Powered By Blogger

sábado, 9 de julio de 2011

Tan solo una palabra

Él, cansado de pelear contra los mares en contra se irritó, la miró un momento y le dijo una simple y sencilla palabra que pareció dispararse de un cañón y que le dio de pleno:

-¡Cállate!

Ella pensó si acaso por ser tan joven debía callarse. Incluso pensó... ¿puede tener que callarse alguien en nombre del amor? Ahondando en esta pregunta siguió pensando, ¿acaso esto es amor? y semanas más tarde concluyó casi sin que viniese a cuento.

- No quiero hablar más contigo.
- ¿Qué quieres decir con eso?

No respondió a su pregunta, en vez de hacerlo hizo lo que tantas veces le había pedido, se calló. Pero a partir de ese día comenzó a parlotear más que nunca con todo el mundo, como si estuviese feliz de incumplir su orden con todos menos con él. Que desde entonces sigue esperando en balde escuchar su voz, esa que sólo escucha en sus sueños que reviven lo fue.

2 comentarios:

  1. No juegues nunca con la paciencia del amor porque puede que ésta se acabe y el amor desaparezca...

    Un beso.

    Rebeca.

    ResponderEliminar
  2. A veces la verdadera causa de una ruptura es no querer escuchar lo que se nos dice porque no nos conviene escuchar, y al desconocer lo que falla sigue fallando hasta que todo se da al traste. Siempre es mejor escuchar.

    ResponderEliminar

Tu lees desde la invisibilidad y puedes aportar algo a este lugar, para ello existe