacerlo nosotros, buscando la fórmula que nos encaje más. Porque a fin de cuentas, querer es poder.


El beso del Sáhara, Gonzalo Moure.

"El autor cede los derechos de esta obra al pueblo saharaui, para la realización de obras humanitarias".


http://alcalordeloslibros.blogspot.com.es/2012/07/el-beso-del-sahara-de-gonzalo-moure.html

lunes, 16 de julio de 2012

El golpe más duro

Es la muerte de un hijo. Saber que su futuro no existe. Que una vida que apenas comenzaba, termina. Que lo más hermoso que has puesto en la vida no volverá a estar en ella. Ese es el golpe más duro, y aquel del que uno jamás se recupera. Porque un hijo es siempre una bendición, y aquel que los tiene lo sabe.

Ayer leía en el periódico la noticia de la muerte de Sage Stallone a los 36 años de edad. Hijo de Silvester Stallone. El niño que logró emocionarme desde una película titulada Rocky V, protagonizada junto a su padre. Tardé muchos años en ver las películas de Rocky, porque erróneamente creía que eran películas de golpes y sangre; y muy al contrario son películas llenas de frases hermosas y disposición a soportar todos los golpes que nos da la vida, sin dejar ni por un momento de afirmar aquello que somos. De perseguir aquellos sueños que podemos tener, desde el coraje y la determinación.

Ayer un futuro se quebró de golpe. Se hizo pasado. Tristeza y duelo. Un nudo en el corazón.

http://www.youtube.com/watch?v=Q1uGXXfjVLs

domingo, 15 de julio de 2012

Retazos...

Yo estoy adoptada de corazón por una villa marinera asturiana. Pertenezco a ese lugar porque lo amo. Porque es chiquito y desde que tengo conciencia me siento pertenecida a un lugar. Es tal la riqueza que desprende que me siento rica de solo contemplar.

Soy afortunada, lo sé, caminando por sus calles cercanas a la playa tuve conciencia de que quería escribirlo, para compartirlo con los demás. En todos los paisajes que escribo se retrata a sí mismo. Es genial.






viernes, 13 de julio de 2012

Resolviendo dudas...o no.

Le sigo dando vueltas a esa posibilidad, en un momento en el que no tengo tiempo material de ponerme a corregir por última vez una novela de más de trescientas páginas, ni la suficiente confianza en que aquello que quiero - mis historias, que tanto significan para mí- estén a la altura de ello. No es falta de confianza ni en mí ni en lo que escribo, lo que me sigo preguntando es si es el momento. Si no sería precipitado, teniendo en cuenta que es un camino que quiero hacer en solitario. Es decir, sin muchas influencias desde afuera.

Cuando fui a clase de corte y confección, me hice una bolsa de deporte con un retal que había en casa. La tela era de terciopelo azul oscuro, y me puse a ello un sábado por la tarde, la diseñé en un minuto: de forma cilíndrica y cremallera en el medio, pero quedaba muy sosa. Por eso decidí encajarle tres corazones de tela blanca y lunares azules, dos más pequeños en los círculos que definían los lados, y uno mayor en el centro. Por entonces no tenía ni quince años, y el orgullo de haber hecho mi propia bolsa de playa, justo a mi gusto, me embargaba. La gente la miraba al pasar, con una mezcla de sorpresa quizá, pero yo caminaba feliz de llevar colgada mi creación. De saber que nadie en el mundo tendría esa misma bolsa que yo. Mi familia en pleno decidió que nadie la llevaría porque nadie era tan hortera, no porque fuese exclusiva, y eso me bastó.

Ahora, cuando pienso desde la distancia a todos los sitios que la llevaba, me da la risa. Incluso conservo la instantánea de incredulidad que me devolvió un conserje de discoteca cuando le dí mi ficha. Uno no vuelve a casa después de pasar un fin de semana en casa de su hermana todos los días. La recogí radiante, porque dentro de esa bolsa, llevaba recuerdos felices para toda una vida; y un principio de desgracia, que entonces no sabía, también.

Escribir historias propias tiene mucho de eso: de cosas que significan un mundo entero. Pero que si salen al mundo han de llevar un todo envuelto. No sirve con decir, significa mucho para mí, han de significar mucho para quien las ha pagado con su dinero. Si pones algo a la venta, ha de tener más ingredientes que la intuición, más profesionalidad, más rigor, más valor incluso de aquel que tiene para ti. Ha de sostenerse en pie por sí solo y tener la suficiente fuerza para avanzar. Y es complicado cuando es un camino que intentas hacer paso a paso y por ti solo. Porque sabes que todo cuanto has aprendido en la vida es así, porque sabes que así se hace tu camino y que no hay otro modo. Es arriesgado, sí.

No tengo tiempo material para revisar de nuevo mis novelas. Y aún me faltan ingredientes que no he sabido encontrar, o que no han madurado para incorporarlos. Es por eso que revisaré un texto de pocas páginas y le buscaré otro título, yo lo había titulado La ladrona de tiempo, y he visto un libro que se titula El ladrón de tiempo, ya por ahí. Es complicado, porque elegí el título antes que la historia y ahora no hay otro que case.

Si consultase esto a mi "correctora particular" me recomendaría meterme debajo de la cama antes de publicarlo en Amazon. Si le preguntase a Carlota me lo revisaría y me lo enviaría lleno de correcciones que no comprendo. Si lo consultase con mi familia o con mi marido, me dirían que estoy loca y que en menudos problemas me empeño en meterme. Si lo consulto conmigo me digo que solo hay dos posibilidades, que salga mal, y entonces pondré mucho empeño en mejorar, o que salga bien, y entonces me moriré de un infarto instantáneo; que es algo por lo que no me tengo que preocupar, porque no será.

Solo tengo claro que es demasiado breve para ponerle el precio mínimo en Amazon. Y que a título personal es el primero que tengo listo para dar a conocer, y el que más me emociona. Y uno que quiero dejar alojado a este blog. También tengo claro que hay razones por las que no puedo esperar mucho más, y que quizá estén ahí para ayudarme a dar este salto, aunque sea empujando. Hasta ahora estoy satisfecha con la forma en que fui decidiendo mi vida, cruzo los dedos por no equivocarme tampoco esta vez. Y dejo un aviso, aún tengo que hacerle una última, de la última, de la última corrección; que no es lo mismo que dejarlo perfecto, ya quisiera yo...

jueves, 12 de julio de 2012

Verbo recortar

Ayer escuchaba el discurso de Rajoy. Y mientras escuchaba y veía las imágenes que lo encuadraban, no podía evitar pensar en que es por ese lugar por donde se debería comenzar a recortar. Está claro que estamos en una situación desesperada, tan claro como que desde ese lugar, como tantas veces, no resolveremos la crisis del español en paro, como tampoco del que vive al margen de la pobreza, ni tan siquiera del que ocupa la clase media española. Es por eso que desde el lugar en que yo les miro, podrían comenzar a recortar desde ahí, desde el mismo parlamento y sin necesidad de ir más lejos. Pero claro, eso ni se les pasa por la imaginación.

Que sean otros, quienes se quedan tirados en la calle de un día para otro -a cambio de cuatro duros- hace que siempre se vean las cosas bajo otro prisma. Desde mi visión, nos gobernarán quienes nos han rescatado con su dinero, es por eso que opino que todos los recortes deberían comenzar desde ahí. Desde esos cargos que aparentan ser lo que eran, pero que ya no lo son.

¿Qué tal si cambiamos las cosas, y recortamos de veras?...Ya puestos a recortar...

Desvarío, ustedes me perdonen, cuando me estresan me ponen a desvariar, y ya desvarío todo el tiempo. Pero puedo leer la cordura allá donde la encuentro, e incluso la puedo pasar:

http://migueldeesponera.blogspot.com.es/2012/07/el-monstruo-sigue-devorando.html

miércoles, 11 de julio de 2012

Me encontré una nota con tu letra

Sobre el escritorio desde el que escribo ahora mismo. Tuve que reírme al encontrarla, porque no puedo estar de acuerdo. Es cierto que tu necesidad de orden en la casa, es solo proporcional a mi necesidad de escribir, de decir en voz alta lo que pienso, de buscar la información que me falta, de comunicar lo que me cruje por dentro, de salir de mí para retornarme con la paz que anhelo. La nota rezaba así:

Perseverancia, constancia, dedicación y esfuerzo; cosas que tú no conoces. (Te corrijo, ese tú lleva acento).

Vamos a llevarnos bien, ahora que estás al paro. Ahora que has llegado hasta aquí. Ahora que quizá has descubierto que aún soy más patética de todo cuanto imaginaste. Sé cuánto te hastía este sueño; quizá en la misma medida en que me apasiona a mí. Déjame un espacio de libertad, ese espacio de libertad en el que yo soy solo yo. Ni esposa, ni madre, ni ama de casa, ni todo lo que se quiere de mí; solo yo, lo que quiera que eso sea puesto que lo desconozco. Es eso lo que he salido a descubrir, y no me alcanzará la vida entera para descubrirlo. Tampoco me importa, si el camino se compone de palabras estoy incluso dispuesta solamente a caminar. Necesito la palabra escrita para apuntalar todo aquello que me mantiene erguida, lo que me ayuda a caminar. Sé cuanto odias que escriba, lo lejos que te queda; pero sé también que solo tú has querido comprenderme, me has dado pautas y consejos, has ido leyendo mis relatos y novelones y me has aportado luz. Esa luz, que en el fondo alumbra tu camino y no el mío, porque yo necesito de otra luz, esa que de momento tan solo puedo intuir, equivocada o no. No es la misma materia la que nos compone, aunque a través de mí hayas llegado a la vida. Aunque te hayas hecho tan igual a mí, no sé si por influencia o genética. Eres un chico inteligente, algo que yo no soy, por eso velas por mí desde el silencio, cuando todo lo que debería importante es tu vida, y sobre todo a tu edad. Eres perfecto, y no sé si la vida admite tanta perfección: arriesga, busca, intenta, juega, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, y ve en busca de tu camino sin detenerte. No vivas a la sombra de los demás, deja que tus pies hagan su camino. No intentes contentar a todos, porque ese es el camino que lleva hacia el fracaso personal.

Sé que no necesitas mis consejos, porque tú eres más lúcido que yo, pero ya que estoy aquí, lo digo. A veces siento que intento atrapar un pedacito de cielo, para demostraros que puede traerse un trocito de universo a casa; y quizá lo siento porque mientras os contemplo a ti y a tu hermana, sé que en efecto es así, que sois un pedazo de soles que iluminan mi existir. Pero no es mi vida la que importa ahora, es la vuestra; que apenas comienza y debe subsistir. Vamos a llevarnos bien, respeta mi espacio, no cortes el vuelo de mis alas, y si eres paciente verás que termino despegando al fin. Tengo todo el combustible que necesito, eso es seguro, no llevo brújula ni mapas, sigo esa luz, esa que desde alguna parte alumbra para mí. Jamás lo dudes.

martes, 10 de julio de 2012

Retazos...

Escribir es mantener una llama encendida en el corazón. Una llama que jamás se consume, puesto que arde con algo parecido al amor.

lunes, 9 de julio de 2012

Quiero una bandera

Para estas palabras que encontré aquí

Nunca aceptes la humillación en nombre del amor


La frase pertenece al libro El laberinto del amor, de Óscar pujol. Y me parece un consejo de nota.

Aceptar la humillación en nombre del amor a veces no tiene vuelta atrás. Lee esto.




viernes, 6 de julio de 2012

Algo a tener en cuenta

 Es un peligro leer, pero leer de verdad. Leer de verdad lo tiene todo de riesgo, el riesgo entero, el riesgo de la valentía.


Blumm


Este texto, lo extraje de esta entrada de blog:

jueves, 5 de julio de 2012

Algunas veces

Necesito añadir pocas palabras a las entradas que encuentro y quiero compartir con vosotros. Los que de una forma intuitiva -desde este lado- estáis ahí. Aquellos que solo estando hacéis posible que siga aquí.

No añado palabras a esta entrada que os dejo. No es necesario. Todo lo importante está aquí:

http://silencioeslodemas.blogspot.com.es/2012/07/escribir-por-que-para-que-sobre-que.html

A tres metros sobre el cielo (película).

No leí el libro de Federico Moccia, ninguno de los suyos por ahora. Desde las páginas de escritores se refieren a él como un escritor de los que no hay que leer. La razón, como siempre se me escapa, aunque si algo hay, es que es uno de los escritores que más venden actualmente. Yo creo que su éxito se basa en que guste o no guste, retrata la realidad de los adolescentes de hoy. No maquilla, no exagera y no se miente. Pasea mucho por las calles y capta aquello que muchos escritores prefieren omitir. Como digo no he leído nada suyo, pero tengo amigas que me han contado más o menos sus tramas. Y de ellas me he forjado esta opinión.

Pues bien, ayer, no tenía pensado ver esta película. Porque siendo sincera no esperaba gran cosa, como a veces no espero nada, del cine español. Se ha basado durante muchos años en argumentos idiotas, con dos carretas en primer plano como único tirón. Vi alguna película pasable, e incluso buena, y por supuesto no vi todas. Pero solo Te doy mis ojos, de verdad de la buena me gustó, tenía una historia de fondo y supo encararla y retratarla a la perfección, e incluso dejó su lección. Sus protagonistas estuvieron a la altura, supieron contarla y darle vida, dejando su mensaje claro, y dando cuenta de que en una película todo suma o resta; tanto el escenario, como el guión.

En A tres metros sobre el cielo, todos los personajes hicieron creíble su papel. Le dotaron de vida, de consistencia, y todos juntos fueron contando una historia, que después de terminar, me advirtieron, no es la de papel. La película cambia cosas a su antojo, por otra parte como suele suceder, puesto que escritor y director a veces, no tienen la misma visión. Y el director puede ir más lejos, sobre esa superficie que otro ya le pulió.

Creo que cuenta con el mismo acierto la intranquilidad de los padres y los sueños de sus hijos. Los temores de unos y los amores de otros. El deseo de los mayores a que sus eternos niños sigan dormidos, y las ansias de ellos por despertar. El encontronazo a todas las esferas que les supone salir al mundo y seguir sus instintos. Allá donde unos triunfarán y otros no.

Me gustó sobre todo que deja muy claro, algo que hasta hace poco desconocía: que puede el amor romperse aunque sobre amor.Que a veces pesan las circunstancias más que las personas. O el entorno. O el modo de vida. E incluso la reacción inamovible que se tiene en el día a día, tan reacia a cambiar. Como también pesa, y mucho, el modo en que uno ha sido educado, aquello sobre lo que no pasa, sino que retrocede, para desde ahí volver a empezar.

miércoles, 4 de julio de 2012

Verbo escribir

El mundo de los blog ha desatado la fiebre por escribir. Sería sencillo pensarlo así, aunque quizá no sea cierto. Quizá lo cierto sería decir que quienes escribían de siempre, y de siempre lo guardaban para sí mismos, (porque cuando intentaban compartirlo con otros se encontraban lectores que no querían, que no entendían, que no valoraban, o que no aportaban lo que ellos querrían...), ahora pueden compartirlo con otros desde su blog. La pregunta sería por qué lo hacen. Y la respuesta es que cada quien tiene sus propias razones, quizá muy distintas, como en todas las esferas de la vida.

En el mundo de la blogsfera se encuentra de todo, como en todos los mundos. Y supongo que cada quién juzga por su propio criterio lo que le sirve y lo que no. Es cada quién quien ha de seleccionar lo que le sirve en su día a día y lo que no le sirve, como en todas las facetas que le ocupan. Sin más sustos ni aspavientos. Quizá por eso no me asusto de todo cuanto puedo encontrarme en un blog cuando entro, siempre siento como si entrara en un campo privado de su autor. En una estancia de su casa. Y soy yo quien decide si quedarse o no.

Después puedo hacerme todas las valoraciones que yo quiera. Pero sé que cada quien tiene sus propios motivos, que quizá sean muy distintos de los que pudiera pensar yo. A fin de cuentas todos somos distintos, y cada quien es movido por su propia razón. Si nos ponemos tiquismiquis, incluso por su sinrazón.

Al leer esta entrada yo pensaba en un libro que hasta ahora  leí hasta la mitad. Me resultó tan duro, que decidí leerlo en dos partes, o en tres, o en cuatro; pero leerlo hasta el final. El libro se titula "Ven, sé mi luz", y su autora es Madre Teresa de Calcuta. Que no escribió un libro, sino cartas. Cartas que fueron dirigidas a su gente de confianza. En ellas resume dudas, certezas, miedos, valentía, fe, dolor, pesadumbre, aflicción...Son el testimonio de una parte de su vida y de su obra, que quiso alejar de los ojos de quienes no entendieran. Por eso pidió reiteradamente una vez y otra que todas sus cartas fuesen quemadas. Que no alcanzasen a ser vistas por los ojos del mundo. Y mientras iba leyendo pude entenderla. Y admirarla, y llorar junto a ella. Y sentirla a mi lado, y compadecerla... Eran cartas llenas de sentimientos, que retrataban la pura verdad, esa verdad de un tiempo que pasó por ella.

Desde entonces en todos los momentos insoportables de mi vida (pues como todo ser humano los tengo), pienso en ella, y puedo sentirla a mi lado; tal es su fuerza.

Creo que todo escrito es un escrito. Sin más. Pero que dependiendo de quien escribe y de quien lee, se encuentra una cosa u otra. Que a fin de cuentas cada materia que nos compone decide qué es para nosotros lo que leemos; menos o más. Pero no independiente de quienes somos. Ese que somos, mientras leemos también está. Y puede hacer que en vez de una cosa leamos otra.

Incluso una que ni está.

http://mortizjacinto.blogspot.com.es/2012/04/pornografia-emocional.html

Vicente Fernández

Acabo de leer una entrada que resume de forma breve y concisa su trayectoria. Y aunque tenía pensado escribir sobre otro tema, no puedo resistirme a contar algo que oí de su propia voz hace mucho tiempo. Vicente Fernández es uno de esos artistas que lo son por vocación. Y que paso a paso se ha ido haciendo a sí mismo. Que es lo que suele suceder con quienes parten de origen humilde. Yo supe su historia después de encontrarme con la voz de su hijo, Alejandro Fernández, si digo la verdad, ya no sé con qué canción; internet me ha dado la facilidad de escuchar toda su discografía, y de hacerme adicta a su timbre de voz. Creo que la voz de Alejandro supera a la de Vicente, (dicho con mil perdones) quizá porque desde que era muy niño recibió clases de canto, y tuvo en casa a un cantante que iba de un escenario a otro. Quizá eso influyó.
Pues bien, la historia que quería contar la escuché hace mucho tiempo en una entrevista que le hicieron a Vicente Fernández, y que para ser sincera no sé si se encuentra a día de hoy.

Cuando Vicente ya estaba en lo más alto, quiso devolverle a su pueblo lo que el pueblo le había dado. Puesto que eran ellos quienes compraban sus discos y salían corriendo a verlo cantar sobre cada escenario. Era tal su agradecimiento a todas las gentes humildes, que tuvo un deseo: Que no hubiese un solo niño, que por escasez de recursos se quedase sin su regalo de reyes. Se fue corriendo la voz, y ante la puerta de su rancho hubo cientos de niños que fueron a recoger su regalo. Se formó un caos enorme, más de lo que hubiera pensado, y para el año siguiente se puso en contacto con los comerciantes de la zona. Les encargó a ellos repartir los regalos, porque eran ellos quienes sabían de primera mano qué familias vivían con más aprieto. Ellos veían a diario a todas las gentes que iban a comprar a sus tiendas, y sabían de antemano qué familias no podían permitirse el lujo de gastar en juguetes para los niños.

Durante unos años esto se llevó a cabo, cada niño tuvo su juguete en la noche de reyes y Vicente Fernández se sintió feliz de haber logrado el milagro. Hasta que la avaricia de los comerciantes les llevó a vender esos juguetes en vez de regalarlos. Eso le enfadó mucho y quiso atajarlo, pero todas las fórmulas que intentó, fallaron. Cuando la entrevistadora le preguntó por ello pudo verse su decepción "de que unas gentes estropeen todo lo bonito que intentan hacer otras gentes, hasta el punto de verse obligados a dejarlo".

http://el-ser-bohemio.blogspot.com.es/2012/07/biografia-vicente-fernandez.html

martes, 3 de julio de 2012

Entendimiento nulo

Ayer, mientras escuchaba un telediario regional, seguí la noticia de la tan esperada reunión entre los mineros y los políticos. Reconozco que al igual que ellos, yo esperaba algún tipo de oxígeno. Con pocas esperanzas, dado que desde la política, en los últimos años, se apuesta por aquello que de vez en cuando dicen los niños cuando no están dispuestos a llegar a ningún tipo de acuerdo con sus contendientes: habla cucurucho que no te escucho.
En los niños, hablan de igual a igual. Pero en la reunión minera unos miran desde arriba a los que están situados a ras de suelo. En el cesto de arriba los políticos, y en el de abajo, a ras del suelo, los mineros. Los de arriba gobiernan, mientras que los de abajo no tienen posibilidad de no dejarse gobernar, aunque quisieran.

Era algo que yo sabía, aunque no quería saber. El asunto lo consideran ya más que despachado. Ya tienen un no, inamovible y autoritario. No hay nada que hacer. Les da lo mismo los kilómetros recorridos a pie por los angustiados mineros, que el encierro dentro de la mina, que lo que discurran hacer para ponerle voz a la injusticia por un futuro tan negro. Pero os juro que lo que no esperaba eran las palabras que dijo Javier Fernández tras la reunión: "Entendimiento nulo".

En ese momento recordé las palabras que le escuché hace días a un chico de 30 años: " Cuando pisé una discoteca por primera vez, entré en el baño y me encontré a unos viejos amigos metiéndose rayas de coca. Es algo que yo no hice en mi vida, ni haré, y te juro que estaba mirando y no me lo podía creer".

Pues eso, que ayer estaba oyendo y no daba crédito. Comparto la honda decepción de los mineros que se sintieron ante un habla cucurucho que no te escucho.

lunes, 2 de julio de 2012

Escribir, queriendo o sin querer

Mi objetivo es escribir
desde el principio
del día, hasta el fin.

Mentiría si digo que
es mi objetivo,
puesto que lo evito.

Me paso todo el día
evitando escribir,
como evito resfriarme.

Y surge cual estornudo,
escribo sin darme cuenta;
no podría no escribir
ni aunque quisiera.

A veces me irrita
ser dependiente
de algo que me controla...

A veces me enfada,
a veces me agrada,
a veces me descongestiona.

Es un llenarse de algo
que de pronto explota
inundando a su paso
todo cuanto toca.

Es un resfrío del alma
que sola brota
llenando de palabras
hojas y hojas.




Yo también suelo escribir de cara a la pared. Y en una buhardilla muy parecida a la suya. Casi copia =)

http://silencioeslodemas.blogspot.com.es/2012/07/de-cara-la-pared.html