miércoles, 30 de junio de 2010

Promoción

Ayer en televisión presentaban el Tour de mi cantante favorito, y viendo la promoción. Es decir, si tuviese que fiarme sólo de la promoción para decidir si ir a verlo o no: No iría.
En cambio si yo tuviese que promocionarlo todo el concierto Acapulco 2005 me serviría para esa promoción. Diferentes modos de ver. Diferentes estilos aún tratándose de lo mismo.
Es como escribir para un cajón o escribir para un blog, el cajón es silencioso pero el silencio lo hace exquisito, y si sales de él sales con lo mejor de ti. En cambio aquí no dejo de sentir que soy un rollo infinito.

martes, 29 de junio de 2010

¿No os da miedo subir un texto vuestro a internet?



Esta pregunta la hacían en un foro y la respondió una escritora a quien sólo han publicado un libro, la respuesta fue un sí rotundo. Inmediatamente lo tuve claro, la mujer sólo tiene dos ideas y una era el libro que escribió. Es raro, pero es usual. A mi particularmente me gustaría vivir en el silencio más absoluto jamás pensado, que de todo lo que escucho casualmente no se me ocurra una idea que daría para una historia.

Y además respondería que sobran todos los agobios, hay escritos que jamás pondrás en un blog, porque cuando vas a trasladarlos de tu libreta a este medio te gritan que no. O los estás terminando de copiar para publicarlos y de repente sabes que aunque nunca te lo dijeran tienen su lugar, y ese lugar es una editorial. Sí a veces ocurre, ellos te dicen donde irán. Y qué es lo que necesitan. Alguien que les de garantías y que luche por ellos como si fuesen suyos. Ese es el celo editorial, y esa la razón de que publicarlos allí te sea tan importante. En ese momento sabes que eres la escritora al revés: dime que vas a publicarme y te escribo el libro.

_ ¿Qué clase de libro?

_ No lo sé, ya se me ocurrirá. Dame tiempo y lo sabremos.

Esto me lleva a una reflexión sencilla: nadie es tan importante para ser único, o para tener una sola idea que le pertenezca por completo. Y nadie es tan tonto para darlo todo en un solo lugar. No tiene porqué.

Cada texto tiene su propio lugar y él te lo pide. A veces lo reclama aunque tú mismo se lo niegues, aunque quieras matarlo antes de que surja. La escritura es magia y aunque ni entiendas los porqués son magia que funciona. Es necesario escuchar al corazón pero no sólo porque hace tac tac, sino porque su voz es silenciosa.

Cuando aprendas a escucharlo debidamente él te dictará. Despreocúpate del resto, si has de llegar llegarás y si no, no puedes hacer nada. Pero ser un avaricioso de ti mismo sólo te empobrecerá más cada día, porque dar te obliga a recibir: a fin de cuentas lo único que hacemos es dar aquello que nos han dado.

lunes, 28 de junio de 2010

Hoy me visto de silencio

Guardé en un sobre la melancolía

Los grandes sueños

El desaliento, el desánimo

Mis dudas eternas

El dinero que no tengo,

Mis penas que no curan

Aquello que no quiero

Lo que no me corresponde

Lo que a otros no deseo.

Guardé mi alma junto a la tuya

Tu te quiero y mi te quiero

La sonrisa que dibujas

Si digo que ni me entiendo

Y de pronto comprendí

El mayor de los secretos

Lo que me hace ser así

Es precisamente eso

Entonces giré ese sobre

Y todo me lo quedo

Todo eso es lo que soy

Ni lo dudo ni lo niego

Porque siempre brilla el sol

Detrás de cada aguacero

Necesito mi equipaje:

Hoy me visto de silencio.


Begoña

domingo, 27 de junio de 2010

La inseguridad en la red

Hace días lo comunicaba al exterior por primera vez: miedo me da poner en el blog un escrito mío y que tiempo después alguien me demande por plagio. A la vuelta de correo me mandaron un ¡jajaj cómo eres!. Y me reí muchísimo al leerlo porque me tomaron a risa, que es la única forma de tomarme para no indigestarse conmigo.
Pero sigo sin fiarme demasiado de este soporte que aún está en el aire y que llega tan lejos como quiera. Tengo muchas dudas y es raro el día en que no me pregunte qué estoy haciendo. Qué consecuencias tendrá en un futuro y si no sería mejor dedicarme seriamente a la corrección para enviar algo a concurso. Conclusión, todo me parece igual de no útil. Igual de sobrado. Igual de ajeno a lo que planeé para mi futuro, porque escribir es algo que no me planteé jamás, surgió así y llevo luchando contra esta parte no planeada desde que me asaltó pistola en mano y me despojó de mis joyas y mi ropa, y me arrojó a un rincón hasta que escribiendo me despojé de mí misma y ahora soy otra cosa: Un papel que rueda con el viento de ida y vuelta, un eterno ir y volver desde el mundo de mis sueños, esos que son sólo míos y por eso mismo me hacen sentirme tan egoísta mientras escribo y escribo, mientras mi vida y quienes viven conmigo me esperan.
Ya me esperan con la seguridad de que sólo este galope desbocado me cura y me renueva, me devuelve a mí y me hace aceptar vivir conmigo hasta el mismo final, ahora soy liviana, en otros momentos en que no escribía era la carga más pesada. Por eso me dejan escribir, porque cuando escribo no doy la lata.
Pero sigo sin fiarme de la red. Visito otros blog y veo 1730 seguidores, que vértigo más absoluto porque luego se leen seis o siete comentarios. Es lo que le aportan los lectores, como si tuviesen avaricia de sí mismos. Y me digo que yo no soportaría algo así. Y no soy la única. Me encontré blog preciosos abandonados a su suerte con una despedida universal: Que os den a todos. A todos los que estuvisteis leyendo y no os dignasteis a contestar.
Es dramático que después de tanta belleza algo te haga renunciar, darte cuenta de que no era ese camino. Me pregunto cual será en el presente, y casi podría asegurar que un hondo silencio, y me pregunto de nuevo quien da más.
Andaba yo diciendo que mi sueño era publicar en papel y no en la red, y también me equivocaba, mi sueño es demostrar que escribir sirve para algo. Que es un trabajo. Que por escribir se puede cobrar. Muchos escritores dicen algo precioso al recoger sus premios: con este dinero podré seguir escribiendo con tranquilidad durante muchos años. Cuando lo leo sé que se trata de eso, de mirar a los míos por encima del teclado y poder decirles: estoy escribiendo algo muy importante en este momento, dejadme dos horas más. Que se vayan sin protestar y me dejen terminar lo que entreveía. Para hacerlo y deshacerlo diez veces más hasta conseguir lo que pretendía y aún no sabía. Se trata de eso.
Pero para eso hay que demostrar que eres alguien que aún sabiendo que eres nunca alcanzarás, y vivirlo con la misma intensidad de quien sentado en un barco del puerto se siente Capitán de un crucero de lujo.

sábado, 26 de junio de 2010

Transporte público

Durante muchos años viajé en autobús hasta cansarme. Me encanta encontrarme con gente interesante y poder compartir opiniones, para así darme cuenta de que a todos más o menos nos preocupan las mismas cosas y si cambia algo es el modo de enfocarlas. Sucede algo muy curioso y es que después de muchos años me saludan de repente en plena calle, son siempre mujeres eso lo aclaro porque, lo siento, mi yo investigador siente especial debilidad por las mujeres. Por su modo de vida, por sus luchas inquebrantables, por todas las limitaciones a las que a menudo se ve sometida, por su forma de profundizar en lo importante, por tantos motivos que resultarían eternos de exponer.

_ Hace mucho que no te veía.
La cordialidad con que se me asalta de repente desde el otro lado de la acera me detiene,entonces veo a la mujer que avanza hacia mí con la misma alegría como si fuese alguien de mi familia. En ese momento siempre pienso que me han confundido con alguien porque me parece imposible que esa sonrisa de oreja a oreja y esas palabras vayan dirigidas a mí. Tengo conciencia de no haberlas merecido.
_ Perdona, pero es que ahora mismo no sé quien eres.
_ Sí mujer, yo vivo en la parada de la cuesta y tu vives en la fuente. ¡Madre mía la de veces que hablamos esperando el autobús!

_ Eso me lo creo, pero es que hablo con todo el mundo y ahora mismo no me acuerdo_ mi amiga Esther que es cajera de supermercado me da tal pellizco en el brazo que doy un respingo. Y me vuelvo a preguntar porqué tenemos que medir tanto las palabras para hablar. Claro que mi empresa no me hace lavados de cerebro de cuando en cuando y puedo decir en todo momento lo que pienso, aunque a veces ni debiera. Cargo mis propios errores pero que nadie me hable de hipocresía.
Entonces la mujer sin apear su mirada franca y su enorme sonrisa, me cuenta un detalle de alguna de esas conversaciones, y de repente me acuerdo de ella perfectamente, me llega la imagen de ese y otros días, y me digo que tengo tantas cosas en la cabeza que deshecho las importantes. Hablamos otro rato en plena calle con nuestras bolsas de la compra y nos despedimos hasta la próxima. No sin antes advertirle que la próxima vez vuelva a saludarme si no me pispo.

Adoro a las mujeres reales, las que tienen algo que contar, las que comparten sus experiencias, las que te saben consolar, las que encuentras en muy pocos libros, quizá porque un solo libro no las podría contar. Harían falta muchos, muchos, u otro modo de contar. Quizá están en la estantería que nunca revuelves, pero eso qué más da, puedes verlas en vivo y en directo y aunque ya ni las recuerdes ellas te recordarán. La vida tiene esos momentos breves que le dan profundidad.
Ahora haces en media hora los recados que antes te llevaban media mañana, o la mañana entera, según. Ganas tiempo pero pierdes muchas buenas historias, muchos buenos consejos, mucha gente interesante a quien conocer. No hay tanta, es cierto, pero cada una de ellas vale por cien.

jueves, 24 de junio de 2010

Frase



A escribir se aprende escribiendo


No sé donde la escuché ni hace cuanto tiempo
cuanta más información reúno menos entiendo
más me enredo, menos me aclaro, más me desespero.
Y vuelvo justo al principio: a escribir se aprende escribiendo

Mal, regular o bien, según la hora, según el momento, según los influjos que nos lleven o nos traigan de regreso vete a saber de donde. Siempre habrá una papelera dispuesta a encestar esa bola que nos lleve de borrado al mismo comienzo en que tuvimos el instinto de aguantarnos sin escribir y que no domamos a su debido momento.
A escribir se aprende escribiendo, leyendo y corrigiendo, así hasta el infinito o hasta el último confín del universo.

De preocupar

Ayer a mediodía Mariló Montero contó algo "curioso" que le ocurrió. Una mujer se acercó a ella para comentarle algo de su facebook. Al instante recordó que hace muchos años abrió una página allí y subió una foto suya con una niña saharaui. Hasta ahí llegó lo suyo en facebook porque jamás añadió nada más. La mujer no estuvo de acuerdo y le recordó lo mucho que había añadido después, algo por lo que ella personalmente le estaba muy agradecida...
Entonces Mariló investigó y descubrió que alguien se había hecho con esa página e iba publicando y respondiendo desde ella suplantando su identidad. Denunció los hechos y cerró esa página.
Se la veía muy preocupada y distraída por la facilidad con la que todo esto puede llegar a suceder y dejó una reflexión en voz alta: es que hay una impunidad en estos temas que vamos.
Pues sí, parece que va siendo hora de que todo comience a mejorar.

miércoles, 23 de junio de 2010

Un baño de realidad




Desde que intento reunir información en cuanto a la publicación se me suman las dudas. Y también se han producido pequeños milagros que jamás pude soñar: que un escritor de verdad responda a un email que le envío, lleno de dudas, y de erratas, de eternas contradicciones o galimatías sin fin... Estoy segura de que lejos de la red esto no hubiera sucedido, sobre todo porque todos estos escritores los encontré haciendo ese trabajo de recopilación que hago a través de Internet de vez en cuando y ahora sí y ahora también. Todos escriben genial y son un gran ejemplo de tenacidad, buen gusto, honestidad y sencillez, y a través de sus blog siempre contarán conmigo porque soy muy fiel a mis gustos, sobre todo porque mis gustos forman parte de mí, lo mismo que mi piel, por eso no podría cambiarlos aunque quisiera.

Anoto el consejo que sigo, el que mejor se adapta a mí: lee todo lo que puedas, una vez como lector y otra como escritor intentando descifrar los misterios de que se ha compuesto el libro para ser estructurado. Esto me viene muy bien y es lo que intento, sobre todo por la razón principal, no tengo prisa.

martes, 22 de junio de 2010

Ganar para siempre



Mi cantante favorito me puso en la pista al decir que se había muerto uno de los grandes escritores mexicanos. Entonces indagué y llegué hasta Carlos Monsiváis de quien nunca había oído hablar. Y es que mi ignorancia no tiene límites, pero para eso están las bibliotecas y la cabezonería, de modo que lo voy a subsanar en cuanto tenga tiempo: quiero leerlo todo, y me faltan días, es lo de siempre. Después a veces me falta el ánimo, o la inteligencia, o a saber qué y no todas las buenas intenciones terminan bien, pero si algo sobran son libros, de modo que todo a su tiempo. Y eso, que algunos escritores preferirán no tenerme como lectora, porque cuando se escribe un texto hay un tipo de gente para la que no escribes, y es aquel que no entenderá ni papa de lo que intentas explicar...
A lo que iba, se dice que el escritor mexicano es indispensable para entender la sociedad contemporánea de su país por su aguda y lúcida crítica. Un escritor que estuvo siempre con las minorías y los oprimidos. Esta es la parte que me llevará a investigar porque le honra.
Tal como decía de Carlos Monsiváis no sabía nada hasta el momento, pero de Carlos Fuentes sí, es un escritor del que no he leído nada por ahora, pero que escuché muchas veces hablar en la radio. Es alguien a quien nunca me cansaría de escuchar porque me encanta. Hace muchos años me dio muchas pistas sobre el oficio de escritor porque es algo que de veras le apasiona y aunque no quiera todas sus respuestas son aprovechables. Esto fue lo que dijo para un diario londinense:

No hemos perdido a Carlos Monsiváis; un escritor no se muere, porque deja una obra. No se pierde a Monsiváis: Se ha ganado a Monsiváis para siempre.

lunes, 21 de junio de 2010

Palabras que curan

Siempre digo que no soy egoista, me gusta pensar que no lo soy. Estas palabras acaban de curarme. Ella es mágica o al menos siempre me lo parece.

Verano instrucciones de uso: Care santos

Para no olvidar



Uno nunca sabe aquello que nunca olvidará hasta que sucede, eso es lo único que se me ocurre decir después de leer la noticia que aún me tiene sacudida después de un fin de semana en que parecen acumularse todas las calamidades. La cosa es así, viajas a un lugar al que hace tiempo que no vas y te cuentan las últimas novedades,que resultan ser enfermedades, muertes inesperadas y desgracias. Así casi todo un día y aunque no puedes con la vida, la gente sigue con el tema hasta que sentada a la mesa ante tu última taza de café descafeinado, y sin darte cuenta de tan sumido que andas en tus propios pensamientos exclamas: ¡Aquí no queda nadie!
Es un grito silencioso porque recuerdas que todo lo que le pasa a otra gente te puede pasar, y no podrás hacer nada, y te tendrás que aguantar, y superarlo como puedas; o vivir cada día sin haberlo superado. Lo que sea.
Las dos personas que te han escuchado con claridad se parten de risa, las otras dos que mantenían la conversación siguen a lo que estaban, y tú no estás, tú solo piensas en como lograrás quitarte ese humor extraño que te lleva asaltando todo el día ante tanta calamidad. Y es entonces cuando las risas te sacan de ese lugar donde estabas y te explican esa conclusión a la que has llegado por ti misma y el modo en que lo has dicho. Es entonces cuando sabes que has resumido tantas palabras como te han pasado por la mente sólo en cuatro. Eso sí que es resumir.

...Y para resumen un mínimo rectángulo en el periódico de ayer, tal vez porque no hay palabras que se puedan añadir: Una mujer de treinta y dos años y su sobrina de ocho mueren atropelladas en Burgos. En el momento del siniestro la niña se dirigía a la iglesia para recibir la primera comunión.
A veces uno se pregunta donde está Dios, y no sabe qué pensar. A veces uno no sabe cómo recuperarse de las cosas que oye, las que ve, las que lee o las que siente. Son días extraños en sabes que te sumirías en el más grande de los silencios y contemplarías el mar hasta cansarte, porque no hay palabras, no hay letras, no hay cantante; ni hay Dios que te acompañe. Sabes que sólo el silencio rumiado te devolverá a ti. Y que en muchas partes del mundo por distintos motivos hay mucha gente que hoy está igual que tú, y que todos los pensamientos confluyen en el aire.

Frase



Pierde una hora por la mañana
y te pasarás el resto del día corriendo tras ella

domingo, 20 de junio de 2010

Algo muy emocionante que sucedió ayer

No me considero cotilla y si alguna mujer me cuenta el último cotilleo que sabe de su trabajo, su familia, su círculo de amistades o lo que sea, me quedo escuchando la mitad de las veces por cortesía hacia esa propia persona que me cuenta algo que la dejó perpleja. Juzgamos demasiado, esa es la verdad, y ninguno sabemos cuales eran las circunstancias personales reales de esa persona que ha hecho eso, lo que sea. Separarse, rejuntarse, enamorarse, desenamorarse...porque a fin de cuentas los cotilleos van de eso. A mi yo persona, todo eso le da lo mismo, sin embargo a mi yo aspirante a escritora le encanta porque siempre hay un personaje de los míos en un ay al que puedo colgarle algo de esa conversación y lo veo enseguida, eso me hace una buena escuchadora aunque sea cuando un cirujano detalla su última operación de apendicitis. Todo me interesa porque todo lo puedo utilizar, eso lo hace útil. Aunque no siempre, porque se escuchan sentencias deprimentes por ahí.
Pues bien, no me considero cotilla, pero ayer después de haber sido invitados a una fiesta de pueblo y recorrer taitantos kilómetros de carretera por parajes asturianos divinos de la muerte, nos detuvimos en un bar de carretera a tomar un café y estirar las piernas.
Observo todo con ojos de pintora, de modo que todo lo disfruto, el color del mobiliario, la disposición de las botellas, los pequeños detalles aquí y allá, las grandes cristaleras, la chica casi sin dientes que nos atendió y que de repente pregunta en voz alta ¿Qué disco me dijiste?
_ El de Alejando Fernández.
_¿El disco de quién?

El hombre que lo había pedido al ver que la chica con quien hablaba no tenía ni idea de quien era ese cantante fue hasta ella y se lo señaló con un aire de felicidad contenida, porque estaba a punto de tener a su cantante favorito cantando a viva voz en la cabina de su camión.
Yo ni siquiera lo había visto en el expositor, el disco era 15 años de éxitos, y yo lo tengo, es superior. De modo que me alegré por sus horas de paz envuelto en atascos, agobios varios, soledad, lejanía familiar, y todo lo que uno puede llevar consigo en su rutina diaria cuando conduce un camión gigante.
El hombre recogió su disco con una enorme sonrisa y volvió junto al chico con quien conversaba, mirando las canciones con interés mientras él le hablaba.
Mi yo persona humana de la pradera; mi yo real se sublevó, y si tuviese el poder de la embrujada esa que detiene el mundo, hubiese dado una palmada y detenido el mundo para preguntarle a ese hombre qué canciones le gustan más. Si va a ir a Oviedo a verlo el 15 de Julio tal como Mua o qué cualidades de Alejandro Fernández le gustan más.
Si es el hecho de que escoge las canciones porque sus letras tienen que apretujarle el corazón o arrancarle unas lágrimas para que sepa que es esa y no otra la que quiere grabar, porque es la señal inequívoca de que podrá cantarla treinta años sin dejar de sentir esa emoción misma del primer día.
O si como Cristian Castro admira esas pedazo piernas que ya quisiera para él. O si como yo lo admira absolutamente todo, hasta el trozo de aire que se mete entre pecho y espalda para devolverlo al mundo envuelto en la mejor voz. Vamos, que el hombre del disco era lo menos parecido a un latin lover, que si no mi controlador particular me hubiese montado un pollo por mi manía de radiografiar a la gente que de pronto me emociona.
El hombre se terminó su café y se despidió con un apretón de mano del chico con quien estuvo hablando, un camionero al que seguramente llevaba años sin ver, cogió su disco superilusionado y se fue rumbo a su camión. Y yo pensaba qué suerte viajar por el mundo con tu música preferida. Es una suerte. Yo lo constato cuando voy sola con mi media mitad en coche a donde sea. Es lo más que alguien te cante exactamente lo que tú pudieras pensar, mientras andas ocupada mirando el mundo con tus ojos de pintora traductora a palabras. Un trabajo que necesita mucha concentración y te hace algo alelada en ocasiones, cuando en realidad tienes orejas, pero te has quedado sin oídos, y alguien te recuerda lo sorda que estás y lo irritante que a veces es hablar contigo que siempre respondes: lo siento, no te escuchaba, estaba mirando ese tono de verdes de aquel eucalipto. Es sensacional.
Esos ojitos verdes que suelen mirarme desde el volante con instinto depredador y una eterna sonrisa me pellizcan el corazón, y sé que veintitrés años más serán un ciclón fugaz y ese instante una instantánea feliz en el pozo de los recuerdos que un día serán rescatados con enorme nostalgia.
Sé lo mucho que me gustan esos momentos de felicidad porque está el lado crudo, esos adolescentes que se suben al coche y dicen: Ah,no. No soporto las dichosas trompetitas, así que ya me vas quitando eso, que estoy que me crujen los sesos de escuchar siempre lo mismo. Esa es la versión adolescente femenina.
La versión adolescente masculina es: no sé cómo puedes escuchar a ese tío, es deprimente. Si te fijas todas sus canciones son de hombre abandonado que va por ahí penando por su gran amor. Quítame eso, no lo soporto, y me da igual que conduzcas tú o conduzca yo. No lo soporto y punto.
Como madre de cuarenta años entiendo algo: algún día no estaré. Tal vez un día de pronto les deje solos, y esas canciones que ahora no quieren escuchar les dirán con esa voz y esa cadencia todo lo que yo les quise explicar. Y en todas ellas encontrarán las vitaminas que su alma necesitará para reencontrarse conmigo. Claro, si es que después de haberme perdido definitivamente de vista les apetece :)
Por cierto desde esta entrada dejo una canción: A manos llenas, canta Alejandro Fernández.

sábado, 19 de junio de 2010

Sobre edición

Encontré un post interesante sobre edición, lo dejo aquí


para quien quiera ojearlo detenidamente. El panorama está como está y es bueno saberlo. Porque los imposibles a veces son más que imposibles y es bueno recordarlo.

viernes, 18 de junio de 2010

Marea de pensamientos

Me gusta retar al destino, esa es la verdad, le he retado montones de veces y me ha respondido. Le sigo retando porque es una costumbre demasiado arraigada pero le temo, le temo porque siempre me escucha. Me lo ha demostrado tantas veces que sobra enunciarlas.

La vida es lo que sucede mientras intentas hacer otra cosa, dijo un sabio, pues fue tal que así, yo escribía otra clase de texto cuando me fui llenando de palabras que desembocaron en esas veinte páginas que iba a enviar a concurso. Nunca las envié porque una editora me dijo que a las tres faltas de ortografía se descalifica un texto, y así no hay forma, lo que a mi lo que me gusta es escribir y si algún día soy lo bastante buena tendré mi propio corrector: eso pensaba mientras me sentía tan estirada de solo pensarlo como un palo de escoba, y resulta que tal vez no necesito un corrector, tal vez sólo necesite lectores capaces de se seguirme aunque me coma una tilde, aunque me coma una coma, o patine de una forma lastimosa.

Internet es un medio en el que puedes leer lo que quieras con solo hacer clic, y tiene una ventaja, con sólo un clic puedes llenarte de basura o limpiarte el alma. Tú decides.

La marcha de Multiplicado por mil, va lenta porque me sucede lo de siempre, era un escrito ajustado a veinte páginas y se me queda corto para explicar lo que quería explicar, de modo que al no tener margen de páginas, ni de tiempo de entrega voy a explayarme sin saber bien que rumbo tomar, y con un solo compromiso, zambullirme en la escritura como siempre, respondiendo a ella del modo en que llega y esperando que sea un ejercicio sobre todo de reflexión. Tal vez lo escrito en sí mismo no resulte gran cosa al final, pero el proceso de esas páginas será un aprendizaje apasionante. Y una duda interminable, y una liberación infinita y una responsabilidad y un temblor insoportable; y un modo de estar viva y demostrarlo, y un esperar a que los noticiarios no me asalten con el deseo irrefrenable de abordar una temática que seguramente se me escapa y mucho. Creo que las veinte páginas originales serán mejores que el resultado de esas otras que vayan a salir, pero no puedo saberlo ahora. Sé que cuando quise copiar la historia tal cual estaba escrita se me resistió, y el resultado de momento es este, un volver a empezar y un camino lento. Vamos, lo de siempre. Siempre creo que algo es aceptable hasta vuelvo a remirarlo y vuelvo a corregirlo, y vuelvo a comenzarlo y se me queda grande, y lo dejo reposar, y vuelvo a reescribirlo...

jueves, 17 de junio de 2010

Recordando una conversación de hace muchos, muchos años

Todos conocemos personajes deprimentes, eso está claro. Lo malo es cuando no nos queda más remedio que lidiar con ellos aunque sólo sea de vez en cuando, por las circunstancias que sean. En estos casos la memoria nos traiciona y lo queramos o no, ella nos hace aún más patético el hecho de tener que aparentar normalidad delante del susodicho, al que sin duda recordaríamos algún detalle, si con el hecho de recordarlo le fuesemos a volver alguien de provecho. Algo que en este caso es que no. De modo que nos guardamos la saliva, sin olvidar que aquella vez también tuvimos razón, aunque se empeñasen de tal forma en quitarnosla.

En aquel entonces se había inundado Alicante y ante las imágenes que ofrecía la televisión comenté la gran calamidad que era que pudiese pasarnos algo así en Asturias. Por eso, porque todo lo que le pase a un ser humano hace que pueda ser posible que me pase a mí en su día, es mi ley de probabilidad probable, a veces intransferible cual huella dactilar.
Entonces el listillo de turno, Agapito me miró como quien mira a una estúpida de remate (no es nada personal, se siente tan superior que mira así a todo el mundo, y eso no me consuela, me da fe de que es alguien a quien no vale la pena mirar, y en lo posible lo hago. Me han acusado de borde alguna vez y lo soy y mucho. La gente la divido en buena y mala, y si eres de los malos: no me interesas para nada. Soy así)
Pues eso, Agapito me miró, feliz de tener a quien dar unas puñaladas al fin y me dijo con su suficiencia supina. "Esto aquí jamás pasaría. Aquí hay buenos alcantarillados. Allí sucede eso porque están más bajos los pueblos que la mar".
Soy asturiana, pero estoy segura de que somos idénticos a todas las comunidades del mundo mundial, y lo defendí. Hice hincapié en los litros llovidos aquella noche y apunté que aquí si lloviese tanto estaríamos igual, no en las zonas altas, pero en alguna sin dudar.
Agapito me miró con más aire de insolencia todavía y volvió a decirme que aquí somos otra cosa, que somos lo más y que aquí NUNCA PASARÍA.
Yo le dije eso tan manido de nunca digas nunca jamás. Y desde sus treinta y tantos años de camionero viajado y aprendido zanjó el tema. No sin que yo le dijese que ese tema lo volveríamos a tratar cuando asturias se inundara de verdad. Han pasado quince años de aquello o más, y desgraciadamente ha ocurrido. Tenemos un alcantarillado fatal...
Este finde voy a ver al tal Agapito. Se lo podría recordar. Pero creo que paso. Sobre todo por una razón: no me gusta tener la razón, ni recordar lo que no vale la pena ser recordado. No soy como él, no me gusta la leña de árbol caído.

martes, 15 de junio de 2010

Sigue lloviendo...

Durante esta semana de intensa lluvia se ha visto de todo, casas con el agua hasta el tejado, carreteras rotas, argayos en todas las carreteras de segundo orden, casas derruidas, ríos desbordados, y aunque pueda parecer extraño uno pierde hasta las ganas de escribir. A veces sucede, es raro, pero no lo es tanto. Parece que todo cuanto se pueda decir resulta vano, porque el hilo del pensamiento intenta hilvanar para no olvidar. Siendo yo hay algo que siempre es necesario: No olvidar. Suceda lo que suceda lo importante es que no olvides. No te permitas olvidar. Esta pudiera ser la canción de fondo de todos estos días dentro de mi cabeza. Soy como un reloj que acompasa el tiempo.

Las lluvias nos dejaron en un ay por motivos que no voy a exponer, pero se dice que en cincuenta años no había llovido tanto, y debe ser verdad por todo lo que ha arrasado a su paso. Parece un sueño que estemos en verano, porque esto parece invierno, pero del malo. Algo está claro, vivimos rodeados de riachuelos que de momento tragaron. Era lo que más inquietaba de esta zona, y sin embargo nos mantenemos a salvo.

En las últimas horas se han visto casas inundadas hasta el tejado, carreteras con solo una parte de la calzada, argayos por doquier, una duna arrastrada por la riada que deja una playa desnuda. Un coche que sólo asoma en bajamar, casas derruidas, gente rescatada en los tejados, una fábrica con seiscientos trabajadores en penumbra. Una mujer muerta y un hombre desaparecido. Gente que lo ha perdido todo.
No quiero imaginar lo que pueda ser perderlo todo: escritos, fotos, vídeos familiares, regalos, o libros. Es en estos momentos cuando me digo que debo guardar todo lo de veras importante en una caja para salvarlo en caso de emergencia. Y sonrío, porque siendo yo, la caja sería tan grande que no podría con ella. Tengo esa certeza.

Siguen los días grises cubiertos de bruma y lluvias. A ratos asoma el sol y vuelve a esconderse tras las nubes negras. Uno ni imagina de donde puede caer tanta agua consecutiva, pero el caso es que cae. Pero al menos ayer tarde hizo un sol radiante y mucho viento, y al menos pudimos secar la ropa acumulada en el tendedero. Que hoy llenaremos de nuevo en el cuento de nunca acabar, y a saber cuando quitaremos...Es raro que pierda las ganas de escribir, pero sucede, todo cuanto hoy pueda contar me resulta deprimente.

La única parte buena de estos días de lluvia infinita es un libro de seiscientas páginas que estoy leyendo, cuyo autor me tiene absorbida hasta el infinito. Me quedan quinientas páginas por leer y el tema es el de siempre, me falta tiempo para leer. Si pudiera escoger qué hacer en todo el día, me lo pasaría leyendo. De modo que vuelvo a estar en lo de siempre, si me encuentro un buen libro me quedo muda, al menos este libro es de esos.





lunes, 14 de junio de 2010





Si alguna vez: Alejandro Fernández

Si alguna vez tuviese que pedir perdón a alguien le dedicaría esta canción.

sábado, 12 de junio de 2010

Maravilloso TDT



La primera vez que un electricista nos explicó que la televisión de toda la vida iba a ser cortada fue hace unos diez años. Nos contó que la nueva vendría por ondas y que todas las televisiones que teníamos en casa no servirían para nada, que tendríamos que tirarlas o comprar un aparatito adaptador para poder verlas...
Me pareció que nos estaba tomando el pelo y que veía muchas películas de ciencia ficción. Y quienes le escuchamos después que se fue comentamos nuestras impresiones sobre aquello, pues bien, todos habíamos llegado a la misma conclusión.
Seis años después de aquello escuchamos las primeras campanadas, y seguimos arrugando la nariz, porque no podía ser cierto ¿cómo iba a dejar de funcionar la tele de toda la vida? ¿a santo de qué? Para verse mejor fue la respuesta ¿mejor que qué?
Pues para eso no hay respuesta porque puestos los aparatitos de TDT la tele se vio genial siete u ocho meses, después hicieron unos ajustes y se ve como la tele de poltergeist, bueno no tanto, pero se ve cortada a tiritas, se oye a tramos y de vez en cuanto nos dice No señal.
Por mi parte no me preocupa, pero sí me preocupan esas mujeres que viven solas, que no esperan por nadie, que usan como entretenimiento la televisión. Digo mujeres porque son mayoría, pero también hay hombres, que ponen la tele para tener compañía, para escuchar las noticias o dejar de dar mil vueltas a la soledad que ya no tiene solución. Creo que son ellos los más perjudicados, sobre todo los de la zona rural, esas zonas donde no llega el autobús y no tienen carnet de conducir ni vehículo alguno a disposición. Son ellos quienes más echan de menos la televisión cuando no se ve.
En días despejados se ve perfectamente, pero cuando el cielo está encapotado vuelve otra vez a dibujarse en rayas, a escucharse en tramos y lo mejor de todo es que TODOS los canales están igual, antes si uno se veía mal era uno solo, ahora es un virus más contagioso que la gripe A.
Mi hijo dice que hasta 2012 no estará lista la cobertura total,y que era entonces cuando se pensaba incorporar. Al final es lo de siempre, nos matan las prisas.

viernes, 11 de junio de 2010

Frase



A veces es necesario ser injusto
para ser coherente con lo que uno piensa



Begoña


Bienvenida a casa



Por un instante han vuelto los días de lluvia, los días de viento, los días de cálido invierno a la costa llena de veraneantes. Los ríos se desbordan, los caminos se vuelven impracticables, los árboles cortan las carreteras y los gatos se refugian en los portales. Es hora de volver a casa, de despertar de un largo sueño y posarse en la realidad de cuanto acontece.
Es hora de recoger velas, posar el ancla y tomarse un descanso. Recapitular y corregir, leer y disfrutar, es hora de vivir el hoy y el ahora, conscientes de que no puede haber un instante mejor que este, en el que el silencio aún se deja oír en toda la casa. Una casa siempre llena.
Me puedo escuchar decir una vez más: bienvenida a casa. Y eso significa que he escrito demasiado, corregido hasta el agotamiento y soñado a lo largo de demasiadas páginas, que en vez de llevarme lejos me trajeron de nuevo al hogar. Ahora encajo de nuevo en este lugar tranquilo, rodeado de paz del que espero disfrutar mucho tiempo, antes de que mis sueños se vuelvan a sublevar y me lleven lejos.

jueves, 10 de junio de 2010

Frase





Es necesario caminar,
ningún sentimiento es el último


Esta frase la escuché en la radio hace muchos años, no sé de quien es.

Preguntas y más preguntas para rellenar formularios

Hace un tiempo mi compañía telefónica me avisó de que iba a pasar mis datos a otras empresas de comunicación, y que para evitarlo podía dar de baja el servicio. Me sorprendió que no se pudiera hacer otra cosa al respecto y lo dejé estar.
De modo que cuando comenzó a sonar el teléfono en casa a todas horas me extrañé. Que si teníamos contratado esto o aquello, que si podía pasarles con mi marido Don tal de tal. Que si teníamos un seguro en tal compañía y qué tal se habían portado con nosotros. El número de veces que les habíamos necesitado en todos los años que llevábamos con ellos y con qué motivo.
Me pareció el juego de las adivinanzas, un tirar del hilo hasta ver donde lleva, alguien pone las primeras palabras y tú mismo con tu exceso de confianza les llenas el fichero.

También estaban los de las encuestas. Todo el día a vueltas con las encuestas y la misma respuesta: no me interesa responder, eso por no preguntar quién se cree las encuestas publicadas, o quien garantiza que mis respuestas no serán manipuladas después. Fue una verdadera pesadilla que sólo terminó cuando comencé a zanjar el asunto con tres palabras mágicas: no me interesa.

La paz se volvió a establecer de nuevo porque si algo está claro es que aún existe el correo ordinario y si algo de todo eso fuese de veras importante llegaría hasta mi buzón. Hasta la fecha no ha llegado nada. Absolutamente nada. Luego nada de ello era en verdad tan importante para añadir información a la información. Mera especulación.

¿Quien garantiza que hay alguien serio tras esas llamadas intempestivas? Nadie. Justamente por eso debemos de cuidar nuestra privacidad. Ya. Ya sé que en eso no doy muy buen ejemplo en este blog, ¿O sí?
¿Alguien sabe si todo lo que hago pasar por real no es sólo producto de mi fecunda imaginación?

miércoles, 9 de junio de 2010

Esas notas de guitarra y esa alegría festiva

Es lo primero que escucho al ponerme escribir. Y así es muy sencillo hilar un capítulo tras otro, porque las palabras siguen esas notas como por arte de magia.

Canta corazón: Alejandro Fernández

¿Alguien dijo crisis?

Parecía que se había terminado el boom de construir en la costa asturiana pero se anuncia la construcción de tres mil viviendas en la zona que rodea al Cabo de Peñas, que por cierto es paisaje protegido, -váyase a saber si de los pobretones o qué- y por si esto fuese poco añaden a los planos dos campos de golf.
No entiendo nada, pero bueno, ya sabemos que nunca entiendo nada, de modo que tanto da. Pero con la que está cayendo me sorprende esta noticia, que por supuesto volvería a dar trabajo a muchos parados, algo que es bueno, pero que me lleva a pensar que se buscan compradores de alto rendimiento salarial. Si es cierto lo que se cuenta de otra zona en que han hecho otro tanto, porque esas cifras astronómicas que se rumorean por vivienda y pago mensual de comunidad ya se sabe quien las puede pagar.
La gente normal, que es de la que me rodeo, pequeños empresarios o trabajadores de empresas pequeñas, medias o grandes tienen bastante con ir capeando el temporal sin ir de cabeza a la lista del paro. Alguno no lo pudo evitar y hay situaciones verdaderamente precarias esperando cualquier tipo de solución. De ahí que no me cuadre. A estas horas, la gran mayoría de trabajadores que conozco las pasan moradas para conservar su vivienda actual, que al lado de esos proyectos de que hablo son chamizos en unos casos, y ratoneras en otros.
Pero la política por lo que se ve, sigue planeando a lo grande, y para qué nos vamos a privar. Se me ocurre que aún en caso de construirse será un gran desierto de cemento presto a habitar, a no ser que estemos hablando de los meses de verano. En verano ya se sabe, en la costa, lleno a reventar.

martes, 8 de junio de 2010

¿Quien se lo va a perder?

Si alguien se lo va a perder no voy a ser yo, aunque me maten de angustia los lugares concurridos, aunque no quiera ir sola y no sepa a estas horas quien podrá venir conmigo. Aunque no sepa nada, algo sé, quiero escuchar esto el 15 de Julio en el Carlos Tartiere y prometo cantar aunque se caigan del cielo todas las estrellas

Desde que empecé a escribir






Empecé a conocerme mejor, a saber quien soy, a saber que quiero, a mirar el mundo con ojos de pintora, a sentirme de la misma materia que la naturaleza. Ya no siento soledad, porque me acompañan miles de páginas escritas, miles que destruí, y miles que esperan para reflejarse en el lugar donde las historias esperan para al fin nacer.
Ninguna de esas páginas alcanzará jamás la perfección que tienen los libros que se publican, pero ninguno de los libros publicados habla exactamente de lo que hablan los que escribo, porque los que escribo están hechos a mi justa medida con mis ingredientes, esos que yo ni sé.
Al finalizar la escuela hice un curso de corte y confección con una modista que tenía las manos de oro, tanto fue así que Dios mismo la llamó demasiado pronto, seguramente para confeccionar trajes a los ángeles. Me gusta pensarlo así, porque esa clase de corte y confección la sentí como mi verdadera escuela, aquella en la que aprendí algo que de veras me gustaba. Hacer mi propia ropa escogiendo la tela a mi gusto, que no es un gusto común, mi modista siempre se asombraba de mis combinaciones, estilo tejano con mezcla de elegancia, si es que puede ser, y después reía, y me decía que sí, que me quedaría bien, que teniendo un cuerpo así nada podría sentarme mal. Y yo me quejaba de mi poca cintura en proporción a mi mucha cadera, y simulaba un cuchillo cortando en recto un cuerpo anoréxico y ella volvía a reír y a recalcarme que las redondeces no me las quitaría con nada. Y era verdad, ni diez kilómetros en bicicleta diarios, ni cinco kilómetros a la carrera ni nada de nada. Me perseguía siempre el mismo cuerpo aunque fuese con tres tallas menos, y me persigue ahora con cuatro tallas más. Uno se empeña en cambiar y sigue siendo el mismo toda la vida.
Pues eso, mis escritos nunca serán perfectos porque yo no lo soy, no contarán lo que el mundo quiere oír, contarán lo que quiero oír yo, no tendrán cabida en parte alguna, pero encajaran en mi corazón y latirán conmigo mientras me quede un soplo de vida.
La soledad ya no existe, es un compás de espera lleno de letras prestas a escribirse, es una historia que no se deja de amoldar, muchas a la vez, que se cuajan del modo en que se cuaja una tarta de queso dentro de la nevera, lentamente, casi de forma artesanal. A veces creo que indago más acerca de lo que es la inspiración, que lo que son las novelas que me surgen, que interrogo más a esta necesidad que lo que quiere escribir la propia historia que cuento.
La historia se escribe a sí misma, me ataja, me arrastra, me asalta y me deja en cueros, me llena de histeria, de alegría, me enciende, me golpea, me sacude, me eleva, me sorprende. La historia siempre es magia. Y me roba las horas a un ritmo vertiginoso, se me van tres o cuatro horas en nada, y siempre tengo que dejarlo en lo mejor para ocuparme de la casa, de la comida, de hacer camas, poner lavadoras, quitar coladas, coser, planchar, poner, quitar. Es ese otro ritmo el que me agota porque quiero estar frente a la pantalla descubriendo yo misma lo que va a pasar, porque soy la primera sorprendida de lo que ocurre. Es un mundo tan apasionante que un día se me va a tragar y voy a marcharme a vivir la propia vida de mis personajes y no voy a volver más. Algo cruje cuando dejo a mis personajes emplazados hasta el día siguiente, cruje saber que mañana no sabré contarlo así, con la energía arrebatada que en ese momento llevaba.
Escribir no te deja leer otros libros de autores con la misma frescura. No te deja sorprenderte con las sorpresas porque las veías venir, los propios personajes te los van anticipando porque sabes del modo en se suelen conducir.
Escribir no te deja a veces escuchar a los otros, les escuchas desde un nubarrón por donde andas subido matizando detalles; y recientemente he descubierto otra cosa, me he vuelto mandona, tremendamente mandona y quiero que todo se haga tal que así. Sé lo que quiero y trato de dirigir a los míos como si fuesen personajes, como si mi propia vida se dejase dirigir. El tiempo que mi hijo estuvo en paro me convenció de ello, y lo llevo analizando diez meses; y creo que no es malo, es un modo de organizar tu vida y no permitir que lo que no quieres sea. Lo difícil es lo de siempre, convencer a los demás de que hagan las cosas tal como te gustan, a veces solo las hacen para que dejes de repetirles como tienen que ser. Pero todo se vuelve más manejable, más ordenado, y sin darte cuenta tu vida encaja mejor en todos los aspectos. Aunque hay días que no. Perfecta tampoco iba a ser, porque la perfección la alcanzas el último día, justo cuando dejas de ser. Y si dejas de ser ya no tiene gracia.
Escribir es comprender mejor a las personas que te hablan, desenredarles la madeja con santa claridad, si no vas con cuidado te suena el teléfono cada cinco minutos como si fueses una vidente a tiempo total. Escribir te hace conformarte con lo que tienes y te hace querer más, te hace intentar que tus personajes cobren vida propia y se pongan a volar entre el resto de libros. Esa es la parte peor de todas, cuando llegues a ella pisa con pies de plomo o si no ya verás...

lunes, 7 de junio de 2010

Solo buscaba unas maletas




Cuentan muchos escritores que no hace falta inventarse gran cosa para crear una novela, que las más veces solo hay que leer los periódicos o seguir los informativos de televisión. Y es verdad, muchas veces mientras intentas retratar un mundo idílico aunque solo sea para olvidarte del real, te traiciona el teclado y terminas escribiendo un remix de todo lo acontecido en el mundo meses atrás. Y terminas entendiendo que leer un libro de mundos idílicos es estupendo, pero que los de veras te sirven en el día a día son los que reflejan la verdad.
Todos los días vienen noticias tremendas en los diarios, que suceden aquí o allá pero voy a relatar una de esas noticias que sé que jamás podré olvidar. Que si se leyese en cualquier libro me haría pensar en un autor exagerado y alejado de toda realidad.

Hacía varios días que una hija no sabía de sus padres, llamaba a todos los teléfonos y no lograba contactar, era algo tan extraño que llamó desesperada a su hermano para que fuese hasta el piso para ver lo que podía averiguar.
Me imagino al chico dando vueltas por el piso intentando explicarse una razón a ese absoluto silencio que llegaba de todas partes. Con el tiempo se le encendió una luz, y miró dentro del canapé para ver si aún estaban las maletas, porque si no estaban, tal vez se habían ido de viaje sin tiempo de avisar a nadie. Al abrirlo se encontró el cuerpo sin vida de su madre envuelto en sábanas. Presuntamente su padre la estranguló, la escondió allí, echó al gato del piso y se fue de la casa. Según los vecinos nunca escucharon una discusión, eran gente de lo más normal.
Y es que todo parece normal hasta que deja de serlo, porque después de treinta años de convivencia lo que está claro es que estrangular a la mujer con la que convives no es normal, porque es algo totalmente innecesario. Algo así no tiene justificación.
Cuando escucho eso de "otra víctima de la violencia machista" algo que pudiera ser un escalofrío me recorre el cuerpo. No entiendo porqué no se puede decir lo que siempre se ha dicho: un hombre ha asesinado a su mujer en tal o cual sitio. Eso me dejaba más tranquila, porque quedaba claro que la había matado un asesino. Aunque como en este caso hubiera sido el hombre con quien llevaba treinta años conviviendo.
Lo de la "violencia machista" me suena a un virus que se expande como el de la gripe A, algo ajeno a ese hombre que ha decidido matar. Me suena a borrachera momentánea o cosa parecida. Y no es eso, es un crimen. Premeditado y ejecutado con toda la frialdad que un crimen precisa. Aunque el motivo lo desencadene unas lentejas mal cocinadas o una camisa sin planchar, que es a lo que me sigue sonando violencia machista. Me suena a que el hombre se puso gallito; y nada más lejos de la realidad. Lo peor de este caso, es lo peor de todos, no sentarse a concluir si te vas, si me voy, si lo zanjo o si lo zanjamos definitivamente, o si a partir de hoy ni nos volvemos a mirar...

Eso lo pensaría después mientras conducía unos cien kilómetros y se le ocurría la idea de ahorcarse, no sin antes dejar un sobre para cada uno de sus hijos, tenían tres.

¿Qué les puedes explicar? ¿Que has matado a tu mujer para nada y ahora te vas a matar?
¿Para qué, para no asumir tus culpas? ¿Si te ibas a matar porque no la dejaste vivir a ella al menos? ¿Acaso pensabas que algo así se puede explicar?

domingo, 6 de junio de 2010

Verbo corregir




No me gusta este blog tal y como está. Esa es la verdad, y como me puse a corregir sin tener ni idea de como había que hacerlo, me dio tiempo de mirar y eliminar. Cuando corrijo soy una crítica feroz, de modo que estuve a un plis de mandarlo todo a paseo y cerrar definitivamente, soy así, por las mañanas sueño y por las tardes despierto; son demasiados años de escribir siempre por las mañanas y mi lado crítico anda dormido aún. Es tal como lo cuento. Realidad y ficción, cabeza y corazón los tengo siempre reñidos, pero a veces consiguen llevarse bien y es por eso por lo que me gusta escribir, porque es ahí donde encuentran su equilibrio.
De todos modos no voy a engañar, hoy me apetecería poneros una canción, parte final concierto de AF Acapulco 2005, canción No.
Con esa energía, y con todo ese arrojo, es lo que cantaría esta mañana en que tener blog y escribir en word con toda la soledad que supone se me antoja la misma cosa que haber naufragado y estar en medio del mar esperando el barco que me vuelva a casa.




sábado, 5 de junio de 2010

Un sol en mi tejado

Dejo el enlace a mi otro blog







Recapitulando

Estos días estuve en un ay, porque siendo yo es lo que toca, estar en un ay, y cuento el porqué. Hace unos días en un blog que sigo una chica advirtió de algo que no sabía, y es que cuando utilizas fotografías para tus escritos, cosa que a mí me parece la mejor parte de tener blog, porque son las que lo completan, estás cediendo sin saberlo tus derechos de autor. Cualquiera puede copiar, modificar y hacer suyo el texto. Esta es una parte que me preocupa, aunque tampoco voy a quedarme calva por eso porque lo que digo no es tan importante como para cambiar el mundo.
Pero investigando sobre las fotografías y los derechos de autor me sucedió lo que me sucede cuando voy al médico y antes de tomarme las pastillas o jarabes que me receta leo el prospecto: que a veces no los tomo y espero a que mis males se curen solos.
Pues eso, resulta que cuando me asesoré, el chico que me arregla el ordenador me aseguró que las imágenes que no se pueden copiar de internet no te deja copiarlas y me lo demostró. No se dejaban copiar o te avisaban. Con lo cual copié las que sí se dejaban copiar y me quedé más ancha que pancha, hasta que investigué y solo me faltaban demandas. Porque en el texto que leí dice que aunque te avisen de que estás copiando no te sirve quitar la foto, algo que me dijeron que era tal que así, si no que aunque la quites pueden demandarte y volverte del revés.
A un miedica compulsivo cualquier cosa le vuelve del revés. Por eso he decidido en primera instancia cerrar el blog, porque si algo no quiero es ser una vergüenza horrible para mí misma, y porque no quiero pagar en juzgados lo que no tengo para vacaciones. Creo que me explico, de modo que no voy a poner más fotitos. Se siente, porque eran con mucha diferencia lo mejor de este blog. Todos lo sabemos.
Y de los enlaces de vídeo no se qué decir, estaba intentando ocultarlos como hace todo el mundo, y ni se, de modo que veremos. Estoy recapitulando y estropeando, que es lo mío. Pero si alguien sabe algo acerca de todo esto agradezco comentarios. Y si alguien va a decirme que este blog tan vacío parece una chapuza que lo deje, eso lo sé, tengo dos ojitos como dos soles.

viernes, 4 de junio de 2010

Frase



No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy


Esta es la frase que más veces escuché en mi infancia y tal vez la que más repito. Es curioso.

jueves, 3 de junio de 2010

Sueños


Me pueden mis sueños, y nunca dejo de caminar hacia ellos. Tal vez por eso esta canción me parece un verdadero sueño. Un sueño de los que en vez de dormirte te despiertan y te ponen a trabajar. Esos son los buenos.

Por eso me gusta esta canción que cantan Nelly Furtado y Alejandro Fernández, y la verdad, no se que voz de ambas me gusta más. Sublime.


Eternas contradicciones

Ayer se celebró el día del donante de órganos, y se me ocurría que aún siendo capaces de conseguir salvar muchas vidas, se nos escapan otras. Porque hay algo que no se nos puede olvidar pese a todos los avances de la ciencia que camina a pasos agigantados: que el egoísmo no se puede curar porque aún no existe tratamiento ninguno que sea de veras efectivo. Y mientras a nuestro alrededor se suma el consumismo en todos los ámbitos, y nosotros mismos caemos en la trampa de ansiar esto o aquello, aquello o lo otro, millones de personas se mueren de hambre en el mundo por una muy mala gestión y organización de los recursos. Debemos reflexionar acerca de esta gran contradicción.



miércoles, 2 de junio de 2010

Frase






La pluma es la lengua del alma


Cervantes

Frank Mc Court

 

No hace tiempo una editora decía que escribir bien no es lo mismo que tener una buena historia, eso me consoló porque a veces tener una buena historia y escribir bien, no es lo mismo que ser publicado y laureado y tener un premio novel de literatura. O una buena cuenta bancaria producto del buen hacer literario. Con lo cual vuelvo al principio y sigo sin entender muchas cosas, pero reconozco a buen escritor cuando lo encuentro.

Apunté el título del libro escuchando la radio, cuando una mujer relató el momento en que Frank se había metido en la bañera, que era el modo que tenía de calentarse en un día frío como el mismo hielo, contaba que él escuchaba una pieza música clásica que no recuerdo y leía un libro. Eso me sorprendió porque jamás conocí a nadie que intentase leer dentro de una bañera, pero claro, es que no le conocía y no sabía que se podía llegar a ser alguien tan genial. Las cenizas de Ángela retrata la vida de una familia, la suya, que vive en la extrema pobreza, en Irlanda, y ahí me sacudió el primer bofetón porque yo había escrito una novela -por llamarla algo- situada en Irlanda y me di cuenta de lo mucho que me había fallado la no documentación. Pero ese es otro tema que no es lo peor de esa novela -por llamarla algo.

Necesito de un escritor su fuerza vital, eso que podría llamarse honestidad natural, y su sencillez; una sencillez casi desnuda libre de todo enrevesamiento. Necesito su claridad de exposición y su ternura, si a eso añadimos riqueza verbal mucho mejor, si no la tiene se lo perdono, pero no le perdono que me haga la lectura tortuosa por su lucimiento astral. No me interesa el lucimiento astral de ningún escritor ni de su editor, quiero leer, y leer es un suave paseo en el que te diviertes a la vez que aprendes algo que tal vez al escritor le costó lágrimas de sangre escribir. Alguien dijo que sabes el texto que un escritor escribió llorando porque es aquel que te hará llorar al leerlo. No sé si es verdad, pero muchas páginas que escribí llorando hicieron llorar a la lectora improvisada que escogí y saberlo me dio a entender que al menos emitimos en la misma frecuencia.

Cuando te gusta escribir te gusta saber que alguien publica aquellos libros que te cambian la perspectiva del mundo, al menos me sucede, y este libro me hizo creer en el valor de la tenacidad para salir adelante y en la fuerza de las propias convicciones como motor para mejorar.

Frank Mc Court nos retrató la miseria en que transcurrió su infancia y lo inverosímil que parecía sucederle todos los días, arrancándonos el alma al tiempo que una sonrisa.

Inolvidable la parte en que cuenta que tras recibir la primera comunión vomita a Dios en el patio de su casa porque le han dado tanto de comer que le ha dado indigestión, pero era una oportunidad que no podía perderse porque no sabe el hambre que volverá a pasar después de ese día. Su abuela horrorizada intenta pegarlo, después lo envia a ver al cura de nuevo para preguntarle si a caso se puede recoger a Dios con una fregona sin ir de cabeza a los infiernos.

O ese día en que queman una viga del techo de la casa de alquiler en que vivían para combatir el horrendo frío, en ese momento la casa se desploma; deben ya tres meses de alquiler con lo que provocan que les echen a la calle empeorando aún más la situación penosa en que sobreviven a duras penas. Todo el libro es así, te desgarra por dentro al tiempo en que te hace ver que todo es temporal, te suceda lo que te suceda algún día terminará y podrás enfocarlo de otra manera.

Frank terminó creciendo, y sus peripecias las retrata un libro titulado Lo es, que a mí me pareció una segunda parte tan buena como la primera, llena de honestidad.

Frank Mc Court ha fallecido recientemente pero su historia es la de un niño que nunca se dejó desanimar y logró todo cuanto se proponía. O al menos casi todo. Descanse en paz el hombre que en mi mente siempre será un niño, el niño que me llevó de la mano a su casa y a su vida. No conozco mayor generosidad.