jueves, 19 de abril de 2012

Que canten los niños

Lucía se levantó en la mañana del sábado con muchas tareas pendientes, y sin darse cuenta anduvo por la casa canturreando una canción, que es su modo de desconectar de las preocupaciones que giran al fondo de su cabeza y poder ser eficaz consigo misma y con quienes conviven con ella. En ello estaba cuando salió a barrer enérgicamente al exterior, enfrascada en una canción que más que canción le parece un himno universal, fue por ello que ni reparó en que estaba cantando ni en qué cantaba. Y siguió a lo suyo, barriendo aquí y allá, a lo largo y ancho de toda la acera. Había un grupito de niñas en su casa, que andaban alborotando de un lado a otro, tan inquietas como puedan ser las niñas a su edad, y tan adorables como puedan ser todas las niñas que están despertando a la vida. Siempre con un aparato de música ruidosa entre las manos deambulando de acá para allá.

Fue entonces cuando escuchó risas y más risas de fondo. Y se rió al escucharlas porque las risas de los demás le dan siempre la risa. Y siguió a lo suyo intentando no pensar en todas las tareas que aún tenía pendientes, y esa amarga sensación de sentir que nunca terminaría de darlas por concluidas para dedicarse a aquello que en verdad le entusiasmaba. Había cierto fastidio en que nadie colaborase un poquíto al menos, aunque sabía que toda la culpa era suya por acostumbrarles así, era la típica mujer odiosa que tiene que ocuparse de todo porque solo ella sabe hacerlo como dios manda; y el pago a ello es terminar justo así, haciéndolo todo ella o nadie, porque en verdad tampoco deja elección. Siguieron risas, muchas más risas, y ella siguió a lo suyo hasta que acabó. Fue entonces cuando las vio a todas sentadas en la escalera muertas de risa y les preguntó:
- ¿Qué es eso que os hace tanta gracia?
- Tú.
- ¿Yo?_ se rió_ pues no sabía que era tan graciosa, la verdad.
- Bueno, tú no_ respondieron_ esa canción tan cutre que cantabas.
- ¿Canción cutre? No recuerdo haber estado cantando.
- Pues no paraste con esa canción cutre de que canten los niños. La verdad que solo a ti se te ocurre cantar cosas así, son una horterada.

Fue entonces cuando Lucía les contó que para ella esa canción es sagrada. Y que no es ninguna horterada, que es una de las canciones más bonitas que uno pueda escuchar. Y que es tan sencillo como entrar en You Tuve y escribir Que canten los niños, Jose Luis Perales. Que debían escucharla con mucha atención para entender todo lo que significa y después hablar. No fue un sermón lo suyo, fue una invitación nada más. Las dejó a lo que estaban y entró en la casa para hacer mil cosas a la vez, que era lo suyo, y después de un rato bajó a tirar la basura pidiendo paso. Estaban todas agrupadas en un mismo peldaño, María tenía el teléfono en la mano y estaban viendo el vídeo que Lucía indicó, les había cambiado el gesto, incluso la mirada, y no dijeron nada cuando la mujer subió esquivándolas como pudo de nuevo a la casa, satisfecha de que hubiesen encontrado en ese vídeo lo mismo que ella: justicia y amor.

http://www.youtube.com/watch?v=dWoPBhy3GCw

3 comentarios:

  1. Una gran entrada.

    En los niños está la verdad y el futuro. Y deberíamos hacer todo lo posible para que tengan ese futuro. Pero hay a quien no le interesa.

    Besoss!!

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  2. por favor, que sigan cantando los niños,
    me gustó
    saludos

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  3. Los niños, ah los niños. Sin ellos la vida no tendría sentido alguno. Os anuncio que después de tantas pérdidas en la familia de unos años acá nuestra familia crecerá.
    Un primo nuevo para mis niños. Nadie se asuste si en estos meses escribo nanas. Estoy feliz de esa nueva presencia que quiero ya.
    Saludos

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