viernes, 24 de febrero de 2012

De exorcismos y reconcomios

No me duelen tanto los ayeres dormidos,
sino las interrogantes del mañana
que a día de hoy apenas vislumbro.

No me duele tanto las certezas
de esas que sé porqué han sido
sino aquello en que pude equivocarme.

No me duele tanto ese mañana que llegue
si no el desconocerlo por completo
y quizá pensar algún día que erré.

Cuando todo sea demasiado tarde
para hallar el modo de remediarlo,
y carcomida de pena vague para siempre.

4 comentarios:

Rodericus dijo...

Somos la suma de nuestros errores y aciertos, y siempre nos pesan mas los primeros. A veces, vivir duele.

Saludos.

TORO SALVAJE dijo...

Te leo y pienso: ya es tarde.

Besos.

Begoña dijo...

...Pero siempre es una bendición estar vivo ;)
Saludos

Begoña dijo...

(Principio de cabezonería irresoluble)

...Para arreglar el ayer siempre es tarde, pero siempre se está a tiempo de arreglar nuevos principios.

Saludos

Seiscientos cinco