domingo, 31 de julio de 2011

Una impresión

Prefiero la gente que es capaz de decirlo todo, a la que calla. La que calla cuando sabes que tiene aún algo por decir juega con trampa.

jueves, 28 de julio de 2011

Clásicos y modernos

Estoy leyendo a Frank Kafka, sus cuentos completos (textos originales), esto quiere decir que han sido traducidos de forma literal, no buscando la frase más bella sino la exacta que él quiso pronunciar. Y ya veo la cara del bibliotecario de turno frunciendo el ceño ante la de veces que lo voy a renovar. Me gusta la escritura de Kafka, tan lejos de las descripciones tortuosas del exterior y tan pródigas en las del alma. Me gusta su modo sutil de exponer aquello que nos quiere contar. Al leerlo el mundo se detiene y se pronuncia con su propia voz.

En esta edición de Valdemar hay relatos cortísimos, que podrían equivaler a lo que hoy en día es una entrada de blog, por ejemplo, El pasajero. Me reí al leerlo, me sonrío al leer ante la siempre suspicaz mirada de quienes están conmigo llenando de ruidos la casa mientras intento no perder el hilo, o me voy de ese lugar a otro en el que más tarde hacen su aparición. Creo que mi fascinación por este libro en concreto les puede del modo en que me puede a mí también. Y concluyo con una convicción, Frank Kafka ha dejado sus obras completas en el mundo, está claro que le encantaba escribir y supongo que no podía dejar de hacerlo. Cualquiera que decida abrir un blog puede hacer lo mismo aunque a veces ni tenga demasiado tiempo para hacerlo, si es lo suficientemente bueno todas las puertas quedan abiertas porque el arte según dijo Carlota o se tiene o no se tiene, no se puede aprender, la técnica ya es otra cosa, pero sin arte no sirve. Y si es malo quizá no le leerán, si es malo lo sabe, por eso no le importa que le lean poco, le importa sacar al exterior lo que crece de un modo interior, del modo en que el jardinero arranca la hierba mala; para que no moleste la extensión de las otras plantas, las que todo lo llenan de aroma y colorido, las que sirven, las que adornan, las que le llenan de paz.

miércoles, 27 de julio de 2011

Seguir cumpliendo años

Aunque ya no estés solo es posible si alguien te sigue teniendo en cuenta cada día, cada hora, cada minuto, y todos los segundos de su vida. Es trágico y precioso que alguien siga echando la cuenta de los años que sigues cumpliendo. De todos los años que aún no estando, te amará.

domingo, 24 de julio de 2011

Una vez más

La vida nos demuestra que lo importante no es el dinero. Que la fama no da la felicidad. Que el dinero no da la felicidad. Que la felicidad es cuidar adecuadamente de uno y saber cuidar de los demás. Es no buscar en nada externo lo que pueda sostenerte en pie; y quizá nada más.




Descanse en paz esa voz que alguna vez con sus canciones nos hizo cantar.

viernes, 22 de julio de 2011

Cuarenta años de anticipo

Azucena era una joven hermosa que apenas asomaba a la vida cuando conoció a Pipo. Hasta entonces había seguido todos los mandatos de sus padres, pero él era de lo menos convencional. Siempre iba con un grupo de gente que andaba de fiesta en fiesta, y tiraba de ella, que comenzaba a tener los primeros problemas en su casa. Pero Azucena tenía los ojos más azules y más profundos del mundo, la sonrisa más tierna y las palabras más adecuadas al fondo de su garganta, por eso siempre los convencía y terminaban cediendo a todo lo que ella pedía; que iba pidiendo cada vez más.

Sus amigas comenzaron a apartarse de ella, y a hacerle advertencias, pero ella sonreía antes de responder que no entendían nada, de llamarlas sosas y aburridas, y de hacerles ver que había más mundos que el que les contaban. Ellas sabían que el problema era él, y que mientras estuviese tan ciega no tendrían nada que hacer, y le advirtieron por activa y por pasiva que ese chico andaba siempre con mala gente y que acabaría mal. Azucena se tomaba sus palabras a la tremenda y se tapaba los oídos para no escuchar, estaba enamorada hasta la médula y no era tan sencillo volver atrás, sus amigas le insistían de nuevo y terminaban discutiendo, así hasta que se terminaron enfadando de veras y ya no la vieron más. Sólo supieron de ella lo que les iba contando la gente conocida, y las noticias se fueron agravando cada vez más.

Hasta que un día entre las chicas que hacían la calle se vio a una rubia descomunal. Una chica tan glamurosa que no encajaba en la plaza vieja ni por asomo, dispuesta a subirse en cualquier coche que la quisiera llevar, a cambio de sacarse un dinero para su dosis. Entre que apareció Pipo en su vida y aquella secuencia pasaron diez años, pero para sus padres Azucena seguía siendo la hija ideal, más delgada, más ojerosa y pálida, más temblorosa, más callada y esquiva, pero una niña de la que nunca tuvieron queja, porque el único daño se lo hacía a ella, que apenas paraba en casa ni a descansar, y menos para escuchar consejos, escuchar consejos ajenos siempre se le dio mal. Ni el día en que Pipo la dejó tirada quiso admitir que ya se lo advirtieron, aumentó la dosis en sus venas y lo fue llevando como pudo, siempre muy mal. Así hasta la sobredosis que sacó a sus padres del limbo, y llevó a sus amigas junto a su cama de hospital. Lloró al saber que aún la querían, no contaba con ello, se sentía tan mal consigo misma que estaba sin fuerzas.

Le dieron aquel alta y después muchas otras. De los cielos bajó a los infiernos y de vuelta a subir y bajar. Se pasó saliendo y entrando otros diez crudos años, en que el mismo demonio rehuyó su presencia, estuvo al borde de la muerte veces incontables hasta desengañarse. Ahora ronda los cuarenta y al fondo de sus ojos azules como el mismo cielo se advierten mil sombras, queda un halo de su belleza despierta y también el cansancio de los ochenta años que jamás cumplió y que en sí representa; los cuarenta años de anticipo que ya se gastó.



jueves, 21 de julio de 2011

Los informes dudosos

Benigno tiene una cafetería moderna frente a una discoteca juvenil, el lugar es de lo más variopinto porque es de los pocos lugares que conozco donde los chicos se toman un refresco y juegan juntos al parchís, esto cualquier día por semana. Los fines de semana son los padres vigilantes quienes se reúnen para echar una partida y ver como está el ambiente. Verdaderamente no soporto a Benigno, y es una pena porque es el camarero más chismoso que pueda encontrarse, una fuente de información exquisita para cualquier escritor. No me gusta la forma en que me mira, ni las bromas que me gasta, son ese tipo de bromas que insultan a cualquier mujer con un mínimo de amor propio, esas bromas que tienen la peculiaridad de acuchillar también a mi marido, que hace como que no se molesta, lo mismo que yo, hace tiempo que aprendimos que los tipos como Benigno no valen la pena, porque son tan cobardes que esconden hábilmente su intención detrás de unos modales refinados y falsos. Pero si algo sucede en el lugar en que nos movemos y en que se mueven nuestros hijos es él quien nos lo hará saber con pelos y señales, él o en todo caso su socia, Estrella, que es otra chismosa de cuidado pero una persona íntegra, cuya integridad permanece a salvo de toda duda, aunque Estrella suele estar por las mañanas, y a esas horas raras veces paseamos por ese lugar.

Desconozco si la situación actual es tan desesperante como cuentan Benigno y Estrella, que están en el epicentro en que se junta la juventud, pero si lo fuese todos esos datos que nos da cada vez que entramos darían para un relato -que muero por no escribir- que no deja de darme vueltas en el centro de la cabeza en la que en verdad ya está escrito. Sólo tendría que sacarlo a la luz y dejarlo reposar entre los montones de papeles que guardo en algún lugar, a salvo de todos los ojos que los quieran explorar. La mía supongo que es otra forma de cobardía distinta a la de Benigno, es por eso que hay relatos que no quiero escribir, y que después de escritos me liberan de dar vueltas infinitas al fondo de mi pensamiento distrayendo el ahora en que quiero vivir.

Pues bien, hay muchas informaciones que parten de la Cafetería Estrella, pero una que me deja pensando cada fin de semana es esa en que la autoridad competente está obligada a rastrear ese perímetro de reunión juvenil cada periodo concreto, y en vez de personarse el sábado a las ocho de la tarde en que la cosa está que arde, lo hace los viernes a las cinco, en que se ha corrido la voz y todo está tan inmaculado que cuando llega todo está en orden para efectuar el informe. Ese que arroja unos datos impolutos porque convienen a todos; a todos los que están en el ajo quiero decir. Este dichoso Benigno sólo sabe darme disgustos, a mí que en esta etapa de mi vida me niego a escribir.

lunes, 18 de julio de 2011

La cosa está pero que muy mal

Elena tiene un bar en una zona turística desde hace treinta años, y digan lo que digan las estadísticas, según ella son quienes tienen negocios quienes mejor se enteran de cómo marcha la economía. Lo saben porque cuando las cosas andan bien la gente llega a los comercios y no tiene reparos en comprar de todo y para todos, comer de todo junto a todos, e invitar a diestro y siniestro; en reír hasta desgañitarse y formar tanto barullo como sus oídos acostumbrados a jarana puedan aguantar; según ella este año se diferencia de todos los anteriores en que hay mucho silencio. Da risa escuchar la forma en que lo deja caer, con una mezcla de resentimiento de calma, y por si acaso no se la cree vuelve a asegurar metódica que este año, aún más que los anteriores, la gente está muy callada. Vienen de vacaciones con aire cansino y no sólo eso, parecen haber dejado en casa todos sus caprichos. Vienen desnudos de exigencias, miran y remiran la carta de menús antes de pedir, comen muy poco, como contando las calorías, pero curiosamente tal pareciese que contasen el dinero que de antemano se quisieran gastar. Formula esta queja casi entre dientes porque el negocio se resiente, la cosa no va, y es durante el verano cuando ella tiene que hacer caja, cuando llega gente de afuera, porque a la de aquí ya no se le puede sacar, este es un pueblo muy pobre, asegura sin que se le mueva una pestaña, quitando a cuatro contados que van a sitios más lujosos no hay con quien contar.

Entonces piensas en todos los titulares de prensa que te has leído, en todos los datos que desde los telediarios quisieron arrojar, en la cara de póker de ese presidente durante la última comparecencia y te dices lo de siempre, que una cosa es lo que se cuenta y otra cosa es la verdad. Y la verdad de Elena, propietaria de un bar a pie de playa es que la gente está sin un duro. La misma gente que años atrás venía y no tenía pensión ninguna por comprar y gastar. Esa gente que hoy abre su cartera y se guarda el dinero, porque aquello que no se tiene -cuenta en confidencia- es lo más fácil de guardar.

Retazos...

Cuando algo no funciona se suelen buscar culpables. Pero hay demasiados factores implicados en que todo marche bien, a veces son muchas las circunstancias que convergen y dan al traste con todo. En cualquier caso la experiencia acumulada siempre servirá. Lo peor de que un amor se acabe es que por lo general también se acaba la amistad, dos pérdidas en una.

viernes, 15 de julio de 2011

¿Qué es publicar un libro?

Creo que publicar un libro es un logro al alcance de muy pocos. Un objetivo largamente perseguido, soñado, anhelado, idealizado por demás. Algo cuyo empeño cuesta la vida, ya que mientras se está en ello, queda en relativo segundo plano todo lo demás. Después, al cabo del tiempo quien ha publicado cae en la cuenta de que el mundo sigue siendo el mismo que era. Es un duro golpe. Para un escritor no hay nada más frustrante que ver que sus obras no han variado el mundo.

Para un aspirante a escritor -aunque cada vez sea menos escritor y menos aspirante- el hecho de publicar siete libros y dos misceláneas en una editorial es toda una hazaña. No obstante el escritor publicado se ha quedado muy lejos del escritor aspirante y no por ello deja de ser un nuevo aspirante hacia otras metas que otros han alcanzado, y que ansía alcanzar. Este nuevo empeño centra su vida, un objetivo sin duda más costoso a realizar.


Mientras trabaja y trabaja sin descanso se va encontrando con cosas que no quiso encontrar. Esto le sucede ya no tanto porque sea un escritor varias veces publicado, sino porque está vivo. Y porque escribiendo no consiguió cambiar el mundo, el sueño subrepticio de todo escritor. Cualquier escritor que se precie de serlo lee mucho, incluso lo que no le conviene, y un pequeño desliz puede llevarle de pronto al ojo del huracán, y arrasarlo de pleno. Incluso incitarle a escribir páginas que debió lanzar al instante a la papelera de reciclaje, porque si se detuviese a pensarlo con frialdad, lejos de saciar el hambre de las fieras este solo gesto aumentará su voracidad.


miércoles, 13 de julio de 2011

Consejos para el escritor

Sigo recopilando consejos de escritores allá donde los encuentro y me asombra que cada quien tiene una manera de hacer las cosas, como en casi todo. No obstante quizá sean los mejores consejos que haya leído hasta entonces o los que más simplificarían un trabajo en el que casi siempre me trabo. En las historias largas casi siempre llego a la mitad y corrijo el principio, me atasco, me pierdo, me desilusiono y dejo de verle el sentido. Lo siguiente es aparcarlo y lamentar no haberlo conseguido.

Consejos por Jhon Steinbeck:


Lecciones que aprender

La vida es un cúmulo de lecciones que hay que aprender para llegar a ser la persona que se quiere ser. No es un camino sencillo, se requieren muchas horas de tropezarse y caer, y de volver a levantarse como si nada hubiese pasado. La vida es una gran incógnita cuya ecuación se resolverá al final de nuestras vidas, solo entonces sabremos si cada paso dado mereció la pena para llegar a ese final o si hubiera sido mejor haber tomado otra decisión a tiempo. La vida es un espacio que hay que llenar, quizá solo sea eso.

Entrar en algún blog es encontrarse con retazos del pasado en que a veces convergen los presagios de un gran futuro. Una sensación esperanzadora para una mañana gris de cielos encapotados.


martes, 12 de julio de 2011

Cartas desde el infierno

En este libro Ramón Sampedro relata lo que ha ido sucediendo desde el día en que se quedó tetrapléjico. Algo que Alejandro Amenabar hizo a su vez en el rodaje de la película Mar Adentro. Aquí tengo que decir que leí el libro hace bastantes años y vi la película, ambos me impactaron, y creo que la película recoge fidedignamente todo cuanto Sampedro intentó decir.

Que más o menos venía a ser que cada quien ha de ser libre de elegir el momento en el que decide morir. Aquí hubo quienes tacharon la película de mediocre y empalagosa, a mí no me lo pareció, en cambio me pareció respetuosa. Y hubo tetrapléjicos que expresaron su disconformidad tanto con esta película como con la actitud vital de Sampedro. En esto creo que a veces uno no puede elegir aunque quiera. Y si quieres formar parte del mundo en el que vivías, y ese es tu único objetivo y se te niega, y no encuentras el modo de seguir adelante, y has perdido el sentido de tu vida por más que te digan desde afuera, y te estancas y te sumes en la desesperación y sólo esperas el final que tu religión te niega, a fin de cuentas tampoco puedes elegir.

Del libro poco más puedo contar porque buscando entre mis notas no he anotado. Eso me pasa con las historias que quiero releer, de modo que sólo puedo recomendarlo. Creo que es un libro que vale la pena leer. Y la historia de Sampedro una historia que vale la pena conocer, la recoge de un modo - para mí- magistral Alejando Amenabar en su película Mar Adentro filmada en 2004 y ganadora de un Oscar.


Buscando en la red encontré una página donde se puede leer el primer capítulo del libro:

lunes, 11 de julio de 2011

¿Qué somos?

A ver quien es el listo que nunca se hizo esta pregunta ¿qué somos?, a penas un puntito en el universo dirían algunos. Otros dirían que el eslabón de una infinita cadena, otros que una rosa con sus espinas, otros dirían que somos muy poca cosa, los más optimistas que somos lo más importante. Aquí nuestra imaginación daría para mucho, pero ¿de verdad a alguien se le ocurriría que somos nudos?

domingo, 10 de julio de 2011

Amor verdadero

Leo muchos blog de gente joven que sufren por amores frustrados y que se preguntan si acaso el verdadero amor existe. Yo les respondería que no solo existe, sino que además tiene unas características específicas que lo hacen fácilmente reconocible. Lo cual no quiere decir que llegue a buen puerto. A veces hay personas capaces de quererse con toda el alma, e incapaces de comprenderse. A veces querer demasiado es la traba mayor. Y también pueden darse ecuaciones irresolubles en el amor...las hay a millares...

En todo caso en esta canción titulada Tanto amar están todas las claves del verdadero amor. Ese que comparten todas las combinaciones de amores indisolubles, léase abuelos-padres-hijos-hermanos-amigos-etc, etc

(Jamás voy a disculparme por ser adicta a esta voz:

sábado, 9 de julio de 2011

Tan solo una palabra

Él, cansado de pelear contra los mares en contra se irritó, la miró un momento y le dijo una simple y sencilla palabra que pareció dispararse de un cañón y que le dio de pleno:

-¡Cállate!

Ella pensó si acaso por ser tan joven debía callarse. Incluso pensó... ¿puede tener que callarse alguien en nombre del amor? Ahondando en esta pregunta siguió pensando, ¿acaso esto es amor? y semanas más tarde concluyó casi sin que viniese a cuento.

- No quiero hablar más contigo.
- ¿Qué quieres decir con eso?

No respondió a su pregunta, en vez de hacerlo hizo lo que tantas veces le había pedido, se calló. Pero a partir de ese día comenzó a parlotear más que nunca con todo el mundo, como si estuviese feliz de incumplir su orden con todos menos con él. Que desde entonces sigue esperando en balde escuchar su voz, esa que sólo escucha en sus sueños que reviven lo fue.

miércoles, 6 de julio de 2011

Publicar en el blog

Es rápido, apasionante, da sentido a los textos que dejamos escondidos en un rincón, porque al ser leídos dejan de estar dormidos para pasar a ser vivos, dentro de otras cabezas son. Conviven, dan vueltas, estremecen, irritan, provocan algo, y en ese provocar algo pasan a estar, y quizá estar llegue a ser quedarse. Algo que ni era ni estaba de pronto es y está. Así lo siento mientras leo blogs, que cada uno de los que leo a su manera me aportan algo que será aplicado, como cualquier texto proveniente de donde sea, me da igual que provenga de un premio Nóbel que de un indigente que se conecta desde la biblioteca del lugar donde por azar se encuentra. Todo lo que sea escritura aporta, en eso no tengo duda, y leer es un vicio que incita a pensar. Escribir es otra cosa, es explorar un territorio hasta ese instante desconocido, es iluminar con un gran faro la oscuridad.


Ahora bien, en este punto soy consciente de que si todo lo que he venido publicando estuviese confinado en un archivo de Word de mi ordenador, a estas horas habría sido devastado por una visión muy crítica, y de todo ello, quizá sólo una tercera parte se habría salvado. Escribo para verter todo aquello que la vida diaria pone ante mí, todas mis preguntas, todos los sentimientos arrojados a mí desde cualquier lugar, un telediario, o comentario casual, un suceso inesperado; todo aquello que se acumula en mi cabeza y estorba el sitio pasa a ser escrito, sólo al escribirlo de la forma en que sea va creciendo con los días y hallando su solución. A veces no la halla y puede pasarse años dando mil vueltas, pero ya no es lo que era, es un resumen del resumen, una porción pequeña, y no el lastre que al arrastrarlo me iba dejando sin fuerzas porque todo lo que me cruje me afecta. Escribir es un compendio de muchas cosas quizá sin sentido, pero quien escribe no puede no escribir del modo en que quien respira no puede dejar de hacerlo sin morir. Este morir tildado de mil matices.

Ahora bien, publicar en Internet algo que pertenece a la vida privada real es algo que yo no haría. (No conscientemente). Está claro que en Internet hay gente sin escrúpulos que roba textos, y no sólo eso, que además los envía a concursos literarios con su nombre puesto. Y aquí si no los tienes registrados en el registro de la propiedad intelectual a saber si te las verás intentando defender algo que es tuyo, ¿qué habría más tuyo que tu propia vida, aunque sea escrita?,esa que alguien sin escrúpulo alguno pueda plagiar. Cualquier posibilidad posible aunque por no ser ni sea posible halla hueco en mi cabeza, es cierto, pero esto solo de imaginarlo me da mucho miedo. Y no tiene límites mi imaginación tal y como se está leyendo. Por eso después de estar pensando durante horas sobre lo que en este enlace se plantea yo daría un consejo: Escribirlo en soledad, registrarlo en el registro de la propiedad intelectual a nombre de su autora y después publicarlo en entradas diarias. Cuando tenga la absoluta seguridad de que podrá defenderlo como suyo en este mundo incierto, al menos esa garantía vital. Desde aquí esa sería mi respuesta.

http://misangrederramada.blogspot.com/2011/07/encuesta.html

martes, 5 de julio de 2011

Cuando un blog se muere

Alguien que creía ha dejado de creer. Alguien que compartía ha dejado de compartir. Alguien que soñaba ha dejado de soñar. Alguien que estaba ha dejado de estar. Cuando un blog se muere y permanece abierto sigue viviendo en cierta manera, y en cierta manera reposa en un camposanto. Cuando un blog se muere, hay mucho que se muere en él. No importan tanto los motivos que frenan, importa que hay algo muy grande en que se deja de creer. Esa sería mi respuesta y cuando dejas de creer todo se oscurece de golpe.

domingo, 3 de julio de 2011

Palabras al sol

Sol, sol lleno de vida
que estiras tus rayos y llegas al suelo
que en tu regazo amarillo me vistes de tú
y me inundas entera en tu enérgico fuego

Sol, sol lleno de vida
que ahuyentas la tristeza de mis desesperos
cuando sueño la codicia de ser como tú
e inundar de abrazos cálidos un beatífico cielo

Sol, sol lleno de vida
que llenas los días de reverberantes ecos
que se expanden generosos cual tú
llenando vacíos que antes fueron yermos

Sol, sol lleno de vida
que te estiras de continuo en cálidos flecos
que inspiras e instas a ser como tú
e irradiarse en el mundo cual astro perpetuo.

sábado, 2 de julio de 2011

viernes, 1 de julio de 2011

Un acuerdo no acordado

Olaya está en la peluquería, es morena, lleva el pelo cortado a lo Cleopatra, y tiene cuatro años y medio. Lee una revista en voz alta, a tal velocidad y con una dicción tan perfecta que las chicas del telediario se sonrojarían al verla. Su abuela ronda los sesenta y lleva cuidando de Olaya desde que nació, está claro que sabe como hacerlo porque esa mañana de viernes se ha dejado sus gafas de leer en casa e insta a la niña a que lea en voz alta para ella una revista.

Marga detesta ir a la peluquería, sobre todo porque siempre se pide un corte de pelo y le hacen otro, por el ruido y el calor de los secadores, por el largo tiempo de espera... por esto y por aquello siempre hace acto de presencia cuando no queda remedio. Pero esa mañana se alegra de todo ese tiempo empleado en observar a la niña rechoncha mientras lee. Y es que puede con palabras extranjeras impronunciables, tratamientos de belleza innombrables; a sus cuatro años y medio es capaz de leer perfectamente lo que le pongan delante y quedarse tan ancha.
Marga no puede evitar maravillarse por todas las lecturas que podrá hacer cuando tenga diez. Y de todo cuanto disfrutará entre los libros si su abuela - todo apunta a que sí- la introduce en la lectura de una forma conveniente. No habrá libro publicado que se resista a su inteligencia despierta o su innato deseo de perfección.

Olaya lee en voz alta y casi en trance la crónica interminable de una boda real. Lee nombres y apellidos con un deje casi cómico por lo esforzado de leer entre tamaña dificultad. Y lo hace de un modo tan sublime que Marga no puede evitar decirle que lee maravillosamente, en verdad se ha quedado impresionada por su gran capacidad. La niña la mira un momento con sus ojos redondos y muestra su fastidio por ser interrumpida. No deja de moverse en su silla mientras lee, es hiperactiva y queda claro que hacerla leer es para su abuela la única manera de mantenerla quieta en su silla mientras esperan su turno de cortar.
De pronto una retahíla de nombres impronunciables para cualquiera menos para Olaya en un pie de foto, desata la risa de Marga. Es la risa feliz de quien vislumbra de cerca una proeza.

-Te ríes como el pájaro loco_ le dice la niña con acidez y pretendiendo insultarla, pero su reacción sincera la lleva a reírse aún más.
-Tienes razón_ responde cuando recupera la voz_, me río como el pájaro loco, pero tú lees con una perfección que parece imposible en una niña de tu edad. Lees a tal velocidad que me tienes impresionada_ de nuevo esa mirada gélida ya más acentuada por interrumpir de nuevo su lectura.

- Esta niña va a cuidarme a mí cuando esté viejina ¿a que sí Olaya?_ pregunta su abuela.

A su lado la nieta la mira como si esa pregunta no viniese a cuento, apoya la revista en sus rodillas con cierta violencia, y enfoca a su abuela arrugando el entrecejo.

- ¿Hasta cuántos años cuentas vivir?_ su mirada es de lo más desconfiada. Su aguda perspicacia le da a entender que la abuela no piensa conformarse con poco.
- Hombre, digo yo que hasta los cien por lo menos.
- ¡Hasta los cien! ¿abu... esos no serán demasiados?_ intenta esconder su desconcierto y casi enfado sin conseguirlo.
- Hija, creo que muchos, lo que se dice muchos no son_ responde su abuela un tanto sorprendida.
- Pues sí, abu, esos son muchos...¡y yo tantos no te cuido!

Acto seguido sigue leyendo en voz alta, más alta aún para que nadie se permita un comentario. La abuela de Olaya, y Marga no lo pueden remediar, se ríen como locas por la forma en que la niña de cuatro años y medio ha defendido su futuro, ese que ni es ni está pero que va a pillarla en medio de una vorágine ineludible. Arquea una ceja para observar a Marga y recriminarle que no deje de reírse. Algo nada sencillo, entre la abuela que protesta porque la nieta no le deja llegar a los cien, y la nieta que intenta zafarse de un acuerdo no acordado; que intenta espantar en voz alta leyendo la crónica de una boda real. Tan real como ella misma.